Crónicas cercanas al Balón. Primera Entrega: ‘Gran Verano’.
Puede uno acercarse a Gran Hermano en su ya ¡cuarta! entrega desde las más diversas perspectivas. La de crítica cultural posmo que consume hasta los detalles más filigrandos del mundo Mauro Viale y Rial (entre la que, obvio, se inscribe este cronista admirador de Toni Negri, que presenció en vivo la piña de Samid al primero de aquellos al grito agresivo y antisemita de ‘Judío de Mierda’); la indiferencia fingida al estilo de estudiante de letras que dice que no vio el partido de Argentina contra Alemania en el Mundial porque tenía tapados los ojos por las lágrimas producto de estar leyendo la Masmédula mientras escuchaba Hermeto Pascoal sacando sonidos celestiales a un carozo de aceituna; la indiferencia real a lo trosco que abandona la tele por el Samovar y el té de Crimea o el ensimismamiento de geriátrico que no se monta en la ola del Homo Videns sartoriesco ni de la Cibercracia pero consume GH como si de ‘Rosa de Lejos’ se tratara y estuviera esperando el ingreso de Osvaldo Laport en calzoncillos cual indio Catriel en ‘Más allá del Horizonte’.
Lo que es innegable es que los recientes cuernos de Segio Denis redoblan la apuesta tanto al programa como a la carrera del carilindo cantautor ya homenajeado en estas páginas. Nos sitúa en un abismo entre la privacidad y lo público, una incertidumbre cuasi metafísica entre lo que pueden mostrar las cámaras y lo que no, que sólo debe haber sentido Zidane a la hora de faenar fantabulosos cabezazos como el que le propino a Materazzi previó a su expulsión y retiro.
Porque una niña de apenas 22 años sacudió el avispero del fuerte pop nacional en el momento que se expuso frente a millones casoteándole el gansoluqui a un compañero cuyano de la casa más famosa del país al mismo tiempo que estaba comprometida con el rubio intérprete poblador de Puerto Madero. Una provocación que ni el mismo grupo Miranda pudo siquiera imaginar en su glamoroso ascenso. Así empezó el verano. Así perdimos la inocencia.
Parte de ese fuego sagrado que tuvo la valiente Melisa a la hora de colocarles los cachos al mítico exponente de la tradición que Silvio Oldra inaugurara previo a su abrupto descenso en helicóptero le ha faltado hasta ahora al fútbol estival nuestro de cada año…
… un verano aburrido, previsible con un mercado de pases con una infladura tumorosa (el regreso de la bestia pediculósica a Racing, la novela de Lavezzi con un olor a cortina de humo que mata, los (pseudo) refuerzos de Independiente, la ‘abrumadora’ llegada de refuerzos a Boca -Caranca y Orteman-, en fin, sólo parece salvarse el colombiano que llegó a River de condiciones físicas impecables para una zaga que tenía en Tuzzio y Lussenhof una lentitud burocrática a la hora de los cruces y los retornos de Ponzio y Marioni); un Sub 20 que pena por al menos llegar a los juegos olímpicos y poder defender el título del 2004, los partidos de los torneos de verano un clásico del bodrismo pegajoso y los programas deportivos girando y girando sobre entrevistas insípidas a jugadores sobre cómo fue su año y móviles en Mar del Plata.
Incluso hubo uno, Estudio Fútbol, que sale por TyC a la tarde, que transmitió todo el verano desde la popular playa bonaerense, ¿a alguien le importa?, ¿tiene alguna utilidad para discutir sobre fútbol más allá de ver el bronceado de los rechonchos Recondo y Palacios -quienes si no le aflojan al moscato, piza y fainá van a explotar frente a nosotros con una crudeza propia de Kubric-?
Aparte teníamos una selección, ¿se acuerdan?, bueno por imperativo ruso del petróleo pos comunista va comiendo baguettes hacia Francia a por otro papelón.
Los pocos temas con pimienta se cuentan con una mano: la llegada del ‘segundo riojano más famoso’ a San Lorenzo con su habitual picardía y su cercanía a River Plate -otra integrante de La Barbarie me dijo que su paso por Boedo es sólo un trampolín para desbancar a Pasarella, veremos-. También estuvieron las húmedas y burbujeantes noches de Orteguita y el sorpaso -desprolijo, poco habitual, despechado- de técnicos entre Boca y Vélez. Un golpe de timón a la usual sobriedad de Russo y una revancha para el bigotón más derrotado de la historia contemporánea desde, probablemente Pancho Villa o Rodolfo Ranni.
Y aquí, ya que sacamos el tema Lavolpe, se justifica una última reflexión que este mastín de la literatura deportiva tenía en el tintero pero no pudo concretar por su agitada agenda de fin de año 2006 que lo hizo alejarse de este espacio por un par de meses: muchos comentarios en los posts que entregué semana a semana del anterior certamen, a medida que se acercaba el final insistían más y más en que todo estaba arreglado y a pedido de Boquita. De hecho recuerdo alguien que llegó a advertir que él ya le había dicho a sus compañeros de oficina que el campeón estaba puesto y que podía decirlo sin vacilar. Pero dudo que ese nombre hubiera estado asignado a quien a la postre fue el triunfador, el Estudiantes de la Plata de Simeone, Verón, Pavone, Calderón y el tierno recuerdo del gringo Prátola. En una heroica final a la que no le falto dramatismo y reseñas del periodismo argentino.
¿Victoria de la ingenuidad?, ¿sonora tapada de boca a las teorías del complot? Puede ser, pero con un dejo de cosa pírrica porque de hecho luego de la caída bostera se escucharon comentarios al estilo de ‘en realidad Grondona dejo ganar a Estudiantes porque le convenía frenar a Boca porque sino todos se aburrían y se caía el negocio’. Y este tipo de análisis muchas veces surgieron de las mismas mentes que en la previa juraban que la ecuación cerraba para el capitalismo mafioso de Don J. sólo con una victoria Xeneise. Tal vez haya un poco de verdad, un poco de mentira, paranoia y sabiduría en todo esto, pero que el mazazo platense estuvo, estuvo. Pues a acostumbrarse y empezar de nuevo como Sergio deberá hacerlo con su osamenta.

January 27th, 2007 13:53
Si antes era mal visto que el pretendido intelectual prestara atención al fóbal, a la tele, a los chismes farandulescos ¿ No es ahora una pose asumida por los mismos el que DEBEN interesarse y mucho en todas esas cosas? Viene a mi memoria el filósofo Abram ( así se escribe?) hablando de estrategias futboleras.
Uno que se opuso fue Sebreli que se mandó un manifiesto completo contra el deporte pasión nacional.
Firmado: Ulschmidt, que la ve cuadrada.
January 30th, 2007 18:02
No tiene nada que ver con el tema del post, pero … a un mes del “secuestro” de Gerez y con la información nueva de las escuchas que publicó Lanata, no sería conveniente volver a debatir todo lo dicho.
January 31st, 2007 19:25
En realidad yo creo que Argentina es todavia un reducto del intelectualismo mas que de la cosa Naif posmo. Es, segun me lo mostro mi larga recorrida por el mundo, uno de los paises mas decimononicos todavia donde el intelectual tiene que ser por antonomasia un aborrecedor de lo masivo y que se define mas por sus consumos culturales que por su produccion, lo cual es un horror.
Por un Tomas hay mil Sarlos.