¿Cuántos hospitales se podrían haber construido con lo que Macri ya pagó de deuda?

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Cambiemos, durante estos dos años de mandato, pagó en deuda un total de U$S 128 mil millones. Mientras tanto los hospitales públicos, donde se atienden el 36 % de la población sin cobertura médica, continúan con problemas estructurales.

En 2013 Cristina de Kirchner decía: “Antes de 2003 llamaban gasto; nosotros les decimos inversión y creció 10 veces en el Presupuesto Nacional la inversión en Salud pública”, aseguró la entonces Presidenta en la inauguración de una sala de maternidad en el partido de Moreno.

Sin embargo el sitio Chequeado.com desmintió esta afirmación y reveló datos oficiales extraídos del Presupuesto que realiza el Ministerio de Economía de la Nación. “En 2003, el porcentaje del rubro era cercano al 6% del gasto total, y una década después, bajó al 4%” informó este sitio.

El desfinanciamiento a la salud pública continuó. A poco de asumir Cambiemos, a principios de 2016, trabajadores de la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores denunciaron un desmantelamiento del área, a cargo de planes de prevención y control del dengue, zika, chikungunya, mal de Chagas y leishmaniasis. Dicha decisión tuvo su impacto. Según cifras del propio Ministerio de Salud, en 2016 hubo más de 40 mil casos confirmados y 73 mil sin confirmación, un crecimiento significativo respecto a años anteriores. Además, como consecuencia de la merma en la distribución de medicamentos para enfermedades de tuberculosis, muchos pacientes quedaron desprovistos de atención.

En junio de 2016, el presupuesto de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual se encontraba con una casi total subejecución, no registrándose compras de preservativos, insumos ni medicamentos que debería proveer el Ministerio de Salud.

Un año después el Ministerio de Salud sufrió nuevos recortes del presupuesto, vaciamientos, subejecución, o en muchos casos cierre definitivo de algunos de sus programas. Un análisis realizado por el diario La Nación señalaba que ese año se redujeron programas como “atención de la madre y el niño”, cuyos fondos pasaron de $ 4.000 millones a $ 2.000 millones, y en “atención sanitaria en el territorio”, fue de $ 439 millones en 2016 a $ 258 millones en 2017.

El 2018 trajo nuevas malas noticias para los usuarios y trabajadores de la salud pública. El Hospital Posadas, ubicado en el conurbano bonaerense, sufrió despidos de personal. El 12 de enero pasado se anunciaron 122 despidos, entre ellos enfermeras y enfermeros con más de 10 años de antigüedad y técnicos especializados. Menos de dos meses después despedían 30 médicos.

Desde que asumió Mauricio Macri se redujo el ya magro presupuesto para salud. Del 2,4 % destinado por el kirchnerismo Cambiemos lo bajó en 2016 a un 1,94 % del total presupuestado. La cartera de Salud recibió en 2017 $49.453 millones, mientras que para 2018 destinaron $56.486 millones, lo cual significa que en términos nominales tendrá un 14% más, pero la variación real -si se toma la estimación del Gobierno de inflación promedio del 15,7%- arroja un negativo de 1 %. Sin embargo los economistas ya anuncian que el 15,7 % estimado es irreal, y que con los tarifazos y la devaluación va a superar el 25 % anual.

¿Cuántos hospitales se podrían construir si no se pagara la deuda?

Según el censo de 2010, un 46 % de la población tiene obra social; un 16 %, algún tipo de prepaga; un 2%, cobertura por un programa o plan estatal de salud, y un 36 % no cuenta con ningún tipo de cobertura.

Si se toma en cuenta que el Gobierno desde que asumió pagó de deuda 128 mil millones de dólares, lo que equivale en promedio anual a 65 mil millones entre capital e intereses, calculemos cómo se podría haber invertido en salud ese dinero.

En las provincias los hospitales carecen de servicios de alta complejidad, incluso aquellos pacientes que tienen cobertura médica, deben ser derivados a la Ciudad de Buenos Aires para su atención. En un año, con 65 mil millones de dólares se podrían haber construido 2.270 hospitales de alta complejidad, totalmente equipados con 10 quirófanos.

Con ese mismo monto se podrían haber construido 3.200 hospitales de complejidad media con 300 camas y 21 mil metros cuadrados.

O, siempre tomando como referencia los 65 mil millones anualizado de pago de la deuda, se podría haber incrementado veintinueve veces el presupuesto destinado a salud.

En Argentina 1.400 niños son diagnosticados con cáncer por año: el 35% se atiende en el Hospital Garrahan. Lo que significa 500 niños que ingresan al hospital, por año, para realizarse algún tipo de tratamiento. Este hospital porr día atiende más de 1.600 niñas y niños de todo el país.

Con lo que se pagó de la deuda se podría haber incrementado 398 veces los gastos de funcionamiento anuales del Hospital Garrahan. Sin embargo, las autoridades del nosocomio se dieron el “lujo” de despedir a seis trabajadores en los últimos días. Una de ellas embarazada.

Si hablamos de hospitales monovalentes, en particular los neuropsiquiátricos, la situación empeora. Hospitales como el Borda, el Moyano en la Ciudad de Buenos Aires, o el Melchor Romero en La Plata, se encuentran derrumbados. No realizan mínimos mantenimientos edilicios, falta personal y los profesionales que allí atienden, en su gran mayoría son concurrentes o trabajan ad honorem. Si esos 65 mil millones se invirtieran en estos hospitales, se podrían trasformar en polivalentes y dar un servicio público y de calidad a toda la comunidad. Además de ampliar la planta de profesionales y el personal no médico, los que a su vez podrían percibir un salario como mínimo igual a la canasta básica.

El déficit en salud se repite en todo el país: hospitales atiborrados, falta de personal médico y no médico con bajos salarios, pésimas condiciones de trabajo, falta de insumo, problemas edilicios, falta de aparatología diagnostica fundamental. Sin embargo el gobierno de Macri, como los que lo precedieron, deciden pagar una deuda fraudulenta y desmantelar la salud y la educación pública.



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