8M: una asamblea cruzada por polémicas prepara el cuarto paro internacional de mujeres

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Con una larga lista de oradoras siguieron las deliberaciones hacia el 8M, que se espera masivo y de lucha. Hubo un fuerte debate sobre qué actitud tomar en un año electoral, si plantear la consigna de no pago al FMI y qué jerarquía darle al reclamo por el derecho al aborto.

“Hay una lista de oradoras, que se respete”. El reclamo surgió de un apretado grupo de jóvenes y se dirigía a la mesa de coordinación que daba inicio a la segunda Asamblea para preparar la marcha del 8 de marzo.

Pañuelos verdes y naranjas coloreaban el suelo terroso de la Mutual Sentimiento, al lado de la estación Federico Lacroze. Bajo un sol de verano, Chacarita recibía a militantes de numerosas corrientes políticas, sindicales y de tendencias feministas, junto con algunas compañeras no agrupadas.

“Lo que digo es que si estuvimos dos horas para acordar un método y una lista de oradoras, no pasemos ahora el micrófono a alguien que no está anotada, no importa quién sea”. El reclamo persistía y daba cuenta de lo que había sucedido en la primera asamblea, donde una coordinación que solo incluía a militantes kirchneristas y afines había controlado la lista de oradores a discreción y muchas se habían quedado sin hablar.

“Nosotras propusimos que se maneje democráticamente la lista, con una coordinación votada por todas, en asamblea”, explica a esta cronista una militante de Pan y Rosas, que forma parte del Frente de Izquierda. “Pero todavía no pudimos ponernos de acuerdo en cómo resolver. Las compañeras plantean consenso, pero eso es imposible porque hay distintas posturas, nosotras planteamos votar, como en cualquier asamblea, para que las resoluciones que tomemos reflejen verdaderamente los debates que hay y el apoyo que tienen”

—¿Y entonces se va a votar o no?

—Veremos, nosotras vamos a proponer que se voten las consignas del documento. Es que sino no podés resolver nada y se imponen los aparatos políticos que tengan más recursos.

La asamblea comenzó con intervenciones de trabajadoras y jóvenes en lucha. Niñas y niños en situación de calle denunciaron crudamente los abusos que han sufrido por ser pobres y la impunidad de la que gozan quienes los han violentado. Hablaron trabajadoras telefónicas y de la salud, que están enfrentando en sus gremios ataques para precarizar aún más las condiciones de trabajo: contaron su realidad y exigieron a los sindicatos parar el 8M como parte de un plan de lucha contra el ajuste. Se pidió justicia por Sandra y Rubén, docentes de Moreno que murieron por la desidia del gobierno de Vidal. Más tarde hablaría también una compañera de la Editorial Atlántida, que están luchando contra los despidos.

Así se iba hilando una misma pelea: el ajuste económico y los intentos de despedir y precarizar agravan la pobreza, y eso fortalece al patriarcado, a la violencia contra mujeres, niñes y sexualidades disidentes.

El debate político no tardó en surgir. Es inevitable en un movimiento de cientos de miles que haya diferentes tendencias. La principal polémica se dio entre organizaciones kirchneristas y la izquierda, sobre qué actitud tomar en un año electoral, si plantear o no la consigna del no pago de la deuda externa y si debe continuar siendo el eje de la marcha el reclamo por el aborto legal o si, por el contrario, la marcha tiene que tener un eje en lo electoral.

Este debate no se pudo continuar ni se pudieron votar las consignas. Al finalizar la asamblea surgió un inesperado enfrentamiento entre organizaciones kirchneristas y de la diversidad sexual y un pequeño grupo de jóvenes identificadas como feministas radicales, que interrumpió las deliberaciones. El viernes próximo deberá continuar la lista de oradoras que quedaron sin hablar.

Elecciones, aborto y deuda externa: ¿qué hacer?

“Queremos que el documento del 8 de marzo exprese cómo vamos a gobernar el país”, dijo Florencia Minici, de Mala Junta. En la misma sintonía intervino Victoria Freire, de la misma agrupación que comparte con Juan Grabois el Frente Patria Grande.

Así, desde las organizaciones que forman parte o simpatizan con el kirchnerismo se planteó que el eje del movimiento de mujeres debe ser encolumnarse detrás del frente electoral que arme el kirchnerismo con otros sectores del peronismo “para ganarle a Macri”.

La pregunta surge inmediatamente ¿puede un movimiento tan heterogéneo de cientos de miles encolumnarse en bloque detrás de un frente electoral? ¿Es deseable que lo haga? ¿Y si es así, con qué política?

Desde la izquierda salieron a polemizar con esta postura. “Las compañeras plantean el eje en el llamado frente anti-Macri, que promueven como parte de la estrategia electoral de partidos que tienen en sus filas a empresarios, aliados de la jerarquía clerical y burócratas sindicales, y que ya le prometieron a los organismos internacionales que, de ganar, seguirán profundizando el saqueo del país. Por eso no están de acuerdo en plantear consignas como el no pago de la deuda y la ruptura con el FMI”, explica una referente del Frente de Izquierda. “Además es dejar en segundo plano la pelea por el aborto legal y la separación de la Iglesia y el Estado, ya que eso alejaría a los pañuelos celestes del eventual frente electoral que quieren hacer. Para nosotras el movimiento de mujeres no se puede subordinar así a gente que está con el Vaticano”

La opinión se expresó en el debate público. “Hoy todas nos indignamos al ver la foto de la abuela juntando berenjenas mientras reprimían en Constitución. ¡Qué tan hijo de yuta tienen que ser Macri para reprimir a los que no tienen nada!”, fustigó Valentina, estudiante secundaria de Pan y Rosas. “Con la crisis que se viene estas cosas se van a repetir, por eso también me indignó ver como en paralelo Kicillof se sentó a negociar con el FMI. Cada vez que viene el FMI a las primeras que perjudica es a las mujeres, porque la tasa de femicidios sube o porque somos las primeras a las que despiden y las últimas a las que nos contratan”

Desde Actrices Argentinas, una compañera dio su opinión “hay que seguir peleando por el derecho al aborto porque ningún gobierno lo va a garantizar, no lo tuvimos antes y no lo tenemos ahora, esa es una pelea que tenemos que dar en las calles”.

Dentro de las mociones a resolver estaba entonces la consigna del no pago de la deuda (que fue tomado en varias intervenciones) y qué importancia tendría el eje aborto en la movilización. También la exigencia a las centrales y sindicatos para que llamen a un paro efectivo el 8 de marzo, con un texto que llevaron como propuesta distintas trabajadoras y corrientes vinculadas a la izquierda, para impulsar la convocatoria en los lugares de trabajo. Sin embargo, el debate se interrumpió abruptamente y las definiciones quedaron postergadas para la próxima reunión.

Por la extensión del listado de oradoras anotadas para hablar, la asamblea decidió que el encuentro culminara unos minutos antes de lo previsto, para poder resolver las cuestiones más inmediatas, y continuar con el listado en la próxima reunión. Sin embargo, inesperadamente, la deliberación fue interrumpida. Cuando llegó el momento de que hable un pequeño grupo de feministas que se autodenominan radicales, desde las filas de las organizaciones kirchneristas empezaron los cánticos exigiendo “que se vayan”. Nunca se dejó en claro cuál era el motivo de semejante tensión, pero la cosa terminó con un enfrentamiento que -a criterio de esta cronista- resultó innecesario.

La próxima asamblea tiene el desafío de superar estos métodos que pueden sentar un precedente peligroso y antidemocrático y continuar preparando una marcha masiva a tono con las necesidades de un gran movimiento de mujeres que se enfrenta al ajuste económico y las jerarquías eclesiásticas, políticas y judiciales que atacan nuestros derechos.



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