A-Z

Territorio

Publicado por el 4 de April de 2013.

1. Las tragedias no son eso de lo que nadie tiene la culpa sino eso que nadie quería que pasara.

2. Las tragedias ponen a lo inevitable (la muerte de todos nosotros) en el lugar de lo que podría haber sido evitado.

3. La tragedia de la inundación nos pone de frente a un problema que no se resuelve con una redistribución de recursos o de poder pero que interpela la razón del poder.

4. El problema que nos deja la tragedia de la inundación tampoco puede resolverse del todo con más Estado: hace falta más sociedad. Hacen falta cientos de miles de ciudadanos, de organizaciones, que sepan qué hacer cuando, literalmente, el mundo se viene abajo.

5. Defensa Civil. He ahí una cosa válida para enseñar en esa institución muerta que es la escuela obligatoria.

6. Hay que pensar la tragedia en su fecha. Malvinas. Malvinas. El territorio.

7. La política está territorializada pero el territorio no está politizado. No es objeto de la política más que como contenedor electoral. No es objeto del gobierno más que como contenedor de la cuestión social.

8. Gobernar el territorio (y por ende, politizar el territorio) implica abandonar la herencia policial de la política nacional. Esa carga que una y otra vez Martín Rodríguez nos recuerda que llevamos en el fondo de la mochila.

9. Para gobernar el territorio hay que “remilitarizar” la política democrática para dotarla del sentido territorial propio de los ejércitos decimonónicos.

10. El territorio es estratégico. No pueden practicársele políticas reparadoras, redistributivas, de inclusión. No es un resto que sobra del mercado. Es.

A-Z

Por una Italia mejor (también acá)

Publicado por el 21 de November de 2012.

Este fin de semana son las internas del centroizquierda italiano.
Poner en manos de los electores la decisión de quién será el candidato a Presidente del Consejo de Ministros del polo democrático y progresista no es una opción banal.
Reconoce que el pueblo de la centroizquierda puede tener las ideas más claras que una dirigencia partidaria que carga con demasiados lastres y derrotas como para encarar la reconstrucción de Italia luego de más quince años de hegemonía cultural y política del berlusconismo.
En la Argentina también se vota. Pueden hacerlo todos los que, por esas cosas de las migraciones, tienen la ciudadanía italiana.
Los vínculos de nuestro país con la península y sus distintas regiones no necesitan ser listadas. En la política no son menos fuertes que en la gastronomía, la cultura, los modos de ser y el arte. [De Severino di Giovanni a Gramsci. De Mussolini a Berlusconi. La política italiana vive en la nuestra.] Hay mucha Italia fuera de Italia y una parte importante está acá. A orillas del Río de la Plata. Del Paraná. En Córdoba o a los pies de la Cordillera.
El sábado de 10 a 20hs, los ciudadanos argentinos que son también ciudadanos italianos pueden votar en las primarias del centroizquierda. En marzo o abril van a poder votar a los diputados que luego elegirán al Presidente del Consejo de Ministros. Los ciudadanos del norte de África, o del Este de Europa que inmigraron a Italia no tienen todavía ese derecho. Ni siquiera los hijos de inmigrantes nacidos y criados en Italia pueden votar. Quizás no sea una mala razón para usar ese derecho de ultramar del que gozan muchos argentinos descendientes de italianos.
Desde acá, sabiendo la poca pasión que puede despertar una contienda que sucede al otro lado del mar, invitamos a todos los que sean ciudadanos italianos a venir este sábado a votar a Nichi Vendola. El único precandidato de izquierda. El único precandidato que apoya el matrimonio igualitario y el ingreso ciudadano. El único precandidato que está siempre presente al lado de los trabajadores, también cuando están precarizados o desocupados. El único precandidato que tiene la mirada abierta también hacia nuestra América Latina.
Todos los ciudadanos pueden votar en Bulnes 1136. Con el documento que tengan (también DNI). De 10 a 20hs.
Un granito de arena de ultramar para ayudar a construir una Italia mejor.

A-Z

El siglo Hobsbawm

Publicado por el 1 de October de 2012.


Eric Hobsbawm ha muerto. Que viva Eric Hobsbawm.
Es difícil encontrar una foto de Eric Hobsbawm joven.
Mucho más un video de Eric Hobsbawn joven.
Hay algo de sempiterno en Eric Hobsbawm que hace de su muerte un imposible. Eric Hobsbawm ha muerto no puede ser verdad. Para varias generaciones Hobsbawm estaba ahí cuando llegamos. Y estaba ahí cuando nos fuimos. De la universidad, claro. Porque leer a Hobsbawm es un rito iniciático de cualquier universitario que pasó por carreras de humanidades o ciencias sociales.
Diría que va a ser difícil sentir la falta de Hobsbawm. Un historiador que hablaba por sus libros más que los jueces que hablan por sus sentencias.
Un historiador que se va sin decirnos casi nada sobre este siglo. En el fondo no puede hacerse historia sobre lo que aún no ha pasado.
Hasta luego, Eric Hobsbawm.

A-Z

Felices días sin maestros

Publicado por el 11 de September de 2012.

…su función, por lo tanto, no es otra que crear, conjuntamente, un pequeño burgués esclavo en lugar de un proletario o de un subproletario libre (es decir, perteneciente a otra cultura, que lo deja virgen para entender eventualmente nuevas cosas reales, mientras es claro que quién ha hecho la escuela obligatoria es prisionero de su propio círculo ínfimo de saber y se escandaliza frente a cualquier novedad).

Pier Paolo Pasolini

Aprovecho la impunidad que otorga este medio para proponer la desprofesionalización parcial (pero incremental) de la actividad docente en los niveles primario y secundario. Sería un gran primer paso para transformar ese lugar obsoleto que es la escuela.
La docencia primaria debería ser mayormente una carga pública que, por unas horas a la semana y durante un cuatrimestre cada tantos años, desempeñe cualquier ciudadano. No veo cómo la socialización pública de los niños podría empeorar si la ejerce un carpintero, un médico, un colectivero, un ingeniero, un mecánico, un sociólogo, una ama de casa o un (sí!) policía que si la ejerce esa burocracia gris pero con mística misionera que constituyen los maestros.
Cualquier ciudadano puede impartir los conocimientos que se trasmiten en esa institución zombie que es la escuela, con la ventaja de poder trasmitir algo de su experiencia de vida adquirida por fuera de esa organización. Nadie que pase en la escuela toda su vida profesional está en condiciones de trasmitir nada distinto a quienes pasan por sus aulas. Para ser maestro primero habría que ser otra cosa.
Feliz día.

A-Z

Cómplices (la película)

Publicado por el 1 de July de 2012.

Pocas cosas me gustan más que leer novelas policiales. Ver películas policiales es un buen sustituto. Cómplices es una película policial que vale la pena ver. Escribiendo este post descubro que es de hace tres años. No sé como llegó a algunas pocas salas en Buenos Aires y Rosario. Pero llegó. Y garantiza una hora y media de policial francés puro: hay un muerto asesinado, no se sabe quién lo mató y una pareja de detectives se dedica a descubrirlo.

Pero la verdad que descubren los detectives no es neutral. Tiene efectos sobre sus afectos y valores. La complicidad envuelve a todos. A las víctimas, a los victimarios, a los detectives, a…

[La temática de la película obliga a la vez a confrontarse con un tema que últimamente llegó a los primeros lugares de la agenda política y mediática del país: la prostitución. En realidad el tema que ocupa a nuestra sociedad es la trata de personas, pero la prostitución, su ejercicio y consumo, es, si se rasca un poco, el origen del problema. Al respecto vale la pena leer la excelente entrevista a Carolina Justo von Lurzer en Las 12.]

Cómplices se exhibe en pocas salas. Una de ellas es totalmente no convencional y vale mucho la pena verla allí.

A-Z

El otro Karl (cambiar de siglo)

Publicado por el 11 de June de 2012.

Nineteenth century civilization alone was economic in a different and distinctive sense, for it chose to base itself on a motive only rarely acknowledged as valid in the history of human societies, and certainly never before raised to the level of a justification of action and behavior in everyday life, namely, gain. The self-regulating market system was uniquely derived from this principle.

Karl Polanyi, The Great Transformation.

A-Z

Y un anillo para dominarlos a todos

Publicado por el 6 de June de 2012.

¿Cómo se hace para tirar al Volcán Perdición el Anillo de Sauron del discurso neoliberal, forjado una vez para dominarlos a todos?

No escuchen a Paul Krugman, escuchen a los dos conservadores ingleses, el fervor religioso en sus voces mientras piden más desregulación, más achicamiento del estado y más recorte dramático del gasto público.

A-Z

Elefante Blanco

Publicado por el 2 de June de 2012.

[El presente post no cuenta el final pero contiene spoilers]

Elefante Blanco es una buena película. A pesar de algunos diálogos trillados, a pesar de que por momentos cuesta despegar a Darín de Julián, el cura villero que encarna, es una buena película. Y sin embargo hay algo que está fuera de lugar. Hay algunas cosas que están fuera de lugar y que dejan la sensación de que la película misma está, ella, fuera de lugar. Fuera de cualquier lugar. Como si, a pesar de su explícita referencia sociopolítica, Trapero hubiera querido desarrollar la narración en un tiempo/espacio indiferenciado. Un tiempo espacio que hace imposible responder con certeza a la pregunta ¿cuándo sucede la historia que cuenta Elefante Blanco?

Por momentos creemos que todo sucede en el presente y por momentos se habla de Intendente, de Consejales, hasta de una no mayormente determinada Gobernación (lo que introduce cierta indeterminación sobre el lugar dado que la Oculta está en la Ciudad de Buenos Aires, antes o después de que haya dejado de tener intendentes. Y hablando de espacio, los únicos exteriores residenciales donde transcurre la historia son los de la villa. Todo lo que pasa afuera de ella es o en autopistas/avenidas o dentro de un departamento que funge casi de casa segura para Julián. El único barrio que vemos es el barrio villero que a su vez es indistinto en relación a sí mismo. No hay tiempo ni espacio político en el Elefante Blanco. Podría perfectamente haber tenido lugar durante la Intendencia de Domínguez en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero más allá de esta, para mí incomprensible, indeterminación, Elefante Blanco levanta un muro invisible entre las dos tragedias que la atraviesan. En algún momento de la historia sabemos que hay dos personajes que luchan contra la muerte: Julián contra la del cáncer, y el Monito contra la de la droga y la policía. Dos condenados pero lugar para un sólo héroe. Un héroe y medio. Julián y su “hijo” Nicolás. El hijo que quiere ser padre, pero con una mujer. A lo largo de toda la película el héroe trata de trasmitir su carisma y de redimir a su pueblo a través del sacrificio. Del otro lado no hay ni heroísmo, ni redención, ni sacrificio. Las virtudes no atraviesan el alambrado que separa a los blancos de los negros, a los pobladores originarios de los evangelizadores. Hay como dos circuitos separados que impiden que el Monito se coja a la mujer de Trapero o que Nicolás, el cura Belga en recuperación de un (también políticamente indeterminado) horror amazónico, tenga una historia con una minita de la Oculta.

En el suave apartheid moral y afectivo del Elefante Blanco algunos pueden desear y pecar, salvar y salvarse, y otros solamente ser víctimas de sus instintos animales, y a lo sumo avisar que no pueden resistirlos. Si es vicio no es pecado, si no hay voluntad no hay ofensa a los mandatos del Señor y el Monito y sus amigos sólo pueden desviarse del camino que va del paco al asesinato por encargo si son interceptados por la acción más o menos conjunta del Estado, la Iglesia y la Familia. Ellos sólo pueden ser salvados. No pueden actuar de otra manera.

Lo demuestra el empeño que Julián y Nicolás ponen en salvar al asesino de un policía. El Monito, escondido en el asiento de atrás, es religiosamente inocente, es la oveja descarriada que los pastores Julián y Nicolás deben devolver al rebaño tranquilo de villeros que construyen sus casas con paciencia, que no ceden a las tentaciones del narcotráfico ni las del pentecostalismo (mágicamente ausente de la vida religiosa de la Oculta).

Quizás lo que me moleste en el fondo es que el Estado esté representado a través de una asistente social y el gatillo facil policial. Que las agrupaciones políticas aparezcan mágicamente a la hora del quilombo. Que el único sacrificio involuntario sea el de Cruz, el cana infiltrado. El cana sacrificable sin mayores problemas. Cómo no nos dimos cuenta, se lamenta Julián ante el descubrimiento de que su principal voluntario era un policía federal. Cómo no nos dimos cuenta de qué? De que era cana o de que se podía hacer otra cosa que dejar que los muertos entierren a los muertos?

El Elefante Blanco parece una película pensada en un sábado lluvioso de 1998. Una película filmada con el guión ya vencido por el tiempo y por sus prejuicios dulces que las menciones al Padre Mujica no pueden cubrir.

A-Z

Acá está la cultura

Publicado por el 30 de May de 2012.

Para contestarle a Alejandro: acá está la cultura.

Está bien, no es cultura argentina, pero este video de Jay Z y Kanye West, con dirección de Romain Gavras (hijo de Costa-Gavras), es impresionante. Político, revulsivo y casi completamente abstracto a la vez. Y hecho por el cerebro del hip hop mainstream, no por Rage Against the Machine. Ojo.

“No Church in the Wild.” Podría hablar de Hobbes, pero ¿para qué?

(Vía Alyssa Rosenberg.)

A-Z

Dónde está la cultura

Publicado por el 25 de May de 2012.

El tipo apoya los cubiertos en el plato, mira a todos los comensales para asegurarse que están prestándole la atención debida y dispara: Fito Páez editó El amor después del amor antes de cumplir treinta años, dónde están hoy los músicos de treinta años que puedan… No me acuerdo el final de la frase porque mientras la dijo pensé en varias cosas una detrás de la otra. Pensé en mis treinta años y en lo que sentía cuando iba a verlos jugar a Saviola y a Aymar que tenían más o menos mi edad. Pensé en el slogan que anuncia que Babasónicos es desde hace veinte años (y contando) “lo más nuevo” del rock nacional. Pensé en la proliferación de cantautontos y bandas de medio hit. Pensé, por último, en que el único puente colgante que une el abismo cultural que me separa de mis estudiantes de primer año de la Facultad de Ciencias Sociales son Los Simpson. Cuando terminé de pensar los cubiertos estaban de nuevo cortando la colita de cuadril.

El otro día llovía y decidí volver a escuchar Mellon Collie and the infinite sadness (parte 1 | parte 2) el glorioso disco de los Smashing Pumpkins. Cuando les pregunté a mis estudiantes si les gustaba, sólo uno había escuchar de la banda. Como último recurso les dije que aparecían en Los Simpson pero solo logré que no me tomaran por loco y darme cuenta que Los Simpson son hoy lo que Tom & Jerry fueron para mi, un entretenimiento alejando de cualquier sentido (y vaya que los había, el otro día ví un capítulo donde se van de vacaciones a Cuba, antes de la revolución, claro).

No puedo dejar de preguntarme dónde está la cultura, dónde están los relatos colectivos, las canciones que saben todos de la generación que hoy empieza la adultez. Quizás en ningún lado. Quizás haya tan solo cachos de cultura repartidos por ahí. Pero lo cierto es que quizás haya una década perdida entre el largo final de los noventas en 1999 y el principio de los dosmil en 2003 cuyos efectos culturales se ven hoy con toda su fuerza.

La vuelta del malón del maestro Francisco Revelli.

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