Macri les habló con el bolsillo, pero los “mercados” aprietan por más ajuste

0
53


El Banco Central aumentó la subasta diaria de dólares de USD 100 millones a USD 150 millones, pero no frenó el alza. El Merval recuperó parte de la caída del miércoles, pero el riesgo trepó.

Después del miércoles negro que tuvo la bolsa local, con la mayor caída del Merval en una década (-9,6 %), y acciones que se desplomaron hasta 15,6 % (fue el caso de PGR), ayer operó en suba, pero recuperando apenas un 3 %. Pero a pesar de esta recuperación, el “riesgo país”, que marca el diferencial por encima de la tasa de los bonos del Tesoro de EE. UU. que debería afrontar el país para emitir deuda en el exterior, volvió a subir, quedando cerca los 586 puntos. Es el mayor nivel desde septiembre de 2015. Los únicos países que mostraban ayer un riesgo para su deuda soberana superior eran Venezuela, Ecuador, Líbano y Ucrania. La euforia generada por el pasaje de la Argentina de la calificación de país de frontera a emergente en el MSCI tuvo corta duración. El alza del riesgo país ocurre a pesar del acuerdo con el FMI, lo que muestra que el aval de este “garante de última instancia” para los acreedores internacionales no resulta suficiente.

Mientras tanto, el dólar cerró ayer nuevamente alza, a pesar de que el Banco Central (BCRA) elevó el monto de las licitaciones diarias a realizar con los fondos prestados por el Fondo Monetario Internacional, de USD 100 millones a USD 150 millones. El dólar mayorista cerró ayer a $28,10, o sea $ 0,66 por encima del valor final de la rueda del miércoles. La cotización del dólar minorista era de $ 28,67 para la venta en el promedio de las entidades relevado por el BCRA.

Un eslabón débil en un contexto de turbulencia global

Las últimas dos jornada mostraron que la situación financiera del país se encuentra lejos de estar estabilizada. No alcanzó lo que viene haciendo el gobierno desde que Luis Caputo reemplazó a Federido Sturzenegger, donde la mayor novedad está en el rescate de pasivos del BCRA compensados por mayor deuda del tesoro, que fue colocada a los bancos para que sea tomada como parte de sus encajes. Tampoco fue suficiente la aprobación del directorio del FMI y la llegada de los fondos para volcar al mercado, ni la noticia del MSCI.

No sorprende que rápidamente se haya evaporado el entusiasmo y vuelto la caída a la bolsa local, en el marco de una situación internacional donde los mercados tienen días al borde de un ataque de nervios de la mano de los anuncios de medidas arancelarias de Trump contra China y de las fragilidades que muestran los bancos estadounidenses.

Aún con la “ayuda” del FMI para la Argentina, que viene con un alto precio por las metas estrictas de ajuste fiscal y flotación cambiaria que el gobierno de Macri acordó, “el año que viene hay que financiar USD 33.000 millones con mercados voluntarios cerrados”, evaluaba en Twitter el analista financiero Marcelo Elbaum. “Con el FMI no alcanza”, concluía.

Pero además, los que juegan a la bolsa esperan todavía que el gobierno detalle algunos puntos de la hoja de ruta que comprometió con el FMI. Cómo se llevará a cabo el rescate de letras intransferibles de que tiene el BCRA, que llegará a un monto de USD 25 mil millones, para que la entidad rescate Lebac y mejore su balance (y por ende la capacidad de resguardar el valor del peso ante el dólar), es una de las incógnitas. También esperan más detalles sobre la tijera fiscal.

Hay que pasar el invierno

Los datos conocidos esta semana pusieron en evidencia que ya en el cuarto mes del año la economía había empezado el descenso: 0,9 de caída interanual y 2,7% respecto de marzo. La sequía que bajó la producción agraria es el principal factor que lo explica. Pero en los próximos meses, las estimaciones privadas anticipan que se hará sentir más fuerte todos los efectos generados por la corrida. Son varios los motivos por los cuales esto tira a la baja los pronósticos de la actividad económica.

En primer lugar, el salto del dólar aceleró las presiones inflacionarias, pegando fuerte sobre el costo de vida. Aunque el gobierno relajó los objetivos que tiene para el año en materia de salarios, respecto de la pauta de 15% que buscó inicialmente imponer para las paritarias privadas, el nuevo nivel al que apunta el acuerdo cerrado por Camioneros (25%) también se queda corto frente a las perpectivas de una inflación que se mueve en 30% o más para todo el año.

Un segundo elemento que tira para abajo la actividad, es la búsqueda de contener el dólar (y al menos en parte la inflación) restringiendo la liquidez y manteniendo las tasas de interés por las nubes. Con estos niveles de costo del financiamiento, y con las turbulencias cambiarias que no terminan de calmarse, no sorprende que Dante Sica defina como una de sus prioridades evitar que en el sector empresario Pyme se corten las cadenas de pago.

Y finalmente, el recorte del gasto público, cuyos contornos el gobierno no termina de definir, es otro elemento adicional. El gobierno apunta a realizar un recorte fiscal adicional que es en promedio de $ 200 mil millones por año de acá a 2020. Las transferencias no automáticas a las provincias, el empleo público, y los desembolsos en obras, son los principales destinatarios del recorte.

Dudas por las metas

En este contexto, con la economía en recesión, y sin haber logrado la estabilización después del cimbronazo cambiario, las turbulencias financieras también apuntan a las dudas sobre la posibilidad de alcanzar los objetivos con el FMI. En este sentido, el economista Luis Palma Cané, que suele verbalizar lo que opinan los “mercados”, afirmaba que “hay una enorme duda sobre si la Argentina va a poder lograr las metas del FMI, con relación a la reducción del déficit fiscal e inflación”. En un clima de recesión, que dificulta lograr las metas fiscales, y con una negociación pendiente con las provincias para repartir los costos, las exigentes metas anunciadas por el gobierno podrían resultar de difícil cumplimiento.

A esto se agrega la indefinición sobre lo que ocurrirá con las tarifas. Como decía hace unos días el economista Guillermo Calvo, “el gobierno está en una encrucijada: si modera el ajuste de tarifas, aumenta el déficit fiscal; si no las modera, el aumento del precio del petróleo, por ejemplo, y la fuerte suba de la tasa de cambio, alimentan la inflación de costos”. El gobierno podría buscar acá que los operadores paguen una parte de los costos de frenar el aumento de tarifas, sin cubrirlo con subsidios; pero sería habilitar el regreso de los reclamos por el “clima de negocios” que había durante los años kirchneristas. Cualquiera de las decisiones acarrea costos elevados. El “control de daños” que el gobierno busca hacer después de la corrida está plagado de dificultades.

El gobierno sigue diciendo que lo peor ya pasó, y que con el recurso al FMI con el que que buscó dejar en claro que honrará las deudas que crecieron de manera formidable durante su gobierno con el “hambre y la sed de los Argentinos”, el país retomará el crecimiento. Los “mercados”, es decir aquellos cuyos intereses el gobierno busca resguardar de forma privilegiada en el marco del desorden ocasionado por el abrupto corte del financiamiento que afronta el país, ven otra cosa, y actúan en consecuencia. Lo peor, todavía no llegó.



Source link