Exceso de atención

Como no podía ser de otra manera, De la Rúa debió responder consultas relacionadas con su renuncia a la primera magistratura del 20 de diciembre de 2001.

Sobre ese punto, volvió a asegurar que no se arrepiente de ninguna de las medidas adoptadas durante su gobierno, salvo del hecho de haber abandonado la Casa Rosada a bordo de un helicóptero.

“Se trató de un exceso de atención del Ejército. En Plaza de Mayo, no había nadie, podía salir sin problemas”, concluyó.

Si no fuera porque este tipo está procesado por cinco homicidios ocurridos horas antes de aquel exceso de atención del ejército…
Si no fuera por eso, porque antes del exceso de atención del ejército la Policía Federal Argentina se dedicó a acribillar manifestantes mientras la jueza burubudubudía advertía “los excesos de la represión”.
Si no fuera porque él había nombrado y luego apoyado como jefe del mismo ejército que “se excedió” (y ya sabemos que los excesos del ejército son tan, cómo decirlo, ¿frecuentes?, que se hace imposible distinguirlos de aquello de lo que se exceden) a un tipo que no sólo estaba acusado por la masacre de Margarita Belén sino que además, tenía como abogado al apoderado del partido nazi argentino.
Si no fuera porque el que dice que no se arrepiente de nada es el mismo que metió la ley de reforma laboral y redujo salarios y jubilaciones en un plan de ajuste que hubiera sido un exceso hasta para en la Universidad de Chicago.

Si no fuera por todo eso…

Uno podría leer la nota y, mientras pasa la página, asegurarse que no es un exceso, que De la Rúa es oligofrénico.

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