#8M: ¿por qué somos feministas socialistas, revolucionarias y antiimperialistas?

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Pan y Rosas es una agrupación internacional, impulsada por el PTS y sus grupos y partidos hermanos, en muchos países del mundo. ¿Por qué luchamos? Algunos apuntes para abrir el debate e invitarte a militar por esta perspectiva.

Este nuevo 8M, donde persiste un movimiento de mujeres internacional, luchamos por un verdadero paro y movilización, que haga temblar la tierra. Pero, ¿con qué perspectiva?

Este 2019 se da en medio de muchos cambios internacionales, que me inspiraron a realizar un hilo de tuits, que en este artículo profundizo.

Veamos…

Trump desde Estados Unidos habla en nombre de la “democracia”, contra las “dictaduras”, y denosta al socialismo, como nos explica nuestra compañera Claudia Cinatti en “Trump, el muro y una llamativa arenga contra el socialismo”.

Lo hace mientras defiende regímenes políticos aberrantes, donde en común con los gobiernos de esos países, llevan adelante guerras, generan crisis sociales brutales y provocan grandes penurias. En este vídeo, Isabel Infanta, te lo demuestra:

Y ya sabemos que las mujeres, sobretodo las trabajadoras y pobres, somos las primeras en sufrir las consecuencias del imperialismo guerrerista y las crisis capitalistas.

Trump arenga, pero como lo explica Christian Castillo en el Semanario Ideas de Izquierda, en Venezuela hay una ofensiva de los Estados Unidos con el objetivo de recolonizador América Latina, donde las feministas socialistas también luchamos por una salida independiente.

Así como en Venezuela, una vez más en nombre de la “democracia”, Trump esconde los padecimientos que sufren, en especial, las mujeres migrantes tanto en las fronteras como una vez dentro de Estados Unidos, donde llegan miles de familias desde centroamérica y otros países, por crisis sociales ¡que el propio imperialismo genera!

Por ejemplo, el diario New York Time, ha publicado que “varias mujeres migrantes indocumentadas han sido amarradas durante y después de migrar a Estados Unidos (…) en la frontera sur de Estados Unidos, mujeres y niñas migrantes son víctimas de agresiones sexuales que con frecuencia no se reportan (…) han sido golpeadas por desobedecer a los traficantes, abandonadas después de ser preñadas, forzadas a prostituirse, encadenadas a camas o árboles y, en algunos casos, atadas con cinta, soga o esposas”.

Y ha publicado un testimonio, de entre miles que hay, que es verdaderamente escalofriante. Una mujer hondureña de 45 años que denunció que fue violada y que traficantes la obligaron a prostituirse tras haber cruzado la frontera en Texas: “Como no me dejaba, me ataron los pies juntos y las manos por la espalda”.

Es que desde republicanos xenófobos hasta demócratas (que incluso hablan en nombre del “socialismo” mientras apoyan la injerencia de EE.UU. en Venezuela, como Bernie Sanders), han votado aumentos al presupuesto de seguridad de Trump en la frontera, donde miles de familias son separadas de manera forzosa y crecen las redes de trata, que reclutan a quienes llegan con desesperación, luego de arduas caravanas a pie. Escapan, por ejemplo, de Honduras, donde Estados Unidos ha impulsado un golpe y el Gobierno actual es servil a los intereses imperialistas.

Las denuncias de las mujeres migrantes yacen desde el año 2000, lo que demuestra que gobierne quién gobierne, la misoginia y la xenofobia son prácticas utilizadas por el imperialismo, entre otras, para perpetuar su dominio.

Por todos estos motivos, somos antiimperialistas.

Por todas estas razones y por su actualidad, este #8M desde Pan y Rosas de Argentina, Brasil, México, Perú, Costa Rica, Bolivia, Estado Español, Francia, Alemania, Estados Unidos y otros, retomamos lo mejor de la tradición internacionalista del movimiento de mujeres socialistas. Entre las que se encuentran las bolcheviques: que fueron parte de las trabajadoras que iniciaron la revolución Rusa un 8 de marzo. Podes conocer más sobre ellas leyendo el libro de Andrea D’Atri: Pan y Rosas, pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo.

Luchamos contra las injerencias imperialistas en países oprimidos, los intentos de golpe recurrentes, sus guerras, la xenofobia y crisis económicas y sociales que afectan al conjunto del pueblo trabajador, y que golpea primero a las mujeres. Estas crisis son provocadas por ellos: los capitalistas, sus Gobiernos y cómplices. No por nosotras, ni nuestros pares. Por eso luchamos por una salida independiente de las trabajadoras y trabajadores.

Aparte, como denuncia nuestra compañera Celeste Murillo “los planes de ajuste y austeridad de varios Gobiernos recortan o eliminan programas de salud reproductiva, de lucha contra la violencia machista, entre otros”. Y “esos recortes repercuten directamente en la vida de la mayoría de las mujeres, para quienes se multiplican las tareas de cuidados. En este contexto, se desarrollarán las movilizaciones del 8 de Marzo de 2019″.

Mientras que a su vez intentan avanzar, donde aún no lo han conseguido, con reformas laborales y jubilatorias, que atacan a un proletariado con rostro de mujer, para que paguemos una crisis que no generamos y profundizar la miseria y precarización que padecemos nosotras y los más jóvenes, sobre todo.

Cuando, en verdad, los avances de la ciencia, tecnología y robótica (hoy en manos de un pequeño sector de capitalistas) nos permitiría: reducir la jornada laboral, repartir horas de trabajo entre todas las manos disponibles y socializar tareas domésticas y de cuidado, que no nos son remuneradas, para romper las cadenas que nos explotan y oprimen.

Por todos estos motivos, somos revolucionarias y socialistas.

Para conocer más y profundizar sobre la pregunta “¿que el trabajo invada el conjunto de la vida o liberar gran parte del tiempo de trabajo para emancipar la vida?”, te recomiendo esta conferencia brindada en México por nuestra compañera Paula Bach.

Pero a pesar de los ataques, nos inspira este nuevo #8M, la lucha de los chalecos amarillos en Francia, donde hay un rol destacado de las mujeres trabajadoras, las huelgas docentes en Estados Unidos y de las maquiladoras en México, las movilizaciones en Argelia; y también, ¡cómo no!, la exitosa gira europea de nuestra compañera dirigente y fundadora de Pan y Rosas, Andrea D’Atri, que ha dado charlas multitudinarias sobre feminismo socialista en varias ciudades, y que podés seguir a través de nuestra red de diarios internacional y redes sociales.

Pero también en Argentina, nos inspira la lucha de la Comisión de Mujeres de Coca Cola, que junto a sus compañeros, enfrenta a la multinacional, las de FATE y obreras de SIAM, y las trabajadoras de MadyGraf (fábrica bajo gestión obrera), así como las docentes de las escuelas públicas, o las trabajadoras del Hospital Posadas, protagonistas del #8M pasado en la Argentina.

Mujeres que no están dispuestas a esperar. Que enfrentan los planes patronales y a las burocracias sindicales ahora, que le exigen a estos un verdadero paro activo, para empezar a poner en movimiento a la única fuerza social, la de la clase trabajadora, que puede cambiar la historia y hacer que esta vez la crisis la paguen los capitalistas.

Pero no lo hacen solas, también nos impulsan y dan fuerza les jóvenes, que no se resignan a esconder los pañuelos verdes y naranjas en las urnas, como nos propone CFK que esta semana se reuniría en el Instituto Patria ¡con las iglesias evangélicas!

Por eso, ellas, les jóvenes, en cambio, los levantan en alto, y siguen adelante peleando por el derecho al aborto y por la separación de la Iglesia del Estado. Porque no se olvidan de quienes votaron e hicieron lobby en contra de sus derechos, sobre todo contra las más pobres, y por eso enfrentan las aberraciones que padecen las #NinasNoMadres, como en el Jujuy de Morales ó el Tucumán de Manzur. A la vez que cuestionan la opresión sexual, que quieren redoblar los Trump, Bolsonaro y compañía, en el camino hacia una verdadera libertad, por el goce y el placer, para poder disfrutar plenamente.

Es por todo ello que este #8M desde Pan y Rosas nos movilizamos con las mujeres trabajadoras al frente, junto con la fuerza de la juventud que no se resigna. En Argentina y en todo el mundo. Coco a codo con nuestras y nuestros infaltables, diputadas, diputados y legisladores del PTS en el Frente de Izquierda de todo el país, junto a los del Partido Obrero e Izquierda Socialista con quienes compartimos esta perspectiva, que queremos ampliar y fortalecer.

Están todes invitades, a ser parte de este #8M con Pan y Rosas como parte de fortalecer un feminismo socialista, revolucionario y antiimperialista. Que tome en sus manos la lucha contra la injerencia de Estados Unidos en Venezuela y el continente, enfrentando a los Gobiernos proimperialistas y a quienes mantienen un silencio cómplice. Que son los mismos que llevan adelante los planes de ajuste del FMI, como en Argentina lo hacen Macri y los gobernadores.

En todo el mundo, este 8 de Marzo Pan y Rosas, el PTS en el Frente de Izquierda y sus grupos y partidos hermanos levantarán estas banderas como parte de construir una fuerza social para que la crisis la paguen los capitalistas.



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