Lúgubres y destemplados relatos desde Valhalla, pero extrañando la balón (V). “Supercampeones de las remontadas”.

El mundo se llevó bien con los muros, al menos desde Pink Floyd. Eso está bien. Como lo sabe el tenis, deporte que supo albergar jugadores que construían verdaderas paredes desde sus voleas. Caso de un Pete Sampras, un Stefan Edberg, una Gwen Stefani. Tampoco despreciemos las represas hidráulicas, hormigonados bichos que lucen portentosas murallas mientras emperifollan al mundo de electricidad. Y si de muros hoy se trata este fogón-flog, por qué no citar a este muchacho Samuel, que tiene ese apodo. Tal vez se lo llame de esa manera porque así se de cabal muestra de lo que es su pecho, que de tan sólido no deja entrar al calor y lo mantiene cotidianamente frío.

Lo que cuesta entender, lo que nubla la visión y visiona la nubosidad, es el hecho que nuestra televisión vernácula haya decidido poner un objeto que tantas guerras frías costó, al mando de Marley. En efecto amigos, el Telefé nuestro de cada día sorprendió con un programa –‘el Muro infernal’- conducido por el platinado conductor.

Apa, epa, opa, upa. Se trata de un formato importado de Japón, en el que la gente debe contorsionarse para que un tabique móvil no los golpee.

Se impone recordar que Japón es el país que generó mutaciones tan infames como Godzila o Supercampeones. Sólo los ponja pudieron hacer un dibujito donde un jugador de fútbol veía como toda su vida le pasaba por delante en cuarenta minutos de reflexiones… ¡cuando saltaba a cabecear! O donde un arquero volaba mientras pensaba: ‘atajaré este vil tiró de Oliver Atom. Y así ganare el partido. Lo haré por mi padre que para darnos de comer se hachó la mitad del bosque Mikata-gun y por mi hermana, que quedó ciega aquella vez de la lluvia ácida que nos ligamos sin comerla ni beberla por las nucleares locuras de Rusia, y también por ti madre, que sé que diste la vida en mi parto y me trajiste al mundo gritando como marrana sin tener siquiera una puta peridural’. Ni Michel Jordan se suspendía en el aire como los muchachos de Supercampeones

Y ojo que ni me metí en el tópico ‘expansionismo en el Pacífico’ y su impacto en la Segunda Guerra Mundial, que también deja bastante mal parado al Imperio del Sol Naciente.

Sin embargo ninguno de estos malos antecedentes de los asiáticos hizo que el canal de las pelotas retrocediera en su idea de montar un ‘Tetris Humano’ en su pantalla. Y estrenó y ya se cargó a Nicolás Vázquez y a Ximena Capristo. Los dos se lesionaron participando. El primero quedó inconciente varios minutos y la segunda se rompió la boca y le tuvieron que aplicar veinte puntos.

Pero como Miguel Strogoff sufrió mucho más que cualquier miembro de la farándula argentina, los porrazos que haya auspiciado Marley no nos interesan. Ahora bien, si uno prescinde de aquello e intenta entender de qué viene el nuevo show, la tarea es titánica. En realidad, y fuera de broma, es una hora de tipos doblándose. Sesenta minutos enteros donde se la pasan saliendo cachos de plástico gigantes con formas raras y participantes que deben adaptarse a esas formas para no caerse a un pileta.

Da la sensación que los japoneses le metieron mucha convulsión con Pikachu y Marley mucha mezcalina para poder seguir viajando con Florencia Peña. Y de ambos excesos surgió el ‘Muro infernal’, monumento a la vergüenza ajena.

Vergüenza ajena que generaron esta semana ver un par de equipos. Por un lado, el Lobo Jujeño y por el otro Real Potosí de Bolivia. Ambos permitieron, en un gesto cuasi bondadoso, sendas remadas de Arsenal y San Lorenzo en partidos que tenían perdidos.

La remontada de los de Boedo es histórica. Y más de un hincha habrá gritado con alegría orgiástica el gol de Aureliano Torres. Pero sin la expulsión del idiota de Galindo la historia parecía sentenciada a favor del local. El player boliviano que permitió que el juego cambiara tan drásticamente, protagonizó una jugada que de lo estúpida hasta hace doler la cabeza. Le quiso cancherear a Rivero, en el peor momento de SL, y cuando no lo dejaron hacer jueguitos, salió hecho una furia y pegó una patada cachivachesca. El burrito le metió la mariconería usual y Real Potosí con un hombre menos.

A eso se sumó en los minutos que siguieron la impresionante falta de piné del fondo potosino (Bilos les cabeceó hasta las puntinazos), más un oxigenado Romeo (que si los cuervos se volvían perdidosos, era para asarlo a fuego lento y zarzaparrilla por el tiro que había pegado en el travesaño), y los gauchos de boedo consumaran su victoria.

Este partido fue tapa y centro de casi todos los medios. Pero el domingo pasó casi desapercibida otra situación parecida, pero con clubes con mucha menos prensa que el azulgrana. Arsenal de Sarandí y Gimnasia de Jujuy.

Aquellos que paliamos el bajón del término del fin de semana viendo cualquier partido, observamos que por codificado largaban Estudiantes- River y sólo nos quedó presenciar el match entre los leones de Grondona y el albiceleste norteño. No prometía ser Argentinos-Juventus.

Sin embargo salió un encuentro entretenido y con la particularidad que los del Viaducto empataron no una si no dos veces, teniendo dos hombres menos. Fueron del 1-2 a la igualdad. Luego vieron como se les complicaba con otro gol contrario y con un penal sobre la hora sellaron un 3 a 3 con sabor a gloria.

Gloria que se dilapida en un temporalidad con un poco más de espesor, porque en la misma semana se comieron seis con Flumninense y perdieron de local con Liga Deportiva Universitaria de Quito.

Entonces más que en la hazaña de un club que tiene menos socios que Victoriano Arenas, según la data de otros bloguers, concentrémonos en el profundo papelón que protagonizaron los jujeños. Un escándalo de mal juego. Una abominación a la que Ramazzioti parece que nos está empezando a acostumbrar, recordar si no sus pasos por Chicago, Gimnasia, Belgrano.

Pocas veces se vio un equipo con dos hombres más ser tan timorato. Encima, en el único contragolpe con onda que esbozó, estando 3 a 2, definió con 0 gracia y en la jugada siguiente llegó el penal que lo condenó.

Ya había coqueteado con el bajón cuando le hicieron el segundo gol y los equipos quedaron igualados. Pero pudo hacer el tercero, con un gol como la gente de Mateo. Mas por como siguió jugando daba ganas que le empatarán. Gimnasia no pudo hilvanar una jugada como la gente. Parecía que meter dos pases seguidos era frenético. Once presos, realmente.

Tenía que ser, sin dudas, la bestia crispada de Loeschbor la que le pusiera la frutilla al postre de esta obra maestra del horror, cometiendo un penal tan sobre la hora y tan infantil que dan ganas de exiliarlo en un leprosario. Se tiró encima del delantero pegándole un panzaso cuando faltaban chirolas para que termine. Sea o no polémica la sanción –este cronista vio penal- la verdad que su acción fue un decálogo de la torpeza generosa.

Salvo la patria racinguista, que lo ama por su gol contra Velez o contra Independiente, a este muchacho no debe ni quererlo su santa madre. Y pensar que fue una incorporación del poderoso River del 2005, junto con los letales Oberman y San Martín.

Allá por la pretemporada del 2006, los periodistas lo elogiaban porque se mataba en los entrenamientos. Por la pureza del futbol, que lástima que esa metáfora no mutó en certeza y este ogro de la belleza no muriera aplastado por un médano.

No se caerá aquí en la tentación de decir ‘¿para qué esta Gimnasia de Jujuy en primera A?’ y toda esa sarta de prejuicios centralistas. Llegó y punto y enhorabuena mientras no se vaya, si le da el cuero. Es más, si hubiera mantenido la victoria, hasta salía de la Promoción. Pero no. Al menos esta vez, primó el criterio de mojigatear. De dejarse llevar por delante por un diezmado Arsenal. Y permitió una super remontada de un equipo rival que, sumando los tres partidos de esta semana, se comió diez pepas.

Al menos Don Julio tuvo una alegría, en la semana que los rusos tanto lo hicieron sufrir, leyendo la letra chica de los contratos sobre nuestra Selección.

Un comentario a “Lúgubres y destemplados relatos desde Valhalla, pero extrañando la balón (V). “Supercampeones de las remontadas”.”

  1. Natanael Amenábar
    March 13th, 2008 10:39
    1

    La otra vuelta de casualidad, en el verano cuando no hay nada para ver, me colgué mirando el partido de Argentinos y Juventus. Lo único que sabía era que Argentinos nunca ganó la Intercontinental, así que, por deducción lógica sabía que iba a perder, pero nunca imaginé que había jugado tan bien. Quise con todas mis fuerzas que gane el Bicho, contra cualquier lógica. A veces pasan esas cosas, tenés ganas que pase algo que sabés que no puede pasar nunca, eso de ponerle unos billetes al perdedor seguro. Hasta que apareció Platiní e hizo ese golazo increible y me alegré un poco por él también. Qué partidazo, uno de los mejores partidos de todos los tiempos, sin duda, como bien elegiste vos.

    Respecto al muro, sin palabras; respecto a la mente de Benji antes de atajar el zurdazo de los hermanos Korioto, un poema nene.

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