Párpados de brillantina

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Hoy me quedo con la imagen feliz de unos párpados de brillantina, un mechón de pelo verde contra el cielo gris, una marea de mujeres capaces de arrasar contra el patriarcado y la opresión. ¡Viva la lucha de las mujeres en todo el mundo!

Miércoles 13 de Junio de 2018, a la tarde, temprano, bajé del subte B, abrigadísima, con bufanda, pañuelo verde asomando debajo. Muchas mujeres por avenida Callao, con brillantina en el rostro, en el cabello, mechones teñidos de verde, pañuelos verdes en el cuello, en la cabeza, en las mochilas. Muchas, muchas mujeres. Mi objetivo era llegar hasta la esquina del Congreso, las banderas de Pan y Rosas se veían por todas partes.

Cada vez iba siendo más dificultoso avanzar, la calle estaba ya copada. Un poco apretujando, sonriente, feliz, fui llegando, en la esquina de Callao y Rivadavia estaban nuestras principales banderas, los globos de Pan y Rosas, la carpita, donde seguramente iba a encontrar un mate caliente.

Nunca en mi vida pensé en vivir esto, era mi pensamiento. Algo colectivo, algo muy grande se estaba dando, algo que lleva años de gestación, años de lucha. Esta es nuestra manera de crecer, de manifestarnos, pensé. Somos esto, las mujeres imparables, la marea que arrasa.

Una bandera de Pan y Rosas colgada en lo alto de la fachada de la vieja confitería El Molino, decía en letras lilas: “Los curas a laburar, Pan y Rosas, PTS”. Ese es mi partido, esa es mi agrupación, dije. Le saqué una foto y la subí a las redes con esa leyenda.

Nuestra columna cantaba: “aborto legal, en el hospital”, y por todas partes, al unísono, se escuchaba la misma consigna. Adentro, en el colmo de lo retrógrado, una diputada “pro vida” dijo que nuestras mascotas también tienen cría, que no se nos da por hacerlas abortar, que dejamos que den a luz y después regalamos a sus cachorritos. A ella le pagan para sentarse en el recinto y dar su opinión, a ella la eligieron para que represente la voluntad popular. Es increíble. Las mujeres en la calle, soportando el frío, pero firmes en el reclamo y esta mujer, manejando un nivel tan básico de discusión.

Por suerte, también estaban las voces que hablaron de las que ya no están, de las que fueron torturadas y perdieron a sus hijos en abortos causados por esas torturas y que ahí, ningún “pro vida” se rasgó las vestiduras por salvarla, mucho menos la iglesia retrógrada y oscurantista. Esas son las palabras de nuestros diputados del Frente de Izquierda, del PTS. Piel de gallina, en el recinto, la imagen de esas mujeres se sentó en cada banca con pañuelos verdes de la memoria.

Afuera circulaba un mate de mano en mano, los bombos marcaban el ritmo de la espera, con cada compañera que pasaba, nos mirábamos sonrientes, sabiendo que estábamos haciendo historia, como hace 100 años atrás, al inicio de la Revolución Rusa, fueron las mujeres las que salieron a la calle por el pan. Nos abrazábamos, de a ratos, con lágrimas en los ojos, porque nos sabemos feministas socialistas. Sabemos que nuestra lucha es consecuente, tanto en las calles como a través de nuestros diputados en el Parlamento.

Las pibas tomaron los colegios. Lo repito con orgullo: las pibas tomaron los colegios, demostraron a toda la sociedad machista lo que son capaces de hacer por defender nuestros derechos, junto a los pibes que nos acompañan. Se involucran, se pintan los párpados con brillantina, parecen hadas poderosas, heroínas épicas. Ellas saltan entre bombos y redoblantes, cantan a un ritmo que se acelera: “Somos mujeres trabajadoras, hoy vinimos a gritar aborto legal y todas juntas hacer que tiemble, el Congreso nacional” y sí, las mujeres trabajadoras, las obreras, estábamos detrás, saltando, un poco más rotas, nuestros cuerpos un poco dañados por nuestro laburo en la fábrica, tantos años. Estábamos ahí, las mirábamos y cantábamos con ellas, que son el futuro, que pelean por todo, que enfrentan a lo más podrido de la educación y que cuando laburen, también van a enfrentar a las patronales explotadoras con mucha más fuerza.

Cayó la noche, los nubarrones negros traían frío, iba a ser una noche larga, de espera y entusiasmo. Me fui a casa, a descansar, para ir al día siguiente a laburar, temprano. Miraba el celular cada vez que me despertaba, salí a la madrugada hacia la fábrica con mi pañuelo verde atado a mi mochila, así entré a Felfort, esperando aún, pero sabiendo que ganamos en la historia. Las mujeres ya estábamos ganando en las calles.

Cuando salió la votación, me la anunció un compañero de la línea, porque con el ruido de las máquinas, apenas se escucha la radio desde donde yo estoy. Bromeando me dio los números, pero al revés, para asustarme. Creo que no pudo mantener el chiste al ver mi cara desesperada. Ahí me dijo: “¡a favor!” y yo le grité: “¡qué felicidad! ¡No sabés lo feliz que me hacés! ¡Me explota el corazón!

Sin parar de trabajar, con la mano izquierda adormecida por la tarea repetitiva, dejé un estuche de chocolates en la línea y levanté el puño. Por todas mis compañeras, mis camaradas que estaban en el Congreso en ese momento y yo sin poder abrazarlas, por mi compañera Irene, que también estaba escuchando la radio en otro sector de la fábrica y por todas mis compañeras de trabajo, las que están a favor y las que están en contra también. Las abrazo, porque ojalá un día puedan entender lo importante que es luchar por nuestros derechos y que una vez, la justicia, la ley, esté de nuestro lado, que una vez, podamos arrebatarle un triunfo a esta democracia burguesa. Un paso más en la lucha por la libertad de todas nosotras y de las generaciones de luchadoras que vendrán después.

Las abrazo porque a pesar de la incomprensión de ahora, algún día entenderán que la vida de una mujer que no muera por aborto clandestino, vale por millones.

Nosotras festejamos este triunfo, sabiendo que nadie nos regala nada, que tenemos que hacer que los derechos que ganamos, después se cumplan.

Hoy me quedo con la imagen feliz de unos párpados de brillantina, un mechón de pelo verde contra el cielo gris, una marea de mujeres capaces que arrasar contra el patriarcado y la opresión. ¡Viva la lucha de las mujeres en todo el mundo!

¡Ni una mujer pobre más muerta por aborto clandestino, que el aborto sea ley!



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