Con el acuerdo con el FMI, el recorte del Gasto será de $ 200.000 millones por año

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El recorte del gasto público del Estado nacional tendrá un alcance de $ 584.232 millones entre 2018 y 2020, según estimaciones de La Izquierda Diario. Deuda, devaluación y ajuste fiscal, el combo del ajuste para rescatar a los especuladores.

El acuerdo del gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional por un préstamo de U$S 50.000 millones viene con una fuerte condición de ajuste: implica una reducción del déficit primario (sin contar los intereses de deuda) a 1,3 % en 2019 y a 0 % en el año 2020. El gobierno pretende cumplirlo a rajatabla con la devaluación y un fuerte ajuste del gasto público.

Para ello, el gobierno prevé una reducción del gasto de 1,5 % del PBI en 2018, 1 % en 2019 y 1,2 % en 2020, sin contemplar que la recesión podría amputar la capacidad de recaudación (ya afectada por la reducción de impuestos a las patronales).

El recorte del Gasto tendrá un alcance de $ 584.232 millones entre 2018 y 2020, o U$S 20.700 millones (al tipo de cambio actual), estimación realizada teniendo en cuenta la propuesta al FMI que dio a conocer el gobierno (Memorandum de Politicas Económicas y Financieras), así como el comunicado del Directorio del FMI en el que se ratifica el acuerdo y se exponen los principales indicadores que el Fondo proyecta para la Argentina.

Recorte del Gasto Público del Gobierno nacional

En el año 2018 el ajuste del gasto terminará en $ 198.600 millones menos, mientras que en 2019 el mismo será de $ 160.680 millones, subiendo nuevamente a una reducción de $ 224.952 millones en el año 2020.

Los indicadores económicos y financieros que provee el FMI son más que proyecciones, están en línea con el Memorandum presentado por el gobierno y serán la base para las revisiones trimestrales y los condicionamientos que el representante del capital financiero internacional impondrá sobre la economía argentina.

Según los lineamientos del gobierno, las partidas presupuestarias que recibirán mayores ajustes serán en subsidios económicos (es decir, más tarifazos), en el empleo y los salarios estatales, en transferencias a provincias y recorte de obra pública.

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Sin embargo, el gobierno deberá presentar el Presupuesto 2019 al Congreso Nacional el próximo mes de septiembre, donde consten dichas reducciones de gasto. El peronismo en sus distintas variantes tendrá la responsabilidad de aprobar o rechazar dicho Presupuesto de ajuste acordado con el FMI. Los dos Presupuestos anteriores elaborados por el gobierno de Macri (2017 y 2018) resultaron aprobados por la mayoría de las bancas del peronismo.

El gobierno y el FMI utilizan un supuesto de crecimiento del PBI en 2018 de apenas 0,4 % para realizar sus proyecciones fiscales, estableciendo como “piso” del déficit fiscal primario del gobierno nacional en este año un monto total de $ 362.500 millones, o 2,74 % del PBI. En 2019 se proyecta un crecimiento de 2 % según el gobierno y 1,5 % según el FMI.

A su vez, la inflación que se utiliza como “meta” para 2018 es de 27 % con un límite de hasta 32 %, en tanto que para 2019 será de 17 % y 13 % para 2020.

De acuerdo a las proyecciones del FMI, el año 2018 tendrá una desaceleración del crecimiento muy importante y una caída de casi todos los componentes de la demanda:

* El consumo caerá 0,9 %, impulsado especialmente por una caída del consumo público de 2,2 % y 0,6 % del privado;

* La inversión retrocederá 1,2 %, principalmente por un retroceso de la inversión pública del orden del 12 %, en tanto que la inversión privada se quedaría en una variación positiva de 1,9 %.

* Las exportaciones crecerían un 5,6 %, alcanzando U$S 66.400 millones, en comparación con el casi nulo crecimiento de 0,4 % en 2017.

* Las importaciones se retraerían un 2,7 %, resultando en U$S 65.700 millones.

De esta manera, el FMI espera cerrar el año con un saldo comercial positivo de U$S 700 millones, gracias al fuerte ajuste en el tipo de cambio que ya lleva casi un 40 % desde las corridas cambiarias de abril y un 60 % en comparación con el precio de diciembre (antes del cambio de “metas”).

Sin embargo, lejos parece estar de cumplirse tal previsión. En los primeros cinco meses del año el déficit comercial ya suma U$S 4.691 millones, que es 2,5 veces el alcanzado en igual período de 2017.

Por su parte, la fuerte devaluación significa un ataque sobre los salarios en dólares y sobre los salarios reales, la principal variable de ajuste sobre la cual quieren operar tanto el FMI como el gobierno para favorecer las ganancias empresarias.

Al mismo tiempo, el FMI da por descontado que la tasa de interés de las Lebac al final de año continuará en elevados niveles, alcanzando 37,2 %, resultando en una extraordinaria rentabilidad para los bancos y los especuladores puesto que la tasa de interés real (su diferencia con la inflación) terminará en 17,2 % (siempre según el FMI). El préstamos del Fondo junto al nuevo endeudamiento del Tesoro tiene entre sus objetivos prioritarios rescatar a los especuladores de las Lebac.

En las puertas de este nuevo saqueo sobre el pueblo trabajador para favorecer a especuladores, acreedores y grupos económicos, el resultado dependerá de la capacidad de respuesta de los trabajadores y los sectores populares, no sólo para enfrentarlo, sino para conquistar una salida propia.

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