La entrevista a Hugo Moyano publicada hoy es muy interesante porque (más allá de algunas innecesarias referencias a trifulcas de poca relevancia) muestra cuán importante es para el kirchnerismo la voz de los actores no gubernamentales como la CGT en el acercamiento a temas clave como la inflación.
El párrafo final está en una línea que desde la blósfera ha sido trabajada por Martín Rodríguez y Alejandro Rubio y por Mariano Rodríguez: la coronación de la década yace en la voluntad resistente de quienes dependen de sus conquistas.
–¿Qué va a pasar en 2011? ¿El peronismo gira a la derecha?
–El peronismo no va a girar a la derecha. Porque la base del peronismo, su esencia, son los trabajadores. Y nosotros no vamos a girar a la derecha. Si ellos, Reutemann, Solá y De Narváez quieren en nombre del peronismo ir a la derecha, ahí va a venir la confrontación. Si ellos quieren congelar las paritarias, vendrá la primera confrontación. Si ellos congelan los salarios, vendrá la segunda confrontación. Y si ellos quieren ajustar, despidiendo gente, ahí vendrá otra confrontación. Que sepan bien que el pueblo trabajador no está dispuesto a retroceder un centímetro de todas las conquistas que hemos logrado.
El mecanismo atrae por estar fundado sobre la sencilla lógica de la acción y reacción. Tocada de culo y cachetada.
Y sin embargo, la sencillez no es precisamente uno de los atributos de la matriz social que se fue formando a lo largo de casi siete años de kirchnerismo.
El problema no es tanto si y cómo va resistir el núcleo de trabajadores que recuperaron su poder económico e institucional gracias al tomadismo. El problema es cómo esa resistencia se va articular con otras en un proyecto que permita pasar a la ofensiva en la producción de crecimiento económico con equidad social. Esa articulación tiene que fundarse no sólo en las conquistas pasadas sino en el terreno a conquistar.
¿Cuál es el terreno cuya conquista puede articular a trabajadores formales, jóvenes precarios, profesionales “independientes”, jubilados, y hasta algún sector del empresariado?
El terreno del consumo.
Hay que ir a buscar a la esfera del consumo a los sectores que no se pueden articular en la esfera productiva.
El mismo Moyano dice que los alimentos se llevan buena parte del salario. Hay que crear un bloque en torno a ese tema. La CGT tiene que tener su propia asociación de consumidores, por ejemplo.
La renta inmobiliaria también se lleva buena parte del salario en las grandes ciudades. Hay que atacarla en conjunto con los empresarios productivos. Algunos de los inquilinos se benefician de los aumentos salariales obtenidos mediante paritarias. Todos se beneficiarían por la disminución (al menos del aumento de) los alquileres.
Los “nuevos servicios de telecomunicaciones” (telefonía celular, internet, cable) también le comen la billetera a todos. Hay que cambiar la normativa.
El transporte público de pasajeros es o caro o desastroso en casi todos los aglomerados urbanos. Hay que ponerlo al tope de la agenda. Buena parte de los sectores populares usan el transporte público. Hay que organizar la demanda por menores tiempos de espera y de viaje y por mejores condiciones de acceso.
En el consumo hay producción de identidad política. En el consumo están también (y a duras penas) quienes no tienen trabajo o son trabajadores precarios. En el consumo hay un terreno que cualquier proyecto popular tiene que proponerse conquistar.
Muy probablemente su memoria histórica y su práctica política cotidiana hagan que para la CGT sea muy difícil pensar la conquista de territorios que vayan más allá del salario. Sin embargo su participación en esa aventura le permitiría empezar a tener más contacto con quienes sin querer o poder definirse como trabajadores forman parte de los sectores populares. Qué lindo sería que dentro de unos años tengamos nuevas conquistas para defender.