Somos nosotres, a ellos les queda poco

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Reproducimos las líneas de un estudiante de la carrera de Sociología de la UNLP, motivado por la charla con obreros del Astillero Río Santiago que están en lucha. La jornada se llevó a cabo en la Facultad de Humanidades, la cual se encuentra actualmente tomada por los estudiantes en defensa de la educación publica y contra este gobierno de ajuste.

Estoy en casa, comiendo arroz que es lo único que quedo en mi alacena luego de 10 días de toma. Mi celular está recuperando su energía después de una larga jornada. La casa esta desordenada como pocas veces la vi. Pude pegarme una ducha realmente reconfortante de esas que esperas todo el día y me encontré con una sensación extremadamente rara, la mirada perdida en los azulejos, la piel se me erizaba sin entender muy bien por qué.

Ahora que pude bajar un cambio, creo, puedo de a poco ir racionalizando un poco más esa emoción, sin embargo, me sigue costando pasar este arroz blanco un tanto desabrido, tengo un nudo en la garganta y creo que es expresión de vivir una experiencia acelerada en un proceso de lucha. Hoy tuve la fortuna y el buen tino de estar en una charla con los compañeros del Astillero Río Santiago en el contexto de una facultad tomada en defensa de la educación publica contra el gobierno y sus cómplices. En esta misma sintonía estaban los trabajadores, teníamos eso en común, ambos peleamos contra el mismo enemigo, ellos desde su fábrica. Y encontramos unos en los otros un aliado sin parangón. Yo siento que estoy dando esta pelea con los Messi de la lucha, nos lo demostraron en los 70 y los 90, hoy en la segunda década de este nuevo siglo. Tengo la certeza de que en la próxima veintena la pelea va a ser por conquistar nuevos horizontes.

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Y como yo no sentirme totalmente allá arriba, si escuchaba a un compañero del ARS decir que la inmensa jornada de lucha que tuvimos ayer por el reclamo de los insumos necesarios para poder seguir trabajando y entregar ese buque que está al 97 % la ganamos. Y digo tuvimos porque me siento parte de esa lucha entendiendo que ellos son los protagonistas de todo eso.

Y como yo no sentirme totalmente allá arriba después de escuchar las palabras del compañero Jona en las cuales nos narraba: “yo en un momento de la jornada estaba recostado sobre una de las paredes bastante cansado y con una rabia y una bronca bárbaras, cuando escuche a otro compañero que me decía: ¡Jona vení que llegaron los estudiantes! Eso fue como una inyección de fuerza que no sabía de donde salía y me puse a cantar y agitar la bandera junto con todos ellos”.

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Disculpen si mis palabras son un poco desordenadas y confusas, es que mi escritura es la de un aficionado y mi emoción es la de un niño. Siento esa misma inyección en el pecho, porque los tenemos a ellos de nuestro lado y con les estudiantes estamos haciendo una lucha tremenda de la que saldremos con triunfos y conclusiones destacables.

Es el cuarto pucho desde que empiezo a escribir estas palabras, el arroz desabrido quedo suspendido por un rato, y es que mis manos quieren estar acá. ¡Ay las manos! como vienen trasladando todas esas ideas en hechos.

No quiero terminar estas líneas sin pensar en esa falsa ilusión que nos quieren vender en contraposición a lo que muchos sentimos, que es que la lucha es ahora y organizades y no en las elecciones del 2019, para las cuales falta mas de un año. Me hierve la sangre cada vez que nos dicen que hay que esperar, cada vez que se atreven a decir, esos que hoy le mantienen la gobernabilidad a este puñado de ricos, que tenemos que ser pacientes y votar bien. ¡Cómo si no nos sobrasen motivos para organizarnos! ¡Cómo si no tuviésemos la fuerza necesaria para tirar abajo esta sociedad injusta! ¡Cómo si no abundaran las razones para poner en pie hoy una fuerza social que sea imparable!

Si miramos en perspectiva 365 días atrás, Macri y los gobernadores cómplices no habían hecho el acuerdo con el FMI, no había pasado la reforma previsional, había 600 trabajadores más en Télam como en otras tantas fábricas, no se había rechazado la ley por el aborto legal, el dólar estaba a $ 17,50 (hoy $40) lo cual se traduce en que el poder adquisitivo de los trabajadores es menos de la mitad, a Santiago hacia poco que lo habían desaparecido pero seguíamos haciendo hasta lo imposible por encontrarlo, Rafael Nahuel estaba vivo, existía la Unidad Ejecutora Provincial (UEP) para hacer y reparar las escuelas de los pibes, a Sandra y Rubén no los había matado la desidia de un Estado ausente, el bondi estaba a 6 mangos, hoy a 13. Macri no había recibido al asesino Chocobar en su despacho, ni tampoco este último había matado a un pibe. Hace un año el movimiento estudiantil estaba dormido al igual que varios sectores hoy en lucha. Sin embargo hoy se empiezan a activar los músculos de estos sectores que sienten la injusticia, que no quieren ver cómo les pasa la historia por al lado y deciden organizarse.

Por eso no se puede esperar un día mas para salir a derrotar el plan de este gobierno y sus cómplices, la lucha es ahora y con la clase trabajadora, en una alianza fuerte como el acero de esos barcos y con la precisión de estos lápices, los cuales siguen escribiendo y no los podrán callar ni con todas las ametralladoras del mundo.

¡Arriba compañeres! ¡Somos nosotres, a ellos les queda poco!



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