Dale todo
En una interesante reflexión publicada en ap/comunidad Lucio retoma el tema de la relación entre muerte y política en la Argentina que finaliza así:
Entonces, el miedo de la clase media a la política está justificado, lo que no puede perdonársele es que identifique como causa de ese miedo a quien ha tenido siempre el papel de la víctima.
El miedo de la clase media a la violencia puede ser visto también desde una perspectiva más cultural. Y para eso quería tomar una frase que funge de recomendación universal en caso de robo: dale todo. Antes se lo decían las madres a los chicos, pero ahora es de circulación general: si te vienen a robar, vos dale todo.
Para alguien que se considere a si mismo como un trabajador la disyuntiva entre la bolsa y la vida se revela inmediatamente como mentirosa: la bolsa es la vida. O mejor, la vida es, en su mayor parte, vivida para ganarse la bolsa. Pero para la clase media puede permitirse escindir la bolsa de la vida. Sólo alguien que no se considera a sí mismo un trabajador sino un ciudadano puede separar la bolsa de la vida como si una y otra no tuvieran más conexión que la pertenencia.
Todos tememos la violencia. Pero solo las clases medias y altas pueden volver a obtener ese “todo” que le den al ladrón. Y también pueden lograr que el Estado las defienda. De hecho la visión más absolutamente represiva sobre los delitos contra la propiedad es precisamente la contracara del dale todo.
Si en vez de dale todo te dijeran “gritá bien fuerte, corré, cagalo a palos, pero no te dejes afanar porque lo que tenés no lo ganaste en con acciones de Quickfood sino pelándote el orto en el laburo”. Si en vez de no te metas te dijeran: “metete porque el robo no es una práctica de transformación social sino un ejercicio de violencia interpersonal que afecta a los más desprotegidos porque los ricos tienen la seguridad prepaga”, no habría tanto lugar para el discurso de la mano dura y otras pavadas que no llegan ni a ser de “derecha”.
La cobardía clasemediera es algo notable. Por eso se le anima cualquier mamarracho. A la clase media la destruye un riojano neoliberal, la confisca un radical y la seduce y abandona un inútil ex presidente de club. Eso sí, que no le toquen sus principios porque se pudre todo.

September 27th, 2008 01:30
A ver… Seguro que para los pobres trabajadores la vida es ganarse la bolsa.Pero ante el tipo que apunta o aprieta da lo mismo que sea de clase media o trabajadora. Por que ya no hay códigos. Se afana a cualquiera, rico, medio pelo o pobre… Cualquiera esta a merced de cualquiera. Sólo que los robos a los pobres no salen en los medios, por lo tanto no existen… Puedo darte ejemplos: en trenes, en colectivos, en subtes y seguro que no miento, cualquiera que viaja te lo cuenta. La verdad es que no termnino de entender tu discurso: los trabajadores no se consideran ciudadanos???? Y seguro que no me atrevería adecirles “grita , cagalo a palos” es por que las armas valen menos que un chupetin y cualquiera las carga…La cobardía clasemediera es algo notable, es cierto. Pero preguntale al colectivero que le cortaron los dedosque piensa al respecto….
Y conste que abomino del discurso de “mano dura”. Pero tu discurso es aboslutamente demagogico: a la gente hay que decirle que el trabajo es importante (y pagarle en consecuencia), hacerlos sentir dignos de lo que hacen, y respetarlos en consecuencia… Y hay que decirle metete en politica, discutí, peleá en ese ambito, peleá por tus derechos. Hay que darle herramientas, no discursos pobretones y falsos. Y si, los ricos tienen la seguridad prepaga, y el seguro les paga.^Pero a los pobres los afanan igual…Y los que los afanan serán patrullas perdidas, pero no dejan de hacer mal a los que tienen menos…
En fin, que todo esto es un incordio. Pero hay que discutirlo.
Sil
September 27th, 2008 06:13
te envío este artículo para sumar y que se note lo bueno que está el tuyo. nelson nogar
Dos lecturas sobre los comportamientos de las distintas capas medias que van asomando. Por un lado, los sectores que pueblan con sus cuerpos y sus discursos el ya bautizado así “Palermo Soho” y, por el otro, los que salieron a las calles porteñas a defender una de sus banderas históricas: la educación pública.
Por Santiago Diehl *
La clase media vuelve a estar de moda, en el mundo, en Latinoamérica, en nuestro país. Si hasta Mario Benedetti le dedicó, al parecer, un poema. Los efectos de este resurgir nos llegan de distintas maneras. Desde el nivel global, el crecimiento de la clase media en China e India, los dos gigantes mundiales en materia de población, impulsa la demanda de alimentos que acabamos de sentir como coletazo en el conflicto por las retenciones a la exportación de productos agrícolas. En nuestra región, en especial en Brasil en tanto potencia regional, la demanda de productos argentinos vigoriza al Mercosur como asociación geopolítica estratégica. En nuestro país, con la recuperación de una clase media urbana empobrecida en los noventa y con el surgimiento de una nueva clase media alta vinculada con la producción agrícola con destino de exportación. Una clase media cacerolera, beneficiaria directa del boom de los commodities agrícolas, aunque no necesariamente como productora sino más bien como rentista campestre.
Ahora bien, la definición de clase no sólo es una cuestión económica –una categoría estadística hecha en base a la cantidad de bienes, al nivel educativo y de ingresos y al tipo de trabajo–, sino que implica variables culturales, como prácticas, hábitos y actitudes. Pertenecer a la clase media conlleva una identidad simbólica que engloba capital económico, social y cultural. De la combinación de esos factores resulta un grupo heterogéneo de actores sociales que se denominan a sí mismos como clase media.
Una sociología de bolsillo me llevó hace unos años a toparme con la categoría de clase media “fascion”, mitad fashion mitad facista, que hoy tiene epicentro en los cacerolos barrios porteños de Recoleta, Las Cañitas y Palermo Soho. Su máxima aspiración es el éxito individual, la consagración social, algo así como aparecer en la tapa de Gente. El Charly García más lúcido lo definiría como “el mundo de Cinzano”, la máxima aspiración del medio pelo jauretchiano. Una vez alcanzado el éxito individual, se trata de que nada altere ese estado de gracia, y eso es en parte lo que expresaron las cacerolas contra la redistribución del ingreso sojero.
Es paradójico que haya sido este mismo tipo de políticas contra las que ahora protestan, impulsadas por el primer peronismo, las que llevaron a la Argentina a ser la sociedad con la más amplia clase media en un subcontinente notoriamente fracturado en sus polos sociales.
Pero hay también una clase media progresista que no recae en la inmediatez, y aún cree en el valor de la justicia social y en la educación pública como aglutinador social. Su genealogía política es trazable a lo largo de la historia de nuestro país: en el surgimiento del radicalismo como alternativa de inclusión burguesa superadora del país fraudulento y concentrado de la oligarquía agroexportadora; en el peronismo integrador de las masas populares trabajadoras, que encuentra en los radicales de Forja un pedazo sustancial de una alternativa nacional y popular. Una clase media que, Cooke mediante, encuentra su máxima expresión en la militancia política de los setenta y, luego, aprende el valor de sumar lo “democrático” al proyecto como trágico saldo de la dictadura. Esa clase media es progresista en tanto se identifica con la idea de avance y de mejora paulatina. Al fin y al cabo, eso es el progreso.
Pero los componentes progresistas de la clase media están hoy socialmente aislados y no encuentran en los relatos mediáticos más que descalificaciones a sus propias convicciones. Es un típico fenómeno de espiral de silencio, en sectores muy habituados al consumo de información de los medios de masas. Esto es lo que se hizo evidente en la sensación de catarsis que expresan muchas personas al acercarse a espacios como Carta Abierta o en los fascinantes intercambios en la blogósfera. Sin ir más lejos, la semana pasada el blog Un día Peronista (www.undiaperonista.blogspot.com) puso el dedo en la llaga del periodismo identificado como progresista. Lo bueno de las nuevas tecnologías de la información es que democratizan el debate –al menos para quienes están interesados en contraponer argumentos y no sólo descalificaciones–, y permiten instalar diálogos que superan el monólogo eterno que nos proponen los medios unidireccionales de comunicación.
Seguro no va a faltar en esta polémica el inefable que diga que los argentinos castigamos el éxito. Pero lo que parece estar en discusión es si vamos a ser capaces de triunfar como país, como región, como sociedad, como cultura. Se trata de comprender, aunque más no sea por mero instinto de supervivencia, que ser la región más desigual del planeta, incluso más que los países africanos, no garpa. Que la inseguridad que tanto preocupa a nuestras clases medias –alimentada programáticamente desde los grandes medios–, es un síntoma más, seguramente el más evidente, del síndrome de belindia que padece nuestra región. De allí que la solidaridad como valor social –la empatía con los que están peor– sea el pilar fundamental de una estrategia de competitividad sistémica que redunde en beneficio de todos.
* Psicólogo. Master en Política y Comunicación (LSE).
September 27th, 2008 06:29
Muchachos
Cada tanto los leo y que burgueses que son, se llenan de escucharse decir un discurso que es clasista, porque nadie que no haya pasado por algun claustro de Ciencias Politicas, Sociologia et altri los puede entender.
Porque no practican hablar un poco en facil en lenguaje de pueblo, sin necesariamente faltas de ortografia, pero con ideas claras que se pueden decir en pocas palabras.
Esto que hacen es elitista y responde a esa clase media que recibe el opio de la universidad gratuita, intocable, mientras que no hay suficientes aulas para los chicos de ciclo primario, ni hablar de secundario.
Vayan a hacer algo constructivo, esto que hacen es narcisista y onanista.
Saludos
September 27th, 2008 09:25
Sil, primero, no le afanan a cualquiera. Las clases bajas sufren mucho más los delitos contra la propiedad violentos. Segundo, yo no propongo decirle “eso” a los pobres. Lo digo para las clases medias. Lo que es demagógico es el dale todo, que universaliza un principio que sólo es válido para un sector social. De todos modos lo que planteás es interesante.
Nelson, gracias por tu aporte. Siempre es mejor linkear que pegar tanto texto.
Ricardo, un tipo que para acusarte de vanguardista usa los términos “et altri”, “elitista”, “opio”, “narcisista”, y “onanista” tiene un serio problema de incoherencia.
Saludos
September 27th, 2008 11:16
Es curioso el ejemplo que das, y me parece tramposo, porque en una situación en que uno tiene un arma y el otro no, como suele ser en un asalto, no se puede plantear una disyuntiva política. Salvo que para vos sea legítimo que en una discusión política uno lleve un arma y otro no.
Muy tramposo, el planteo.
September 27th, 2008 12:27
Me parece que algunos comentaristas no entendieron lo que Alejandro dijo: No es una recomendación para la situación sino que analiza como los lugares comunes están cargados ideológicamente y que se universalizan en su circulación pero en el momento en que se da la situacion concreta se particulariza por el hecho de que: 1) los más asaltados son los sectores empobrecidos (la vulnerabilidad no está sólo dada económicamente); 2) si ganas $800 por mes y te afanan todo lo que tenes no es simplemente “la bolsa” lo que te roban, porque dificilmente puedas reponerlo.
La disyuntiva no es política, sus efectos sí (y esto el lo dijo mucho más claro, simple y lindo, no se porque no se entendio).
Develar la necesaria vinculación que debe haber entre derecho de propiedad y trabajo en una sociedad capitalista me parece un vector interesante de discusión, especialmente porque a la progresía hablarle de “derecho de propiedad” le suena feo.
Alguna vez se dijo que habría que recuperar algunos términos para la izquierda como seguridad y orden. Disputar el sentido de “derecho de propiedad” y “gestión” también me parece que es interesante, especialmente partiendo de las condiciones que lo atan a lo ideologico: ¿propiedad para quién? ¿gestión para quién?
Saludos!
September 27th, 2008 13:07
Francamente incomprensible, Ale. ¿En serio querés hacer un paralelismo entre el deseo de salvar la vida ante un asalto (comportamiento relativamente universal) y el comportamiento político de la clase media? Entonces, tendrías que empezar por demostrar que el comportamiento ante un asalto a mano armada varía según la clase social, luego demostrar que el nivel de movilización política tambíen varía según clase social, analizar las preferencias políticas de esas clases y hasta que punto las benefician y recién ahí podés intentar sacar alguna conclusión. ¿Qué es muy largo y vos estás convencido de que tu propia clase es cobarde, tonta, gorila, etc. etc.? Puede ser, pero este merengue no se entiende.
September 27th, 2008 13:18
No sé la verdad que puede aportar una valoración moral de agregados sociales tan mal definidos como la clase media. A propósito, espero que no se te haya escapado que concebir al crimen como un mero ejercicio de violencia interpersonal supone una concepción bastante individualista de la sociedad; una que atrasa a tiempos pre-durkhemianos, la verdad.
September 27th, 2008 14:45
Alejandro, no me gusta volver una y otra vez sobre el mismo tema pero veo que siguen confundiendo la clase media.
La clase media no tiene acciones de Quickfood. Es más ni siquiera suele tener acciones de la empresa donde labura.
La diferencia principal hoy entre la clase baja y la clase media es el capital. La clase media puede acceder a empleos mucho mejores que la clase baja porque tiene capital monetario para poner un comercio, o capital humano para acceder a un buen laburo. Pero si te fijas la clase media puede a lo sumo “poseer un trabajo” Ej, el kioskero (como lo define Kiyosaki en sus libros de autoayuda), pero no suele “poseer un negocio” definiendo a éste como emprendimiento comercial que puede casi desatender por un año sin que pase nada.
September 27th, 2008 15:00
Ok, ok, toda la mal llamada crítica cultural se basa en metáforas, sinécdoques, y otros tropos parecidos. Adrián, si al menos hubieras leído lo que escribí, te hubieras ahorrado el comentario: “no lo ganaste con acciones de Quickfood”, dice el post. Charrúa, yo no digo que EL COMPORTAMIENTO sea diferente sino que el HORIZONTE DE SENTIDO EN EL QUE EL QUE SE ARRAIGA lo es (disculpen las mayúsculas pero no sé poner énfasis en html). La relación entre una acción y su sentido subjetivamente mentado es lo que Weber llama “conexión de sentido”, etc. Yo no estoy convencido de que la clase media SEA algo. Yo trato de disputar lo que la clase media PUEDE SER. Para eso, utilizo recursos como hacer evidente algunos de sus lugares comunes como bien anota Primo. Esteban, vos sos el que llama a la clase media “agregado social”, para mi es un sujeto político. Un sujeto que hoy y ahora es abiertamente regresivo precisamente por basar su acción en valores que yo quiero cambiar y por lo tanto, y en la medida de mis pocas posibilidades, empiezo por criticar.
September 27th, 2008 16:44
Debe ser por algo así que en todas las encuestas los que más apoyan la “mano dura” o barbaridades como pena de muerte o castración de violadores son los de menos recursos y estudios.
September 27th, 2008 21:19
Tenés razón Alejandro, me despisté y entendí mal. Vayan las disculpas del caso.
September 27th, 2008 21:21
La afirmación de Alejandro -refrendada por Primo Louis- me parece clara: para el que nada tiene, la bolsa es todo, es casi su propia vida.
Esto me recuerda una historieta brasileña de los años 70: se trataba de un hombre llamado Rango -que en argot quiere decir comida- con su perro, que vivía adentro de un tacho de basura, y desde allí filosofaba. Un día llega un ladrón y, sin pensar en la condición paupérrima de Rango, le dice: “¿La bolsa o la vida!”. Éste le contesta simplemente: “¿Qué bolsa? ¿Qué vida?”
September 28th, 2008 16:12
¿Se sienten mejor ahora muchachos?
Chocolate caliente para el alma bella.
Igual coincido en algo, ningún dale todo: Si saltan la medianera los cago a tiros.
September 28th, 2008 18:04
Realmente este post me pareció patético, reflexion mas que barata y facilista, tratando de esbozar teorìas donde no las hay.
Me encanta esa estupidez de la clase media despotrocando contra ella misma, “somos lo pero”, “nos apura cualquiera”…que discurso simplista, realmente pensé que podría encontrar algo interesante en este blog.
“Un sujeto que hoy y ahora es abiertamente regresivo precisamente por basar su acción en valores que yo quiero cambiar y por lo tanto, y en la medida de mis pocas posibilidades, empiezo por criticar.”
Vos mismo en tus respuestas a los comentarios diste la mejor definición de clase media: no sabe que hacer o como, entonces primero critica, a ver si con su sola muestra de exponer su rabia las cosas milagrosamente cambiarían.
Triste.
September 28th, 2008 22:26
Fernando:
parece relativamente obvio que no puedo intentar modificar la realidad sin comenzar por entenderla.
Alejandro no está haciendo un berrinche, como Ud parece creer, sino exponiendo algunos elementos de esa realidad, observables en la clase media de la CABA. Capisce?
No obstante, si sigue pensando que es patético, busque, en la web debe haber algún sitio digno de su nivel intelectual y sinó ilústrenos con su sapiencia.
September 29th, 2008 02:35
Ay, Alejandro, seguro que la clase media en su mayoria es cobarde, el silencio ante los desaparecidos es un ejemplo. Pero no se puede hacer filosofia barata y zapatos de goma.
En la Cava, no en la CABA, los chicos dan todo, porque un tiro en la cabeza no los convence, saben muy bien lo que significa covivir con la violencia diaria, un vecino sacado que a la mañana lo saluda y en un pasillo de noche lo puede dejar despansurrado por un poquito de guita para la merca.
Hace un tiempo entraron a mi casa cuatro tipos armados, y apuntaron a mi hija mas chiquita, toda la familia “colaboro” y “dio todo”. Durante cuatro años tuvimos una familia muy “comunicada”, esperaban el morfi sentados a la mesa charlando poroque no habia nada con que entretenerse, ni tv,compu, radio, dvds.
Increiblemente fueron Beneficios que trajo la delicuencia (aunque algunos me parecieron canas). Ni se nos ocurrio un ataque de burgues histerico, mas interesado en las cosas que en la propia vida.Al ultimo chorro que se fue le dijimos ” cerra la puerta tranquilo que anda el patrullero” (lindo kilombo si se avivaban).
Para mi, tu provocacion para debatir hoy no sirvio, me parece un argumento muy Feimanniano (el de C5N). Habria que buscar otros argumentos, estoy de acuerdo con vos con respecto a la clase media, que yo misma integro, “No hay persona mas facista que un clase media con miedo”. Aunque otros clases medias sabemos que “el miedo no es sonzo”. Por eso, si te encontras con un chorro, “dale todo, no te hagas el Bruce Willis).
Cariñosamente.
September 29th, 2008 08:10
Memorable Alejandro como siempre.
Querría aportar algo desde el republicanismo. El republicanismo es propietarista, se preocupa de los procomunes porque cree en la propiedad privada. Creo que esta es la diferencia esencial. El sistema ideológico de concebir la realidad.
Si para vos no existe la propiedad privada, la única defensa del territorio es el cuerpo, incluso la única defensa del cuerpo es el cuerpo. En un sistema organuizado como bien señalás la seguridad social y el estado de bienestar, propios de la república superan esa categoría.
Ahora bien, creo que caes en populismo barato cuado haces una apelación a “alguien que se considere a si mismo como un trabajador”. Nadie se considera a si mismo trabajador, menos después de la experiencia neoliberal. Al decir trabajador hay una apelación al contrato de trabajo, propio de la república, y eso no existe más, o al menos como se conocía en el país antes de los noventa. El “empleo” daba acceso a la seguridad social y nunca el trabajo. Pero por entonces ser trabajador esa lo mismo que ser empleado. No existía el piquetero, es más estaba muy mal visto no trabajar, existía el del sindicato, el sindicalizado que se corporizaba en la fuerza de su trabajo.
Cual es la diferencia, la solidaridad social, la conciencia de clase. El corpus de los quie saben hacer una determinada tarea en común. Hoy eso se perdió. En la clase media: en la medida que cada uno se preocupa mas en conservar su trabajo y en el momento de competir por quedarse en su puesto no duda en hacer car. A su compañero. Esto lo describe bien Robert CAstel y Ulrico Beck.
Con el que no tiene posibilidad de acceso a un trabajo estable hoy también carece de esos formatos sindicales peronistas que los mantenía contenidos alrededor del mucho o poco trabajo, de la mucha o pica olla y este quedó librado a su buena fortuna, en una suerte de lógica del cazador de Merklen. Entonces lo que hace s salir a cazarm en grupo o solitariamente y debe traer algo a la casa.
Hay una colisión entre los mundos del cazador y el del indidualisierung de la clase media, la diferencia es la propiedad privada y su forma de concebirla.
Para no dejarla así largo una propuesta volver a unir esos dos mundos a partir de resignificar lo social, lo fraternal, la solidaridad, la representatividad, el estado de bienestar, y por sobre todo la inclusión social.
Un abrazo
September 29th, 2008 10:53
Muy de clase media eso de contar una anécdota personal para desacreditar una propuesta de ejercicio mental.
Lo que Alejando propone no es que nos transformamos en héroes sino que reflexionemos sobre lo contradictorio que es, para un asalariado de clase media baja y baja, eso de entregar la bolsa para salvar la vida, cuando sabemos que para ellos, también para nosotros, la bolsa es la vida.
Entregando la bolsa te quedas sin nada, solo podes ganar tiempo para tener la posibilidad de trabajar y hacerte de otra bolsa.
Por eso no es de extrañar que alguno se niegue a cumplir con la intimación y trate de defender la bolsa.
Debemos que ser lo suficientemente solidarios y no abrir juicio sobre su conducta porque: ¿es una conducta recomendable, no defender lo que tanto trabajo nos dio conseguirlo? saludos
September 29th, 2008 20:33
La clase media tiene su poema negro
31 de julio /2008 – 12:18:00
Autor: Orlando Barone
La presidenta y el vicepresidente son gente de clase media.
Por eso la de ayer fue una reunión “sobria y seria, y sin adjetivaciones”. Un tono medio: medio frío y medio caliente, vaya a saberse. También los ministros que salieron a explicar la reunión son de clase media, como los dirigentes opositores que salieron a opinar sobre el tema. El tema en verdad es la clase media.
Otras veces esta carta abierta se refirió a ella con alguna ironía, como si fuera una clase fija. Y es un error. Porque la clase media no es un todo definitivo sino un concepto social cuyas dos orillas se tocan con la orilla de abajo y la de arriba, y siempre está moviéndose. No es una estructura tiesa sino cambiante. Como una nube o un pensamiento. Como nosotros.
Nuestra clase media porteña, que últimamente votó de una manera, hace algún tiempo había votado de otra. Y nadie sabe qué votaría mañana. Tiene un vestuario amplio y muda naturalmente. Le está gustando el Campo; pero podría llegar a disgustarle. Siempre está en trance en uno u otro sentido; pero siempre tanteando con inseguridad los extremos.
La clase media es media. Pero entera, aunque blanda. Y eso le permite encajar en lugares donde a simple vista pareciera que no encaja. Puede viajar en un auto caro o en un colectivo destartalado; puede vivir en un barrio elegante o en un barrio cualquiera; y puede salir de vacaciones al mar, o a la costanera con dos sillas plegables. Los periodistas somos de clase media y también los medios desde donde emitimos el mensaje. Y gran parte del público que lo recibe. Hoy la clase media ocupa el centro del escenario. Y allí se expone.
Cómo no está clara la obra que se está desarrollando y porque el elenco nos incluye, voy a acudir a Mario Benedetti. Y les voy a leer su “Poema a la clase media. En sus versos se cuela siempre algo de nosotros. Una partícula o el cuerpo entero con patas y todo. Benedetti dice así:
Clase media
medio rica
medio culta.
Entre lo que cree ser y lo que es media una distancia medio grande.
Desde el medio mira medio mal
a los negritos
a los ricos, a los sabios
a los locos
a los pobres.
Si escucha a un Hitler medio le gusta
y si habla un Che medio también.
En el medio de la nada
medio duda.
Como todo le atrae (a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan (medio en las sombras)
a veces, solo a veces, se dá cuenta (medio tarde)
que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina.
Así, medio rabiosa
se lamenta (a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza a entender
ni medio.
Si querés escuchar y entender cosas simples, te lo recomiendo a Tinelli.
September 30th, 2008 22:05
noto cierta influencia de la lucha a muerte hegeliana en este texto… (el humano es el q arriesga la vida en busca de un deseo, un deseo de reconocimiento)… pero ojo que el humano verdaderamente libre es el “esclavo trabajador”, que en primera instancia prioriza el deseo animal (conservación de la vida) por el deseo humano (deseo de reconocimiento). se hace libre por el trabajo forzado (se hace dueño de la naturaleza)… el humano da la bolsa!!
por ahí no tiene nada que ver pero como lo estudié hace poco me lo hizo recordar jeje. saludos (esperemos que llegue rápido la sabiduría que nos profetizó hegel -vendrá?-)
October 1st, 2008 02:00
Hector:
Como ejercicio mental, si queres.
Imagina un chorro con un revolver en tu cabeza. El famoso “la bolsa o la vida”.Con tanto loquito suelto drogado, una relacion de poder muuuuy desfavorable para vos. Que haces?. Ni heroe, ni vengador. La unica conducta posible, es la de sobrevivencia.
Despues vas a tener tiempo para reflexionar sobre la clase media y su cobardia, sobre lo que te costo tener algo y tiempo para escribir en labarbarie. Si optas por lo contrario lo mas probable es que no pueda contestarte mas un comentario.
Cordialmente .
December 3rd, 2008 01:09
[...] sujetos encerrados. Hay algo sintomático en la histeria por los secuestros virtuales, por ejemplo. Ya traté, sin éxito, de tratar el miedo de las clases medias. Pero me parece que la paranoia generalizada [...]