Keeping the flame
Mientras Clarín explica que no fue un desalojo, sino “un decomiso de mercadería” y que los “cartoneros se fueron solos”, hay quienes ponen la cuestión en los términos que se debe.
Eso sí. Que no se les ocurra acercarse a dónde yo vivo, cortarme la calle en una manifestación, acampar en mi barrio. Porque claro que jode que se te instalen enfrente de tu departamento un contingente de cartoneros a vivir. Pero es una doble molestia: una superficial, concreta diría; la basura, el ruido, los llantos de los bebés, el olor a torta frita. La otra, mucho más profunda, cuasi inconsciente: están ahí, son de carne y hueso, los veo con mis ojos, no puedo tocar el botón y cambiar de canal, podría ser ellos si yo no fuera yo. No sólo son un “otro” ajeno, son un “otro” al lado mío y esto está mal y yo debiera hacer algo para cambiarlo.
(Mendieta)
Lo único que puedo decir es que para Mauricio Macri, vox populi, vox dei. Le espera una tranquila y popular gestión de la mano de las clases medias porteñas.
(Escriba)
Me acuerdo que tipo año 2002, en una entrevista, la profesora Sarlo había llamado a los cartoneros cirujas. El otro día la sensible y bien intecionada Mónica Gutiérrez en su programa de cable a donde siempre invita mujeres golpeadas y feministas aguerridas, entrevistó a una cartonera de Barrancas y le preguntó hacía cuanto que “revolvía basura”. La tipa le contestó que no “revolvía basura” que ella trabajaba. Para algunos será sólo una diferencia semántica, para otros – entre los que me cuento – es una diferencia moral. Y más: una diferencia política. Los que revuelven basura están solos, están liquidados. Los que trabajan – los que llaman a su hacer trabajo – al menos saben que cuentan con esa fuerza y que nadie va a hacer nada por ellos excepto ellos mismos. Animal Laborans / Homo Faber / Homo Politicus.
En el fondo, yo los entiendo. Debe ser feo que de un día para el otro, uno tenga que verlos, todos los dìas…a todas horas, pobre gente, de una, pobres…pero tampoco nosotros tenemos que hacernos cargo de los problemas de ellos: está el tema de la mugre, los olores, los hijos de esta gente. Yo no puedo mandar a mis hijos a la plaza, a la calesita, porque está ésta gente ahí. De un día para el otro, aparecieron, de la nada. Debe ser feo, para uno que está tranquilo y relajado viviendo en la plaza, que esté toda esta gente en los edificios y las casas del barrio Belgrano, no?

February 25th, 2008 10:07
Y, ¿como no se vana a venir a capital?: http://www.perfil.com/contenidos/2008/02/25/noticia_0003.html