Incumbencias: ¿cómo es el ataque del Gobierno a los universitarios?

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Mediante una Resolución del Ministerio de Educación del 15 de mayo, se modifica el artículo 43 de la Ley de Educación Superior, recortando las tareas reservadas de los títulos de grado.

La Ley de Educación Superior (LES) fue sancionada en 1995 y vino a la Argentina de la misma manera que al resto de los países de Latinoamérica, de la mano del Banco Mundial y del FMI con el neoliberalismo de los ‘90. Entre las distintas normativas que dispone, el artículo 43 determina, dicho en criollo, qué tareas puede llevar a cabo un profesional de determinada carrera, reglamentando aquellas que son de “interés público” y su desempeño pueda significar un “riesgo para la sociedad”.

Mediante la resolución 1254/2018, emitida el 15 de mayo, el Ministerio de Educación de la Nación modificó este artículo, cambiando las “tareas reservadas” de 52 títulos de grado, más de 40 carreras y por ende afectando los contenidos mínimos de dichas carreras. ¿Qué implica esto? Que profesionales que antes, con un título de grado, eran los únicos habilitados a realizar una determinada tarea, ahora ya no lo son. Su título pasa a valer menos que aquellos que pagan un posgrado con una especialización.

Es una profundización en lo que ya de por sí se propone la LES desde su existencia: degradar los títulos de grado y aumentar la oferta de posgrados pagos y carreras cortas también pagas, favoreciendo a las universidades privadas y sacando de juego a quienes no pueden pagarlas. Hoy, en el marco de los nuevos acuerdos del macrismo con el FMI y el saqueo que preparan para los trabajadores y la juventud, no es de extrañar que quieran seguir avanzando sobre la educación pública.

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La sagrada ley privatizadora

¿Cómo es que una Ley que ataca directamente a la educación pública sigue en pie? Con la defensa de todos los gobiernos que sucedieron al menemismo, desde el radicalismo, hasta el kirchnerismo y ahora el gobierno de Macri. La LES sobrevivió porque está hecha para defender los intereses del “mercado”. Así, frente a una universidad cada vez más masiva, que genera profesionales que no pueden ser absorbidos y terminan estando sobrevaluados para lo que necesitan las empresas, se buscó la manera de corregir esto con las recetas del Banco Mundial y el FMI.

Esta defensa fue acompañada por los centros de estudiantes conducidos por la Franja Morada / Nuevo Espacio, pata estudiantil del radicalismo hoy dentro de Cambiemos, que hacen uso de los posgrados para llenar sus propios bolsillos. Los decanos de las distintas Facultades están alineados al gobierno, sean radicales o peronistas, o forman parte del ala progresista, pero que mantiene una convivencia pacífica sin buscar dar ninguna pelea frente a estos avances. También la mayoría de las agrupaciones de izquierda que dirigen centros de estudiantes y federaciones son una traba para la organización de los estudiantes contra este avance al estar vaciados de participación y mantener los espacios de organización estudiantil como dadores de fotocopias. El centro de estudiantes de Filosofía y Letras, donde En Clave Roja (Juventud del PTS y estudiantes independientes) es conducción, es un ejemplo de otra forma de organización, uniéndose a los trabajadores, planteando las discusiones en los cursos y llamando a participar de acciones concretas para enfrentar el ajuste del macrismo.

Una verdadera educación de calidad

Entonces el circuito que implementó la LES es que el Estado destina menos plata para educación, las universidades buscan financiamiento con las empresas, los estudiantes reciben una educación más orientada al mercado, pagan posgrados y luego se vuelven mano de obra barata de esas mismas empresas.

Todo esto suponiendo que se pueda acceder a la educación superior ya que hoy en día, en la UBA, de 4 que ingresan solo 1 se recibe. Y existen en la Argentina más de un millón de “jóvenes ni-ni”, pibes y pibas de 18 a 25 años que no estudian ni trabajan. El acceso a la universidad está elitizado desde su inicio hasta su fin.

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Hoy el macrismo discute un nuevo acuerdo con el FMI, organismo usurero por excelencia. Un pacto con quienes saquearon el país más de una vez y a quienes todos los gobiernos les pagaron. Esa plata que va a pagar la deuda ilegítima y fraudulenta, podría ir destinada a aumentar el presupuesto educativo o a becas integrales para que nadie tenga que abandonar por falta de recursos.

Esta nueva resolución debe ser inmediatamente anulada, pero la única manera de romper con una universidad de mercado es planteando un cambio de fondo. La LES tiene que ser anulada y con ella todos sus efectos. Los planes de estudio se tienen que discutir entre docentes y estudiantes, buscando las modificaciones necesarias para tener una educación de calidad que esté pensada para dar respuesta a los grandes problemas de la sociedad. Esto solo puede funcionar si se democratizan las universidades y las decisiones dejan de estar en manos de una casta minoritaria.

Para lograr todo esto es necesaria una organización del movimiento estudiantil, en sus centros de estudiantes y federaciones. Pelear contra la degradación de las carreras tiene que ir de la mano de pelear, junto a los trabajadores, contra todos los planes del macrismo que buscan empeorar las condiciones de vida de las mayorías para agrandar las ganancias de una minoría.



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