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Anonimato y personalidad

Hace un par de semanas apareció en los Trabajos Prácticos un artículo en el que un tal Juan Docampo relataba su experiencia en la última marcha de Blumberg. En primera persona cabal, Docampo daba cuenta de su módico afecto por las drogas blandas y la mano dura.  La mezcla de cinismo de clase media-alta y blumberismo cool es indigesta y hubo quien se ocupó del asunto (ver, en particular, Mundo del cinismo y El buen salvaje).  A los dos días se supo, gracias a Darío Gallo en Bloc de periodista, que Juan Docampo es un seudónimo. Marina se fastidió y escribió un post breve en contra del anonimato en los blogs.  En los comentarios, en los que, dicho entre paréntesis, Marina da una lección de como no pelearse al pedo y sí pelearse con sentido, lectores anónimos defendieron las diferentes formas del anonimato impreso y digital, y se fueron afinando las alternativas: una cosa es la escritura anónima y otra la opinión sin autor; una cosa es elegir el anonimato para hablar de lo íntimo y otra es elegirlo para hablar de lo público; una cosa es usar un seudónimo evidente y otra usar uno que se camufla de nombre propio. Está claro que “Juan Docampo” eligió mal en todos los casos.

Cuando empezamos con La Barbarie nos planteamos el tema de la firma. Queríamos escribir en primera persona, pero no sobre nosotros. A pesar de que lo pensabamos como un weblog colectivo, queríamos que esa primera persona fuera del singular y no del plural, es decir, nos interesaba que se pudieran identificar las distintas perspectivas e intereses de los que lo hacemos.  También nos seducía la posibilidad de escribir sin muchos de los resguardos que teníamos en nuestra escritura normal y nos gustaba la modalidad, digamos, pudorosa en la que se escribían muchos de los blogs que leíamos (no encuentro un post, no recuerdo de quién, en el que se señalaba la ausencia, en los blogs argentinos, de la tipica fotito del autor de los blogs yanquis). Por otra parte no queríamos que el anonimato apareciera como franquicia para escribir sin asumir la responsabilidad por las consecuencias de lo que decíamos.

Con dudas, elegimos un anonimato bastante moderado: nuestros nombres de pila (reales) en el blog, sin la intención de ocultar nuestros apellidos si debían aparecer por algún motivo. Los nombres completos no están, pero se pueden encontrar fácil si se los busca.

La semana pasada el tema volvió, medio torcido, de la mano de un post en el que El criador de gorilas se ocupa de un argumento de María Esperanza sobre las listas uninominales. Ya de entrada el asunto de la identidad venía barajado en el mazo:

El Criador sigue de recorrida por los blogs. Hace un tiempo que no visitaba La Barbarie. Parece que una de sus autoras salió en la radio, pero al Criador se le jodieron los parlantes y aún no se hizo tiempo para reemplazarlos. (Nota al margen: en votación dividida, el Comité Central denegó al Criador la posibilidad de exponer su identidad a las ondas radiofónicas).

Pero la cosa se ponía buena en los comentarios:

 At 8:41 AM, Maria Esperanza said…

    Por supuesto, el espiritu del post no era defender una o otra reforma, sino justamente apuntar a que toda institucionalidad política genera sus propios problemas. Es decir, quería demostrar impaciencia con el discurso facilista (tan caro tanto a la derecha como la izquierda) de la reforma política entendida como panacea. También con la ilusión politológica de que pueden predecirse outcomes multiplicando las variables del análisis.
    Por otro lado, es una decepción que el autor de este blog (tan dado a la polémica de tono subido, casi personal) suponga que el anonimato es un valor a defender.
     
At 9:58 AM, El criador de gorilas said…

    Tono subido sí, porque si no es un embole diplomático, pero personal no. ¿Cómo se es personal y anónimo a la vez? De hecho, la tecnología ha posibilitado una vieja idea del Criador: la de la discusión en el anonimato total, la discusión que no admite ataques ad hominem, la discusión que sólo debe centrarse en argumentos y no en personas. En el anonimato virtual quedan sólo las razones, sin caras, nombres, trayectorias (prontuarios). Una discusión enmarcada en un rotundo velo de ignorancia, más rigurosa, más exigente, pero más profunda también.

    Y en cuanto a los argumentos, el Criador cree que los suyos se sostienen.

¿Cómo se es personal y anónimo a la vez? Usando un seudónimo, ni más ni menos. Una cosa es usar un seudo nombre y otra cosa es no usar ninguno. El anonimato puro y duro es difícil de sostener, porque no permite la construcción de un discurso unificado en torno a un lugar de enunciación persistente en el tiempo o en la sucesión. También es difícil de construir. El “anonimato total” requiere de la renuncia a la primera persona y aún la renuncia a ese modo sublimado y subrayado de la primera persona que es la tercera persona autorreferencial (“el Criador cree”, “el Criador sigue de recorrida”, etc.). También requiere de la renuncia adicional a la unidad y a la identidad que da un estilo o un “tono”. Ese “tono subido” que se reivindica como fuente de interés en contra del “embole diplomático”. Para construir esa pura anonimidad hay que renunciar, entre otros recursos, al sarcasmo (“Titán, es el sistema electoral,…”, etc.), a la ironía -que es siempre deíctica- y a la autorreferencia. Para obtener un texto que se aproxime a un anonimato de este género se podría tomar un paper académico cualquiera, preferentemente producto del sistema universitario norteamericano, y borrarle el nombre del autor del encabezado. Ahí se van a encontrar argumentos, buenos o malos, expurgados de las marcas que señalan su origen.  Se podría intentar un blog en ese registro, no es lo que hace “El criador de gorilas”.

El seudónimo permite construir un origen personal del discurso cortando a la vez el molesto lazo que suele unir al sujeto de la enunciación con el sujeto empírico que suda escribiendo y que afecta y es afectado por lo que dice y por lo que se dice de él.

Es curioso como la primera persona suele aparecer reforzada, antes que debilitada, cuando se recurre al seudónimo. Transcribo los cuatro primeros párrafos de la crónica de “Juan Docampo” en TP:

Tengo treinta y casi nada. Trabajo en comunicación, que para explicar fácil es como un trabajo administrativo, pero en el que te vas a tu casa al borde de un infarto, y en el que cada tanto te pasan cosas estimulantes, y no te importa que las motos que van a mil sólo te hagan sentir viento, que lo que importa es que vayan a mil.

Soy un usuario ocasional de marihuana. Ocasional quiere decir una vez o dos al mes. “Consumo recreativo”, pondría en la escala lickert de la encuesta del Cenareso que imagino para definir cual es mi relación con la sustancia verde vegetal, como dicen los expedientes antes de que pseudovaya al laboratorio la sustancia verde, y entonces te quiero ver.

Tengo un amigo que, digamos, se llama Nicolás. Nicolás consigue la marihuana que yo fumo y no me cobra, lo que lo hace mi pusher ad honorem. Permítanme que diga pusher, que está en las canciones de Eminem, y no dealer, que es tan ochentas. “El problema de los dealers es que cortan la cocaína con cianuro, para que te dé el flash, entonces es muy peligroso”, decía la revista Gente en una nota circa 1986. Si buscaron asustarme lo lograron, porque nunca tomé cocaína, por miedo a morir envenenado y con la nariz sangrante cantando una de Pet Shop Boys.

Vivo en Buenos Aires. Hoy se hizo una marcha digamos que en contra de la inseguridad (y me pregunto que costaba decir que era a favor de la seguridad, al fin y al cabo somos toda gente pro). Convocó un señor a quien le mataron el hijo de veintialgos, que era un polaco con la quijada angulosa y cara de aprobar química en el cole y de no joder a nadie. Este señor, Blumberg, ya hizo otras marchas. Le fue bien de manera decreciente y las encuestas dicen que tiene un futuro político.

Y su defensa en Distracción Masiva del uso del seudónimo:

Marina, soy Juan Docampo. O soy otro, según dice el DNI. Creo que los nombres son una herramienta de la cultura para resolver cuestiones operativas. Yo soy (creo ser) mucho más complejo que una decisión de mis viejos registrada por un/a empleada administrativo/a.

En el caso de “Docampo”, el uso del seudónimo está al servicio de la expresión adecuada de la complejidad de su subjetividad. Y no, como pretende “El criador de gorilas”, al de la manifestación, asistida por ordenador, de la Razón. “Docampo” no es Pessoa, como “El criador de gorilas” no es Habermas.

La otra pregunta es cómo se pude atacar “ad hominem” sin conocer al autor.  Como decía, el uso del sarcasmo es una buena manera. Si se titula “Titán, es el sistema electoral, no el sistema de gobierno”, cuando se podría haber titulado “María Esperanza, es el sistema electoral, no el sistema de gobierno”, o bien “Es el sistema electoral, no el sistema de gobierno”, la discusión queda desde el principio en un registro algo desfasado del razonable e impersonal intercambio de argumentos que garantizaría el uso seudónimo. No es algo para irse a las manos, ni mucho menos, pero tampoco predispone a una desapasionada confrontación de ideas.

En todo caso, el anonimato tiene patas cortas. “El criador de gorilas” contrasta su renuencia a descubrir su identidad hablando en un programa de radio con la presencia de María Esperanza en el mismo medio. En los comentarios, FT, que no escribe anónimamente, abunda apuntando al centro del problema:

Ref. “¿Cómo se es personal y anónimo a la vez?”, yo había entendido a María Esperanza como diciendo que el Criador mantiene su anonimato pero hace una crítica casi personal (ad hominem) a M.E. No se si es el caso, pero esas dos cosas parecen compatibles.

De todos modos, 1) disfruté y aprendí de la crítica certera del Criador y 2) comparto la atracción por el anonimato del blogger. En ese sentido, para mí se pierde un poco la magia cuando se identifica reiteradamente al autor de La Ciencia Maldita, por ejemplo, o, ahora, cuando la gente de “la barbarie” se da a conocer y encima da reportajes radiofónicos. (Veo la tentación de la fama entre varios bloggers que se excitan cuando son citados por columnistas de diarios, últimamente de P12 sobre todo.) Otra cosa sería si, como hacen otros, se utiliza el anonimato para dar golpes bajos, insultar, etc., pues ahí estamos hablando de cobardía más que de “veil of ignorance”…

Es así, tiene cierta magia la construcción de un alter ego y su puesta en funcionamiento en esta suerte de campo de intersubjetividad segunda que se da en la web. Es posible que parte de esa magia resulte del desinterés económico y personal que se pone en juego en la opción por el anonimato. Si se percibe que el autor del blog no escribe por el mero gusto por la comunicación y la expresión de sus opiniones, sino que busca notoriedad o, con más ingenuidad todavía, una fuente de ingresos, su escritura pierde interés, se transforma en una versión medio patética, gratuita y para pocos, de lo que los profesionales hacen por un sueldo y para muchos. Como en todo, lo difícil  es encontrar el  término medio entre los extremos, porque igualmente patética es la actitud “el enmascarado no se rinde” que exige el resguardo a capa y espada de la identidad real, como si el bloguer se sintiera El Zorro, o Batman.

Planteada de otra manera, la cuestión es hasta que punto vale la pena mantener en secreto la relación entre esa identidad alternativa y la del documento.  Nuestra posición: hasta el momento en que viene alguien y pregunta.

16 comentarios a “Anonimato y personalidad”

  1. DK
    September 19th, 2006 23:48
    1

    No entiendo, por que te lo tomas tan en serio? El post de Docampo es muy divertido, y los comentarios del criador son, en general, muy acertados. Son anonimos, y? La respuesta de herido cubierta de pretensiones teoricas me parece de octava. Bancatela, es el sistema electoral, cualquier politologo lo sabe!

  2. estrella-distante
    September 20th, 2006 02:05
    2

    Yo defendi la eleccion del anonimato si se quiere como anonima, con pesudonimo o como una opcion entre tantas.
    Puedo compartir que para hablar de ciertas cosas, llamemole cuestiones politicas y publicas, la firma es necesaria.
    Ahora yo me pregunto, y aca es cuando me equivoco seguramente, ¿Es realmente importante lo que dice cualquer persona anonima o publica desde los Trabajos Practicos? Si por ejemplo la nota la firmara Raffo, ¿No estariamos enfocando la critica en el sentido politico del articulo, que por mas que sea pobre es lo unico que importa, que en quien lo firma?. ¿Y si simplemente tomaramos ese articulo de TP como un paneo de lo que realmente representa cualquiera, repito con firma o sin firma, que escriba en ese reducto de hermosos dibujitos y estupidas palabras? Y en todo caso, ¿no es un tanto peculiar estar discutiendo el tema del anonimato cuando estamos todos detras de una pantalla? ¿Acaso alguien se expone realmente? Yo creo que no.
    Y la eleccion de un seudonimo no es creerse ni un hermoso perdedor ni un heroe de comic. Es bastante mas simple, es una eleccion en blogger cuando blogger pregunta ¿Ud como quiere firmar?

  3. cascarudo
    September 20th, 2006 08:27
    3

    Adhiero a DK, el comentario del Criador acierta. Lo tuyo/vuestro es una disgresion; esperamos los argumentos (mientras nos secamos la cara).

  4. Jorge Y. de la G.
    September 20th, 2006 11:50
    4

    Para cascarudo, y también para el Criador: el término correcto es “digresión”.

    SaluII

  5. Pablo
    September 20th, 2006 11:51
    5

    Estimados,

    es más que una disgresión, es otro tema. (Con respecto a la discusión anterior, creo que las cartas están en la mesa y le corresponde a cada uno juzgar.) Y creo que es un tema relevante, de ahí la discusión que se dio en Distracción Masiva, muy interesante, desde mi punto de vista, y otros intercambios similares en las últimas semanas. No quiero que se entienda mal, no esoy en contra del uso de seudónimos, para nada, cada uno es dueño de responder la pregunta de Blogger como mejor le parezca, estoy de acuerdo en eso, Estrella, pero sí pienso, como decía Marina, que importa quién habla. Y esa importancia depende de lo que diga. Creo que podemos acordar en que, como decía FT en el comentario que cité, es una cobardía usar el anonimato para agraviar, insultar, calumniar y cosas por el estilo. No es el caso de El criador de gorilas, que no hace nada de eso, ni de ninguno de los que intervinieron en la discusión. Hay otros tipos de discurso en los que el uso de seudónimos, o de cierto tipo de seudónimos, es discutible (caso Docampo). Lo que me fastidió en el caso de El criador de gorilas, y no es de buena retórica mostrar el fastido, no fue su supuesta “victoria” en la mentada discusión, tampoco el “tono subido” con el que expuso sus, por otra parte, valiosos, argumentos. Sino la idea de que el uso del seudónimo volvería automáticamente a su discurso neutro e impersonal, cuando no lo hace, como es evidente, y, al contrario, permite que sea más “personal” de lo que sería en una charla cara a cara.

    En fin, más allá del fastidio y demás, me interesaba la pregunta acerca de la posibilidad de ser simultáneamente anónimo y personal porque me parece que en esa coincidencia reside parte de la gracia de todo este asunto de los blogs.

    Saludos cordiales,

    Pablo

  6. Eduardo
    September 20th, 2006 12:11
    6

    No le veo nada de malo al anonimato. De eso creo que se trata Internet. Ni para decir lo público ni para lo privado. Al que no le gusta una opinión, la toma o la deja igual que a un comentario.
    Estoy observando una legión de legisladores de la red, nacidos en Argentina e impulsados por los errores de conceptos de periodistas que inventan códigos, estructuras, identidades, autoridades morales, ¿y para qué?.
    Si Yoh Min Lai me putéa desde Tailandia a mi que me importa la identidad, ¿o tengo un equipo secreto de vengadores?
    ¿Que juicios quieren inventar? Escribir con este o aquel adverbio y ….Es un boomerang. Una sociedad que critica la falta de libertad de expresión, de prensa, de opinión y cuando tiene su sitio libre e independiente. El súbdito se convierte en Rey y hace lo mismo de lo cual renegaba.

  7. Pablo
    September 20th, 2006 12:17
    7

    ?

  8. Mauro
    September 20th, 2006 15:00
    8

    Pablo,
    Me parece que lo que el criador decia no era que el anonimato le permitiera tener un discurso mas “impersonal o neutro” sino mas honesto. Sea consciente o inconscientemente, poner su nombre lo llevaria a cuidarse de no molestar a sus jefes, profesores, amigos, votantes o lo que fuera.
    Un abrazo.

  9. Yo soy mi nickname
    September 20th, 2006 16:22
    9

    “…Por otra parte no queríamos que el anonimato apareciera como franquicia para escribir sin asumir la responsabilidad por las consecuencias de lo que decíamos…”
    En Internet nadie asume responsabilidad de nada, en realidad. El IP nos identifica, simplemente, y si llegara el punto que fuera necesario hacer una demanda judicial, simplemente el dueño del web site o el bloggero (si cuenta con un site meter), podrá demostrar el IP. El anonimato total, en Internet, no existe. O sea, nadie asume responsabilidad simplemente porque existiendo la IP, somos responsables.

    “…Es así, tiene cierta magia la construcción de un alter ego y su puesta en funcionamiento en esta suerte de campo de intersubjetividad segunda que se da en la web…”
    Sí, creo que es la mejor parte. Un alter ego que no tiene más pasado que el que desee relatar, y es puro presente.
    “… Es posible que parte de esa magia resulte del desinterés económico y personal que se pone en juego en la opción por el anonimato…” Mmmm… descreo. Más allá de los ingenuos que busquen dinero (jua!) por poner sus opiniones en internet, o quienes busquen notoriedad, reitero que parte de la magia es no tener pasado a cuestas, ni carpetas que aparezcan de repente. Que algunos pícaros aprovechen este medio para molestar a personas de sus mismos medios y/o grupos de interés, será en todo caso una cuestión de cobardía, simplemente, de no poder decir las cosas de frente, en la cara.

    Es mi parecer que la indignación por lo de este tal “Docampo” es legítima. Pero no porque no haya elegido un acrónimo, o un seudónimo evidente; en últimas instancias, es por la cobardía. Si yo pongo en el blog de un colega y conocido, con el seudónimo “Caperucita Roja”, cosas inherentes a su vida privada, o lo agredo, o sutilmente lo denosto, yo soy cobarde. Porque puedo decir esas cosas a la persona, y opto por caretearla.
    Una cosa es “Caperucita Roja” y soy colega o compañera de trabajo, y otra, “Carolina” que postea desde Mónaco. Lo del tal Docampo más parece “una interna” que la realidad de los blogs y web sites de internet.
    Como corolario, hacer público que quien dijo tal cosa es mengano y consume sustancias ilegales e infringe la ley 23.737, tampoco es muy digno.
    A mí me han entrevistado en una radio por opiniones mías puestas en un web site… y dije mi nombre, que en internet, ES MI NICK. En Internet, mi nombre, es mi nickname. Y no hay otro. No hay ni DNI ni pasado. Sólo presente y futuro.
    Saludos

  10. cascarudo
    September 20th, 2006 17:57
    10

    Pablo,

    otro tema, OK. Pero el post original se centra en dos ejemplos, uno de ellos el caso María Esperanza vs. El Criador (el otro lo empece pero me aburrió). María Esperanza posteó algo y El Criador mostró que la pifiaba*. No conozco a María Esperanza y no conozco a El Criador (… debemos ser cerca de seis mil millones de personas los que no conocemos a María Esperanza, y unos seis mil millones cien los que no conocemos a el Criador). Explicame (cortito y al pie, y si se puede, sin jargon, please, que soy agrónomo …) cómo cambia eso el hecho –bastante mundano, por otro lado- de que en una discusión quedó claro cual argumento era el más fuerte. Para mi (reconocidamente limitado) saber, no es evidente.

    *ponele que no, que María Esperanza rebatía los argumentos de El Criador, mostrandole que si depende sistema electoral. Para el caso da igual.

    Saludos.

    PS/ Jorge, se agradece la corrección (pero duele el orgullo)

  11. Pablo
    September 20th, 2006 22:20
    11

    Mauro: en el post me refiero a lo que decía hace unos días, no a lo que dice hoy. Está arriba, pero vuelvo a citar: “¿Cómo se es personal y anónimo a la vez? De hecho, la tecnología ha posibilitado una vieja idea del Criador: la de la discusión en el anonimato total, la discusión que no admite ataques ad hominem, la discusión que sólo debe centrarse en argumentos y no en personas.”

    Cascarudo: en nada, pero, de nuevo, ese no es el asunto de mi post.

    Todo mi argumento apuntaba al hecho de que se puede usar seudónimo, ser personal y atacar ad hominem a la vez, argumento que defiende mejor el post del Criador de gorilas de hoy que mi post de ayer, así que por mi parte la discusión está saldada.

    Un abrazo,

    Pablo.

  12. cadorna
    September 21st, 2006 08:22
    12

    muchachos, no es grave decir una tontería o equivocarse. supongo que están grandecitos para saberlo, pero por cómo reaccionan da la impresión contraria. el criador tiene razón con lo del sistema electoral; que lo ataquen por no saber quién es con argumentos tan insólitos, enrevesados e impotentes como “el anonimato puro y duro es difícil de sostener, (sic) porque no permite la construcción de un discurso unificado en torno a un lugar de enunciación persistente en el tiempo o en la sucesión” suena demasiado a orgullo pedante malherido. como dice dk, simplemente bánquensela.

  13. Pablo
    September 21st, 2006 08:31
    13

    Cadorna: aprendé a leer, después tratá de leer el post y los comentarios y cuando hayas terminado vení y comentá. Mientras tanto, abrite cadorna.blogspot.com y balbuceá todo lo que quieras. Acá ya no.

  14. cascarudo
    September 21st, 2006 14:12
    14

    Pablo, disculpame la testarudez. Pero me parece que sí es el tema.

    Si la identidad del que postea no afecta la discusión, a qué discutir el tema del anonimato ?

    Ser anónimo o no anónimo (parece que) tendría consecuencias en el futuro del blogger, pero no en la validez de sus argumentos

    saludos

  15. Maria Esperanza
    September 21st, 2006 17:03
    15

    Un hecho reconocido por la muchos artículos sobre la psicología de los usuarios en Internet dice que, en la red, a más anonimato más agresividad. Es decir, y a pesar de lo que uno pueda pensar a priori, el anonimato de la red hace que muchas personas escriban en ella con más, no menos, agresividad. Frases, insultos, sarcasmos que serían muy difíciles de decir a alguien cara a cara se naturalizan si sólo se escribe frente a una pantalla. Es un punto interesante porque este hallazgo va en contra, aparentemente, del ideal habermasiado de que despersonalización es igual a objetividad: despersonalización es igual a falta de modales. Obviamente, la idea no es poner nombre y DNI para ser educadito: simplemente señalar que forma y contenido no son nunca perfectamente separables (los “argumentos” tan claros a la filosofía analítica) y que hay más cosas en escribir desde el anonimato que elevarse al habermasianismo.
    Por otro lado, en las respuestas al post de Pablo de por lo menos dos lectores que emplean claros ad hominems. Con la misma vara, uno podría preguntar “¿y los argumentos?, qué me dicen de los argumentos”. ¿Tuo quoque, Brutus?

  16. Gaby
    September 22nd, 2006 14:00
    16

    A mi personalmente me gusta saber quién escribe las cosas, pero en el caso de los blogs, a veces identificarse quita libertad para contar ciertas cosas, sobre todo en los blogs personales y es por eso que muchos optan por el anonimato.
    En los casos de blogs de opinión, no le veo nada de malo a identificarse, pero me gustó lo que dijo el Criador sobre que al existir el anonimato la discusión pasa a centrarse en los argumentos y no en las personas, porque es muy frecuente que en las discusiones se comiencen a mezclar aspectos personales, sobre todo para desvalorizar lo que dice el otro. Si esos aspectos no existen, lo único que hay que atacar son los argumentos y la discusión puede ser más rica.
    Por supuesto que el anonimato permite esconderse para atacar a otros, por eso a mi lo que me molesta no es el anonimato y el uso de pseudónimos en si mismos, sino el abuso de ese medio.

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