The end of the f***ing world: una comedia oscura para un mundo oscuro

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The end of the F***ing world es una de las series más vistas en Netflix en los últimos tiempos. Se había estrenado en octubre del año pasado en Gran Bretaña, pero la plataforma estadounidense la llevó a todo el mundo el 5 de enero. Son solo ocho capítulos de alrededor de 20 minutos cada uno. Como si fuera una película larga, pero cada capítulo tiene su razón de ser.

En realidad, la historia es una adaptación de una novela gráfica de Charles S. Forsman, que mantiene a grandes rasgos la estructura y las características de los personajes.

La serie es un relato de la relación -nada convencional- entre dos jóvenes de clase media de 17 años y un viaje sin rumbo que emprenden juntos para escaparse de sus realidades. James, un chico antisocial que se autodefine como un psicópata, y Alyssa, quien desde el principio dice que odia a “todo el mundo”. Se conocen en el colegio y por motivos muy diferentes (no vamos a spoilear), cada uno decide que quiere conocer al otro.

Esta comedia oscura da un giro dramático cuando, a partir de un hecho traumático, los dos cambian su personalidad, su forma de relacionarse y también todo el panorama cambia. Ahí se empieza a desarrollar una historia de amor entre ellos, que va a llegar en el final del último capítulo a su punto cúlmine.

Todos los adultos que podrían ser figuras de autoridad a lo largo de la trama son hostiles hacia ellos. No hay ninguna intención de mostrarlos como ejemplos a seguir. Desde un padre golpeador, una madre suicida, un padrastro maltratador, otro padre abandonador y traficante de drogas, un ex militar abusador, un psicópata femicida serial y una policía que los busca para encarcelarlos.

La propia historia va mostrando que, si en un principio deciden escaparse porque la sociedad no tenía nada para ofrecerles, en el desarrollo de los acontecimientos esto se profundiza.

La serie muestra la hostilidad y lo poco que tiene para ofrecerle esta sociedad a la juventud. Si bien ambos protagonistas no son pibes que tengan grandes carencias materiales en sus vidas, sus historias están atravesadas por tragedias o problemas familiares.

Pero también se ve en James y Alyssa esa tensión de los jóvenes para rebelarse contra este mundo. En su caso la forma fue escapándose de todo, que es una posibilidad que solo tienen unos pocos.

A lo largo de la historia, e incluso en la actualidad, miles de jóvenes fueron y son protagonistas en las calles, peleando por el destino de la vida de millones que este sistema oprime todos los días.

Quizás llegó la época de que los jóvenes dejemos de escapar y empecemos a ser parte de pelear por una sociedad donde tomemos las riendas de nuestro propio destino para cambiarlo todo.



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