Renovaciones y cambios

Hoy quiero poner a consideración de los/las lectores algunas notas un tema que poco menos que obsesiona: la comparación entre los sucesivos liderazgos del PJ y de la UCR.

Dicho de otra manera, la pregunta sería: ¿por qué el peronismo ha tenido la capacidad de recambiar varias veces su liderazgo desde el advenimiento de la democracia, y la UCR no? O, dicho de manera más coloquial, ¿por qué, desde hace 25 años, nadie es capaz de desafiar eficazmente la ascendencia de Alfonsín al interior del radicalismo? (Ascendencia mostrada, de manera anecdótica pero simbólicamente fuerte, en las imágenes de la última campaña del hijo de Alfonsín almorzando en Mirtha Legrand acompañado de su papá, que le robaba cámara y prácticamente no le dejaba meter un bocadillo.)

Es necesario decir que la ascendencia de Alfonsín al interior del partido fue ya de por sí signo y resultado de un proceso de renovación interna. Alfonsín corporizó dos quiebres importantes al interior del partido, que habían sido esbozados pero no completados por Balbín: el compromismo democrático de la UCR (es decir, la aceptación sin ambages de la legitimidad del peronismo como competidor partidario y la renuncia a volver a golpear las puertas de los cuarteles) y el intento de modernizar las estructuras y el funcionamiento interno del partido, a la manera de los partidos socialdemócratas europeos. Estos dos quiebres supieron interpretar mejor que la cúpula del PJ el humor de una sociedad que, 1983, aspiraba más bien a ser España que a volver al 45, y fueron parte importante de la victoria alfonsinista. (Hay que notar la ruptura de Carrió con respecto a esto: es la primera dirigente de origen radical que desde 1983 hace una crítica totalizante al partido peronista y minimiza la legitimidad de un gobierno electo democráticamente como legitimidad “segmentada” o incompleta.)

Paradójicamente, la primera renovación justicialista, encarnada por Cafiero, fue hija intelectual del alfonsinismo, y tuvo las mismas premisas: compromiso con la democracia, modernización partidaria. La exitosa renovación cafierista cuenta entonces como el primer cambio de liderazgo real acaecido dentro del PJ.

Por supuesto, la renovación sufrió el golpe de gracia de la interna de 1988 (un caso interesante, ya que representó la expulsión de un liderazgo que no había sufrido todavía ninguna derrota importante en las urnas, antes bien, había tenido triunfos importantes en la elección de 1987). Y aquí tenemos el ascenso de un segundo liderazgo, el menemista (que como es sabido, incorporó a varios de los golden boys renovadores, como Manzano, Grosso, De la Sota.) Menem hizo retroceder el segundo objetivo renovador, la modernización partidaria, pero mantuvo el primero, la legitimidad democrática. De hecho, profundizó en este camino, junto a Alfonsín, quien había pasado ya de entender a los partidos como legítimos adversarios a entenderlos como socios en la armónica lotizacione de las posiciones de poder institucional.

El liderazgo nacional menemista, hay que decirlo, siempre tuvo un límite expresado en el liderazgo bonaerense de quien habría de sucederlo como figura principal al interior del partido, Duhalde (tanto es así que se rumoreaba que Menem vio con beneplácito la victoria de De La Rua en 1999, ya que esto le garantizaba mejores posibilidades de volver que una victoria de Duhalde). La fase duhaldista dura desde 1999 a 2005, cuando se da la ascendencia definitiva del liderazgo kirchnerista (liderazgo cuya operación fundacional fue la renuncia a compartir poder con el duhaldismo).

Entonces, en el peronismo hemos tenido hasta ahora cuatro liderazgos: renovación, menemismo, duhaldismo, kirchnerismo. Se puede discentir acerca de las bondades de uno y otro, pero se debe acordar que el justicialismo ha tenido la capacidad de articular cambio y continuidad. Cambio, porque cada cambio “epocal”, y sobre todo cada derrota importante en las urnas, ha conllevado al reemplazo del liderazgo partidario. Continuidad, porque (dato importante) cada nueva fase partidaria ha incorporado cuadros medios del anterior a la nueva gestión.

El radicalismo, sin embargo, no ha tenido esta capacidad y sigue siendo hegemonizado por el mismo grupo que que ascendió al poder en 1983, Alfonsín y un grupo de dirigentes entonces jóvenes y renovadores y ahora no tanto: Storani, Moreau, Terragno. El único asomo de recambio del liderazgo partidario, encarnado en De La Rua y su grupo Sushi duró lo que una nevada de verano y sus integrantes fueron en gran medida expulsados y continúan en el ostracismo hasta hoy. Las sucesivas derrotas de la UCR luego del 2001 no se tradujeron en intentos de renovación interna, figuras como Stolbizer y López Murphy han sido radiadas del partido y ni siquiera los gobernadores con capacidad de ganar elecciones han podido articular un desafío claro a la autoridad del grupo alfonsinista, llegando incluso a ser intervenido por la autoridad nacional, por ejemplo, el radicalismo rionegrino, único radicalismo territorial que gana ininterrumpidamente desde 1983.

¿Cuál puede ser la causa de esto? El carácter mítico de Alfonsín como el primer radical capaz de derrotar al peronismo en elecciones sin proscripción ya ha caducado: De La Rua logró lo mismo. Y por otra parte el armado de la cúpula del partido se ha demostrado menos y menos capaz de armar opciones electorales atractivas.

Espero que los lectores/as puedan iluminar esta cuestión.

34 comentarios a “Renovaciones y cambios”

  1. carlos
    November 25th, 2007 14:48
    1

    A mí me parece que un dato básico es lo que vota la gente en las elecciones generales. Si Angeloz le hubiera ganado a Menem no tengas dudas de que se hubiera establecido como un líder, el partido radical se hubiera corrido ideológicamente, o ya lo venía haciendo, digamos que lo habría hecho “aún más”. El radicalismo cordobés no habría dudado en ocupar el espacio ganado; Angeloz no era De la Rúa. Digamos que, la sociedad, al primer viento que sople, mira hacia el peronismo, como la opción que es capaz de controlar a los sindicatos, por ejemplo (recordemos los catorce paros que hicieron en los años de Alfonsín y los casi nulos que hicieron en la época siniestra de Menem, cuando, insólitamente, guardaron las camperas en el ropero para apoyar, por omisión, las políticas más nefastas). Me da la impresión que se ejerce así una especie de extorsión sobre la sociedad, y eso funciona. El peronismo puede ser de izquierda o derecha pero puede gobernar. Otro partido se las ve negras desde el primer día (otro factor, el manejo de las cámaras: el Senado siempre estuvo en manos del peronismo, por virtud del anterior sistema electoral, y obstruyó todas y cada una de las leyes que el gobierno de entonces juzgaba importantes, desde Mucci hasta las privatizaciones, comandado por Saadi, Eduardo Menem y una caterva de próceres igualmente progresistas que los que señalo, peronistas todos ellos).
    Debería haber sinceraridad, al menos en eso: un partido no peronista no puede gobernar este país, el peronismo, desde el primer día, le hace la vida imposible. Por eso, qué vitalidad puede tener una fuerza política que está condenada a no poder gobernar.

  2. Maria Esperanza
    November 25th, 2007 15:22
    2

    No sé, Carlos, comparto tu análisis y sin embargo me parece que falta algo. Si Angeloz hubiera ganado se hubiera transformado en la renovación, pero perdió. ¿Pero desde 1989 hasta acá?
    Y otra cosa, aunque no es el eje del post. Sin negar los problemas que el PJ causa para la gobernabilidad, también falta algo, me parece. No creo que durante el gobierno de la Alianza pueda decirse que el Senado obstruyó las cosas. Todas las leyes que solicitó el gobierno salieron (megacanje, flexibilización, laboral, etc.)

  3. Martín
    November 25th, 2007 16:57
    3

    La respuesta podría ser el liderazgo mítico de Alfonsín. Pero es un mito cerrado para un partido tan racionalista, porque no sé si recordás que aún durante el gobierno de De la Rúa, Alfonsín hacía vagar al partido en una especie de frontera similar que a la del Frepaso, seguramente en una gran tensión que era la de ser ya el único soporte de la Alianza pero tratando de que en una especie de tibia apoyatura crítica “sobreviviera”. Hay un acto de homenaje a Balbín, septiembre / octubre del 2001, donde De la Rúa con su retórica hueca le pide, le ruega a Alfonsín lealtad. Las cartas ya etsaban hechadas, porque salvo los 100% lucha de Baylac, Colombo y nuestro vecino Pascual, el resto, se sumergía en la conspiración duhaldista/moyanista agregándole la pata radical a lo que venía a ser un futuro pacto de gobierno cuya insignia los chicos de Moreau se encargaban de tallar: “no a la dolarización”. Tendríamos que pensar, entonces, que el mito de Alfonsín excede largamente ya a su histórica victoria del 83 para ser el piloto que con uñas y dientes hace sobrevivir al radicalismo. Aunque hoy su desafío al perder la UCR a los que gobiernan se base en sostener un importante número de tropa en el parlamento. A pesar del bajísimo porcentaje nacional total eso lo hace no salir nunca de la escena, y eso, los que “no bajan las banderas” ni se arrastran “por las regalías K” se lo pagan con lealtad espartana. Después sigo. Abrazo.

  4. Raúl
    November 25th, 2007 17:26
    4

    A lo mejor a alguien no le guste {esto pero creo que el drama de la UCR (e incluyo en ese drama al propio Alfonsín) es que representa un discurso atractivo en lo formalmente democrático pero muy limitado a la hora de llevarlo a la práctica. ¿Ejemplo? Semana Santa del 87 – hay una gran brecha entre la constitución (cuyo preámbulo fuera la base de los discursos de Alfonsín) que llama TRAIDOR a quien se levanta en armas contra las autoridades legalmente constituidas y un presidente que llama a los mismos tipos el mismo día: HEROES.
    Así no hay política posible (y explica el fulminante descrédito del gobierno de entonces)
    El peronismo tiene menos discurso y ya sea para bien o para mal, gobierna y/o interpreta los tiempos que le toca vivir.
    Gustos aparte, los tipos hacen. Y eso, aquí o en la Cochinchina, rinde políticamente.
    Los discursos agotan y se agotan. El Alfonsín de hoy es “importante” no tanto por lo que simboliza o sus méritos (si hoy los tuviera) sino porque después de él no hubo nada nuevo bajo el sol de la UCR. Aquellos que querían intentar otra cosa, sencillamente se fueron; los peronistas en cambio, se “reciclan” infinita y automáticamente.
    No digo que esto sea bueno (más bien es malo) pero es así.
    Saludos

  5. Martín Lasarte
    November 25th, 2007 17:49
    5

    Yo tengo mis dudas sobre si en 1999-2005 hubo un predominio del duhaldismo sobre el PJ. Entre su derrota en 1999 y su victoria en las legislativas de 2001, Duhalde prácticamente se retiró de la política. Durante su presidencia él no fue capaz de ejercer el liderazgo de un PJ dividido en varias facciones, lo cual quedó demostrado cuando en las elecciones de 2003 hubo tres candidatos peronistas, dos de ellos opuestos al oficialismo duhaldista. La victoria de Kirchner en el 2003 no significó el liderazgo absoluto de Duhalde sobre el partido, ya que lo tuvo que compartir con su Delfín rebelde hasta que se produjo la ruptura del 2005.

  6. Musgrave
    November 25th, 2007 20:03
    6

    Yo comparto la visión de Carlos recuerden que Angeloz tenía en su equipo a nenes como Sturzenegger padre, RLM y Mezzadri. Pero perdió. Y despues el que si ganó fue De la Rua pero en lugar de “nenes” tenía a los sushis. A veces las personas sobredeterminan las estructuras.

  7. Maria Esperanza
    November 25th, 2007 20:29
    7

    Martín: ojo, la estrategia parlamentaria no es mala, sobre todo ahora que gracias a la égira de los ocho la Coalición no va a ser primera minoría. Pero en la Argentina no manejar ningún ejecutivo es un límite muy grosso.
    (Nota al pie: Colombo parecía un tipo interesante, un radical con capacidad de gestión y negociación. ¿Qué es de la vida de él?
    MArtín Lasarte: comparto, sin embargo Duhalde tuvo el suficiente poder interno para hacer dos cosas: elegir a su sucesor, y darle el golpe de gracia a Menem en la elección del 2003 (por lo cual le estaré eternamente agradecida).
    Musgrave: muy bien, pero, ¿por qué el cada vez mayor encapsulamiento de 1999 hasta ahora?

  8. Ulschmidt
    November 25th, 2007 21:10
    8

    Los radicales no existen más. Debieran autodisolverse, para no jorobar. En cierta forma, cooptaron y arruinaron el proyecto de Chacho en el 2000, que debió seguir sin ellos aunque le costara más llegar al poder. Hoy los únicos radicales gobernando son radicales K. Hay un esbozo de oposición por derecha – el Pro – y uno por izquierda – el Partido Socialista – cada uno con base territorial propia y son lo que puede contar en el futuro. Eso o los propios desdoblamientos del peronismo.

  9. carlos
    November 25th, 2007 22:05
    9

    Una cosita, me gustaría acotar, a lo que dice Raúl, porque me parece importante. La opción “hacen” frente al “discurso” (hablan) no sólo es falsa sino que es la base del fascismo. Ojo con eso. No sé si habrán leído Agamben, “lo que queda de Auschwitz”. Me parece una buena lectura sobre el tema. Es imposible, en la esfera humana, un “hacer” por fuera del discurso. En todo caso hay algunos que sostienen un determinado discurso: “nosotros somos los que hacemos y los otros son los que hablan”. Ojo con eso, ojo con la política de los puros cuerpos que solamente “hacen”. Ya deberíamos saber, a esta altura, adonde conduce.

  10. Jorge Y. de la G.
    November 25th, 2007 23:35
    10

    Yo lo veo de otra manera: desde que terminó el “período de gracia” del gobierno de Alfonsín, hay una exigencia (implícita o explícita, o más o menos intensa según la época) de decisión y capacidad de gestión por parte de la sociedad. Recuerdo una conversación con un militante radical allá por el ’87-’88, cuando el gobierno alfonsinista ya estaba haciendo agua por todos lados, y mientras tanto don Raúl dedicaba sus mayores esfuerzos a llevar la Capital a Viedma. Creo que la ejecutividad y el poder de decisión que mostró el de Anillaco (así fuera para llevar adelante una política antinacional y antipopular) no fueron factores menores en su éxito. La campaña de Angeloz en el ’89 también intentaba mostrarlo como un tipo ejecutivo y con decisión.

    También me acuerdo del revuelo que se armó cuando María E. Walsh dijo, en pleno (des)gobierno de De la Rúa, que ella prefería a los corruptos “que hacían” (por el menemismo) a los inútiles e incapaces (por FDLR y la Alianza). Aunque no muchos lo reconozcan, creo que ese tipo de pensamiento está bastante difundido y para mí explica bastante el voto a Macri, por dar un ejemplo.

    Muchos saludos.

  11. carlos
    November 26th, 2007 00:00
    11

    Bueno, Jorge, “bastante difundido” también estuvo y está el fascismo, y no podríamos decir que no se explica (y se lo ha intentado explicar) “bastante”.
    A mí me parece que nunca hay la suficiente insistencia en el “poder hacer” que tienen los discursos, y en que tal cosa como un “hacer”, un “puro hacer”, ni siquiera existe.
    Por ejemplo: nada tan ejecutivo como los militares.
    Y nada tan al pedo.
    Los milicos gustan decirse: “al pedo pero temprano”. Por otro lado, no sé si te acordás: COLIMBA, corre-limpia-barre. Hace todo el tiempo, pero no hace nada.
    Y discrepo con que Alfonsín haya dedicado “sus mayores esfuerzos” en llevar la Capital a Viedma. Nunca hubo tales serios ni mayores esfuerzos.
    Si Alfonsín hubiera tenido el poder político necesario (o la convicción, quizás) para llevar adelante la reforma del estado que se proponía, nos habríamos ahorrado a Menem, mirá lo que te digo. Nos habría salido más barato, aunque Eduardo Menem no habría tenido ocasión de hacer sus enfáticos discursos (discursos, sí) en contra de la “entrega” de una parte de Aerolíneas a SAS. Ni habrían tenido la ocasión de entregarla toda, con moñito, a Iberia.
    A ver si hacemos memoria: “ahorro forzoso”, “retiro voluntario”, “privatizaciones parciales”. Podemos estar o no de acuerdo con esas ideas, pero convengamos que en esas luchas frustradas y difíciles, en el campo de la “economía” fueron muchas más las energías que en el traslado de la capital que mencionás.
    Lo del traslado como una especie de delirio forma parte de un antifolklore opositor de aquella época (y la idea no estaba tan mal, sinceramente).
    También podríamos hablar de los famosos “pollos de Mazzorín”. Mazzorín al lado de Moreno es un poroto alubia.

    Me hace acordar a cuando Cafiero se oponía al punto final y proponía los “indultos selectivos”. Todavía recuerdo los carteles. Vaya idea, la del indulto, mirá donde comenzó, en el peronismo renovador que tenía como ministros a Floreal Ferrara y Luis Brunatti.
    Luego vino Menem y, (ese sí que “hizo”), la perfeccionó: ¿para qué “seleccionar”?. Los largó a todos, para “pacificar”.

  12. Raúl
    November 26th, 2007 00:12
    12

    Me parece, Carlos, que estás orinando fuera del recipiente.
    Plantear la diferencia entre el discurso y el hacer (en el caso específico de la UCR) no es el preludio de ningún fascismo. Es mucho más simple y práctico; se puede tener el discurso más bello y progresista pero si no te hacés cargo de sostenerlo, vas al muere. Y la UCR se “murió” por eso y ése no es un dato falso ni caprichoso; mirá los numeritos y después negalo.
    Alfonsín pasó casi sin escalas de ser un prócer moderno a ser un estorbo desubicado para un partido (y un país) que lo quiere en su casa plantando gladiolos. “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”, diría Serrat (o yo, afanándole la frase)
    La referencia a Semana Santa es más que clara, NO se hicieron cargo de su responsabilidad en ese momento histórico; los sediciosos pasaron a ser “Héroes” y el “felices pascuas” fue el suicidio político de la UCR porque hasta el loro de mi tía Eduviges sabía que la “casa no estaba en orden” y que ese gobierno los desfraudó – !Qué casualidad!! …el slogan del riojano fue “Síganme, no los voy a defraudar!” – ¿de dónde lo sacó? ¿creatividad ´publicitaria o la conciencia ya instalada de que la UCR implicaba exactamente eso: un fraude.
    Si a cada uno que no piensa parecido a vos lo vas a encontrar como un becario de la “Universidad de Auschwitz” estamos listos. O no sabés leer o no tenés la más pálida idea de lo que decís; los peronistas te podrán no gustar (a mí no me gustan, por las dudas te aclaro) pero igualarlos con una ideología que hizo del asesinato un tema industrial hay un trecho y una mala leche enormes.
    De última, el “hacer” peronista se merece otro tipo de análisis.
    Es muy cómodo quedarse con la etiqueta: “los peronistas son fachos” y con eso eximir de responsabilidad las burradas del resto.
    La UCR tuvo y tiene un discurso, pero no lo practica, no lo defiende y ya sabés: “del dicho al hecho,…hay mucho trecho” (y un partido que se fue al tacho)
    A la UCR no la mató Hitler, (ni los peronistas) se murieron solos por su propia incompetencia y falta de coraje político (o aunque sea un mínimo de auto-respeto)
    Saludos.

  13. carlos
    November 26th, 2007 01:30
    13

    Raúl:
    Yo no dije que el peronismo es fascista, digo que ciertos enfoques basados en “hacer”, llevan derechito al fascismo. En realidad no lo digo yo, lo dice Agamben, que, paradoja, fue alumno de Heidegger.
    Si no querés caer en honduras filósófica, velo así: Menem “hizo”, Kirchner también “hizo”, y política o discursivamente, convengamos, son bastante diferentes.
    Hay una película italiana, creo que es de Ettore Scola, que lo muestra a Mussolini corriendo continuamente, de acá para allá, en una visita a un pueblito. El tipo no hacía absolutamente nada, era pura pompa y carreritas, parodia de actividad. Ese discurso, “hacer-hacer y hacer”, no es otra cosa que un discurso más, y es el mismo que usa Berlusconi (hay una película magnífica que se llama El Caimán, que lo muestra muy bien). Él “hace”, los demás “impiden” y “se la pasan hablando”.
    Ojo que no es privilegio de ningún partido: Angeloz hablaba de “la máquina de impedir” (seguramente él era “la máquina de hacer”, dios nos libre)
    A mi entender un discurso que se basa en el “hacer” es, de manual, facho (¡y es un discurso más!)

  14. Jorge Y. de la G.
    November 26th, 2007 02:40
    14

    Carlos, por si no te quedó claro yo no estoy justificando el “hacer” por sobre todo, es más, ojalá que la mayoría de las cosas que hizo el de Anillaco no se hubieran hecho nunca. Pero lo que dice Raúl es tal cual: el desencanto que provocó el desenlace de Semana Santa, sumado a la impotencia que mostró el alfonsinismo frente a los grandes grupos de poder económico, que le (y nos) hicieron sentir el rigor de los “golpes de mercado”, fueron factores cruciales en el deterioro del gobierno de Alfonsín y en el descreimiento de muchísima gente en la política y en la democracia. Como dice Raúl, lo nefasto de la distancia entre el discurso y los hechos.

    Si menciono lo de Viedma es porque yo lo recuerdo así. Creo que la época de lo más intenso de esa campaña coincide con el inicio de la debacle del Plan Austral, y después viene la derrota del gobierno en las legislativas del ’87. Guste o no, la sociedad tenía problemas más graves que el traslado de la Capital, y el gobierno no parecía querer o poder hacer mucho al respecto.

    Saludos.

  15. Ernestina Kavalis
    November 26th, 2007 06:47
    15

    A mi me parece que una manera de enfocar la pregunta de Maria Esperanza es analizando ante que tipos de animales políticos estamos.

    El peronismo es una organización que básicamente busca el poder (ser poder, reproducirlo, conservarlo, etc). Esto no es un juicio moral. Así es la maquina, por lo menos desde el 83 para acá. En este sentido, los liderazgos tienen que ser capaces de responder a las exigencias de las circunstancias históricas (o si se prefiere de los electores). Los lideres que no pueden o saben hacerlo dejan de serlo. Así Luder desaparece el 30/10/83, Cafiero entra en una decadencia que parece no tener fondo desde que pierde las internas, Menem termina cuando reconoce que no puede ganarle a K y Duhalde cuando pierde con Cristina. Se puede perdonar que bajen las banderas, estilos poco ortodoxos, etc… No se perdonan las derrotas.

    En el otro extremo de una hipotética escala de tipos ideales están los partidos, digamos….., como la Democracia Cristiana o el Partido Obrero. No buscan poder. Sus lideres pueden ir de papelón electoral en papelón o retroceder casilleros aun desde muy módicas posiciones sin temor a ser desplazados. No importa. Lo que buscan es algo así como mantener un fuego sagrado o quizás simplemente funcionan como una barra de amigos, la pasan bien y punto.

    La UCR parecería moverse cada vez mas hacia este segundo lugar. La UCR pura pasa del 52% de 1983 al 38% de Angeloz, al 17 % de 1995 y al 2% del 2003. En el PJ ( y en cualquier partido socialdemócrata europeo de los que Alfonsin gusta) a un grupo dirigente con estos resultados los mandan a cuarteles de invierno. En la UCR no.

    También es cierto que muchos de los tipos mas activos mantienen sus maquinas regionales (Chaco, Río Negro, San Isidro, etc) o directamente abandonan el barco (Melchor Posse, candidato a vice por Rodríguez Saa, Carrio, radicales K, etc).

    En síntesis, la UCR funciona como una organización bifronte. Es una maquina electoral tradicional en algunas regiones del país y se mueve hacia el modelo “guardo la llama sagrada” (la noble defensa de las instituciones?) y/o club de amigos (me divierto en mis internas, es sano y económico) en otras (Ciudad de Buenos Aires). Entre las dos patas hay tensión lo que supone que periódicamente sectores de la pata electoral abandonan el barco. Esto, a su vez, refuerza a la pata fuego sagrado que ya no debe lidiar en las internas con los electoralistas y lógicamente implica perdida de los votos que estos traccionaban reforzando mas aun al modelo de partido fuego sagrado.

    Les gusto?

  16. Musgrave
    November 26th, 2007 06:57
    16

    MEC, el encapsulamiento creo que es la consecuencia de no haber producido otro “campeón”. Repasemos despues de De la Rúa, pasaron el bueno de Terragno, Rozas, etc., hasta llegar a Iglesias y a Morales. Digamos que no dan el peso adecuado.

    Los liderazgos en el peronismo se consolidan luego de las elecciones generales, como dijo Carlos. Con la excepción de Duhalde, los otros casos son “ganadores”. El que gana conduce y el que pierde apoya, dice Manolo que reza la vigesimo primera, no escrita, verdad peronista.

    Despues de Alfonsín no volvieron a tener un “campeón”.

    Fijemosnos que este fin de semana en la convención del ARI parece haber primado la misma lógica. Los lilitos les tiraban los votos de octubre en la cara a los nuevos 8.

    Saludos

  17. Escriba
    November 26th, 2007 10:59
    17

    El PJ tiene algo que se ha vuelto clave en el contexto de la nueva era democrática, que es contar con unos “stage managers” que algunos dan en llamar punteros. Territorialidad. Vinculación entre la política y la realidad cotidiana.
    Digo “stage managers” porque si vamos a hacer un tour de rock and roll, bien o mal podemos llevar cualquier banda, eso se consigue -la UCR puede armar una banda de pop, rock o cumbia- el tema es que cuando la banda salga, la guitarra este enchufada y afinada, la toallita para que se seque el cantante, el aguita Evian al lado del baterista, etc. Es el trabajo ingrato, eso que no se ve, pero que te hace sostenerte. Creo que es eso más que los liderazgos, en un “nuevo” contexto social.
    Esto lo digo -desde ya- como descripción y no como representante de las clases medias que desea ir a liberar a nuestros hermanos pobres cosa que, aún debo pensar si quiero ser.
    Saludos

  18. carlos
    November 26th, 2007 13:39
    18

    sí, cambiar votos por comida: es cosa que aún debo pensar si quiero hacer.

  19. Raúl
    November 26th, 2007 14:22
    19

    Carlos
    Si cada vez que a alguien se le ocurre usar el verbo “hacer” vamos a ponernos a temblar porque nos puede llevar “derechito al fascismo” estamos en serios problemas.
    En lo personal me importa poco la “opinión” de Heideger, el tipo era alemán, pro nazi y ya se murió, más el añadido de que esos apreciados filósofos que mencionaste ni conocieron lo que pasa en estas pampas bárbaras.
    Prefiero manejarme con cuestiones y ejemplos más cercanos a mí, por ejemplo, si en el colegio un día se me ocurre hacerme el guapo, además de las palabras (el “discurso”) para marcarles la cancha a los otros también debo “hacer” otras cosas: evitar que me muelan a palos, molerlos yo y luego llenarme la cara de curitas y/o presumir con mis amigotes. Es simple y directo (en mi colegio el preceptor se llamaba Toledo, no Heideger, por las dudas)
    Si mi discurso es la Constitución y mi propuesta es que “con la democracia se come, se cura y se educa”; no hay escapatoria, debo hacerme cargo del discurso y HACER (actuar, pensar, laburar, etc., etc., etc.) en ese sentido, no en otro.
    Si me hago el guapo contra las “corporaciones”, los “golpistas”, debo tener la carita preparada para recibir sopapos y aguantármela. No hay otra. Alfonsín fue votado precisamente por ofrecer éso. Le creyeron y se fue al mazo.
    Alfonsín NO “hizo” lo que prometió; largó el discurso, entusiasmó a muchos, avanzó en un par de cosas y a la hora de los bifes salió rajando, incluso haciendo moco aquello de bueno que había iniciado.
    Su “hacer” fue deplorable y la enorme proporción de aquellos que le creyeron de buena fe, es esa misma gente que hoy, aunque lo respeta, no quisiera verlo manejando ni un kiosco.
    No por fachos, por decepcionados, que no es exactamente lo mismo.
    Lo que no me gusta de los otros (los peronistas, digamos) no es excusa para las sublimes metidas de pata del sr. Alfonsín (y su partido)
    Cuando citás el ejemplo de Mazzorín es muy interesante: una medida económica orientada a sostener un consumo popular a precio razonable (el pollo) marca precisamente un “hacer” pésimo del gobierno alfonsinista; en lugar de mantener el rumbo y defender su propia decisión, se tragaron la campaña mediática de los “pollos podridos” (que no lo estaban), transformaron al pobre Mazzorín en mala palabra y no se paró ningún precio hasta la hiper inflación y la salida del peor modo del gobierno. Otro “felices pascuas” pero económico, donde los malos ganaron.
    No fueron las hordas fascistas; fueron la incompetencia, las promesas incumplidas, la falta de decisión y la tendencia a “conversar” todo lo que “hizo” el desastre. Pasaron tantos años y Alfonsín y unos cuantos parecen no enterarse que la culpa no es del chancho…..
    Es interesante también, ya que se habla de fascismo, pensar en cuanto “hicieron” muchos “demócratas” para sabotear la república de Weimar y, al pasar, favorecer la llegada de Hitler al poder y cómo éste, que además de criminal era desagradecido, los premió inaugurando, para ellos y otros “indeseables”, el “campito” de Dachau en 1933 (no me acuerdo si el bueno de Heideger protestó por éso, sospecho que no)
    Bueno, me voy a “hacer” una siesta, espero no volver “hecho” un nazi.
    Saludos.

  20. Primo Louis
    November 26th, 2007 14:53
    20

    Esta mañana pensaba en algo similar. Y básicamente la cuestión (que quizás no pase de un ejercicio intelectual) sobre la que pensaba era por qué recién con Perón se generan los movimientos basados en personas y no en instituciones (el Peronismo frente al radicalismo: el Yrigoyenismo nunca existió). Este liderazgo personal, y que luego es derivado en la jerga política con cada liderazgo (el menemismo, por ejemplo) no se da tanto en el radicalismo que es siempre y antes que nada eso: el radicalismo, el partido. Y ahí ponen el enfasis (incluso en la marcha el nosotros que se designa: “Adelante Radicales!” -Yrigoyen es un tercero- contra el clarisimo de “los muchachos peronistas todos unidos triunfaremos”)
    No son las personas las que importan sino el partido, parecería ser. Se que se habló de alfonsinismo pero es, creo, la unica excepción seria en ese partido. No es la persona la que produce el liderazgo (salvo en Alfonsin) sino la intitución, y eso habilita a que “la institución”, que es permanente, no cambie sin recambiar así, las personas.
    Digamos: la única personalidad con peso propio por afuera del partido radical fue Alfonsin. luego de la fusión en uno sólo (Alfonsin ES el partido) ya no hace falta ser alfonsinista: ser radical es eso. Ese desplazamiento hace que no haya renovación. En cambio en el peronismo el peso rápidamente pasa a la persona más que al partido (El presidente debe también ser el presidente del movimiento) y si él cae, el partido se mantiene inmune. Esto tuvo exactamente una excepción: la vuelta a la democracia.
    Saludos!

  21. Primo Louis
    November 26th, 2007 14:59
    21

    La excepción es la de ser “peronistas” y no simplemente “Luder”, queriendo apropiarse del capital simbolico del peronismo, estrategia que falló.

    Una cosita off topic: no lo diría normalmente pero esta cuatro veces en el texto, Maria: “Al interior” es un galicismo, se dice “dentro” el uso correcto de esa frase es como lo expresa el colectivero: “corriendose al interior” (para adentro) y no “al interior de un partido” (dentro).
    Saludos!

  22. carlos
    November 26th, 2007 17:23
    22

    Raúl, estoy de acuerdo con lo que decís, casi en todo. Lo que señalo es algo que quizás no venga al caso, sólo tiene que ver con algo que se escucha a menudo. “Roban pero hacen”, por ejemplo, o “se la pasan hablando”. Por supuesto que hay una dimensión del hacer ligada al discurso que es posible y necesaria en democracia. Lo único que intenté señalar, con poca fortuna, parece, es que no existe dentro de las opciones una que sea un mero hacer. Otro autor que se ocupa del tema es Foucault, con su idea de la biopolítica. Creo que son cuestiones que nos deberían preocupar.

  23. Maria Esperanza
    November 26th, 2007 19:01
    23

    Uy, he cometido un galicismo. Yo acepto la corrección, ahora bienl, “está cuatro veces” lleva acento (tomá).

  24. Primo Louis
    November 26th, 2007 21:21
    24

    Touché, MEC. Pero habrás notado que tengo como estilo no darle mucha pelota a la puntuación (si, muy sutil lo mio).

    Che, eso es todo es todo el comentario lo que merece mi “profunda” reflexión? al menos un “primo, estas meando a doscientos cincuenta quilometros del tarro”…

  25. Raúl
    November 27th, 2007 13:06
    25

    Carlos
    Me resulta extraño que a pesar de coincidir en “casi todo”, en lugar de comentar, criticar o debatir lo que planteaba desde el comienzo, desarrolles una idea sobre lo que no estaba escrito.
    En ninguna parte puse que son mejores los que “roban pero hacen”, sí me interesó manifestar que si un discurso político no es sostenido en un “hacer” que le dé sentido y proyección, el discurso termina siendo un fraude.
    La debacle radical nació precisamente de éso, de elaborar un discurso atractivo en lo formal pero que en el accionar concreto NO SE HIZO lo que se ofrecía. Ese tipo de errores y/o defecciones no son gratis y hoy el radicalismo es casi un partido simbólico cuya suerte no le importa a casi nadie.
    Y otra cuestión que vale la pena no olvidar, ni Mussolini ni Hitler (y ponelo en el grupito “selecto” a Franco) son tipos que “no hicieron nada”; hicieron mucho y mucho de ello fue horroroso, entre 1936 y 1945 murieron más de 50 millones de personas en Europa; detener la mirada en un Mussolini medio bufón “haciendo carreritas” es, por lo menos, una liviandad peligrosa. ¿En qué quedamos? Mussolini fue un pelado ridículo y hablar de “hacer” nos pone en riesgo de fascismo?
    Minimizás el fascismo real y exagerás los “peligros” de criticar lo criticable. No es un modo sensato de leer las cosas.
    Como el tema era porqué subsiste el peronismo y el radicalismo no es ni la sombra de lo que fue – te diría que Perón tenía un proyecto de país y trabajó para llevarlo adelante (si era bueno, regular o malo es tema de otra discusión). Tuvo un discurso y una práctica en ese sentido; el radicalismo de los 80 y Alfonsín en particular esbozaron un discurso con una idea de proyecto de país; no terminó bien precisamente porque en lugar de llevarlo adelante terminaron “negociando” y perdiendo todo en el camino al NO HACER lo prometido.
    Para volver al patio del colegio, cuando tenías un problema y te fajaban, lo último que tenías que hacer es dejar que se la lleven gratis, tenías que bancártela y pegar lo más posible, así te ganabas el respeto y antes de joderte de nuevo la pensarían un rato. El que no se defendía terminaba de punto. Con el matón del grado/curso no podés “charlar” para que no te joda. Tenés que hacerle frente, aunque te faje y de ahí te van a respetar el matón y los otros. El chamuyo no basta.
    Los chicos son crueles y la política también.
    Alfonsín es un tipo respetado como persona, mucha gente le reconoce que “lo intentó” pero no le perdona que no peleó ninguna de las batallas que se le presentaron (y no podía no saber en qué y con quienes se metía). Alguno va a decir que quedó la ley de divorcio y es cierto, pero era un tema que la sociedad ya tenía decidido, con o sin Alfonsín. Además sería injusto decir que hizo todo mal, bastó que hiciera mal o no hiciera lo más importante.
    También está la idea de que “no robó” pero no alcanza ya que también está la otr idea, la de que “ni robó ni hizo nada”. Perdió el respeto y la credibilidad políticas y eso, a estas alturas, ya es irrecuperable.
    Más la “ayudita” del bueno de de la rúa, cartón lleno.
    ¿Qué tiene que ver el fascismo en decir ésto? Nada, absolutamente nada.
    Civilizadamente se puede discutir cualquier cosa pero sería bueno que afinaras la puntería y antes de replicar pensés un poco más despacio (no por elogiar la lentitud sino la precisión en cuanto a debatir aquello que está expresado, sin buscarle pelos al huevo)
    Saludos.

  26. pablo
    November 27th, 2007 22:47
    26

    Creo que hay una discusion abierta sobre diferencias radicalismo y peronismo. Y que se focaliza entre los que hacen y los que dicen. Diria dos cosas:
    1. los dos hacen y los dos dicen: pero dicen y hacen distintas cosas, con distintos beneficiarios. El peronismo tiene acumulado capital simbólico de hacer a favor del pueblo (aunque haya hecho mucho en contra tambien). El radicalismo ha dicho a favor del pueblo, y hecho a favor de las minorias antipopulares.

    2. hay una diferencia de cultura política entre ambos partidos y esto no se está tocando en esta discusión. El origen de clase de los peronistas y de los radicales no era el mismo, allá por los 50. Hoy no lo sigue siendo, pero el saber acumulado de cómo hacer política es diferente. El peronismo viene de laburantes que hacen, porque se relacionan con el cuerpo. El radicalismo viene de clases medias que dicen, porque se relacionan simbólicamente con la realidad.
    No son estos dos puntos centrales, pero creo que tienen que tenerlos en cuenta al analizar las diferencias.

  27. Jorge Y. de la G.
    November 28th, 2007 01:07
    27

    Una pequeña acotación al comentario Nº 20 de Primo Louis (eso de que “el Yrigoyenismo nunca existió” me parece algo aventurado, pero podemos discutirlo en otro momento). El concepto del radicalismo exclusivamente como partido creo que cristaliza en la década del ’30 cuando el alvearismo desplaza a los partidarios de Don Hipólito, y no es casualidad que coincida con la cooptación de la UCR por el régimen fraudulento de la época. Pero había otra visión, como la que muestra Jauretche en esta carta de 1942 a su amigo José B. Avalos:

    “Ahora hay radicales que no se atreven a decir que la U.C.R. no es un partido político sino la unión civil de los argentinos para realizar la Nación por encima de las facciones del Régimen que son los partidos. Encuentran eso totalitario olvidando que en todo caso serán los fascistas los que se han copiado de Yrigoyen.”
    http://www.losocial.com.ar/nota.asp?iddocs=1108&secc=Opini%C3%B3n

    Y no olvidemos que Alfonsín se veía a sí mismo como conductor del “Tercer Movimiento Histórico”, alejándose de la visión partidocrática. Tarea en la que también fracasó.

    Saludos.

  28. Maria Esperanza
    November 28th, 2007 11:20
    28

    Primo Louis: lo de los partidos basados en persona me parece que no se aplica para nada al peronismo. Si no, no podés explicar la subsistencia durante 18 años de proscripción, o durante la embestida del proceso. El movimiento obrero organizado es tal vez una de las instituciones màs “institucionalizadas” de la Argentina del siglo XX. Por otra parte, el PJ llegó a ser el partido con más afiliados de Occidente (sí, Occidente).
    Por otra parte, me parece que meter el fascismo, totalitarismo, etc., oscurece más de lo que aclara en este análisis.
    Por último: nadie dice que el clientelismo es bueno. Lo que se dice (bah, lo digo yo) es que el clientelismo NO EXISTE. Me explico, hay gente que reparte cosas ESPERANDO QUE la otra gente se cope y la vote, pero esa otra gente, en términos estrictos, votan lo que se les da la gana. A veces, muchas, al peronismo, a veces a otra cosa (1983, 1997, 2005, 2007)
    Esto no justifica nada, mucho menos la intención del que reparte chapas. Pero, repetimos, el clientelismo como variable politológica no explica ni una sola elección.

  29. Primo Louis
    November 28th, 2007 13:00
    29

    Ok, a mas de doscientos cincuenta.
    Lo que quise decir es que todo giraba (al menos electoralmente) alrededor de la figura de Peron, incluso durante la resistencia.

  30. carlos
    November 28th, 2007 13:45
    30

    A ver, Raúl:
    1) Hacer la parodia del hacer, ¿se entiende lo de las carreritas? Una imagen vale más que mil palabras, pero a la vez una imagen no dice nada. Es una paradoja.
    2) El fascismo no es un movimiento totalitario que se instala desde “arriba” y que nos somete. El fascismo está en cada uno de los que lo hacen posible; en la época en que la dictadura se venía en banda acá se hablaba mucho del “enano fascista”, una forma de divulgar, algo banalmente quizás, una idea que estimo certera
    3) La posibilidad de desarrollar ideas que no están explicitadas en un texto no es nada que esté prohibido, ni mucho menos. A veces se lo llama “articulación”, otras “irse por las ramas”, como los monos. Forma parte de lo que se llaman estilos. Abiertos, imaginativos, más ceñidos: para todos los gustos hay. Los blogs no son la academia, gracias a dios.
    Lamento que no te parezca, pero no puedo hacer nada con tus pareceres, menos aún si se trata de cuestiones que para mí son de estilo.
    Saludos.

  31. Raúl
    November 28th, 2007 13:56
    31

    María Esperanza

    Coincido con vos en que meter al Fascismo o Totalitarismo oscurece mucho más de lo que aclara cualquier debate sobre política (salvo que se debata específicamente eso)
    Pero agregaría a tu idea algo que a mí me parece que se está difundiendo más de lo prudente y es la “necesidad” de etiquetar, igualar y/o explicar las cosas metiéndolas en un Tupper….
    Por ejemplo: “Kirchner es Lagos” (o no es) – “Cristina es Bachelet” (o no es, de nuevo…) “Kirchner es autoritario” – “Kirchner es Caecescu” (o Hitler según Carrió) y así hasta el infinito.
    Lo curioso de todo ésto, al menos para mí, es que no se discute lo que se dice querer discutir y todo el mundo se tira de las mechas para “aclarar” lo que no debiera aclararse o “ganarle” al otro.
    Si un hecho siniestro – para la Humanidad – como es el Fascismo, se lo vamos a endilgar graciosamente a cualquiera (a G. Moreno, para dar un ejemplo de “candidato a facho” por torpe, por insufrible, por bruto) vamos mal y muy poco se podrá sacar de un debate con el lenguaje así devaluado, además, ese mismo lenguaje devaluado por el extremismo oral es el catecismo oportunista de quienes sí saben bien qué es el fascismo o el autoritarismo….esos “doctores” que después de escribirle los discursos a onganía y besarle las patas a videla… resulta que ¿Kirchner es autoritario y poco republicano? No jodan…
    Pero, insisto, sería bueno ser más preciso en el lenguaje; ¿que es más complicado?, es más complicado pero a la larga más simple de entender(nos)
    Hay una frase de Jauretche que me parece sirve: “Emparejá y hablamos”, esto es, un debate leal y preciso donde no se esconden ni encubren argumentos. Ideas y datos, ni chicanas o etiquetas fáciles.
    Saludos

  32. Raúl
    November 28th, 2007 14:47
    32

    Carlos

    Me rindo – así no se puede decir nada de nada, si en el fondo todos somos “fascistas”.
    No sé si alguien te contó que lo del “enano fascista” fue el invento de un tal “bernie” (Neustadt) para diluir en toda la sociedad argentina las culpas de los criminales que le pagaban… así vos, yo, María Esperanza, la tía Clotilde, etc. somos tan fascistas como astiz. Sublime!!
    Mussolini una parodia (a lo mejor encontrás un tano viejo que te cuente lo “divertido” que era)
    Disculpame pero tu “estilo” de mezclar todo en un pastiche inconducente no me parece “imaginativo” ni “abierto, más bien te diría que es un estilo pavote y necio. Ni la historia ni la política ni la opinión ajena se merecen un destrato así.
    Saludos.

  33. carlos
    November 28th, 2007 15:02
    33

    Raúl, intentar descalificar el discurso del otro adjetivándolo: ¿a eso cómo lo llamarías?
    Lo del enano fascista es banal, no hacés más que repetir lo que ya dije; lo habrá dicho Neustadt, no recuerdo quien lo puso en la palestra, pero se ve que tu enano fascista tomo Todddy y ya es un verdadero hombrecito facho.
    En los ratos libres mandá al hombrecito a leer a Foucault, no le va a venir mal reconocerse en un espejo que aporte alguna complejidad.
    Como bien decís, algunos son fachos por fachos y otros de puro brutos, nomás.

  34. Raúl
    November 28th, 2007 20:44
    34

    Ay, mamita….. así que llamar pavote a tu “estilo” es ser facho y bruto. Tendrás razón, al menos leíste a Foucault y eso te da chapa de “inteligente” …pero bueno, a los liBros y a los autores no sólo hay que leerlos y citarlos, hay que entenderlos para usarlos bien y no caer en ridiculeces como “me dijo pavote, es un facho, mamá!!!”
    No sufras más, Carlitos, seguí así que vas bien con tu gran aporte a la nada argumental; en lo que a mí toca sé que es de mal gusto (y al pedo) tratar de razonar con los necios.
    Yo que pensaba opinar de Alfonsín y su gente y termino facho, nada que hacerle, nacimos para sufrir!
    Aufwiedersehen, Herr Carlos…

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