Educación: la deuda es con los chicos

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El pago de la deuda externa será a costa de las condiciones de vida del pueblo trabajador, como en los saqueos de la dictadura, el ’89 y el 2001. La educación bajo la mira ajustadora del Banco Mundial y el FMI nos plantea nuevos desafíos.

Los planes del banco Mundial y el FMI pretenden profundizar la aplicación de políticas neoliberales en materia educativa que ya fueron ensayadas en países como el Chile de Pinochet, y en gran parte de América Latina, como se puede apreciar en la publicación titulada “Profesores excelentes, cómo mejorar el aprendizaje en América Latina”.

La educación está bajo la mira ajustadora. Las escuelas fueron y serán una caja de resonancia de las penurias de las familias trabajadoras y de los sectores populares. Pero también pueden ser lugares de discusión y organización para la defensa de la educación pública, las demandas de género y los derechos obreros.

En guerra contra la educación

Joaquín Morales Solá del Diario La Nación, explicó que ya se habla en los pasillos del Congreso de un acuerdo muy preciso para el Presupuesto 2019. El objetivo, obtener a pedido del FMI una baja mayor de lo que se había propuesto. Todos sabemos que el ajuste será por el lado más sensible: en educación, salud, vivienda y trabajo.

En el año 2016 y en el primer semestre de 2017 los pagos por “Servicios de la deuda pública” (que mide los intereses que se pagan por la deuda) superó a la suma de la nacional en “Educación y cultura” y “Salud” por primera vez desde 2008. De acuerdo al Presupuesto Nacional de 2018, los intereses de deuda pública superan en un 31 % el gasto agregado de esas dos partidas sociales.

También a pedido del FMI, el gobierno pretende que sean las provincias las que ajusten. Las encargadas de financiar la educación ya que continua vigente la estructura de la Ley de Transferencia Educativa del menemismo, donde el Estado nacional es un “ministerio sin escuelas” que solo se encarga de financiar el nivel superior universitario, donde también se comienzan a ver ataques tanto por “las incumbencias” como en las recientes declaraciones de María Eugenia Vidal planteando que sobran universidades. Recordemos que la Ley Federal de Educación del ´93 estableció que el gasto en educación debería llegar al 6 % del PBI y en los ´90 nunca se cumplió.

Luego, la ley de Financiamiento Educativo del 2005 continuó manteniendo ese bajo piso de 6 % para el presupuesto total en educación, de los cuales la mayor parte recayó en las provincias. En el Presupuesto Nacional de 2018 las partidas de Educación y Cultura y Ciencia y Técnica no superan en conjunto el 1,6 % del PBI proyectado, quedando en las provincias el resto del financiamiento. Esto genera profundas desigualdades.

Esto perjudicará cada vez más a los trabajadores de la educación afectando su salario y congelando cargos. Pero también afectara a sus alumnos, dado que las provincias van a tener menos inversión para construir escuelas y comedores, justamente cuando las políticas de ajuste impondrán un reforzamiento del carácter de contención social que las escuelas, lamentablemente, nunca lograron perder. Cada día aumentan más los chicos que van a la escuela a comer, y no parece que las políticas oficiales busquen frenar esa tendencia.

Aunque da bronca, vale la pena recordar que las cifras del trabajo infantil son alarmantes: más de 700 mil chicos de 5 a 15 años trabajan en el país, y según UNICEF hay un 47,7 por ciento de los hogares con niños y adolescentes que no cubren la canasta básica y 5,6 millones de niños son pobres, de ellos, 1,3 millón está en la indigencia. Esto se profundizará.

¡Vamos a volver! A pagar…

El kirchnerismo planteó en su momento “la sintonía fina” para ajustar gradualmente, quisieron arreglar con los acreedores incluyendo a los buitres. Pagaron al Club de París y al CIADI pero el juez Griesa les puso demasiadas condiciones. Buscaban pagar para “volver al mercado de capitales” e iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento. En los 12 años de kirchnerismo la fuga de capitales fue de casi U$S 100.000 millones, y en lo que va del gobierno de Macri dicha salida ya acumula más de U$S 41.000. Junto a esto, techos salariales, impuesto al salario y ataques políticos a los docentes desde la misma Asamblea Legislativa.

Tamaño insulto “a los obreros y obreras de la tiza”, le significó ganarse su propio hit del verano: “A ver Cristina, a ver si nos entendemos, con 1800 pesos, de básico no comemos / Derrochan millones, pagando a Repsol/ y no dan un peso, para educación. / Los trabajadores salimo’ a luchar / ganemos las calles, huelga general”.

El pago de intereses también había sido mayor a la inversión en educación y salud en cuatro de los 12 años que duraron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Durante los 12 años de gobierno kirchnerista se pagó 216 mil millones de dólares en concepto de capitales e intereses de deuda, y no cumplieron su meta del financiamiento educativo. Como confesó Cristina Fernández, fueron verdaderos “pagadores seriales”.

Si vuelven, no van a hacer lo que hacen todos los gobiernos capitalistas y el propio peronismo en cada una de las provincias que gobierna aplicando los mismos ajustes de Cambiemos. Sciolli confiesa que para el tarifazo es necesario, incluso que habría que haberlo hecho cuando era Vicepresidente. Todos los gobernadores firmaron el pacto fiscal y se proponen dar “gobernabilidad” al ajuste mediante el Acuerdo Nacional. El peronismo, en todas sus variantes necesita el ajuste de Cambiemos, por cálculo electoral y para que sea otro el que haga la tarea sucia en la que todos están de acuerdo. La única propuesta realista para evitar un nuevo saqueo es el no pago de la deuda externa como primera medida elemental.

Unidad en la lucha para resistir, reinventarnos para avanzar

La sed de ganancia empresaria plantea un escenario de mayores ataques contra nuestras condiciones de vida. Esto se transforma en un gran desafío para los sectores populares que no partimos de cero ya que tenemos experiencias acumuladas sobre las cuales hay que volver una y otra vez para debatir.

Durante el gobierno de Carlos Menem, que pagó 116 mil millones de dólares en concepto de deuda, se llevaron a cabo recortes salariales, ajustes en los presupuestos educativos provinciales, el pago de los salarios en bonos, el cierre de cursos y escuelas, y las consecuencias de la aplicación de la Ley Federal de Educación, generaron un auge en la lucha docente durante 1996. Ese año, los docentes de Río Negro pararon por 140 días; en Jujuy, San Juan y Misiones la huelga duró 45 días y los neuquinos pararon por más de un mes. La Carpa Blanca, como una expresión de este descontento, merece un capítulo aparte.

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Pero también, porque en los últimos años, especialmente en el gremio docente, conquistamos varias seccionales y fortalecimos los polos opositores en otras tantas. Pero si en estos mismos años, desde la Corriente Nacional 9 de Abril, que impulsamos desde el PTS en el Frente de Izquierda, hemos insistido en los límites de toda práctica corporativa y sindicalista que resultó seductora mientras había margen para conquistas parciales, la nueva situación actúa como un llamado de emergencia a todos los sectores combativos o antiburocráticos para aunar esfuerzos en la coordinación que supere a la conducción burocrática de Alesso, Baradel y Eduardo López que no solo impone techos a nuestras luchas salariales, sino que divide nuestras fuerzas y nos separa de la comunidad actuando como gran aliado del ajuste, ya que solo pretenden que toda nuestra fuerza ayude a un victoria electoral del peronismo en 2019.

Tenemos el gran desafío de llevar este debate a todas las escuelas, junto a estudiantes y padres que también sufren y sufrirán los ataques permanentes que el FMI promete redoblar. Se torna urgente desplegar toda la creatividad y combatividad para llegar a millones con una gran campaña contra el pago de la deuda externa y los tarifazos, por la reapertura de las paritarias hasta conquistar un salario mínimo igual a la canasta básica y el conjunto de las demandas necesarias para garantizar un sistema único nacional de educación (diferente a la provincialización que hoy rige), que sea una educación científica, laica y gratuita, financiada enteramente por el Estado nacional.

Seccionales de gran importancia como el Suteba Matanza y sindicatos como Ademys, ya se han pronunciando por esta importante campaña. En otros sindicatos docentes donde aún somos una minoría estamos dando la pelea para que lo tome el conjunto de la docencia. ¿Se imaginan si de cada escuela de Ushuaia a la Quiaca se hiciera esta campaña junto a los miles de millones de familias que concurren a las mismas?

Al plan de los empresarios, los gobiernos y el FMI, tenemos que oponerles el de los trabajadores y el pueblo, comenzando por el no pago de la deuda externa, la eliminación de los subsidios a la educación privada y confesional, consiguiendo el 10% del presupuesto para educación.

Los gremios docentes tenemos un rol estratégico en la sociedad, y no han sido pocas las veces que lo demostramos. Nuestro desafío es, de una vez por todas, resignificar cada una de nuestras conquistas para transformarnos en una potente fuerza social estratégica para hacer realidad esa canción de “unidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode” ya que somos trabajadores y trabajadoras, padres, madres y hermanos, que educamos a los hijos e hijas del pueblo trabajador.

Este desafío es vital, en el reside, en primer lugar, nuestra capacidad de resistencia, pero también, nuestra pelea por avanzar, construyendo una alternativa independiente para recuperar nuestros sindicatos y también construir nuestra propia herramienta política para que esta vez la historia no se repita, y la crisis la paguen los capitalistas.



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