A los pies del FMI: llega al país la misión que controlará la aplicación del ajuste

0
30


Será encabezada por el italiano Roberto Cardarelli. Del resultado de esa auditoría depende la confirmación del tercer desembolso del Stand By programado para diciembre por U$S 7.610 millones.

El economista italiano Roberto Cardarelli y su equipo técnico llegan hoy al país para adentrarse en la segunda revisión del organismo multilateral sobre las cuentas fiscales argentinas. El cumplimiento de las metas (exigencias) es condición ineludible para garantizar la entrega de dólares del préstamo con el FMI.

Podes leer: Argentina al Fondo: claves del acuerdo con el FMI

Hasta el momento la Argentina recibió dos desembolsos del Stand By que, producto de la megadevaluación e inestabilidad cambiaria, fue renegociado en octubre: el primero el 22 de junio por U$S 15.000 millones y el segundo el 30 de octubre por U$S 5.631 millones.

Esta segunda misión del organismo liderado por Christine Lagarde tiene como objetivo asegurarse el cumplimiento a rajatabla del programa económico renegociado en octubre. De su resultado depende la entrega de un tercer desembolso por U$S 7.610 millones a partir de diciembre.

En el transcurso de la “evaluación”, Cardarelli tiene previsto reunirse con funcionarios del Banco Central y del Ministerio de Hacienda, como así también economistas privados y representantes de cámaras empresarias.

Otro integrante de la “misión” es Trevor Alleyne, el economista jamaiquino encargado de dirigir la sucursal del FMI que se instalará en el Banco Central para incentivar al cumplimiento de los lineamientos que el Fondo prepara para la economía argentina como del programa de “déficit fiscal cero” hacia 2019 y las medidas a tomar en el mercado de cambios.

Los compromisos de ajuste asumidos ante el FMI

El fracaso de las medidas económicas de Cambiemos, que terminaron con el pedido de “ayuda” al FMI, podría tener un costo social elevadísimo si no es enfrentado. A cambio de recibir los U$S 56.300 millones del Stand By, el Gobierno se comprometió a lograr una reducción de $ 500.000 millones de déficit, que se ve reflejado en el proyecto de Presupuesto 2019.

Salud, educación, vivienda y salarios estatales son partidas que caen brutalmente siguiendo el espíritu del “déficit cero”, mientras aumentan en un 49 % los montos destinados a pagar intereses de deuda a los especuladores.

Mirá el [Video] ¿Por qué el Presupuesto 2019 es un brutal ajuste al pueblo trabajador?

El Banco Central hará su parte al mantenerse apegado el nuevo régimen de nulo crecimiento de la base monetaria y garantizando la flotación del dólar entre bandas, ahora entre $ 35 y $ 45, aumentando un 3 % mensual.

Estas medidas van acompañadas del plan de desarme de Lebac, de supertasas de interés convalidadas en el “mercado” durante las colocaciones diarias de Leliq, creando una nueva ronda de carry trade que ha comenzado a atraer capitales especulativos, impactando sobre una aparente pax cambiaria.

Se recomienda: Presupuesto y FMI: austeridad, bicicleta y muchas incógnitas

De la mano del brutal ajuste fiscal, la inflación y las tasas recesivas, la dinámica de la economía se acerca al precipicio, no reflejado en las estimaciones de Nicolás Dujovne que prevé una caída de 0,5 % en 2019. En contradicción con las previsiones del FMI que sostuvo una caída de 2,8 % en la economía argentina para 2018 y alrededor de 1,7 % en 2019.

Podés leer: Economía con respiración artificial

Default: un final anunciado del “tomar deuda para pagar deuda”

El nuevo acuerdo con el FMI deja bien en claro que los dólares entregados se usarán para el repago de la deuda que Argentina ha contraído hasta comienzos del 2020.

La semana pasada, mientras Dujovne hacía una defensa del Presupuesto ante senadores, sostuvo sobre el endeudamiento que “sin la ayuda del Fondo Monetario Internacional deberíamos enfrentar un ajuste fiscal mucho más grande, salvo que quisiéramos entrar nuevamente en default”.

El fantasma del default cobra vuelo en los debates sobre el rumbo de la economía argentina como un final anunciado. La historia de las crisis de deuda durante la década de los 80 y 90, que alcanza un pico con la crisis argentina de 2001, repiten la misma lógica: pedir deuda al FMI a cambio de ajustes brutales y renegociar esas condiciones a cambio de profundizar el endeudamiento.

Tomar deuda para pagar deuda es una posibilidad finita que siempre está más cerca del colapso.

Podés leer: De 2001 a hoy: ¿cómo hacemos para que la historia no se repita?

Diversos analistas y consultoras empezaron a señalar los “riesgos significativos a la sostenibilidad de la deuda” por la inestabilidad de la economía. Ayer la calificadora Fitch rebajó su nota sobre la deuda soberana argentina a negativa por estos motivos.

Se prevé que la relación deuda/PBI cierre este año en 81,2 %, una exposición muy elevada ante un contexto de fuerte apreciación del dólar y suba de las tasa de la FED.

A esto se suma que en el Presupuesto presentado por el Gobierno sostiene que las necesidades financieras brutas hacia 2019 son de U$S 38.900 millones, de los cuales faltaban cubrir U$S 22.600 millones. Teniendo en cuenta el nuevo acuerdo con el FMI sólo alcanzaría para cubrir la mitad. Queda por ver qué formas alternativas encontrará el Gobierno para cubrir lo restante, sabemos que prioriza la vía del endeudamiento.

Podés leer: El fantasma del default y un nuevo saqueo en curso a enfrentar

Queda a la vista que, siguiendo las indicaciones del FMI, los sectores más golpeados por la crisis son los trabajadores y los sectores más vulnerables. La pérdida del salario real, la inestabilidad laboral por el desplome industrial, los tarifazos y el empeoramiento de los servicios como salud y educación sumado al robo a los jubilados son los planes del Fondo que es preciso enfrentar, no pagando la fraudulenta deuda externa y rechazando la votación del Presupuesto para 2019.



Source link