(Qué clase de) Conceptos se buscan
Ayer, Eduardo Grüner escribió una nota en Página/12 que subvierte los términos clásicos de la intervención “intelectual” en los medios. La nota tiene dos objetivos claros: analizar el conflicto y tomar una posición al respecto. Si de alguien como Grüner uno podría esperar un análisis preciso y una toma de posición poco comprometida, al leer la nota se encuentra con una sorpresa. Lo que es preciso es la toma de posición. El análisis en cambio, es por lo menos contradictorio.
Sin dudas hay que aplaudir a Grüner: Los intelectuales de izquierda suelen ser más propensos a perderse en los laberintos del marxismo o a sacarse fotos con Carrió que a hacerse cargo de la agenda política que les tocó en desgracia. Sin embargo, no pueden dejar de notarse en su texto tensiones como las que reflejan estos dos pasajes:
La situación, pues, no puede ser juzgada sino por lo que realmente es: una puja (no “distributiva” sino) interna a lo que en aquellos tiempos pre-eufemísticos se llamaba la “clase dominante”.
Se equivoca pues la primera mandataria al decir que lo que se juega en este conflicto nada tiene que ver con la lucha de clases. Una vez más, no cabe reprochárselo: ella es peronista, y por lo tanto lo cree sinceramente.
…el Gobierno que ella preside, aunque en “última instancia” represente compleja y ambiguamente, y con algunos escarceos defensivos de la autonomía del Estado, los intereses estructurales de la “clase dominante”, para la ideología estrecha de esa clase dominante, que ha hecho tan buenos negocios en este último lustro, representa los intereses (¿habría que decir: “simbólicos”?) de las otras clases, y por lo tanto su gobierno es el chivo expiatorio del “odio de clase”…
¿En qué quedamos Eduardo, hay o no hay lucha de clases? podría ser la pregunta.
Sin embargo hay otra mucho más interesante ¿Puede pensarse un conflicto del que los trabajadores están absolutamente ausentes qua trabajadores en términos de lucha de clases? De hecho los desafíos que enfrenta este gobierno no están en la dimensión de la relación salarial sino por fuera de ella: en la esfera del consumo (la inflación), y en la esfera de lo que la gente como Grüner llama “masa marginal” o “población sobrante” (los pobres y los indigentes).
Ya es hora de empezar a buscar conceptos nuevos, para pensar lo que nos pasa. Si no, resulta que uno de los marxistas más interesantes termina diciendo cosas muy parecidas a esta que publicó el Partido Obrero el 27 de marzo:
Ahora estamos ante una lucha por el reparto de la renta económica entre diversos sectores capitalistas, cuyas consecuencias las paga el pueblo con carestía y superexplotación.

Abril 17th, 2008 08:44
Porque no usar las categorias de clase de referencia y clase de pertenencia?
Los peronistas, aun los muy ricos como Cristina, Di Tella o Cafiero siempre tendran su referencia en los grasas, los villeros, los negros, la clase baja, trabajadora, el obrero, etc. aunque no pertenezcan a esa clase.
Es, si se quiere, la cultura que el peronismo se supo construir.
Es como la clase media cuya clase es la de un tipo con 100 metros cuadrados en Caballito y un auto mas o menos pero su referencia es el que tiene 20.000 hectareas en Entre Rios, vive en el Boating de San Isidro y sacó 4 palos verdes a Uruguay en el 2001.
Abril 17th, 2008 09:59
Creo que casi todos los presidentes de Aargentina han sido tipos ricos o por lo menos de clase media alta.
Los Kirchner y Menem son millonarios. Alguién sabe del nivel económico de Alfonsín y Duhalde?
Cuál fue el último presidente de Argentina de clase media-media onda tipo que vive en un 3 ambientes de Chacarita, Illia?
Abril 17th, 2008 10:14
Coincido con el Lic Baleno. Me parece que hay que buscar por ese lado. Justamente, lo que el “gran centro urbano” por excelencia reclama es la exclusión de la “masa marginal” que de alguna forma la ven representada en este gobierno. La Casa Rosada es un enclave de Africa en la París rodeada. Si hay que pagar los alimentos más caros bien vale el sacrificio si con ello los derrotamos.
Saludos
Abril 17th, 2008 10:18
Alejandro
realmente no veo contradiccion en lo que expresa grunner, es evidente que la lucha de clases esta presente y eso no excluye la creencia del pacto social, tan arraigada en el peronismo. y que desde el estado se intente conseguir una autonomia ‘relativa’, tampoco contradice su funcion de clase. tampoco veo contradiccion en lo que se plantea desde el po con respecto a la lucha (incluso al interior del estado mismo) de fracciones de la clase dominante por la apropiacion del excedente, digo, todavia poulatzas me sigue pareciendo coherente tambien.
tendre que preocuparme por todo esto?
saludos
Abril 17th, 2008 10:49
Alejandro:
El análisis de los mecanismos del despojo, hecho por los marxistas es envidiable, al menos para una parte del peronismo (que incluye al mismísimo Perón) que se nutrió de economistas de esa extracción por mucho tiempo y ojalá lo siga haciendo en el futuro.
Permitime, entonces, ser Juan Perón por un momento e invertir uno de los comentarios de la nota: Grüner es marxista y cree en la lucha de clases, y por lo tanto la reivindica sinceramente.
Pero lo que cuenta en el mundo real son los hechos, en este caso la postura.
Sin identificarse con un gobierno y menos aún con el peronismo toma una posición concreta, en eso no titubea.
Se despega intelectualmente del mediopelo y sus prejuicios (de clase) respecto a la inclusión de la visión y los intereses, de la representación y peso en la decisión que debe tener el mundo obrero en Política. Intuye que eso lleva tras una irracional sucesión de análisis errados al rol de elemento funcional a la derecha.
La moraleja de la empanada en su enunciado principal enseña que “lo del medio” es relleno, argucias para exculpar el pecado (de clase) de que un “zurdo” decida por una vez al menos pararse junto a un “negro”.
El relleno de la empanada es la descripción de la duda humana ante la disyuntiva de seguir siendo funcional o de decidir tornarse peligroso para los poderes fácticos.
El relleno de la empanada es la procesión, el camino por momentos tortuoso, conflictivo (internamente), sinuoso, intrincado, con idas y vueltas y contradicciones como los ríos de llanuras que para ir al mar describen meandros.
La toma de posición es la ofrenda de esa procesión, el cumplimiento de la promesa, la ratificación pública de la devoción que se materializa en una acto simbólico de quien se siente devoto de una causa.
La devoción del marxismo, de la izquierda, de la progresía es la construcción de una fuerza comprometida con un cambio profundo, y que necesariamente incluye a la mayoría pobre, sumergida.
Esa mayoría aún se identifica con el peronismo, el que podrá estar siendo guiada por reformistas.
Pero contiene a esa mayoría y es posible, desde su interior o satelitalmente, hacer causa común con los miles de dirigentes peronistas que están saliendo de su silencio para presionar hacia una reorientación de “las opciones estratégicas”.
Lo importante no es tenerla recontra-clarísima, ser ultra-mega-super-preciso en la faz teórica, por que en ese caso se repite el mal de la izquierda latinoamericana: la fragmentación constante y suicida del proyecto.
Lo importante de la nota de este “cumpa” está al final, en este tramo:
“Si la derecha gana, se habrá creado un peligroso antecedente de deslegitimación de la intervención del Estado en la economía, y esto impediría, o al menos obstaculizaría gravemente, que este Gobierno (si es que en algún momento reorienta sus opciones estratégicas) o cualquier otro futuro, sí utilizara las retenciones u otras medidas semejantes con fines redistributivos. Eso, en el mejor de los casos. En el peor, una parte nada despreciable de la sociedad argentina habrá completado un enorme e integral giro a la derecha del cual difícilmente habrá retorno. La situación obliga, a todo el que sienta una mínima responsabilidad ante aquella sociedad, a sentar con la mayor nitidez posible una posición. Insistamos: no necesariamente a favor del Gobierno, sino inequívocamente en contra de intentonas que a esta altura ya nadie puede dudar que son intencionalmente o no (pero más bien sí) “desestabilizadoras”, “golpistas”, “reaccionarias”.”
Lo importante de Grüner es que se decide a no perseverar en el error de convertirse en “patrulla perdida” y va a reunirse con la masa; aunque más no sea para frenar el avance enemigo.
Pego aquí algunas consideraciones tuyas y que resumen, a mi entender, la posición de muchos que no nos detenemos en la letra chica por que no podemos quedarnos sentados a esperar que las cosas se reproduzcan por generación espontánea se den “tal cual” uno las piensa. Aunque corramos el riesgo de que por no haber leído esa letra chica, algún retardatario, nos abroche.
“Si el menemismo es el nombre que toma la forma concreta en la cual se llevó adelante el proceso de ajuste estructural y reforma del estado, el kirchnerismo es el nombre que tiene la forma concreta en la que se está llevando a cabo la recuperación de la mediación del estado y la reconstitución de la matriz económica (principalmente a través del crecimiento del empleo y de la protección de la producción)
Lo que está en juego no es la imagen de Cristina sino el proceso de construcción de una realidad distinta a la creada por el menemismo”
Abril 17th, 2008 11:05
Corrijo
Pego aquí algunas consideraciones tuyas y que resumen, a mi entender, la posición de muchos que no nos podemos quedar sentados a esperar que las cosas se reproduzcan por generación espontánea. Tampoco exigimos que se den “tal cual” uno las piensa. Por que si ante cada caso particular nos detenemos a revisar munuciosamente la letra chica, atrasamos. Tomar posición es correr el riesgo de que por no haber leído esa letra chica, algún retardatario, nos abroche. Tomar posición, por un lado u otro, es arriesgarse al error, no tomarla es desertar.
Abril 17th, 2008 11:41
Como sea, Grüner alcanza a sintetizar muy bien una cuestión básica: “un gobierno legítimamente electo por la mayoría no es directamente miembro de aquellas “clases dominantes”, aunque inevitablemente tienda a “actuar” sus intereses. Y, en un contexto en el que no está a la vista ni es razonable prever en lo inmediato una alternativa consistente y radicalmente diferente para la sociedad, no queda más remedio que enfrentar la desagradable responsabilidad de tomar posición, no “a favor” de tal o cual gobierno, pero sí, decididamente, en contra del avance también muy decidido de lo que sería mucho peor; y si alguien nos chicanea con que terminamos optando por el “mal menor”, no quedará más remedio que recontrachicanearlo exigiéndole que nos muestre dónde queda, aquí y ahora, el “bien” y su posible realización inmediata. Porque el peligro del mal “mayor” sí es inmediato.” Si no entendemos eso, me parece, no entendemos nada.
Abril 17th, 2008 11:54
Creo que está bien lo que marcás pero hay que reconocerle a Gruner que en la nota destaca que se juega en esta si el Estado puede o no intervenir en la Economía. Que la derecha sacó a la calle alguna gente, lo cual no suele suceder. Y que por lo tanto él no está ahí (el PO si estuvo ahí a favor de no-sé-qué-chacareros).
Me parece que la nota es lo máximo que Gruner puede poner viniendo de la tradición que viene y que es valiosa en ese contexto.
El dice que las retenciones NO son redistributivas y que por lo tanto esta es una lucha entre capitalistas. No es tan así ¿no? Pero se arrima para lo que uno piensa. Creo.
Saludos
Abril 17th, 2008 12:53
Coincido con el lúcido análisis que hace Omix. Yo no veo contradicción en lo que dice Grüner. Desde un punto de vista estructural, el Gobierno, que gestiona un país capitalista, no puede sino ser representante de lo que Meszarosz llama el sistema del capital. Al mismo tiempo, como lo señala Grüner, ningún gobierno capitalista puede ser puramente capitalista y menos si se asienta en mecanismos democráticos. El Estado debe necesariamente asumir una apariencia de neutralidad en la lucha de clases y, para que esa apariencia sea efectiva, debe asumir algún grado de neutralidad. Esta será mayor o menor, según las intenciones de quienes ejercen el gobierno y, sobre todo, de la relación de fuerzas.
La puja por la super renta agraria, se redistribuya más o menos de ella (y que creo evidente que se redistribuye poco y mal), es entre sectores de la clase dominante. Si los trabajadores tienen algún papel en ella es por intermedio del Gobierno y no por su intervención directa, al menos hasta ahora.
Todo el conflicto es parte de la lucha de clases, sólo que no en el estado puro que sólo se ve en los libros, sino con las mezclas y distorsiones propias de los hechos de la realidad.
No veo contradicción en el análisis de Grüner y menos aún contradicción entre ese análisis y su toma de posición. Si un marxista pretende tomar posición en la lucha de clases (y si no lo hace, ¿para qué carajo sería marxista?), lo debe hacer en las condiciones concretas hic et nunc, no en la estratosfera de los modelos ideales, más propios de Platón que de Marx.
Abril 17th, 2008 14:09
Alejandro:
Creo modestamente que la lucha de clases no es algo blanquinegrista (por maniqueísmo). Eso quiere decir que me parece que en Argentina estamos en una situación intermedia: Hay un poco de lucha de clases. Muchos fogonean esa lucha para agrandarla, pero la realidad creo que va para el lado de atenuarla. Al menos yo creo en una Argentina de colaboración y no de lucha.
A mi me parece que es bueno luchar para que: cada ciudadano realice bien su función social, se proteja a todos los chicos por igual dándoles buena educación y alimentación, se revalorice la cultura del trabajo, se trate de ubicar a cada uno en la función donde se sienta más cómodo, se logre una mejor distribución mediante una gran demanda de trabajadores de todo tipo, se propicie desde el Estado la participación política de todos los ciudadanos mediante mecanismos tecnológicos y sistemas concretos, se consiga una colaboración real entre los diversos factores productivos, se logre una competencia perfecta en un mercado libre de producir cualquier mercadería no dañina, se elimine la posibilidad de los “vivos” que viven del trabajo ajeno, se dificulte el accionar de grandes o pequeños capitales que usan métodos “non santos” para ubicar sus productos, se logre un buen sistema legal para los ciudadanos, se elimine de a poco los privilegios que dan las leyes, se trate en serio de dar formación política a todos para aprender a usar la razón descartando en todos los casos a la fuerza, y mucho más. ¿eso es lucha de clases? Prefiero discutir los fundamentos de estas tendencias y buscar formas aceptables y prácticas de implementarlas.
Horacio Aldo Cingolani.
Abril 17th, 2008 15:12
A ver Alejandro… acá lo que se juega es una política y un Estado insaciable de recursos… que manotea los recursos privados para fines muy poco claros (tren bala?), sin ningún tipo de control (acá la lista no termina), con todo tipo de discriminaciones (ver aportes a Salta vs. Santa Cruz), y para mantenerse en el poder en forma indefinida y con todos lo poderes controlados por ellos.
Eso a la gente a la que le sacan la plata del bolsillo, le parece inaceptable, y está bien que sea así. Estoy seguro que a vos ni a nadie le gusta que le saquen la plata y encima para eso.
Muy pero muy simple.
Pablo.
Abril 17th, 2008 15:33
“No existe para el peronismo mas que una clase de hombres: los que trabajan”.
Esto dice una de las 2o verdades del peronismo.
Los planteos esquemáticos del marxismo lo han llevado casi siempre, vaya uno a saber porqué, a apoyar a la alternativa mas reaccionaria. Es pues destacable que al menos Grüner no haya caído en la trampa.
Abril 17th, 2008 16:09
Conicido con Alejandro en la necesidad de buscar concepto nuevos. Tambien coincido en que Gruner cae en contradicciones o, como le gustaria decir al propio Gruner, en “ambivalencias”. Estas ambivalencias son tipicas de todo analisis marxista –incluso de los mas refinados, como los que suele plantear Gruner—del peronismo. Y esta ambivalencia no debe ser adscripta, me parece, ni a los meritos del peronismo ni a las cortedades del marxismo, sino al hecho de que la realidad es mas compleja que ambos.
Yo creo que Gruner podria sacarle mas jugo a su analisis si suspendiera la nocion de lucha de clases por un momento y aceptara aquellos parrafos (aislados) en los que Marx se sale de si mismo (de sus propias categorias) y esboza una teoria de la repeticion en el 18 Brumario. Si la historia ocurre una vez como tragedia y otra como farsa en estas jornadas vivimos una “repeticion”, como farsa, de la experiencia “originaria” del peronismo en sus dos primeros gobiernos. A aquella oligarquia golpista con militares armados se la identifica hoy con el campo y los generales mediaticos; a la tension con la iglesia se la identifica con el reconciliacionismo forzado de Bergoglio; a la Union Democratica con los “progres”; queda poco del anti-imperialismo (ese trabajo lo hace Chavez por nosotros); la “redistribucion” vuelve a estar en el tapete (y hay que ver si esto no es un IAPI reloaded); los “cabecitas negras” son ahora “piqueteros” y la “gente como uno” son ahora “la gente”.
¿Pero por que hay que aceptar que estamos condenados a repetir esta historia una y otra vez? Me parece que esta repeticion es demasiado comoda para todos los actores. Para el peronismo en el poder porque se victimiza y al mismo tiempo se pone mas autoritario y para “la oposicion” porque se pone racista y reaccionaria en lugar de marcar los puntos en los que quiere que este gobierno mejore. En suma, esta farsa me parece que es muy comoda para todos los actores: todos ya tienen un guion preparado para esta situacion y lo que hacen es repetir lo que ya saben y lo que ya han hecho con anterioridad. En realidad no PASA NADA, todo esto ya paso y los diversos actores de la arena politica gozan horrores repitiendo compulsivamente en lugar salirse del libreto.
A mi me gusta la politica que nos desestructura, no la que nos deja igualitos a como eramos hace mas de 50 anios… ¿sera mucho pedir?
Abril 17th, 2008 16:54
muy bueno lo de frontispiece.
Lo más lúcido que leí. esta es una puja anacrónica, donde se busca un enemigo fantasma para encarnarlo arriba de una víctima real, para desangrarla y que al público no le de lástima.
El tema es que la víctima se rebeló, y la sábana del fantasma no se pudo ver pór la TV.
El discurso se cambió un poquito: “estan siendo utilizados”. pero convence menos que antes.
Abril 18th, 2008 00:47
Hubo una época en la que ser peronista no era algo común en el mundo de la universidad y de la cultura, y no lo digo sólo en los ambientes gorilas por excelencia. Yo me acuerdo cuando en mi Facultad apareció uno que decía que era “peronista”. Lo miramos todos como bicho raro, y el varón, desde que dió la cara, se lo pasaba entre círculos de gente explicando y explicando. Era el año 67.
Ahora ser “de izquierda” ha caído en desgracia. Entonces cada cual trata de que no lo vayan a confundir. Cuando a alguien se le escapan conceptos de Marx, enseguida trata de despegarse, como Cristina, que hace poco volvió a aclarar que era peronista, como si hiciera falta.
Lo mismo con el tema de la lucha de clases. ¿Qué les pasa a todos? ¿Hasta aceptar una cosa tan liviana como esa, tan obvia, les propina tanta mancha? Si al peronismo no lo enfrenta una clase, yo no entiendo nada. Si el peronismo no defiende los intereses de una clase yo no entiendo nada.
Uno puede aceptar que existe la lucha de clases pero no estar de acuerdo con la salida que Marx propone, que es la destrucción de todas las clases sociales. Lo que pasa es queda mal utilizar la terminología marxista, sea cierta o no, porque la izquierda la gastó hasta destruirla.
Todo el mundo espera oir nuevos conceptos, y supone que ellos se expresarán con nuevos términos. Pero a veces hay cosas que son ciertas y deben sepultarse sólo por cuestión de mero desprestigio. Es una lástima. Pero bueno. Eppur si muove…
Abril 18th, 2008 07:47
Andrés, coincido con vos en que hic Rhodas, hic salta. Por eso banco la toma de posición de Grüner aún creyendo que su análisis es contradictorio por cuanto primero define a la disputa como intraburguesa y luego habla de lucha de clases cuando lo que es evidente acá es la imposibilidad de las clases de intervenir en esa disputa para beneficiarse con ella.
Abril 18th, 2008 08:13
[...] de que el humo asfixie, vale la pena leer el debate en torno a la nota de [...]
Abril 18th, 2008 08:49
Eva:
Me parece que el significado de “lucha de clases” ha ido cambiando con el tiempo. La época de Marx fue muy distinta que la actual. La superexplotación, la separación y discriminación mutua de clases hoy está muy atenuada. Me atrevería a decir que más relevante hoy en día es la diferencia cultural. La amistad y conversación entre dos personas de similar nivel educacional o cultural se da sin problemas. Se de muchos casos particulares de todos los signos. (origen pobre y luego universitario, familias pudientes e hijos arruinados, y una infinidad de casos de todo tipo)
Por eso mi postura es de fomentar la plena educación de todos, de acuerdo a las habilidades de cada uno, lo que no reconoce límites económicos. Entonces la ubicación laboral dependerá más de las preferencias de cada uno: Unos querrán ser empresarios con mayores riesgos y mayor probabilidad de altos ingresos y otros preferirán trabajar en relación de dependencia. La organización social puede cumplir el rol de colaborar a que cada uno se pueda ubicar en su lugar. Por eso pienso que esta confusa “lucha de clases” no es el problema fundamental de Argentina. Hay muchos otros, que hay que definir y resolver.
Horacio.
Abril 18th, 2008 15:51
Horacio, hay que ver qué tanto la lucha de clases está sepultada o sólo cambia de forma. Basta ver lo que es un call-center para ver que en términos de explotación, aunque el trabajo sea más seguro en lo físico, no está tan lejos de factoría decimonónica. Del mismo modo es una la explotación en el centro capitalista y otra en la periferia, pues el sistema está en gran medida liberado de encapsulamientos nacionales. El nivel cultural no deja de tener relación con “los que tienen y los que no tienen”, y así en última instancia con una expresión de la estructura de clases. Eso a pesar de que la cuestión del aburguesamiento de la clase media, que “técnicamente” es proletaria, es una cuestión que nunca fue enteramente resuelta.
Abril 18th, 2008 17:55
Si pensás, Andrea, que la situación da para una toma del poder por parte de la clase proletaria, entonces el vocabulario que usas ES el adecuado. “lucha de clases”, proletariado, clase media, burguesía, etc… A pesar de que tenés razón que existen algunos bolsones de explotación aguda, creo que la situación no da ni para usar el antiguo vocabulario revolucionario. Creo que ahora se puede ser “progresista” dentro de un buen capitalismo competitivo. Se justifica luchar contra las injusticias, por la difusión de la educación y otras mejoras. También me parece que se justifica organizar empresas sociales, con capital colectivo tipo cooperativas, Si queremos liberarnos de los capitalistas, sobre todo de los salvajes, es indispensable que los propios trabajadores FUNDEMOS y administremos nuestras propias empresas. Aprenderíamos a trabajar en colaboración para que tales empresas sean eficientes. El Capitalismo de Estado sólo puede tener consenso en unas pocas áreas de naturaleza monopólica. Horacio.
Abril 18th, 2008 23:08
aclaración para el Escriba:
El Partido Obrero no fue parte de las movilizaciones organizadas por los que hacen el lockout patronal. De alguna forma, la cita que Alejandro pone al principio por parte del PO es lo suficientemente clara como para que no quepan dudas. De todas formas, invito a leer el periódico semanal del PO (pueden verlo en http://www.po.org.ar, incluyendo las ediciones viejas) en donde han salido bastantes notas, analizando la situación en su conjunto (lo de “el campo” es un aspecto, muy importante, pero en el marco de una crisis de régimen en el país, y de la crisis financiera internacional), contando las luchas de los trabajadores rurales en muchos puntos del país, y también criticando las posiciones de sectores como el MST y el PCR que fueron de furgón de cola de la oligarquía, por más comas que le pongan.
Saludos.
Abril 19th, 2008 00:45
Horacio:
En este mundo todos tenemos que tener algo para vender. Si alguien no tiene nada, entonces ofrece una libra de carne, su fuerza de trabajo. Si no existieran estos desgraciados que no tienen nada, los tipos que tienen cosas no se hubieran sentido tentados a comprar la fuerza de trabajo y empezar a descansar tirados en la playa mientras el infeliz de la libra de carne trabaja para hacerles los objetos que después van a vender. Los pobres son como la mujer, la tentación que funda el pecado original. Si no hubiera sol no habría sombra para refugiarse cuando hace calor. La culpa de todo la tienen los que no tienen nada, sin ellos no hubiera podido existir el capitalismo. ¿Pero de dónde salieron estos pobres que no tienen nada? ¿Cómo sus padres no les dejaron ninguna herencia?
Acá se mete Marx y describe: que los echaron de sus tierras. Marx dice que el capitalista creó al pobre, lo inventó, lo fabricó, lo plantó, lo regó y lo cosechó. Los pobres diablos se creían que iban a vivir toda la vida en el Feudo, no se dieron cuenta que las cosas cambian, que la historia sigue, pero no eran muy leidos.
Así que los echados de los Feudos no sabían adónde ir, y se fueron todos para Londres, porque se corría la bolilla de que te daban plata a cambio de trabajo. Y bueno, el que tiene plata hace lo que quiere. Entonces se fueron a esos solares techados llenos de ruido donde había máquinas que fabricaban cosas con la ayuda de los trabajadores. El problema es que pagan poco. Pero la culpa es de los pobres, meta tener hijos, entonces así no se puede, si hay muchos para trabajar, nunca van a pagar para que alcance la plata. Al poco tiempo de llegar a Londres, los pobres se dieron cuenta de que nunca iban a salir de la miseria. No fue Marx el que los avivó, había otros antes que les decían esas cosas. Pero Marx les dijo que eso una vez se iba a terminar, que el cuento tenía final feliz, que un día ellos iban a ser los dueños de las máquinas. Y algunos se lo creyeron.
Como vos decís, en esa época habían clases sociales, ahora no. Ahora son cultos e incultos, finos y groseros, empresarios de riesgo y cobardes obreros, orilleros y terradentreros, cualquier cosa menos proletarios y capitalistas. En fin. ¡Padre Marx, perdónalos, no saben lo que dicen!