Facultad de Derecho: cada vez es más difícil ingresar a la carrera

0
180


Los jóvenes universitarios se encuentran en una situación muy delicada: en muchos casos tuvieron que empezar a trabajar para solventar sus gastos y, aquellos que ya trabajaban, no les alcanza el dinero para llegar a fin de mes.

El ajuste del FMI se siente, aquellos estudiantes que ya trabajaban no les alcanza el dinero para llegar a fin de mes. Los problemas que afectan el bolsillo son la inflación y el valor de los alquileres y expensas que son caros si tenemos en cuenta el ingreso de un estudiante.

Frente a esta situación muchos deciden, lamentablemente, abandonar la carrera universitaria para dedicar todo su tiempo al trabajo y en otros casos, vuelven a sus respectivos pueblos.

Solo 3 de cada 10 puede ingresar a la universidad y actualmente se gradúa 1 de cada 17 estudiantes.

En 2017, la Facultad de Derecho UBA contaba con 23.790 estudiantes inscriptos en la carrera de Abogacía, 1.775 en la de Traductorado Público, 92 en la de Calígrafo Público. En el año 2004 el número superaba los 30 mil estudiantes. Cada año que pasa los números son más bajos.

En 2018, en los CBCs se anotaron para la carrera de Abogacía un total de 6214, pero los que realmente llegan a ingresar a la Facultad de Derecho son solamente 1776 de ingresantes efectivos de este primer cuatrimestre.

Es notorio el descenso en la matrícula tomando el dato de los CBCs. Estos números objetivos sirven para mostrar la verdadera naturaleza del CBCs: ser filtros para una franja de jóvenes que quieren ingresar a la educación universitaria.

El aumento constante del costo de vida en nuestro país tiene como resultado directo la deserción estudiantil y en principal medida la Universitaria. No basta con decir que la Universidad es abierta y pública, es necesario que los universitarios puedan ingresar y puedan recibirse.

Logras entrar a la UBA pero…

La capacidad del estudiantado de permanecer en la universidad y continuar con sus estudios, se ve también herida por las políticas de las autoridades de la misma universidad. Los Consejos Directivos en su mayoría alineados al gobierno del PRO/UCR y/o otros ligados al PJ, son los impulsores del régimen de regularidad

El “régimen de regularidad” es uno de los mecanismos más agresivos para limitar la cantidad de alumnos. Se trata de una política que tiene génesis en Diciembre de 2001 -en plena crisis, y en continuidad del embate privatizador de la educación universitaria de los años 90- y que tiene por función impedir la inscripción a materias a cualquier alumno que no haya cumplido con una serie de condiciones. Estas condiciones incluyen una cantidad mínima de materias aprobadas por periodo, y una cantidad máxima de insuficientes que se puede recibir, y de años que se puede demorar en la finalización de la carrera.

Si bien las condiciones no se ven extremadamente complejas en los papeles, la realidad es que una gran parte del estudiantado, a veces por dificultades económicas y/o laborales, a veces familiares, por embarazos, y otras veces de salud, no puede avanzar en la carrera con la consistencia que demandan las autoridades, e incluso debe suspender sus estudios periódicamente. El régimen permite la re admisión justificando los motivos del incumplimiento (una sola vez en la carrera), o la posibilidad de rendir un examen de re admisión con contenido de todas las materias aprobadas hasta el momento de la pérdida de la condición de alumno regular; pero son alternativas complejas y poco alentadoras.

Es decir, no les alcanza sólo con la exclusión de hecho de los estudiantes (complicando materialmente su posibilidad de seguir con la carrera), sino que también han decidido achicar la población estudiantil expulsándola directamente por reglamento. Una reglamentación que claramente apuntada a alejar a los estudiantes trabajadores.

Un cambio profundo, un nuevo tipo de universidad, que nadie quede afuera

Todas las políticas de deserción y precarización en la juventud las han mantenido tanto los gobiernos kichneristas como macristas son la base material para este atropello a la educación pública. Hay que exigir la triplicación del presupuesto educativo y el no pago de la deuda externa, mas plata para educación no para la deuda.

Esta tendencia de abandono por la situación económica podría desender si habría un plan de becas integrales que contemplen las necesidades que tienen los estudiantes para permanecer en la universidad. Ningún gobierno ha revertido en las últimas décadas esta realidad. Con la nueva deuda contraída por el gobierno al FMI se prepara un nuevo robo al futuro de la juventud.

Con becas integrales para poder estudiar financiadas por impuestos progresivos a las grandes fortunas para que nadie abandone la facultad logrando una reducción de la jornada de trabajar para poder trabajar y estudiar, con salario igual a la canasta familiar.

Que el estado garantice las facilidades necesarias para que el estudiante pueda seguir manteniendo sus estudios, es inverosímil que no haya guarderías en todos los establecimientos facilitando a las madres universitarias continuar con sus estudios, por responsabilidad del régimen de regularidad y los filtros existentes son estudiantes invisibilizadas en la Universidad de Buenos Aires.

La expulsión de una gran franja de jóvenes solo demuestra el fracaso de los distintos gobiernos en materia educativa. Es necesario un cambio profundo y que de una vez por todas, la universidad este abierta a los hijos y hermanos de los trabajadores que no pudieron entrar.



Source link