Maldito George Clooney

Lo primero que me vino a la mente luego de ver “Buenas Noches, Buena Suerte” es: “maldito seas, George Clooney”. O, como le dijo Jon Stewart del Daily Show en una entrevista: “Está bien que seas inteligente, progresista, que hagas buen cine , que hables en contra de la guerra en Irak, pero … ¿por qué no podés ser un poco más feo?

Es decir, uno casi desearía que “Buenas Noches, Buena Suerte” fuese una mala película. Pero no lo es. Es una película sorprendentemente buena. En un sentido, lo de Clooney es enternecedor: probablemente sea George Clooney la única persona que aún cree que es posible hacer hacer cine político más o menos serio en Hollywood, o que una película así puede ser relevante. Este empecinamiento es admirable en un momento en que el cine estadounidense está dirigido exclusivamente a captar al grupo demográfico de varones de 14 a 24 años, que son los que compran los videojuegos, figuritas de colección, bandas de sonido, DVDs, que conforman el núcleo del negocio cinematográfico. (Receta para captar a este grupo: Jessica Alba en bikini + explosiones + persecuciones de autos + kung fu.)

“Buenas Noches, Buena Suerte” es una aproximación al fenómeno del macartismo, y cuenta la campaña de oposición que Ed Murrow, un periodista que se había hecho famoso transmitiendo la segunda guerra por radio desde Londres, lleva a cabo contra la caza de brujas azuzada por el senador Joseph McCarthy. (Esta campaña, como todos saben, culminó en la conformación de listas negras, en la infiltración del FBI en la vida de más o menos todo el mundo, y en la ejecución en la silla eléctrica del matrimonio Rosenberg por supuesto espionaje. Un poco más allá en el tiempo, culminó en la Doctrina de Seguridad Nacional implementada en Latinoamérica.)

Cuando la ví, lo primero que me vino a la cabeza es: “Gracias, Dios, no hay familias”. La fórmula hollywoodiense para las películas “de rebelión” (si tal cosa existe) es que a un hombre le maten o amenacen a la familia (ver “Corazón Valiente”, “El Patriota”, “Gladiador”, “Rob Roy”, “El renegado Josey Wales”). La idea básica es que a la gente no le interesa la política hasta que alguien va y le mata a la mujer, los chicos, y/o el perro. Para Hollywood, no hay ideología o solidaridad, sino instinto de conservación. Mientras no me toquen la casa y el perro, no me importa nada.

El núcleo de la película es el momento en que Murrow dice “he analizado cuidadosamente esta situación, he revisado mi conciencia, y encuentro que en este caso particular no hay dos caras de la verdad. Sólo hay una, y es que McCarthy está equivocado.” Pensar, reflexionar, juzgar, actuar. O sea, he aquí el problema del juicio y la acción ética-política.

También pone esto de relieve que el juicio político (aquello que todos deberíamos practicar) implica rechazar la idea de las “dos caras de la verdad”: no siempre, más bien casi nunca, hay dos lados igualmente válidos en una cuestión política. Pensar y decir esto es igual a renunciar a la propia capacidad de juicio, es suspender la reflexión política, es negarse a pensar.

Por otro lado, la película muestra muy bien la micro-dinámica del terror. Vemos las imágenes verídicas de McCarthy interrogando a una pobre mujer que trabajaba en el Pentágono. Se le dice que hay pruebas secretas, dadas por un informante secreto y anónimo, de que ella es comunista. Ella lo puede negar, pero, al fin y al cabo, si es comunista es obvio que lo va a negar. Así que negarlo es inútil. Todos son sospechosos, y los cargos son secretos. El terror hace de cada persona un informante, y obliga a todo el mundo a auto-examinarse constantemente, a auto-censurarse, a mirar sobre el hombro. Los hijos obligados a denunciar a los padres, y los hermanos acusados por las acciones de los hermanos.

Pero tal vez la característica más atractiva es que la película no hace de Murrow un héroe suicida estilo “Corazón Valiente”. Cuando Murrow espera sentado el inicio del programa en el cual va a denunciar a McCarthy, vemos cómo se retuerce, transpira, golpea el piso con el zapato, fuma. Es decir, tiene miedo. Todos tienen miedo. De perder el trabajo, de ser acusados, de quedar como parias. La pregunta de la pelicula es cómo tener miedo e igual actuar. Si uno busca morir, o la vida no le importa, actuar es fácil: como en “Corazón Valiente” o “Gladiador”. Lo difícil es actuar cuando uno quiere vivir, cuando uno tiene un trabajo, una familia, una vida que más o menos le gusta. Esto exige coraje y determinación, pero también pragmatismo. El tema no es luchar y morir, el tema es pelear y ganar, para poder seguir viviendo.

Actuar sin miedo, buscando o no temiendo la muerte, no es hacer política. Quien actúa sin miedo está de alguna manera más allá de lo humano. Murrow dice, en la película, “no puedo luchar al mismo tiempo contra McCarthy y Hearst, no puedo con los dos al mismo tiempo”. Este razonamiento es pragmático, y por lo tanto político. Pero al mismo tiempo actuar así, es decir, con miedo, es más, no menos, heroico. Es la dimensión humana del coraje político.

“Buenas Noches y Buena Suerte” no es una película grandiosa. No tiene una dimensión épica, ni grandes discursos, ni nadie muere al final. Pero el guión es inteligente, las actuaciones son muy buenas, y todo por una buena causa. Maldito George Clooney.

2 comentarios a “Maldito George Clooney”

  1. graciela faletty mignaberrigaray
    November 12th, 2007 14:48
    1

    Cuando la vi me impresiono, es excelente al igual que Syrana, aun no pude ver Michael Clyton la aguardo re impaciente.
    No solo es GUAPO, INTELIGENTE es UNICO.

    I LOVE GEORGE FOR EVER.

  2. fiorella
    February 19th, 2009 13:53
    2

    interesante post saludos casas de madera

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