Los trapitos al sol y la menstruación a la agenda pública

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Este lunes, en el día internacional de acción por la salud de la mujer, convocamos a las 18hs a concentrarnos en el Congreso Nacional, en conjunto con el #pañuelazo de la Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Este día presentaremos el décimo proyecto de #MenstruAccion, esta vez desde la banca de Myriam Bregman del PTS-FIT.

Para el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans, la diversidad de sus miembros es un espectro de colores. Hace casi 2 meses que de la mano de la Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito cada martes y jueves teñimos de verde el congreso, para hacernos escuchar por el #AbortoLegal. El violeta es el color del feminismo y la bandera multicolor por los derechos LGBTIQ+ empapela la ciudad junto con nuestros reclamos. Por eso en cada marcha, estos colores inundan las calles. En el primer paro nacional de mujeres, en octubre de 2016, el negro hizo del centro porteño un cortejo fúnebre infinito en honor a las asesinadas del patriarcado y para demostrar que somos nosotras quienes seguiremos en la lucha, dándole voz a aquellas arrancadas del camino. Hoy, queremos que el bordó se sume a las banderas que reclaman libertad, igualdad y sororidad.

Unos días antes del primer #NiUnaMenos, el 28 de mayo de 2015, el lazo bordó se consolidaba como símbolo de la pelea por el acceso a la gestión menstrual durante una acción en la Plaza de Tribunales organizada por Maggacup – la primera empresa en fabricar la copa menstrual en Argentina-. Dos años después, durante las acciones del primer Paro Internacional de Mujeres, desde Economía Femini(s)ta lanzamos la campaña #MenstruAcción. En esta iniciativa, reivindicamos el símbolo bordó junto a tres reclamos: exención de IVA, provisión gratuita de productos de gestión menstrual en espacios comunitarios e investigación y datos que permitan tomar decisiones tanto públicas como privadas respecto al manejo de la menstruación.

La iniciativa se encargó de visibilizar que la menstruación es también un factor de desigualdad. Si bien es un hecho que nos acompaña casi 40 años de nuestra vida, todos y todas sabemos que es algo que debemos ocultar, transitar sin que se note. Contadas veces, si alguna, hablamos de menstruación, usando miles de eufemismos para no incomodar a nuestro entorno. Si apenas hablamos de esto menos podemos habitar el espacio público con signos que la evidencien. De esta forma, se configura una obligación hacia los cuerpos menstruales de gestionar la menstruación y aquí entra el problema económico. Los productos de gestión menstrual son caros y como son catalogados como cosmética tienen un IVA del 21%, recayendo un gasto de en promedio $1600 por año en cada persona menstruante. Quienes no pueden comprar productos para contener el sangrado faltan a la escuela, al trabajo e incurren en prácticas poco sanitarias que ponen en riesgo su integridad física. A su vez, la fabricación de toallitas y tampones requiere el desmonte de selva nativa, configurándose así como un problema que es también ambiental. Como si fuera poco, estos bienes -de uso obligatorio- no son considerados de primera necesidad e impactan sobre la economía de una población con menores ingresos. Las mujeres sufrimos mayores tasas de desempleo, siendo las más perjudicadas las mujeres menores de 29 años quienes rozan el 20% mientras el promedio general es de 8,4%. A su vez, las que consiguen empleo tienen mayores probabilidades de caer en la informalidad que sus pares varones, donde la brecha salarial llega al 37,1% mientras que en el sector formal es del 25,6%. En un contexto de feminización de la pobreza, un gasto anual de $1600 inhabilita a esas mujeres a habitar el espacio público durante su menstruación. Por eso, decimos que el acceso a estos productos es crucial para el ejercicio de derechos humanos básicos.

Hoy, a un año de su lanzamiento, #MenstruAcción ha conseguido que se incorporen tampones y se amplíe la oferta de toallitas en Precios Cuidados. Además, hay 9 proyectos de ley presentados a nivel nacional y provincial que buscan la quita de impuestos y la provisión gratuita. Sin embargo, para lograr este paso fundamental para la emancipación de los cuerpos menstruales, es necesario que las propuestas legislativas se discutan en los ámbitos parlamentarios correspondientes. Por eso, imitando a las feministas canadienses – quienes consiguieron la quita de impuestos mediante este método– desde Economía Femini(s)ta estamos juntando firmas para exigir su tratamiento parlamentario.

La legislación es un recurso que busca modificar las condiciones materiales derivadas del estigma. No se trata solo de poder participar de la esfera pública, se trata también de modificar las estructuras que nos expulsan de manera invisible. Estamos cansadas de que nuestras cotidianeidades se consideren excepciones y nuestros cuerpos un castigo. Queremos que la menstruación dejé de ser “cosa de mujeres” para ser un tema de Estado a la hora de pensar cómo garantizar igualdad de oportunidades para todos, todas y todes.

Por esto es que las y los invitamos a sumarse a este reclamo, sumando su firma y acompañandonos este 28 de Mayo, en el día internacional de acción por la salud de la mujer, a las 18hs en el Congreso Nacional para que la menstruación dejé de ser un tema privado y sea tratado como lo que es: un problema de políticas públicas. Además estaremos celebrando el décimo proyecto presentado, esta vez desde la banca de Myriam Bregman. En el día internacional por la salud de las mujeres sumaremos nuestro pedido al #Pañuelazo convocado por la Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, porque juntas buscamos que el Estado garantice la salud integral de las mujeres y personas menstruantes.

*comunicadora científica, coordinadora de #MenstruAccion y editora de la sección de ciencia en Economía Femini(s)ta

*economista, docente y coordinadora de voluntarixs en Economía Femini(s)ta



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