8A: paro contundente en las escuelas de Neuquén capital

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Los días previos al 8A se instaló el debate en las escuelas por el llamado a paro de la CTA Neuquén por la aprobación del proyecto de ley de Interrupción voluntaria del Embarazo (IVE), y sobre todo porque la conducción provincial de ATEN llamó a no hacerlo. Desde las seccionales opositoras se ratificó el mismo y el paro tuvo un acatamiento cercano al 70% en la capital.

Los y las trabajadoras de la educación dieron una respuesta contundente, paralizando total o parcialmente las escuelas con la consigna #QueSeaLey. A pesar que ATEN provincial (TEP de adhesión kirchnerista) llamó a no parar, creando confusión entre docentes por la legalidad de la medida, no pudieron torcer la voluntad de las trabajadoras, que se dispusieron a parar a pesar del boicot.

Ver: #8A: la CTA Neuquén convoca a parar, ATEN provincial no adhiere en un día clave

En los últimos días reflejamos en este diario, con diversos artículos la necesidad de que los sindicatos llamaran al paro, redoblando la movilización ya que se veía que la discusión en el Senado de la nación se inclinaba sobre el rechazo a la aprobación de la ley, con senadoras dándose vuelta como la del FPV Silvina García Larraburu. No se podía confiar en ninguno de esos senadores que antepusieron los intereses de sectores reaccionarios como los de la Iglesia y sus intereses políticos, por sobre los intereses de las mujeres. Había que poner la enorme fuerza de la clase trabajadora en la calle, como explicamos ac (poner este link. ).

¿Paro o no paro?, esa es la cuestión

La clase trabajadora es una enorme fuerza social que tiene la capacidad de parar el país es decir, que no se mueva nada ni un medio de transporte, ni una escuela, ni una fábrica, ni un hospital, ni una dependencia estatal, como se demostró el 25 J contra el acuerdo con el FMI, es la fuerza que hace andar todo. Preguntémonos ¿no se podía anteponer esa fuerza para que se sancionara la ley? La política de las burocracias sindicales como la CGT y la CTA a nivel nacional, aunque con distintos argumentos, fueron funcionales a que esta fuerza no se exprese.

En la última asamblea llamada por Aten capital desde la Agrupación Negra junto a la compañeras que impulsaron el FORO por el derecho a decidir, que se realizó el 23 de junio , propusimos paro el 8 A como así también realizar una jornada unificada como continuidad del FORO por el aborto legal , ambas se votaron por unanimidad. El argumento de que en los sectores de trabajadores no estaba maduro el debate sobre el aborto, queda desterrado si vemos por ejemplo lo que sucedió en las escuelas de Neuquén. Había voluntad de parar. La política de Aten provincial, quedó demostrada como errónea.

Las obreras del parque industrial de Neuquén, ceramistas, las obreras textiles, MAM pusieron los métodos de la clase obrera al servicio de la lucha por el aborto legal , impulsando un corte sobre la ruta 7 junto a docentes , estatales y estudiantes el mismo 8A por la mañana.

Las mujeres tenemos una pertenencia de clase, no somos mujeres en sí mismas. Las mujeres somos casi la mitad de la clase trabajadora. Somos mayoría en los sectores de servicios: 76% en educación, 70% en salud, 98% en servicio doméstico, el 26 % en la industria. Esa pertenencia es la que hay que visibilizar en el movimiento de mujeres, ya que algunos sectores del feminismo pretenden diluirla y a ubicarnos como meras “ciudadanas”. Una forma de visibilizarla es llevando la discusión de los derechos de las mujeres al seno de los sindicatos, uniendo lo que burocracia quiere dividir.

Uniendo las demandas democráticas a las sindicales y políticas.

El planteo que hizo la conducción de aten provincial es que no había necesidad de llamar a paro porque “no había ningún agrupamiento feminista que estuviera reclamando el paro” (sic). Este planteo da cuenta de la concepción sobre el rol del sindicato para la conducción de Marcelo Guagliardo, ninguna centralidad a las demandas de las mujeres a pesar que en el sector educativo las mujeres somos mayoría. Siguiendo el lineamiento de su agrupamiento feminista La Revuelta, el sindicato acompaña pero no juega ningún rol, subordinando a las miles de mujeres trabajadoras (y a los trabajadores) de la educación y al sindicato, a las decisiones que toman unas pocas.

El enorme movimiento de mujeres que cobró una fuerza inconmensurable este año con la “revolución de las pibas”, que logró instalar en cada lugar de trabajo y estudio el debate sobre educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir y el rol reaccionario de la Iglesia, deja una enorme tarea por delante para continuar la pelea. Redoblar la organización es la perspectiva. Avanzar para que los sindicatos en su conjunto tomen esta lucha en sus manos, es el camino que hay que reforzar para conquistar el derecho al aborto legal y la separación de la Iglesia del Estado. En Neuquén las trabajadoras del parque industrial, textiles , ceramistas , las trabajadoras de la salud y de la educación demostramos que hay suficiente fuerza para lograr #QueSeaLey



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