A puro “shock”: los tarifazos se llevan el 23 % del salario

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Las tarifas de los servicios públicos treparon hasta un 2.057 % desde 2016. Las facturas pasaron de representar un 6 % del salario mínimo al 23 %. Inflación sin frenos que golpea el poder adquisitivo.

Sin “gradualismo” y a puro “shock” se ajustaron las facturas de los servicios públicos con incrementos acumulados promedios de hasta 2.057 % desde inicios de 2016. Además, en los últimos dos años los tarifazos pasaron de representar un 6 % del salario mínimo al 23 %, según un informe de la Universidad de Avellaneda (Undav).

Mientras el Gobierno va a “compensar” a las empresas distribuidoras de gas por el salto del dólar, para millones de trabajadores y sectores populares no hay “compensación” a pesar que las facturas se comen cada vez más sus salarios. Argentina es el tercer país entre los sudamericanos con mayor incidencia de las tarifas sobre los sueldos.

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La contracara de las subas de las tarifas es el aumento de las ganancias del sector. Según datos del Instituto Argentino del Mercado de Capitales, los resultados económicos de las empresas de petróleo y gas aumentaron hasta 30.000 % entre el primer trimestre de 2017 y mismo período de 2018 (con excepción de la distribución de gas, el resto mejoró su resultado).

Crecimiento exponencial de las tarifas

Desde comienzos de 2016 los aumentos acumulados promedio fueron: 2.057 % gas natural, 1.491 % en energía eléctrica, casi un 1.000 % en servicio de agua potable.

En el transporte en el mismo período se registraron subas del 677 % en peajes, 375 % en el boleto del tren, 332 % en colectivos de corta distancia y un 177 % en subtes.

Además, hubo ajustes del ABL de más del 135 % y de prepagas por 157 % (cuyos aumentos son autorizados por el Gobierno). Subas por encima de la inflación media acumulada, desde 2016 hasta la actualidad.

Para el gas natural se estudió la evolución de las tarifas de la empresa Metrogas, categoría R2.1, y se consideró la tarifa fija, la variable, con el mayor consumo permisible dentro de dicha categoría.

Para la electricidad se consideró el alza acumulada en el precio de la categoría R1 de Edesur, que es la menor escala de consumo posible.

Respecto del agua potable, se registró el aumento promedio de las empresas Aysa y Absa (proveen el servicio en la Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires).

Para el transporte público se analizó la situación en el área metropolitana (Caba y Provincia de Buenos Aires), y para las prepagas los ajustes corresponden con aquellas establecidas mediante las resoluciones oficiales de la Secretaría de Salud.

Los tarifazos se llevan cada vez más de los ingresos

La Undav calculó que el peso de los principales servicios públicos (energía eléctrica, gas de red y agua potable) sobre el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) pasó de representar el 6,3 % en 2015 al 23,5 % en 2018.

En tanto, la carga de las tarifas sobre el salario medio saltó de 2,1 % en 2015 al 7,2 % en 2018, en base a la remuneración promedio del total de trabajadores registrados del sector privado del país con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Argentina cuadruplicó el peso del gasto en servicios como porcentaje del SMVM en septiembre de 2018, en términos porcentuales aumentó 18 puntos en relación a 2015.

El país fue la segunda economía que más ha incrementado porcentualmente el peso de los gastos en servicios públicos como porcentaje del salario mínimo (2,5 pp.) y es la tercera después de Venezuela y Chile donde más se destina del SMVM.

El incremento de la carga de las tarifas también se observa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Desde diciembre de 2015 el nivel general de los precios minoristas aumentó en 120,3 %, mientras que el segmento “vivienda, agua, electricidad y otros combustibles” lo hizo un 229,7 %.

Ganancias de las empresas

Los tarifazos implicaron grandes ganancias para las empresas del sector. El documento de la Undav indicó que “la rentabilidad de las principales empresas distribuidoras de electricidad y gas en el primer semestre de 2018 ha sido prominente y en la mayoría de los casos ha implicado fuertes mejoras en relación a 2017”.

Así, Gas del Centro (Ecogas) es de las distribuidoras de gas que más rentabilidad obtuvo (50 %), Gas Fenosa (27 %), que opera la distribución de gas natural en la zona norte y oeste del Gran Buenos Aires, Camuzzi Gas Pampeana (7 %) y Transportadora Gas del Norte (TGN) (2 %).

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En tanto, las empresas Edenor, Edesur y Edelap mejoraron sus resultados después de impuestos en $ 884, $ 1.423 y $ 527 millones, respectivamente, respecto del primer semestre de 2017. Esto implicó una suba en sus resultados del 240, 174 y 674 % respectivamente.

Las empresas distribuidoras de gas también ganaron. Gas Fenosa tuvo un alza de sus ganancias en un 283 % y Distribuidora del Gas del Centro (Ecogas) 321 %, “lo que representan ganancias adicionales por valor de $ 420 y $ 464 millones, respectivamente, muy por encima de la inflación del periodo” advirtió la Undav.

El festival de ganancias para las privatizadas sigue mientras los trabajadores y sectores populares tienen que pagar cada vez más caro los servicios públicos que son un derecho esencial y no deberían estar regidos por la lógica del lucro capitalista.

Lo que hay que cuestionar es la estructura privatizada de los servicios públicos, herencia noventista, que el kirchnerismo dejó intacto y le otorgó a las empresas millones en subsidios. La solución de Cambiemos fue subir las tarifas para beneficiar a las compañías que durante años no invirtieron y la calidad del servicio fue empeorando.

Es necesaria la renacionalización bajo gestión de trabajadores con participación de los usuarios de estas empresas que brindan servicios públicos esenciales, quienes son los únicos interesados en tener servicios de calidad.

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