En Río Negro el Gobierno y la Iglesia son responsables de las agresiones a quienes portamos el pañuelo verde

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En Río Negro, como en muchos puntos del país se han conocido incidentes donde los “pro-vida” agreden a quienes estamos a favor de la legalización del aborto y exigimos que se sancione la Ley en Senadores.

Hace algunos días se tuvo noticia de que en la ciudad de Cipolletti un grupo de adolescentes que portaba el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, fueron atacadas en la céntrica Plaza de la Justicia. Otro episodio similar se vivió días después en Catriel donde un joven comprometido con los derechos humanos y que llevaba el pañuelo verde fue apedreado y dos mujeres también fueron agredidas.

Las agresiones contra quienes portamos el pañuelo verde no caen del cielo

Estos incidentes no son casuales sino que son consecuencia de la política consciente de partidos políticos gobernantes, como Cambiemos, y de Iglesias y sectores reaccionarios en nuestra provincia, que se oponen a la legalización del aborto, seguro y gratuito. No solo eso, en Catriel las pastorales se han unificado en este punto y en Cipolletti son los mismos que impulsan proyectos para declarar a la Ciudad “pro-vida”, incluso luego de que todos los diputados provinciales –aunque de modo oportunista- votaron a favor del proyecto de legalización del aborto.

Hay que nombrarlos: en Cipolletti son los Pastores de la Iglesias evangélicas, el intendente Anibal Tortoriello y concejales como María Elisa Lazzaretti y Alejandra Villagra (Cambiemos) son los responsables de las agresiones que están sucediendo contra quienes defendemos el derecho a la vida de las mujeres que se exponen a la clandestinidad de un aborto. Son ellos los responsables por nuestra integridad física y a quienes hay que denunciar por lo que pueda ocurrirle a cualquiera que apoye la Ley por Interrupción Legal del Embarazo.

Las agresiones que se conocieron son producto del envalentonamiento de sectores que cuentan con el apoyo explícito del intendente Tortoriello en Cipolletti, habiendo apoyado y asistido a festivales “pro-vida”, donde las Iglesias movieron a sus fieles y también empapelaron la ciudad con la consigna “Salvemos las dos vidas”. Del mismo modo en Catrial hubo una marcha el mes pasado con la misma consigna -en contra del aborto legal, es decir, a favor del aborto clandestino-. Hablan de salvar vidas pero si pueden agredir físicamente y poner en riesgo nuestras vidas, lo hacen.

Salvar vidas es una cuestión de salud pública y no de fe, es por eso que es una necesidad que se apruebe la Ley por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito, para evitar muertas por abortos clandestinos. Es por eso también que es el momento para exigir con más fuerza que nunca la completa separación de la Iglesia del Estado y que dejen de decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

El movimiento de mujeres viene demostrando una gran fuerza en las calles y no lograrán amedrentarnos porque ya fuimos marea, ya fuimos tsunami y ya no podremos ser una laguna verde y quieta. Si las mujeres han podido plantarse de esta formidable manera por el derecho al aborto legal, también podemos dar peleas contra el ajuste, el FMI, la deuda externa y todo el sistema que nos oprime y explota. Esa es la pelea que Pan y Rosas en el Frente de Izquierda da a diario en la provincia y en el país. Te invitamos a ser parte.



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