Laura Moyano: a 3 años de su asesinato, siguen exigiendo justicia

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Hoy, miércoles 25 de julio se cumple el tercer aniversario del asesinato de Laura Moyano, joven trans cordobesa. Así, desde las 16:30hs, realizarán una nueva movilización en el barrio 9 de julio. Su hermana la recuerda en esta entrevista exclusiva.

Laura Moyano es un nombre que se volvió bandera de lucha no solo en la provincia, sino también a nivel nacional. Una lucha contra la violencia hacia las personas travestis, transexuales y transgénero. Este 25 de julio se cumplen tres años de su asesinato por el que aún siguen exigiendo justicia.

Por eso, contra los travesticidios y transfemicidios se realizará una nueva movilización hoy a las 16:30hs en el barrio donde vivía Laura. La marcha comenzará en Tupac Yupanqui y Piedra Labrada de barrio 9 de julio hasta Av. Donato Álvarez y Boro, lugar donde encontraron su cuerpo.

La infancia y juventud de Laura

Laura tenía 35 años cuando fue asesinada en 2015. Su asesinato movilizó a miles en reclamo de justicia por la joven trans. Su hermana, Soledad Moyano, mantiene vigente la historia de vida.

Así recordó su infancia con cierta alegría. Aquellos años donde ellas dos, junto con una de sus hermanas, iban a la primaria. Contó que Laura hizo 1er y 2do grado y cerca de los 9 años dejó sus estudios. 10 años pasaron para que retome su primaria. En ese lapso de tiempo, ella y sus hermanos y hermanas realizaban otras actividades.

A su vez, con Laura y otras hermanas concurrían al Centro Cultural León XIII donde aprendían distintas actividades como coser, bordar, jardinería, entre otros. A ese lugar fue entre sus 17 y 18 años, cuando comenzó a hacer su transición y a aceptar su identidad autopercibida.

De la transición a la aceptación de su identidad

Su hermana comentó que en esa época, ella se vestía según algunos parámetros de “normalidad” pero usaba siempre ropa apretada y prestaba atención a su vestimenta. “A los 17 ya se empezó a poner una calza. Pasó otro año y empezó a ir a la Avenida Donato Álvarez porque tenía amigas trans ahí que ejercían la prostitución. Laura no usaba ropa de ´mujer´ no porque tenía vergüenza, sino porque tenía miedo a la familia”, dijo Soledad.

La primera vez que su hermana la vio con una pollera de jean, una remerita con tiritas y una cartera negra, Laura tenía 19 años. Estaba parada en Donato Álvarez con una amiga. No estaba trabajando. Sole le preguntó qué estaba haciendo para luego decirle que le quedaba lindo. La felicidad ante la aceptación de su hermana pudo sentirse en el cuerpo de Laura, por lo que relata Soledad o, en sus términos: “ella estaba chocha”.

Según recuerda, en ese momento le preguntó quiénes la vieron. Con cierto orgullo, Laura respondió que todos la habían visto pero pidió que no contara nada. A lo que su hermana le cuestionó que ella se tenía que querer como era y nadie más le tiene que decir nada.

“Si vos te sentís como mujer y te sentís bien poniéndote ropa de mujer, ponete. Me miraba sorprendida porque qué hermana le va a decir ´vestite como mujer´ cuando ella se sentía mujer”, le dijo Soledad.

Según la joven, a los 21 años Laura ya se autopercibía como mujer y empezó a ejercer la prostitución. Según algunas estadísticas, cerca del 90% de las personas trans encuentran en la prostitución la única forma de subsistir al encontrar vedado el acceso a un trabajo formal. Por eso, se sigue reclamando en esta provincia la aprobación de una ley de cupo laboral trans.

Por siempre Laura Moyano

“A los 24 años le gustaba el tema de la Mona Jimenez, ese que dice Laura. Aparte tenía una amiga que se llamaba así”, mencionó Soledad. De esta forma, surgió el nombre con el Laura sería recordada por siempre.

Desde que ella empezó a vestirse como mujer y a sentirse más de esa forma, para su familia ella era Laura. En su nombre en el documento aparecía uno masculino pero a ellos no les importaba lo que decía sino cómo ella se sentía.

Sole apuntó que con el tiempo, un año antes de que la maten, averiguaron para hacerse el cambio de DNI según la Ley de Identidad de Género. Ella le pidió que buscara cómo hacer el trámite y se propuso a acompañarla. Laura estaba feliz porque en el documento se iba a llamar como ella se quería llamar y como se sentía: Laura Moyano. Sin embargo, su asesinato también mataría ese sueño de que pueda ser reconocida legalmente como ella quería

Terminar el primario: un sueño inconcluso

Con el paso de los años, con sus 34 años, la joven trans retomó sus estudios y buscó terminar la primaria. Laura se iba a la mañana, empezó a estudiar la primaria en una escuela nocturna de Argüello. “La señorita la quería muchísimo, salió abanderada incluso”, relató Soledad.

Ella agregó: “Se anotó sola y empezó la primaria a los 34. A los 35 ya casi la terminaba. Empezó porque quería estudiar. A ella le gustaba peluquería o quería ser enfermera porque al lado del Centro Vecinal estaba el dispensario de Argüello y había una enfermera que era su amiga. Siempre charlaba con ella y le contaba qué quería ser. Ella le dijo que tenía que terminar el colegio. Así empezó a ir. También porque quería leer: aprender a leer y escribir porque ella no sabía. Aprendió mucho. Lo que aprendió más rápido fue su propio nombre: Laura Moyano. Luego a sumar y a restar”.

Además, Laura trabajaba en el colegio del barrio limpiando el comedor para los chicos. “La maestra dijo que ella era un sol iluminado porque ella incluso les enseñó muchas cosas, a ver las cosas de otra manera, con una sonrisa”, indicó Soledad quien confirmó que Laura no recibía un sueldo sino que le daban la leche y la comida como forma de pago.

La solidaridad como forma de vida

“En el colegio todos sabían que ella era Laura Moyano, que ella era trans y la aceptaban como era. Con su forma de ser tan solidaria, la gente la veía de otra forma: como una mujer luchadora, como una mujer comprensiva, que comprendía a todo el mundo”, aseveró.

A Laura se la recuerda en todo el barrio por ser una persona solidaria. Soledad reveló: “Si la vecina de al lado, Chela, se enfermaba, Laura la llevaba al hospital, estaba ahí cuando la operaron, le cuidaba la casa y le daba de comer a sus hijos y nietos”

Si bien “Chela” le quería pagar, Laura solo le pedía algo para los cigarrillos o la tintura. “Ella era así, nunca ponía el precio. Había un cumpleaños y Laura corría a ayudar: le ponía los globos, le tiraba la piola, le ataba los globitos a los chicos, se ponía a bailar. Lo único que pedía a cambio era la pava para el mate y puchos”, finalizó la joven.

La unidad como bandera

Esa solidaridad que tenía la hizo involucrarse en algunos temas sociales como fue el caso de David Moreno, un joven a quien mató la policía en el barrio durante las jornadas del 2001. “Laura fue y buscó a la mamá de David y le dijo quiénes eran las personas que estaban en ese momento cuando dispararon al joven. Ella fue un testigo clave para aportar a la causa”, se refirió su hermana.

A su vez, agregó que Laura se iba a sumar pero no llegó a la marcha de #NiUnaMenos. Ese día trabajó en el colegio y la marcha se hizo a las 18hs asique no pudo ir. Al año de esa movilización, la matan a ella.

Su asesinato generó que miles se movilizaran en Córdoba exigiendo justicia y luchando contra los travesticidios y transfemicidios. 3 años pasaron pero la lucha se mantiene, así como mantienen viva su memoria.

“A 3 años de su asesinato, la fiscalía 4-4 Dra Liliana Copello continúa el proceso de investigación sin lograr encontrar a los responsables. Desde hace más de 9 meses esperamos resultados de un ADN que podrían tener relación con la causa. Repudiamos la demora de la Justicia Cordobesa en el esclarecimiento de los casos de Travesticios. Seguimos encontrándonos en las calles para exigir Justicia para Laura, Estrella, Azul y todxs lxs compañerxs trans y travestis asesinadxs”, señalaron en un comunicado de la Coordinadora – Justicia por Laura Moyano.

Laura Moyano se convirtió en una bandera de lucha que sigue levantándose: por justicia y contra la violencia hacia las y los trans. Pero también para avanzar en la conquista de mayores derechos para esta comunidad como el acceso a la salud, al trabajo, a la educación. Con las banderas del orgullo en alto, disidentes sexuales, jóvenes, mujeres, trabajadores se movilizarán este miércoles y sus voces repetirán una y otra vez: ¡Laura Moyano presente! ¡Ahora y siempre!



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