Veinte años de Semana Santa
Hoy se cumplen 20 años de la rebelión militar que dio en conocer se como Semana Santa.
Me atrevo a decir que para varios de mi generación (yo tenía 14 años en ese momento) Semana Santa fue algo así como un momento de despertar político en las movilizaciones que se dieron durante ese fin de semana. Pero también es cierto que Semana Santa hizo entrar, a mi generación, a la política marcada ya con el signo indeleble del escepticismo y la ironía.
Tanto Ricardo Sidicaro (para mí uno de los analistas más lúcidos) como Edgardo Mocca leen, en un dossier que sacó Página 12 sobre el tema, a Semana Santa como el suceso que señaló el “fin del encantamiento” de la transición democrática y el principio de un largo proceso de desencanto de la sociedad civil para con la clase política. Los sublevados, dice Sidicaro, inauguraron un nuevo período: “la política partidaria dejaba de aspirar a asumir las demandas éticas de la sociedad y se contentaba con gestionar las tensiones emergentes.”
Es importante señalar, me parece, que todos los partidos cayeron en esta volteada, los oficialistas tanto como los opositores. De alguna manera–y sin importar lo que se piense del papel jugado por Alfonsín, víctima, villano o héroe de estos sucesos–ningún partido internalizó tanto esta auto-limitación como el partido radical, quien salió de la crisis legitimando una versión consensual de la concesión permanente.(Como dice el Escriba, de la democracia se pasó súbitamente a la república.) El PJ, obviamente, siempre rápido para otear los cambios de época, ofreció el programa ya insuperable del pragmatismo menemista.
De los traumas mellizos de Semana Santa y la hiperinflación la política salió autorecetándose el chaleco de fuerza del pragmatismo concesivo–en sus versiones menemista, pactodeolivista o aliancista.
También Mocca y Sidicaro acuerda en que la movilización social y política del 2001 y el proceso actual de completar los juicios de los derechos humanos (proceso que el gobierno de Kirchner, diría yo, se ha hecho cargo pero que es resultado y mérito de una demanda social mucho más amplia) deben ser leídos, antes que como una amenaza, como un oportunidad de suturar, dentro de lo posible, esta especie de herida autoinfligida de la política.
Sin embargo, no queda claro que “significantes vacíos” quedan disponibles para articular alrededor de ellos alguna idea de política que vaya más allá de la negociación de las tensiones que aparecen día a día. La “democracia”ya fue. También, parece la “justicia social” o los significantes relacionados con el mundo del trabajo (los “trabajadores”, la “clase obrera”). ¿Será “la república”? ¿Será “un país normal”?
Cierro con esto: Mario Wainfeld relata que, preguntado Alfonsín acerca de si se arrepentía de alguna acción u omisión durante su gobierno, menciona no haber podido mudar la capital a Viedma.

Abril 19th, 2007 15:34
Habría que comentar, por ejemplo, para contextualizar un poco la cosa, qué hacía el peronismo, en alguna de sus vertientes, en esa época. Cafiero empapeló la ciudad de La Plata, en la que vivía y vivo, con carteles que proponían el “indulto selectivo”. No fue Menem el primero en hablar de indultos. La posición del peronismo “renovador” en esa época (¿dónde estaría Kirchner, haciendo negocios? el feudo lo gobernaba Puricelli, ¿no?) era:
1) reconocer que había una crisis 2) proponer un mecanismo tan o más claudicante que el que eligió Alfonsín. El PI era aliado político de Cafiero, las huestes juveniles peronistas se veían representadas en personajes como Floreal Ferrara y Brunatti. Atrás de Cafiero se encolumnaba ese progresismo, que bien podemos imaginar donde abreva hoy. Al peronismo que no era renovador, al héroe transgresor de Anillaco, no se lo pudo ubicar en todo ese fin de semana largo. ¿Dónde estaría, si no expectante, junto con Seineldín?
En fin. La última frase de tu artículo es bastante reveladora de esa óptica que llamo peronoide, la misma de Wainfeld de toda la vida. Fue vergonzoso el discurso de la ESMA de Kirchner diciendo que por primera vez alguien se ocupaba de los derechos humanos. Mal o bien, con lo gagá que pueda hacérselo aparecer a Alfonsín con lo de la capital (como idea no está tan mal), el tipo, en el comienzo de su gobierno, algo puso en movimiento y hay mucha gente que aún se lo reconoce. Recordemos lo que proponía el peronismo en la figura de Luder. Avanti con la autoamnistía. Borrón, eso proponía. Así que atenti, contextualizar la cosa. La historia está ahí, sólo hay que volver a examinarla, una y otra vez. Lo contrario es una forma de barbarie.
Y los buzones del peronismo están siempre a la orden del día, para el que los quiera comprar (pero para eso no hacen falta los blogs).
Abril 19th, 2007 15:56
Si me preguntan cómo lo veo, sin teoría y por lo que siento en las tripas, digo:
No hay más significantes vacíos del tipo que planteás. No al menos en la sociedad argentina, fragmentada por demás.
Creo que lo que hay es como una especie de cosa topográfica, digamos. Hay un terreno hasta donde llega la política y ese terreno se puede ir ampliando. ¿Cómo? Nuevas generaciones, no repetir errores, no venderse, evitar la “gerencialización” de la política, disputar cuerpo a cuerpo con los poderes fácticos -en particular con los grupos económicos y empresas transnacionales-, promover alianzas regionales, donde se pueda implementar medidas que deriven en una mejor distribución del ingreso.
Hasta ahí llego.
Saludos
Abril 19th, 2007 16:00
Carlos:
Alfonsín propuso sólo juzgar a las juntas en la campaña electoral. Algo así como Ley de Obediencia Debida de facto. El discurso de la ESMA fue probablemente el pico más alto de este gobierno ¡qué lindo es disentir! ¿no?
Saludos
Abril 19th, 2007 17:28
Que grande Carlos, cuanta razón tenés. ¿Punto más alto? Son opiniones. La realidad es que decir que NADIE había hecho nada por los DDHH antes de que llegue al poder el abogado santacruceño es de una falacia histórica tan irrefutable que no merece mayores discusiones, aunque estaría bueno profundizar en el sentido “de más alto” = mentira clara. Muy propio de la tropa kirchnerista.
Abril 19th, 2007 17:33
Es evidente que Alfonsín tuvo méritos. Es también evidente, me parece, que su peor fracaso no fue no haber podido mudar la capital a Viedma. Salvo que esta respuesta sea un ejemplo de provocación política (sería una buena provocación si así fuera).
Por otra parte, no entiendo en qué los deméritos del peronismo pulirían el bronce del alfonsinismo. En todo caso, ambos partidos políticos fueron partícipes necesarios en el achicamiento de la topografía política a la que refiere Escriba.
Y, como dije antes, el mérito de la política de derechos humanos corresponde primariamente a la sociedad civil, que simplemente dijo “NO” y siguió presionando. La obediencia debida, el punto final, los indultos fueron fracasos desde este punto de vista: nunca tuvieron legitimidad frente a la mirada social. El mérito de Kirchner fue haber reconocido la demanda social, algo que no pudo o no supo hacer la Alianza y tampoco Duhalde (con Lopez Murphy y Jaunarena como representantes del sector militar).
Abril 19th, 2007 17:53
“Tropa”… voy a obviarlo.
Fue el punto más alto, creo, por lo que dice María. Lo que se dijo ese día en el atril es lo que yo pienso. Creo que lo que piensan 14 o 15 más. Bueno, para mí es así, fue un punto alto. Las claudicaciones de Alfonsín lo dejan, digamos, en “vuelve al primer casillero”. No dijo “nunca nadie hizo más que yo por los ddhh”. Dijo que pedía perdón en nombre del Estado por lo que se había hecho en esa materia. Creo que es claro ¿no? Por lo de Alfonsín habría que pedir perdón, rezar diez padrenuestros y cuatro avemarías (digo, ahora que está de moda la religion-politics).
Saludos
Abril 19th, 2007 18:00
Me parece que la política de este gobierno implica una ruptura con 20 años de política de estado para el tema militar, con continuidades importantes entre gobiernos radicales y peronistas. (Con una excepción, la represión de Menem a la asonada del regimiento de Patricios, que terminó con las asonadas militares luego de 15 minutos de cañonazos.) Entre el alfonsinismo post-semana santa, el menemismo y la alianza hay una continuidad marcada por la aparición y reaparición de ciertos nombres: Jaunarena, Lopez Murphy, Nosiglia.
La responsabilidad de la Alianza, por ejemplo, entiendo que fue igual o mayor a la de Alfonsín en estas claudicaciones.
Y justamente, el desencanto con Semana Santa fue tan grande porque la promesa de democratización expresada por Alfonsín era tanto mayor.
Abril 19th, 2007 19:00
lo de este gobierno no es comparable en nada a lo de alfonsin no solo por que se dice mucho y se hace poco
sino por que lo que hizo alfonsin lo hizo en 1985 y K lo dice y algo solo algo hace en 2005 estos 20 años de diferencia incluyen la pobreza material del ejercito menem y k con almirante irizar de ejemplo balza y muchos otros momento que permiten llegar a una domesticacion total
creo que es momento de no se si cerrar las heridas pero pensar que con lo debilitado que esta el componente procesita en la argnetina
puede ser el centro de un gobierno putear a los militares desde una atril es ridiculo
K y lavagna le deben la vida al boludo de remes lenicov
Abril 19th, 2007 19:53
Bien Fede, hay que analizar desde lo que era el pais hace 20 anios. Creo que a eso se refiere Carlos con lo “contextualizar un poco la cosa”
Abril 19th, 2007 20:29
Carlos
Me encanto la palabra “peronoide”, hacia años que no escuchaba un concepto tan preñado de significado.
Pero tenes razón, veamos el contexto.
¿Parte de la oposición tenia relaciones con los cara pintadas?, si las tenia.
¿Esos representantes de la contra, eran los mas duros y representativos?, no.
Los más duros y representativos, eran Ubaldini y la “burocracia sindical”.
¿Dónde estaban, a quien apoyaron durante esos días?
Carlos, vos que tenes data de los personajes y sus actitudes, porque no nos refrescas la memoria a los peronoides.
Un abrazo
Abril 19th, 2007 21:05
Manolo, ¿vos me pedís claridad conceptual para con el peronismo? En todo caso, muchos de nosotros, críticos, podría decirse, para no entrar en esas categorías de oposición o rechazo, podríamos pedir excatamente la inversa: al peronismo alguna claridad conceptual para con los hechos y las cosas. Empezando por no mentir. ¿Qué mejor adjetivo que peronoide podría encontrar para describir una bolsa de gatos que incluye a, por ejemplo, Menem, Kirchner, Duhalde, Romero, Isabelita, Barrionuevo, De la Sota, Cafiero, Saadi, Rodríguez Sáa? ¿Me pedís claridad conceptual? Pero, ¡por favor!
Respecto de Ubaldini y la burocracia sindical, un día se ponían la campera y al otro se la sacaban, como de costumbre. ¿Dónde estuvo Ubaldini durante las privatizaciones? ¿Dónde estuvo Andrés Rodríguez? Uno escondido y el otro cenando todas las noches con Menem.
Peronoides son los que tratan de darle consistencia a lo inconsistente para justificar lo injustificable. Kirchner no es progresista. ¿Por qué no baja el IVA?¿Por qué no encara una reforma impositiva que equilibre un poco la balanza?¿Por qué no toca ni va a tocar absolutamente nada en temas claves como el del petróleo?¿Por qué no encara una reforma política, ya que hablamos de las promesas de Alfonsín?
Con los verdaderos intereses no se jode. La ESMA, descolgar los cuadritos, cuando ya estaban por el piso. Por favor. Para la gilada. Para los peronoides, como no.
Abril 19th, 2007 21:17
Un deja vu: en vez de en los 70, como dicen tantos opinológos por ahí, empiezo a sentirme como se sentía mi abuelo en el 55 (de Clase media, capitalino y peronista). La iglesia operando en contra y nucleando a la oposición, los periodistas denunciando censura en casi todos los medios (je, que loco), y el lento pero progresivo divorcio entre los sectores medios y los populares. Paradojas: esos sectores medios como los mas beneficiados del actual gobierno. Pero vuelve a medir el clásico peronismo/antiperonismo. Lo peor de todo, para quien escribe, es que el gobierno está cayendo silenciosamente en la trampa. Aunque se grite desde el atril.
Abril 19th, 2007 21:46
Carlos
No te erizes.
http://www.wordreference.com/definicion/erizar
Solo señale, que el término no es afortunado.
Volviendo al contexto, ¿es cierto o no que Ubaldini se puso a disposición?
En el post anterior hablábamos de políticas de Estado, y que estas las define la oposición.
En Semana Santa, no existió “oposición salvaje”, apoyo al presidente.
Felices Pascuas lo decidió el gobierno y no se puede echar la culpa a la negrada.
Un abrazo
Abril 19th, 2007 23:27
Felices Pascuas no es una decisión, que yo sepa. En las notas conmemorativas de Página, diario peronoide si los hay, se especula sobre esa declaración (en la de H. González, por ejemplo).
En Semana Santa hubo que llevarlos a los tirones al balcón, esa es la impresión que tengo. Una de las tareas del gobierno fue la de mostrar la cohesión del “arco” político, y las decisiones de la posición no las define el gobierno. De todos modos, como te decía, Menem hablaba con Seineldín, y convengamos que la incidencia de Menem en toda esta historia terminó siendo bastante grande (y si no preguntale a Seineldín). Bastante más que la del chirolita de Ubaldini, que con los años demostró que lo de ser oposición era anticuado: ¿o no recordás la frase “se quedaron en el 45″?¿quién la decía, junto con bellezas tales como “ramal que para ramal que cierra”?¿Donde estaba el de la camperita negra entonces?
Abril 20th, 2007 00:49
Carlos
Ya tenemos dos puntos en común.
El primero que Menem tubo contactos con Seneildin.
El segundo, que la “oposición salvaje” que encabezaba Ubaldini apoyo al gobierno,
A los tirones, según vos, pero lo apoyo.
Veamos si ampliamos los puntos de coincidencia.
Menem, era uno de los miembros más conspicuos de la pata peronista del Tercer Movimiento.
Cuando fue gobierno, negocio con Alfonsin, el Pacto de Olivos.
Su candidato preferido, era el que iba a mantener las líneas básicas de su gobierno.
Por supuesto mas decentemente y de una manera republicana.
Acá me surge una duda, ¿Por qué siempre negocian con lo peor de nosotros?
Barrionuevo y Alderete, en lugar de Ubaldini.
Menem en lugar de Cafiero.
Porque existen diferencias.
Yo puedo chicanear con HAL, por el consuegro de Alfonsin, Alconada Aramburu.
Pero no son lo mismo.
Don Raúl acompaño a Herminio y Bittel en la presentación de la Comisión Interamericana de DD HH, en disidencia con su partido.
Después de las Felices Pascuas, el sector sindical que enfrento al Proceso, y era el que acompañaba a Ubaldini, estaba listo para negociar con el Gobierno.
El pánico que les tenían a los militares se basaba en la experiencia de la represión.
El gobierno radical prefirió a Barrionuevo.
Un abrazo
Abril 20th, 2007 01:02
Creo que se está pasando por alto un pequeño detalle. En la época en que ocurrió Semana Santa se estaba cristalizando la “lotizziazione” del poder, básicamente entre UCR y PJ (o sea, la degeneración del lema “el que gana gobierna, el que pierde ayuda” de la época del abrazo Perón-Balbín). Recordar los enjuagues de Manzano con Jaroslavsky o los negocios compartidos de Nosiglia y Barrionuevo. Era lógico que Cafiero y sus renovadores sintieran que estaban en el mismo barco que Alfonsín. En cambio, el de Anillaco hacía la suya (cada tanto conviene releer “El jefe” de la ahora funcionaria Gabriela Cerrutti). Entonces, atribuir culpas a unos u otros según gustos personales es errar el vizcachazo. Porque la “clase política” en su conjunto ya estaba embarcada en el rumbo que llevaría a su total desprestigio en la sociedad. Y Semana Santa fue sin dudas una demostración de la debilidad de la democracia recuperada en el ‘83 (que en realidad era un defecto de nacimiento), al igual que lo fueron la híper y los “golpes de mercado”. Cito un párrafo de una nota de José Natanson en P.12, en la que cita un texto de Miguel Talento:
“(…)Pero central es el argumento desarrollado por Talento en su artículo, donde sostiene que la restauración democrática de 1983 dio como resultado una Argentina imposible, un sistema condicionado y sin capacidad de romper tres límites heredados de la dictadura: la deuda, que condicionó las políticas económicas; la autonomía de los sectores financieros, que actuaban por fuera del Estado de derecho imponiendo normas de emergencia; y la clausura de la capacidad de juzgamiento del Estado por medio de las leyes de obediencia debida y punto final y de los indultos.” (http://www.pagina12.com.ar/diario/escrito/22-83497-2007-04-16.html)
Muchos saludos.
Abril 20th, 2007 07:26
Estoy de acuerdo con el pedido de contextualización de Carlos. Si no, no se entiende nada.
Como alguien dijo antes, Alfonsín explicitó claramente en la campaña que iba a juzgar a los que dieron las órdenes. Eso lo dijo en cada acto, clarísimamente, mientras Luder avalaba la autoamnistía de la dictadura.
Alfonsín apenas sube al gobierno envía al congreso la ley para el enjuiciamiento, que partía de esa distinción de la campaña. La ley no sale por un voto del MPN (Sapag), si no recuerdo mal. Ahí tiene que optar entre abrir un juicio a todos o no abrir ningún juicio. Opta por lo segundo.
Lanzados los juicios, cada llamado de los jueces a los militares era un parto, y simultáneamente se iban descubriendo las fosas comunes. El gobierno era muy débil y la oposición, cuanto menos, caótica y agarrada como podía de la CGT, que no hace falta recordar cuál fue su política. Ante eso el gobierno decide sacar la Ley de Punto Final, para acelerar los juicios, no para cerrarlos (si bien el poner un límite de tiempo era un modo de cerrarlos, aunque no impedía en por sí mismo llevarlos a cabo). Esto precipita las demandas y multiplica los males del panorama que había. Primera consecuencia impensada por Alfonsín (desencadenada en parte por el primer contratiempo, que había sido el rechazo por el congreso del proyecto de ley original).
Ante esto, y con la rebelión de Semana Santa, se opta finalmente por volver al proyecto original (Ley Obediencia Debida), aunque por supuesto en un contexto totalmente diferente que la hace aparecer ahora como un retroceso. En efecto, lo era.
Con esto quiero decir que la crítica más grande a Alfonsín debe dirigirse, según mi punto de vista, a haber lanzado una ofensiva sin medir las propias fuerzas. Y a su gestión de la crisis de Semana Santa (si bien la frase completa es “La casa está en orden, y no hay sangre”, última parte que se obvia y era muy importante). Pero lo que no se puede hacer es presentar el punto final ni la obediencia debida como decisiones de convicción, porque eran claramente de necesidad. El propio Alfonsín cuando presentó la ley por tv dijo que no le gustaba. Por cierto, dejó fuera todo lo referido a los niños, lo cual permitió que se siguieran muchos juicios.
Con esto no quiero hacer una defensa cerrada de Alfonsín, sino cambiar el punto de mira de la crítica. El gobierno de Alfonsín tuvo el problema de lanzar ofensivas que no podía sostener en varios frentes, uno de ellos el sindical, comienzo de su final. Esto tiene que ver, creo, con un modo de concebir la política y la sociedad típica del radicalismo, en el que no voy a entrar, claro.
Otra cosa que habría que tratar, y es un tema delicado, es el papel de la sociedad civil. Creo que, como mínimo y sacando a los organismos de DDHH, el papel de la sociedad civil durante la dictadura y durante incluso la campaña electoral del 83, no fue de un activismo pro-DDHH encomiable. De hecho,el 40% votó a Luder, favorable a la autoamnisitía militar.
No se puede decir de corrido, encadenado, punto final-obediencia debida-indulto, como si todo fuera lo mismo. El indulto de Menem era claramente un elemento de convicción, no de necesidad.
Finalmente, si K descolgó los cuadros de la ESMA, fue porque hubo un juicio único en el contexto de AL y tal vez del mudno (siento repetir lo que dice RA, pero es cierto), gracias al cual los señores de los cuadros ya no ocupaban ningún cargo en la estructura militar. Si no hubiera sido por el juicio, su fanfarronería de descolgarlos, y su inmensa mezquindad de ponerse como el primero que hacía algo por los DDHH en la Argentina (su partido, recuerdo, había apoyado la autoamnistía y votado los indultos), sencillamente, no hubieran sido posibles.
Abril 20th, 2007 07:42
Por momentos se me hace difícil seguir el debate de los comentarios. No me queda muy claro, en verdad, cuáles serían los puntos de la discordia, o por qué los tonos crispados de algunos.
Tal parece que están todos de acuerdo en que a) los juicios a las juntas fueron buenos, las leyes de obediencia debida y punto final fueron, restrospectivamente, una pésima solución. b)Semana Santa inició un largo decurso de desencuentros sobre el tema derechos humanos en la Argentina.
Los puntos de la discordia parecen centrarse en dos cosas a) el papel del peronismo y b) las intenciones de Alfonsín.
En cuanto a las intenciones de Alfonsín, el debate me parece estéril. La cuestión no son las intenciones, sino los efectos. Y se presentan explicaciones contradictorias entre sí: no pudo hacer otra cosa, lo forzaron; las leyes estaban planificadas de antes; fue bueno hacer los juicios y también fue bueno limitar las causas, etc.
En cuanto al rol del peronismo, me parece que es un tema sobre el que todavía falta investigar mucho y es bueno que se lo discuta ahora. ¿Hace falta volver a repetir que la política post-semana santa fue una virtual continuidad entre los dos partidos principales?
Por último, querría pedir que se mantenga en los comentarios un foco en los argumentos e ideas expresadas y se eviten, en lo posible, las falacias ad hominem que tan feo quedan.
Abril 20th, 2007 08:47
Respecto de los comentarios, no se trata de embellecer el mundo, este es un blog político, entiendo, sino de decir lo que se tiene para decir. Y el estilo es inseparable de lo que se dice, y del estado de ánimo.
Contextualizar, en este caso, y para mí, quiere decir, por ejemplo, que si las intenciones de Alfonsín no eran las importantes, y sí el efecto de sus políticas (de acuerdo), lo mismo es aplicable al peronismo. Es un poco inadmisible que se pretenda que la historia comienza o termina con el discurso de la ESMA. De Fukuyama a eso hay medio paso. Me gustaría saber qué dijo Kirchner y qué no dijo cuando, por ejemplo, Menem largó los indultos. Si dijo algo me gustaría saberlo, en serio, porque no lo sé.
Kirchner encontró una veta, con lo de los DDHH. Una veta quiere decir algo por lo cual no va enfrentarse verdaderamente con nadie, ya que el poder de lo que Verbistsky llamaba el partido militar está totalmente licuado, y que a la vez le da un rédito político enorme: es únicamente por su discursiva que se pretende fundante sobre los DDHH que este gobierno puede presentarse como progresista. Tal aspiración es fundamental, como es sabido, a la hora de cosechar voluntades en los grandes centros urbanos, que concentran gran parte de la población de este país. Su política económica no difiere en nada de la de los partidos socialdemócratas europeos, o de la de la concertación chilena: prendamos una vela al efecto derrame (y nada de reforma impositiva, nada de modificar la relación de lo que se recauda por IVA y lo que se recauda por impuestos directos, por ejemplo).
Su discursiva sobre DDHH es la pata por las cual un gobierno que, por dar sólo un ejemplo, tiene por ministros a los Fernández o a De Vido aspira, así y todo, a presentarse como progresista.
Abril 20th, 2007 10:08
Maria Esperanza
Desde ya mis disculpas a vos y a quienes participan de esta discusión.
Buscando un consenso, podemos decir:
1/ Que la “sociedad” marco un nuevo limite frente a la intervención militar.
2/ Que la oposición mas importante, estuvo del lado de la administración.
Si fue por la “lotizziazione”, o por espíritu democrático no es relevante.
Le quito sustento a la salida militar.
3/Solo quedaron los golpes de mercado, como alternativa para condicionar a los gobiernos.
Viendo en retrospectiva, es un avance.
Un abrazo
Abril 20th, 2007 10:39
Tres puntos:
1) Tanto en el comentario de ME como en el de Carlos, se afirma que “las intenciones no cuentan, sino los efectos de una política”.
Depende de qué queremos decir con “intenciones”. Desde luego no cuentan si el que toma las decisiones piensa en las intenciones y se autoexime de pensar o asumir las consecuencias (la política de convicciones de Weber, para entendernos).
Pero sí cuentan si las asociamos a los valores que inspiran una política. Por ejemplo, pongamos que un partido que defiende más los DDHH que otro, puede incluso llegar a tomar en un momento dado decisiones muy parecidas a las de este último, digamos contrarias a los DDHH o que los limitan. Pongamos que uno llega a eso porque ve que no puede realizar sus valores o que intentar hacerlo traerá consecuencias negativas para esos mismos valores, y otro lo hace porque cree menos en ellos que el otro.
El caso del primer partido no es de política de convicciones, por lo tanto no cabe hablar allí de “intenciones”, sino de responsabilidad. Mientras que el segundo opera no limitado por las circunstancias, sino aplicando con más libertad sus valores.
¿Es eso equiparable sin más? ¿Todo queda borrado por los puros resultados? ¿El operar por necesidad no transmite ni añade ningún sentido a la decisión? ¿Qué quiere decir “efecto”? ¿Quién decide que el sentido del “efecto” está sólo en el puro resultado, que el sentido de éste no está teñido también de cómo se llegó a él?¿Los “resultados” están más allá de las interpretaciones, son una verdad autoevidente que alguien tiene en exclusividad?
2) ME afirma que es contradictorio decir “no pudo hacer otra cosa, lo forzaron; las leyes estaban planificadas de antes; fue bueno hacer los juicios y también fue bueno limitar las causas, etc.”
No es contradictorio afirmar que la ley de obediencia debida fue forzada y que una ley similar estaba planteada de antemano, ni que fue bueno hacer el juicio y luego limitarlo. Lo sería si es en un mismo momento o contexto en el que se plantean simultáneamente ambas afirmaciones o acciones. Pero no es el caso. Al cambiar el contexto, acciones formalmente opuestas pueden adquirir un significado similar: en el caso citado, cada una de esas medidas iba dirigida a defender todo lo posible en un contexto dado una política de DDHH (siempre desde una perspectiva o evaluación de las circunstancias, que es discutible, evidentemente).
3) Por último, sinceramente, no entiendo qué se quiere decir con que “la política post-semana santa fue una virtual continuidad entre los dos partidos principales”. ¿Se hace referencia a los DDHH? Porque, si mal no recuerdo, la oposición votó contra los indultos.
Abril 20th, 2007 13:43
De nuevo acuerdo con vos, Carlos. Igualmente, me gusta este tipo de debates y -creo- tomo datos valiosos de todas las opiniones. Con respecto a la actitud de Alfonsín en materia de DDHH, creo más que destacable el “juicio al mal absoluto” (nino dixit) que él impulsó, sin dudas con el apoyo de la sociedad civil, pero que fue un hito casi único en la historia del UNIVERSO.
De ahí, tal vez, mi tono crispado. Principalmennte porque estimo que en el acto en la ESMA Kirchner dio muestra de una enorme cuota de miserable poliquetería al tratar de derramar sobre sí la cálida luz de los DDHH. Como si fuera el único: la de mentir es una estrategia los suficientemente común y bastardeada como para incurrir en mayores profundizaciones.
Soy de la teoría que las leyes de impunidad fueron consecuencia necesaria de la historia. Yo en ese momento tenía 7 años y estuve en la Plaza (me llevaron a upa). Pero no era lo mismo pensar en la democracia ya mayor de edad que Kirchner tomó a los 20 años (ya salía emborracharse, la había puesto y estaba y está en el boludeo de los 20) que la democracia de 4 que todavía no sabía hablar y gracias si gateaba.
¿En ese momento era necesario dictar esas leyes para salvar la democracia? No lo se, pero creo que nadie puede decir que una respuesta afirmativa era en ese momento un juicio ridículo. Que 15 años después los jueces, con el claro apoyo del Gobierno y gran parte de la oposición, hayan decidido declarar la inconstitucionalidad de las leyes, bienvenido sea.
Pero decir que es un quiebre con 20 años de políticas iguales me parece equivocado: si es un quiebre, es con los indultos y el gobierno de Menem, no con la política de los DDHH de Alfonsín que llevó presos a los máximos responsables de la matanza y que fue motivo de orgullo para cualquier argentino que pise una escuela de leyes de cualquier lugar del mundo.
Si quieren ver qué podría haber pasado si no estaba Alfonsín (con todos los que lo apoyaron), vean al resto de Latinoamérica y su respuesta a las dictaduras.
Y con respecto al supuesto progresismo de Kirchner, a las pruebas me remito. Desde Skanksa/De Vido hasta los acuerdos con los empresarios corruptos de siempre. Y la situación de la libertad de prensa no es para reirse: es muy pero muy grave. Desde el manejo del aspecto noticioso de canal 7, la prórroga de licecias a Clarín, la no ley de radiodifusión, los abusos en la publicidad oficial, el apriete permanente y la concentración de información… da para otra discusión.
Saludos.
Abril 20th, 2007 15:28
No sólo es importante contextualizar, sino que además es importante tener en claro que este gobierno habla desde una posición pasiva, y habla de cosas que no tiene idea, como ser, por ejemplo, pluralista. Creo que también es importante tener en cuenta que la sociedad nuestra de hoy tiene poco y casi nada de interés por los DDHH, como así por la Política, que creen son los políticos. Esto está estrechamente relacionado con la caída estrepitosa, y hasta parece indeclinable, de la falta constante de educación a la Sociedad, muy bien ejecutada por el ¿Dr. Menem?, el sueño eterno de De La Rúa, y este gobierno no está haciendo mucho más. La Ley de Educación Federal -discutible desde muchísimos puntos de vista-, y su ministro que piensa más en la funcionalidad que en la función de ministro. He tenido discusiones respecto a los intereses de las personas que se dedican a la difusión de los DDHH en Argentina, y debo decir, que por comentarios y experiencia personal es muy precaria, ya sea por la falta de humildad de algunos que la aplican como así también a la información que debería circular con más frecuencia, y ser más accesibles a todos, cosa que tampoco pasa. A Alfonsín hay que reconocerle que intentó algo en ese momento (apenas pasado dos años de la opresión y masacre de los militares). Luego todos los conflictos económicos y aprietes que tuvo también corresponde a un vicio de cierta parte de la sociedad… que aún hoy persiste.
Abril 21st, 2007 16:33
carlos, ¿por qué algún partido antiperonoide no se hace cargo de las demandas progresistas que vos proponés? Porque el progresismo es un flan y lo único que hay en Argentina es una bolsa de gatos. ¡O cómo llamar a un partido que réune a Nosiglia, jaroslabvsky, Marcelo Stubrin, López Murphy, Olivera, Elisa Carrió, Nito Artaza, Luis Brandoini y siguen las firmas? ¿Un partido de vanguardias leninista? Acá lo más leninista y claro conceptualmente qué hubo fue el Partido Conservador. A lo que los radicales y peronistas coinciden en oponerse en sus relatos históricos.
Abril 21st, 2007 19:41
Convengamos lo siguiente: en el país de los ciegos el tuerto es rey. Que este gobierno sea considerado progresista habla tanto de lo poquísimo que se le exige a un gobierno peronista para ser considerado progresista (para cerciorarse basta con leer Página 12 y su permanente loa), como de la defección de la llamada oposición (los radicales que se dejan comprar por chirolas, los zigzagueos ideológicos de la Carrió, etc). Agregaría a la primera de las dos consideraciones que esos mismos que cantan loas a este gobierno son los que torpedearon en forma constante cualquier iniciativa de otros gobiernos que no fueran de origen peronista. No sólo eso sino que además apoyaron a Menem bastante más de lo imaginado o imaginable (primero en la campaña, negando sistemáticamente lo que vendría de un personaje con los vínculos y amigos políticos que Menem lucía, luego en todo el comienzo de su gobierno) Si Alfonsín hubiera siquiera pensado en rifar el país como Menem “lo hizo”, le prendían fuego a la casa de gobierno en media hora, la antorcha llevada por Ubaldini en andas. Recuerden el discurso de Eduardo Menem en el Senado cuando se propuso la asociación de Aerolíneas con SAS.
Yendo a lo que decía del contexto. Semana Santa del 87: ¿alguien se acuerda del general Alais, el general “leal” que venía desde Corrientes a reprimir a los insurrectos? Salió el jueves, parece, pero hasta el domingo no había llegado. Porque da la impresión que se quiere hacer aparecer al gobierno como claudicante frente a tres locos con escopetas de corcho. El ejército todo, a esa altura, estaba detrás de Rico, aunque hoy nos parezca mentira. Y una parte del principal partido de oposición también.
Ahora, nadie me responde. Cuando Menem sacó los indultos: ¿Kirchner dijo alguna cosa?
Abril 22nd, 2007 01:23
Carlos
Cuando existe la convicción intima, la argumentación del otro es superflua.
Si te digo que me opuse a los indultos, no me vas a creer.
Mi participación en las huelgas que le hizo Moyano a Menem, te parecerán ridículas.
Que estuve en desacuerdo con el pacto de Olivos y la Reelección, no importa.
Mi voto no fue para Menem, fue para el FREPASO.
Yo como peronoide, me hago cargo de los errores y horrores que cometió en el gobierno y en el llano mi idea política.
Hay muchos no peronistas y hasta gorilas reconocidos, que dan fe de mi actitud.
Pero tener que hacerme cargo de Alais, me parece exagerado.
Un abrazo
PD
Artemio, me gasta llamándome Oso Hormiguero opositor.
Abril 22nd, 2007 03:13
Algunas observaciones al comentario de Manolo (Nº 20) buscando consenso:
1- La reacción de la sociedad fue valiosa e importante, pero los límites fueron mutuos. Los carapintadas también tuvieron éxito en imponer un mensaje de “Hasta aquí llegaron, con nosotros no se jode”.
2- No creo que en ningún momento se haya planteado seriamente un golpe militar. Lo más grave en mi opinión fue la demostración de que había un límite infranqueable para la reconstrucción de un pleno estado de derecho. Había un status quo de impunidad que se reafirmó con las infames leyes de punto final y obediencia debida.
3- Después de Semana Santa vino Monte Caseros, y después Villa Martelli. Muy a mi pesar debo reconocer que el que liquidó ese foco “subversivo” fue el sátrapa de Anillaco.
No cabe duda de que el juicio a las Juntas y la política de DDHH de Alfonsín en sus primeros años fueron hitos históricos. Pero que Semana Santa marcó un momento clave en la decepción y el descreimiento de muchísima gente con respecto a RA y a la clase política en general, también es indudable. Yo recuerdo que estaba lejos de Buenos Aires, siguiendo por radio los sucesos con un grupo de amigos, varios de ellos con militancia política. Al escuchar el discurso de Alfonsín con lo de Felices Pascuas, nos miramos y todos tuvimos la misma sensación de derrota.
Acercándonos a nuestros días, parece que se olvida que tanto con De la Rúa como con Duhalde, los militares (principalmente el Ejército con el difunto Brinzoni a la cabeza) venían avanzando en la reivindicación de lo actuado durante la Guerra Sucia, con la complacencia de los sucesivos ministros de Defensa, López Murphy y Jaunarena. Entonces la importancia del giro que da este gobierno en el tema DDHH es innegable, más allá de la actuación previa de K o de sus dichos desafortunados en el acto de la ESMA.
Saludos.
Abril 22nd, 2007 05:32
Ya que es dificil conparar cuando los tiempos son diferentes,cosa que aqui se remarco, vayamos a las cosas mas profundas.DEspues de todo lo que lei me parecio que nadie hizo mencion a “la Teoria de los 2 Demonios” a la que RA siempre estuvo de acuerdo.Diferencia sustancial con la del gobierno K, por lo que despues de 20 años transcurridos me parece mas importante aun resurgir en la sociedad el verdadero debate sobre cuando comienza la gran debacle de la Argentina (1976).NUNCA olvidemos ese objetivo.Reafirmemos ese CONSENSO porque si no nos tapa el agua(ahora llueve mucho que embole).Seamos coherentes porque un dia pedimos que YA haya redistribucion del ingreso(con lo que concuerdo) y por otros temas(DDHH) nos resignamos diciendo que no se pudo hacer mas porque los “tiempos politicos no ayudaban”.
Abril 23rd, 2007 05:31
Se hizo una lista larga de comentarios. A mi lo que me parece es que el forro de Alfonsín dejó pasar una oportunidad histórica cuando en aquella también histórica manifestación el pueblo estaba en la calle, rabioso, dispuesto a defender de la forma en que sea la democracia. Pero evidentemente al igual que sus coaccionadores le tenía miedo a la gente en la calle, dispuesta en definitiva, a defender indirectamente a su gobierno. Y una vez que te agachás ante estos grupúsculos facciosos fuiste. Es lo que le pasó a Alfonsín. La gente le termina retirando paulatinamente el apoyo hasta que cae estrepitosamente. Si Alfonsín por el contrario hubiera insitado a la movilización los hubiera obligado a rendirse a estos cobardes que solo han servido para defender los intereses de una clase a la que no pertenecen.
No me cabe duda que el turco conspiraba , al igual que otros dirigentes. Pero cuando tenés a la gente en la calle (a mi manera de ver) no se puede retroceder. Además las fuerzas armadas venían acorraladas por los repentinos “descubrimientos” de la gran prensa, que también apoyó en su momento a estos asesinos. Creo que ni Alfonsín ni su partido, ni los peronistas-cucarachas que (renovadores y menemistas) estuvieron a la altura de las circunstancias históricas.
Abril 23rd, 2007 13:57
Carlitos, tu tono me fastidia. Me hace acordar al quebrado de Aliverti, un esceptíco, que apuesto, no hace un carajo más que decir que todo es una mierda. Ojo, Carlitos, no creo que seas como Aliverti (un hipercrítico por izquierda) más bien lo tuyo es republicano. Cuando te mirás al espejo seguro decís, por suerte yo soy purísimo, no me mancho con nada de nada de nada. y sabés qué, prefiero a la gente que se quema.
Yo soy peronoide, pero a Alfonsín lo respeto muchísimo, con todos sus errores políticos, sabés por qué, porque por lo menos hizo algo y además tiene los huevos(al menos en este caso) para hacerse cargo de lo que hizo.
Abril 23rd, 2007 15:28
Claro: lo que hizo Alfonsín, lo mejor y lo imperdonable a la vez, fue que les ganó en las urnas.
Nadie es purísimo, Marquitos, esas deben ser tus propias fantasías.
Abril 24th, 2007 11:48
Esto ultimo no sono muy republicano, mas bien a cancha de futbol. En todo caso el que debio haber ganado es el soberano (la gente). Parece que nadie leyo las diferencias entre RA y K señaladas anteriormente (teoria de los dos demonios).
saludos
Marzo 26th, 2008 12:37
[...] Semana Santa. 24 de Marzo. El paro del campo buscando el desabastecimiento y la acaparación para formar precios monopolicamente. Una política feroz, sanguinaria, marcadamente anti-popular. La inflación dando vueltas. Todo está demasiado cargado de simbolismos, es cierto, pero sobretodo de intereses concretos. Los de siempre quieren ocupar el espacio público, marcar la agenda política, recuperar lo que ni siquiera perdieron. [...]