A pedido de evangélicos, Larreta escribió en los carteles de tránsito “Navidad es Jesús”

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La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas le pidió al jefe de Gobierno porteño que difundiera propaganda religiosa en soportes públicos destinados a información de tránsito. Ya llevan varios días.

Hace un par de semana la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) le pidió al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta permiso para lanzar en los días navideños un mensaje a través de la cartelería del Estado de la Ciudad de Buenos Aires. Y el jefe de Gobierno aceptó gustoso.

Así, en una muestra más de confluencia entre los gerentes del Estado y las instituciones religiosas que representan solo a una porción de la sociedad, en los días previos al 24 de diciembre muchísimos carteles en subtes, en paradas del Metrobus y en las pantallas led ubicadas en avenidas y autopistas, proliferó el mensaje “Navidad es Jesús”.

Desde la propia Aciera informaron que “en los días previos a la celebración de la Navidad, los carteles digitales del metrobus, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, muestran el verdadero significado de la Navidad: ‘NAVIDAD ES JESÚS’. Dicho anuncio que miles de personas verán en cada parada de colectivos, plazas y avenidas, es el mensaje anunciado por el ángel hace dos mil años a la virgen María. Ese mensaje nos enfoca como creyentes a cumplir con el propósito de Dios”.

La asociación cristina agregó que así se anima a “los creyentes de todo el país a anunciar la verdadera razón de la Navidad ‘JESÚS’. A compartirla en cada lugar”.

Durante el fin de semana largo surgieron los cuestionamientos en las redes sociales a esta nueva afrenta religiosa sobre el conjunto de la población. En general esos ataques comunicaciones suelen provenir de la Iglesia Católica Apostólicca Romana, pero se ve que en los últimos tiempos las evangélicas están decididas a aumentar su presencia pública y, para ello, recurren a los mismos métodos que su competidora clerical: usar los recursos del Estado para beneficio propio.

Muchos de quienes salieron en defensa de la propaganda religiosa a través de medios públicos autorizada por Rodríguez Larreta, lógicamente, son los mismos que se opusieron fanáticamente a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

Esos mismos sectores, que no dudan en hacer uso de recursos públicos para propagar sus mensajes privados, llegaron al extremo de anunciar grandes problemas financieros para el Estado en caso de tener que asumir este la realización de los abortos en los hospitales públicos. Sin contradicciones morales, avalaron de esa forma la continuidad de miles de muertes de mujeres por abortos clandestinos.



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