Una cortina de agua que nos separe
La clave está en la distancia. La distancia es obsesión. Cuán lejos se puede estar de la sociedad. Cuán lejos puede llevársela sin usar el terror. Cuán lejos de su centro. Cuán lejos de cada uno de sus polos. Cuán lejos de la media y la mediana política y cultural. Cuán lejos sin purgas, policías secretas, o propaganda.
Cuál es la máxima distancia que puede cubrir la conducción política. En qué punto la conducción se convierte en secuestro. Cómo se mezclan coerción y consenso. Cómo se mezclan.
Al final no estaba equivocado también el Viejo. No estaba equivocado cuando decía
ustedes quieren hacer igual que Allende en Chile, y miren cómo le va a Allende… ¡Hay que andar con calma! …¡Cuidado con eso! Porque la reacción interna, y apoyada desde afuera, es sumamente poderosa… Y aquí todavía hay tipos que están mirando por debajo de las rejas de los cuarteles para ver cuándo pueden salir. Y a ese intento hay que oponerle un poder político muy cohesionado y sólido. De manera de evitar caer de nuevo en todo lo que hemos pasado en estos dieciocho años. De modo que este rabo está por desollarse todavía. No nos hagamos ilusiones: ya demasiado se ha hecho hasta alcanzar esto. Cualquier otro modo quien sabe si nos hubiese podido salvar de la misma manera que nos ha salvado este. Los ingredientes de la revolución son siempre dos: sangre y tiempo; si se emplea mucho tiempo se ahorra sangre. Pero siempre es una lucha. Nosotros preferimos usar el tiempo, no gastar sangre inútilmente
No era Allende, también Allende, una revolución hecha con tiempo. No tenían razón los que le pedían a Allende (y al Viejo) que se diera cuenta que era necesario suplementar la conducción política con el terror de las armas. Porque está claro que todo pueblo en armas es un pueblo terrorista. Nadie se alza en armas para tomar la bastilla o el palacio de invierno. Las armas son para la guerra civil. La guerra del pueblo contra el pueblo. La guerra re vo lu cio na ria.
No fue, en última instancia el moderado Perón derrocado igual que el moderado Allende.
Quién tenía que dejarse de joder, los Pibes o el Viejo. Bajemos un cambio que nos para la policía a pisemos a fondo para que no nos agarre.
De qué tiempo me estás hablando si te estás por cagar muriendo. Si te están por bombardear el rancho los hijos de remilputas. De qué mierda de tiempo me estás hablando. Dame el fierro, no se te va a ocurrir usarlo para pegarte un tiro la puta que te parió. La puta que te parió no te mueras justo ahora.
Y encima ahora todo se da vuelta y el peronismo es sinónimo de inmediatez. El peronismo que fue todo paso a paso como el Mostaza y sacamos campeón a Racing que era una utopía más lejana que la revolución. El peronismo que fue revolución social en paz (existe, existe, existe papá la revolución social en paz y vos no entendías un carajo o no existe y estaba bien lo que hacías pero mal cómo lo hacías, contestame pelotudo y dejá de ir a las reuniones esas a aplaudir a kirchner porque das un poquito de pena, a vos que te calentaban los fierros ahora te gusta ir a aplaudir, no seas pelotudo, para eso te hubieras quedado en el molde y te comprabas un disco de ABBA que era lo mismo que escuchaba Guillermo cuando en las noches exiliadas de Gotemburgo bajaba del departamento en el que tenía las valijas siempre hechas a tomarse una fresca que seguro esos boludos se la servían caliente). El peronismo que fue todo tiempo ahora es todo presente.
Las alamedas. Las grandes alamedas. Qué mierda es una alameda. Pavimentá la calle hijo de puta que me embarro todo cuando llueve. Me embarro todo por estas alamedas. De barro son tus grandes alamedas. De barro.

Septiembre 11th, 2009 12:14
Comparto la bronca. Abrazo