A 30 años de la sanción de la ley del divorcio

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En 1987 se sancionó la ley del divorcio vincular. Un repaso por la historia parlamentaria de esta ley, que arrancaron las mujeres con años de lucha.

En junio de 1987 se sanciona en la Argentina la ley del divorcio vincular, siendo uno de los pocos países en el mundo que faltaban avanzar en esta legislación. En ese momento solo existía la posibilidad legal de la separación de bienes, no pudiendo volver a contraer matrimonio ninguno de los cónyuges.

En agosto de 1986 el proyecto de ley había sido aprobado en Diputados, para luego pasar al Senado, donde se le incorporaron modificaciones que lo hicieron volver a Diputados para su aprobación definitiva. El debate se había iniciado en el verano de 1984, poco después del fin de la última dictadura.


Antecedentes

Esta no era la primera discusión alrededor del tema en nuestro país. En 1902, a tono con la necesidad de avanzar en la consolidación de un estado moderno, se había abierto la discusión por el divorcio de mano de legisladores liberales y socialistas. Este proyecto de ley fue acompañado por un intenso debate y por manifestaciones encabezadas por las mujeres. Claro que, dentro del Congreso, la palabra y participación les estaba vedada, por lo que la palabra oficial en el debate quedó en poder de los hombres. Fuera del recinto, se continuaba el debate en charlas y conferencias, como en el Centro Socialista Femenino, donde se destacó la participación de Enrique del Valle Iberlucea, que se convirtió en un gran amigo y colaborador de Alicia Moreau y juntos pelearían por los derechos de las mujeres.

En esa ocasión, por dos votos, el proyecto de ley fue rechazado. No obstante, la discusión permanecería latente, y en 1932, por iniciativa de dos diputados socialistas, se aprobó el proyecto en la Cámara baja, pero nunca fue tratado en el Senado.


En 1954, con el segundo gobierno de Perón finalmente el divorcio será Ley, en un contexto de cada vez mayor distanciamiento con la Iglesia Católica. Así, entre el 13 y el 14 de diciembre, luego de una larga sesión, se votará afirmativamente en ambas cámaras la Ley 14.394. Sin embargo, menos de un año después, la Revolución Libertadora que derrocó a Perón, derogará la Ley por vía del decreto 4070 en noviembre de 1955.

Tras la caída de la dictadura

Tras la caída de la dictadura cívico militar se reinstalará el debate sobre el divorcio vincular. Entre 1984 y 1986 se presentaron casi 20 proyectos de ley al respecto, dándose un gran debate en toda la sociedad. En 1985, la Multisectorial de Mujeres incluye dentro de sus reivindicaciones el derecho al divorcio, que había sido excluído en las peticiones de 1984 por la participación de la Democracia Cristiana dentro de la organización. Amplios sectores vinculados a la Iglesia se encargaron de realizar encuentros, marchas, eventos en todo el país, en defensa de “los derechos de la familia”. Al Igual que lo vimos más recientemente con la discusión del matrimonio igualitario, la Iglesia utilizó toda clase de argumentos oscurantistas a la hora de discutir sobre nuestros derechos. Tampoco llama la atención que estos sectores son los mismos que pocos años antes habían guardado silencio durante la última dictadura ante las violaciones a los derechos humanos, las torturas, las desapariciones, los robos de bebés ¡Menuda defensa de la familia!

El 5 de julio de 1986 se realizó la marcha con el lema “la familia es garantía y esperanza en nuestra patria”, desde Luján a Plaza de Mayo. Esta movilización fue apoyada por la Ucedé, Partido Unión Popular y el MID, sectores ortodoxos del peronismo, y del sindicalismo.

El debate en el Congreso


A pesar de los sectores en contra, el proyecto de ley avanzó en ambas cámaras. Durante esas jornadas de discusión se escucharon argumentos de los más anacrónicos “en defensa de la familia”. Uno de los más sorprendentes fue el del diputado justicialista Alberto Medica, con una serie de cifras inverosímiles sobre la relación entre el aumento de la delincuencia juvenil, las adicciones, los suicidios o los “índices de homosexualidad” en países con divorcio legal, para terminar planteando que luego del divorcio vendría el aborto. Las mujeres, 30 años después, todavía estamos luchando por el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.

Pese a estos argumentos, por amplia mayoría fue aprobado en Diputados el proyecto en agosto de 1986, pero recién al año siguiente será tratado en el Senado. El contexto político había cambiado profundamente, luego del levantamiento de Semana Santa, y en pleno debate sobre la Ley de Obediencia Debida, así el debate por el divorcio quedó relegado, y fue aprobado finalmente durante los primeros días de junio, sin la intensidad del debate del año anterior.

Para las mujeres, luego de décadas de lucha por este elemental derecho, por la conquista de su autonomía, de su poder de desición, fue un importante avance, que se dio de manera tardía cuando este derecho ya existía en la gran mayoría de los países. En América Latina, el último país en conquistarlo fue Chile, recién en el año 2004.

Si bien la aprobación de esta ley fue, finalmente, un freno en la intromisión de la Iglesia en cuestiones de legislación que deberían serle ajenas, lejos estamos aún de la definitiva separación de la Iglesia y el Estado. Año a año vemos como esta institución reaccionaria sigue interfiriendo en la vida de miles de personas. Y, con el amparo de los gobiernos de turno y de la amplia mayoría de los partidos que integran el parlamento, esto es así sobre todo en la vida de las mujeres, cuando queremos acceder a nuestros derechos más elementales, como el de decidir sobre nuestros propios cuerpos.

Los subsidios a la educación religiosa, la objeción de conciencia que aducen médicos y jueces a la hora de garantizar un aborto no punible, la intromisión en la educación sexual en las escuelas, son muestras de esto, y por eso miles de mujeres siguen luchando por estos derechos.



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