YPF: "Ya Precarizamos tu Futuro"

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Quien escribe esta nota, durante el año pasado fue parte de una pasantía en YPF. O tal vez habría que llamarla con el nombre que le dieron: “Prácticas profesionalizantes del programa de empleabilidad para personas con discapacidad”.

A fines del 2016 me contactaron desde el Ministerio de Trabajo de la Nación para comentarme acerca de la posibilidad de entrar a trabajar en esta empresa que parecía del Estado, pero seguía siendo manejada por intereses privados.

Hay que aclarar que estas “prácticas” se dan en el contexto de un acuerdo que el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social tiene con YPF S.A. No lo hacen porque un día se les dió por ser buena gente, sino que responde a sus intereses capitalistas. Para que se den una idea, no tenían que pagar aportes jubilatorios, obra social ni aguinaldo. Y la empresa era recompensada con una jugosa rebaja de impuestos.

La duración de la pasantía fue de 10 meses, con una carga semanal de 30 horas. Cuando tuve que hacer horas extras jamás me las pagaron. Para la empresa y el Estado eran parte de las prácticas profesionalizantes que, nos decían, iban formándonos hacia ser mejores candidatos para la “situación de amesetamiento”.

O sea nos estaban “preparando” para cuando la reforma laboral se apruebe, con el objetivo de adaptarse a las “necesidades” del mercado.

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No nos pagaban un salario. Nos daban una “asignación estímulo” o “ayuda económica mensual no remunerativa”. ¿Qué quiere decir esto? No reconocer la relación laboral que hay y negar derechos que tenemos los trabajadores, como el de afiliación gremial, prestación médica y los correspondientes aportes patronales, y hacernos pasar por alguien que está en proceso de… ¿entrenamiento?

Yo estuve 10 meses desempeñándome en un puesto específico; respondía ante un jefe; tenía tareas de una labor igual al resto de mis compañeros. Pero para la empresa y el ministerio no había una relación laboral.

Como no hay un contrato de trabajo, tuve que firmar un “Acuerdo de Entrenamiento”. Acá es donde mejor se reluce la chapa de empresarios aprovechadores, ya que lo que aparecía escrito era: “El presente Acuerdo tiene por objeto incrementar las competencias, habilidades y destrezas profesionales, a través de capacitación teórica y del desarrollo de prácticas previstas en el proyecto de entrenamiento formulado.”

También se destaca una de las cláusulas que refiere a la cancelación: “Las PARTES podrán rescindir el presente Acuerdo, a su sola voluntad sin invocación de causa alguna, comunicando a la otra con QUINCE (15) días corridos de antelación y en forma escrita, no pudiéndose reclamar resarcimiento o indemnización alguna con motivo de tal decisión”.

Claro, los tipos la hacen bien y si quieren te despiden y no te tienen que pagar: “muchas gracias por los servicios prestados, espero que hayas aprendido”. En ese párrafo en particular se desconoce no sólo la Ley de Contrato de Trabajo, sino también la Constitución y tratados internacionales. Es un total aprovechamiento de la empresa con el aval del Ministerio de Trabajo, para tener durante varios meses a pibes que nos cuesta a veces el doble conseguir laburo.

¿Qué somos para ellos? Nada más que mano de obra barata para hacer gala de su falsa beneficencia y altruismo en pos de una supuesta mejoría para futuras inserciones en el complicado y salvaje mundo al que el capital nos somete cuando buscamos trabajo.

Pero la cosa sigue, porque este programa de empleabilidad para personas con discapacidad venía con un combo: cada tres meses había reuniones entre los participantes, personal del ministerio y la empresa, donde remarcaban que las necesidades del mercado no son las nuestras y que por ello había que adaptarse, “flexibilizarse”.

También otras veces nos han dicho que si nos despedían en una empresa no le hagamos juicio, porque los empresarios no volverían a contratar a personas que sufren algún tipo de discapacidad ya que pensarán que somos “conflictivos”.

¿Qué es esto sino una bajada de línea formadora de ideología meritocrática y sumisa por parte de los empresarios, que lo único que buscan es engordar su bolsillo cuando a nosotros nos ofrecen sueldos de miseria?

El régimen de las pasantías va a pasar a ser para los miles de jóvenes que buscamos laburo una tortura, ya que sencillamente seremos mano de obra barata y descartable. Con horarios manejados a gusto y piacere de los empresarios, sin seguridad social ni afiliación gremial. Olvidate de tener licencia por maternidad u obra social. Los empresarios, chochos. Van a tener un ejército de pibas y pibes para disponer como quieran.

Nuestras vidas valen mucho más que sus ganancias

Como no me resigno con las migajas que nos da el sistema, con laburar doce horas y ni poder llegar a fin de mes ni con las pasantías que precarizan, me organizo en la Juventud del PTS. Porque no son solo algunas cosas: ¡todo el maldito sistema está mal!

Por eso opino y aliento a que miles de pibas y pibes se sumen a dar esta pelea junto con nosotros en los lugares de estudio y de trabajo. Solo así lograremos tirar abajo la reforma laboral, las políticas de hambre de Macri y los gobernadores y los acuedos saqueadoras con el FMI.



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