Anuncio demagógico de la AFIP para "detectar" el fraude laboral

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Mediante “inducciones electrónicas”, el organismo que dirige el segundo de Luis Caputo anunció que buscará empleadores que evaden la declaración de trabajadores en 120.000 establecimientos de la construcción, el campo y servicios.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que dirige Leandro Cuccioli, esxSecretario en Finanzas con Luis Caputo, anunció que enviará esta semana 120.000 inducciones electrónicas a restaurantes, el sector rural, la construcción y lavaderos industriales, con el fin de “detectar” empleo “en negro” (no registrado).

De manera demagógica, se intenta presentar al organismo en “combate” de la informalidad que afecta actualmente a más de un tercio de los asalariados, pero de ninguna manera estas acciones – parciales e insuficientes – se proponen atacar y erradicar profundamente el problema.

Por el contrario, el plan estratégico del gobierno es brindar una mayor reducción de sanciones para los empleadores que evaden los impuestos y sus obligaciones “mínimas” que exige la ley en el contrato de trabajo (a costa de las condiciones de trabajo). Así, el ejecutivo presentó en el Senado los proyectos de ley de reforma laboral, que se suman a una batería de leyes y normativas que condonan a los evasores y fugadores de dinero, así como de reducciones impositivas con el supuesto fin, nunca demostrado empíricamente, de que así las patronales “blanquearían” a los trabajadores.

Con los anuncios de ayer, la AFIP señaló que enviará avisos a 120 mil establecimientos sospechados de no registrar o subdeclarar trabajadores, pero evitó señalar qué proporción de los casi 7 millones de trabajadores informales serán blanqueados de esta forma.

El organismo además agregó que se suman en el listado de los establecimientos observados las panaderías, fábricas de pastas, muebles de cocina, confiterías y geríatricos, entre otros.

El mecanismo para detectar empleo no registrado se empezó a aplicar en la Capital Federal, el conurbano y las provincias a partir de un cruzamiento de datos donde la AFIP selecciona el universo de potenciales incumplidores sobre un total de 28.000 contribuyentes de restaurantes, 26.000 de panaderías, 25.000 de las actividades rurales y 2.500 las fábricas de pastas, principalmente.

“Se trata de un conjunto de empleadores que registran la mayor informalidad laboral del mercado, con trabajadores que realizan sus tareas sin cobertura social ni médica, tanto para ellos como para sus familias”, explicaron desde la entidad.

Pero el “método” de la AFIP es a la luz totalmente inofensivo ante tamaña problemática de fraude laboral. “No es una intimación, pero sí se pone la lupa sobre la regulación”, dijeron en la AFIP.

En la inducción, se advierte que ante la evasión se aplicarán multas, clausuras y la pérdida de algunos beneficios. Además, los incumplidores quedarán expuestos en un registro que impedirá el acceso a crédito de la banca pública, subsidios y participación en licitaciones con el Estado. Aspectos que, si bien en la letra generan alguna consecuencia negativa al “negocio”, no sólo en los hechos terminan siendo luego condonados (blanqueos y otros tratamientos), sino que no implican mayores penas para los empleadores que, a costa de obtener un mayor lucro, como bien dicen en la entidad tienen repercusiones en ciertos casos irreversibles para la vida del trabajador o la trabajadora al no tener cobertura de riesgos del trabajo, médica, etc.

El procedimiento, según explicaron, es el siguiente. Primero, la empresa que entra en la búsqueda de la AFIP recibe una carta electrónica y tiene 60 días para regularizar su situación o hacer un descargo. Si no hay respuesta, el organismo envía una segunda carta electrónica de inducción. En caso de que se repita esta situación, se hace una fiscalización en el lugar. Si se comprueba que no tiene a todos sus empleados declarados, se le hace una “determinación de oficio”.

Para detectar los establecimientos, se utiliza el indicador mínimo de trabajadores (IMT) que establece una relación entre cantidad de empleados necesarios para realizar un determinado volúmen de negocios. Si la cantidad de empleados resulta inferior al parámetro de IMT, se infiere que hay no registración o existe subdeclaración de trabajadores. Por ejemplo, en los hoteles el parámetro para saber el mínimo de empleados depende de cuántas camas haya y en los supermercados, cuántos metros tiene el lugar.

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