8M: una enorme marea por nuestro derecho a decidir que no pudieron silenciar

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La vuelta de la marea verde expresó que el movimiento de mujeres no guardó el pañuelo luego de la derrota legislativa del 8A. Demostró eso y mucho más.

Más de 500.000 mujeres de todas las edades, principalmente jóvenes, fueron nutriendo las calles por la tarde con sus pañuelos verdes, también naranjas pero ninguno celeste.

Este 8M las jóvenes, junto a sus madres, compañeras y compañeros de trabajo, amigas, desbordaron a las más de cien organizaciones, colectivos, comisiones internas, de mujeres, LGTTB+, sindicatos, centrales, partidos, que preparamos la masiva movilización unitaria en varias asambleas .

Las demandas más sentidas fueron contra la violencia machista y la clandestinidad del aborto que sufren principalmente las mujeres jóvenes, trabajadoras y las más pobres. Pero también, por el ajuste de Macri y el FMI. Se mostró el descontento por la carestía de la vida, la pauperización de nuestros trabajos, los despidos, el incremento de las tareas del hogar y cuidado.

Los debates previos y, principalmente, la jornada de lucha dejó a las claras dos grandes estrategias contrapuestas para con el movimiento de mujeres.

Un Paro sin paro… ¿con las trabajadoras o con la burocracia sindical?

El 8M arrancó con un corte en pleno centro porteño con la comisión de mujeres de Coca-Cola, las empleadas del NorDelta, las obreras de SIAM, FATE, MAdygraf junto a cientos de trabajadoras de otros gremios. Al frente de la lucha contra los despidos y el ajuste de Macri, los gobernadores y las patronales, la policía rabiosa que mandó Larreta quiso impedirlo pero no pudo. Como expresaron todos los medios nacionales e internacionales: “El día de las mujeres, las mujeres se pusieron al frente de las protestas contra los despidos en Argentina”.

Dejaron al desnudo un gran ausente en esta lucha, las conducciones sindicales. “Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, las mujeres le enseñan cómo luchar a la CGT” fue el canto de las obreras viralizado durante la mañana.

Muy lejos de la jornada con la que las mujeres en Argentina comenzamos orgullosas nuestro día, pero a pocas cuadras, más exactamente a escasos metros de la CGT, y en el mismo momento, las referentes sindicales del espacio llamado “mujeres sindicalistas” alineadas con el kirchnerismo y el PJ –CTA Autónoma, CTA de los Trabajadores, Corriente Federal de los Trabajadores en la CGT –hacían sin sobresaltos su conferencia de prensa, tratando de explicar en cambio la adhesión al “paro internacional” sin que sus gremios convoquen al paro. Solo el gremio estatal (ATE) y algunos docentes (UTE, CTeRA) convocaron a parar formalmente. Sin garantizar las condiciones para su masividad, como el llamado a asambleas, fue un paro que no se sintió e incluso envalentonó al gobierno, amenazando a les estatales con descontar el día de paro.

En ambos lados, se dijo que las mujeres trabajadoras son las que más sufrimos el ajuste y la crisis. Sin embargo, la “gran contribución” de la burocracia sindical fue impedir que se pare la producción del país, la única manera de garantizar que muchas compañeras –y sus compañeros– puedan efectivamente manifestarse y movilizarse masivamente en las calles. Otro hubiese sido el 8M si paraban las decenas de miles trabajadoras de CABA y el Conurbano, de los sindicatos que dirigen éstas “mujeres sindicalistas”, como las judiciales, bancarias, aeronavegantes, telefónicas, de las telecomunicaciones, subte, gastronómicas, de prensa, entre otros. Otro hubiese sido el mensaje a Macri, les gobernadores, las Iglesias y los empresarios.

Posteriormente, fueron varias notas de balance del 8M donde las referentes sindicales K-PJ –como Estela Díaz, secretaria de Género a nivel nacional de la CTA T– trataron de explicar por qué también rompieron el acuerdo unitario alrededor de un documento que denuncia a los responsables políticos de la situación actual de las mujeres sean del oficialismo o de la oposición gobernante, como Manzur y Morales. Según dijeron, porque el documento incluyó la exigencia de paro efectivo a la CGT y la CTA, llegaron al extremo de negar el dinero que le correspondía a cada organización para costear el sonido, a tan solo minutos del inicio del acto.

No obstante, desde la primera hora hasta la última de la jornada del 8M, las mujeres mostraron que puede superar las maniobras más rancias de la burocracia de la CGT y la CTA. En cambio se vio de qué lado estuvieron las “mujeres sindicalistas”, consecuentes en cubrir a la burocracia sindical contra el movimiento de mujeres.

El movimiento en las calles molesta a Cambiemos pero también a la oposición K-PJ: ¿las “calles” vs “palacio”?

Desde el kirchnerismo, en el portal Diagonales, también afirmaron que: “Otro elemento que deberá ser analizado con prudencia y análisis lo trajo a la palestra una declaración de la dirigente del PTS Myriam Bregman. ‘La derrota en el Senado fue leída por los sectores anti ILE (interrupción legal del embarazo) como un espacio de avanzada para ellos’, dijo. Es absolutamente precisa la definición de Bregman. Quizás lo que faltaría agregar para completar la perspectiva es que el movimiento verde se lanzó a la conquista de la ley sin contemplar que siempre una acción genera una reacción y con un exceso de fe en ‘la calle’ y poco ojo y/o desprecio en ‘el palacio’.

Este 8M el K-PJ usó como slogan en banderas, notas e intervenciones que “queremos gobernar”. La diputada del FPV Mayra Mendoza lo sintetizó: “No es solamente salir a la calle en búsqueda de nuestros derechos, sino también concretarlos en victorias electorales para poder volver a tener gobiernos que piensan en la gente. Nuestra consigna este año es ‘Vivas, libres, unidas y gobernando nos queremos’. Por eso vamos a trabajar”.

Pero, ¿por qué esperar a que gobiernen si ya gobernaron y hoy mismo gobiernan como en Tucumán? La diputada debería concluir la frase “Gobernando nos queremos”… con el kirchnerista, multimillonario y miembro del Opus Dei Manzur donde las niñas violadas son obligadas a parir por la fuerza del Estado. Difícil es también olvidar los dichos de Cristina desde el mismo 8A en el Senado, llamando a las mujeres a que no nos enojemos con la iglesia, ratificar su histórica oposición contra el derecho al aborto, escuchar en sus pocas intervenciones públicas enarbolar la estrategia celeste de unir los pañuelos verdes a los celestes, o la convocatoria de los sindicatos kirchneristas a marchar a Lujan. Luego de 12 años de gobierno, el único y corto momento en el que Cristina se vio obligada a votar a favor del derecho al aborto fue con más de millón de jóvenes, mujeres y varones, rodeando el “palacio”… en las calles.

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La política del kirchnerismo alienta el escepticismo en las “calles” y el “exceso de fe” en el “palacio” para subordinar al movimiento de mujeres detrás de la estrategia electoral y verticalista del peronismo papal. Quieren crear el sentido común de que se perdió en el Senado por una falta de “mayoría”, y que solo ganando el peronismo se puede subsanar, para lo hay que bajarse de la lucha por el derecho al aborto.

Hasta la referente feminista Ofelia Fernández la definió como “muy poco estratégica” y “una discusión que genera desgaste”, al tiempo que anunciaba su postulación en las listas del kirchnerismo. Confirma que la estrategia electoral del kirchnerismo y la lucha por el derecho al aborto van por caminos opuestos y la masividad de los pañuelos verdes este 8M fue un revés para esta estrategia.

Es claro que después de octubre para un gobierno de Cambiemos o de cualquiera de las variantes del peronismo es un problema tener al movimiento de mujeres en las calles. Y se juegan a hacerlo retroceder. Quieren dividir al movimiento de mujeres, reducirlo a un enfrentamiento entre pares –mujeres vs varones o vs identidades–, despolitizarlo para que no enfrentemos a los responsables de la violencia contra las mujeres y niñas: el Estado, las Iglesia junto con Macri y los Morales, Manzur, Urtubey. Que no les importe la vida de las mujeres que mueren por abortos clandestinos es la mayor demostración de que sus promesas de menos hambre son puro cinismo e hipocresía. Ellos se preparan para gobernar para el FMI. Nosotrxs sacamos la conclusión contraria: la fuerza de las mujeres muestra que tenemos que dar vuelta todo y que hay que luchar por el gobierno de los y las trabajadores.

Fortalecer la única alternativa por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito

Siguiendo la tradición de lucha de lxs trabajadores y las mujeres –que en todos los grandes cambios sociales, estuvieron al frente– es en las calles donde impondremos nuestros derechos, donde podremos abrir nuevos mundos, verdaderas revoluciones. Las feministas socialistas de Pan y Rosas que estamos organizadas a nivel internacional, este 8M volvimos a marchar en distintos países de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Peleamos desde siempre por el derecho al aborto en las calles y contra la doble opresión en todas las expresiones que sufrimos las mujeres en el capitalismo.

Ni que decir que no va a ser de la mano de los Manzur, Felipe Solá, el Papa y lxs burócratas sindicales, como quiere hacer pasar el kirchnerismo en las elecciones, que juntemos la fuerza y construyamos la unidad, todo lo contrario. Para eso es necesario fortalecer la organización de quienes como Pan y Rosas y el PTS en el FIT luchamos por unir a las estudiantes, las pibas que integran el movimiento con las trabajadoras, porque la marea verde se exprese en los sindicatos para recuperarlos para la lucha, por hacer pesar el poder que tenemos para que funcione el país, en las casas, en los trabajos y lugares de estudio, con el apoyo de nuestros compañeros varones. Son esas “unidades” a las que tanto temen los poderosos.

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Este año, las mujeres también tenemos que luchar en el terreno electoral por el derecho al aborto, fortaleciendo al único bloque político que en su programa lo levanta: el FIT. Pan y Rosas integra las bancas de Myriam Bregman, Nicolás del Caño del PTS y los diputadxs del Frente de izquierda que son las únicas que luchan incondicionalmente por el derecho al aborto y son una tribuna para alentar el desarrollo del movimiento de mujeres y la lucha en las calles, para que nuestras reivindicaciones más sentidas se escuchen en todo el país. Tiene que ser parte de la misma lucha tomar en nuestras manos la pelea hacia octubre. Hagamos fuerte al FIT para dar un claro mensaje: con las trabajadoras al frente y las jóvenes de todo el país vamos dar vuelta todo.

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