A semanas de la muerte de Sandra y Rubén, problemas de gas en el colegio Rodolfo Walsh

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En mitad de una ola polar, un nuevo incidente pone en alerta a docentes y estudiantes, evidenciando la clara desinversión estatal en la escuela pública. Ocurrió en la Escuela de Educación Media Nº1 DE 16 “Rodolfo Walsh”, ubicada en el barrio porteño de Villa Pueyrredón.

En mitad de una ola polar, un nuevo incidente pone en alerta a docentes y estudiantes, evidenciando la clara desinversión estatal en la escuela pública. Ocurrió en la Escuela de Educación Media Nº1 DE 16 “Rodolfo Walsh”, ubicada en el barrio porteño de Villa Pueyrredón.

Una baja real en el presupuesto educativo 2017 aprobado en el año 2016 por le legislatura porteña con mayoría de Cambiemos (consideramos muy temprano sacar conclusiones para el ejercicio 2018, pero se encamina hacia el mismo destino), en la que se aumentó, y según lo publicado por el propio GCBA en su página web, un magro 20% con una inflación que según el INDEC fue del 25 %, mientras que a la educación privada se le aumentó un 26 % el presupuesto, quedando esta última indemne al castigo inflacionario. Aquí no vale la excusa de no hay plata, puesto que los Servicios de la Deuda del GCBA alcanzan la inimaginable cifra de 17.500 millones de pesos, superando casi por mil millones de pesos a todo el presupuesto directo de la Dirección General de Educación – Gestión Estatal.

Estaba claro, los efectos de la desinversión estatal no tardarían en llegar, y durante la noche del martes 14 de agosto le tocó a la Rodolfo Walsh cuando se detectó una fuga de gas (permiso GCBA 1500232594/0060 emitido el 15 de agosto) y se le dio a intervención a la proveedora de gas, Metrogas, la cuál de manera preventiva cortó el suministro al colegio, obviando el hecho de que se cortaría la calefacción con estas

bajísimas temperaturas. De todo esto el estudiantado se enteraría de manera tardía dos días después de que ocurriese la primera fuga, bajo un manto de completo secretismo.

Todo llegó a su punto culmine el día viernes 17 cuando se liberó el gas que quedaba en las cañerías al exterior y varios alumnos se sintieron mal (y hasta se hizo intervenir al SAME), a todo esto nadie sabía qué pasaba ni qué hacer. Ante esto los estudiantes se plantaron en asamblea votada hasta que la Dirección no levantase el turno, cosa que se logró después de hora y media de excusas y tecnicismos. “El Director se preocupa mucho más por cómo los del Ministerio ven lo que hace, que por el bienestar de los chicos” nos comentó Juana, una alumna integrante del Centro de Estudiantes.

El calvario continúo el día martes, y tras enterarnos que el problema seguiría por los próximos 15 días, se decidió hacer otra asamblea y se resolvió hacer una sentada en repudio a la lentitud con la que se trataba el tema y la falta de medidas paliativas por el frío.

Paralelamente, se hacía una asamblea de todo el plantel docente en la que se decidió, sorprendentemente, por mayoría absoluta de los presentes redactar una carta repudiando las condiciones laborales que les tocaba vivir y negándose a presentar en las aulas como medida de fuerza. “Nos sorprendió gratamente que, a pesar de las diferencias ideológicas, se logró hacer una acción en conjunto con la totalidad del plantel docente y los estudiantes”, “el Ministerio de Educación y, en última instancia, el Gobierno de la Ciudad deberían garantizar las condiciones de estudiar y trabajar de forma digna mientras duren las reparaciones” comentaba Jimena, una de las profesoras firmantes de la carta.

Con estas medidas se logró que el día miércoles 22 se comunicara que para el lunes 27 ya se tendría el gas habilitado, por lo que se decidió levantar la jornada convocada el día anterior al considerar por mayoría que el objetivo, al menos parcialmente, se había cumplido. Aún así, el movimiento estudiantil, junto al plantel docente se mantiene en alerta y en caso de que no se cumpla lo prometido por las autoridades, se convocará inmediatamente a una asamblea y se verá qué medidas se van a tomar ante tal atropello por parte del Gobierno porteño.

Natalia Gonzalez, estudiante del Rodolfo Walsh, Militante de la agrupación secundaria “No pasarán”, nos decía: “Quería dar mi opinión acerca de lo que pasó en mi colegio, me parece que como ya estamos acostumbradxs a que nuestros derechos sean vulnerados, te parece normal entrar a tu colegio, con un cartel de -peligro escape de gas, prohibido fumar-. Si es tan peligroso ¿que deberíamos entrar al edificio?¿Porque debería aceptar intentar estudiar así? La respuesta es porque somos “la educación pública”, la que tanto nos invita salir a la calle a defenderla. ¿Porque se levantó el turno en mi colegio, por dos partidos del mundial? No nos quieren pensando, especialmente pensando en una sociedad más justa. Nos quieren, en un colegio en malas condiciones, o en la nuestra, mirando una pelota”.

Y agregó: “Por eso nos organizamos por que queremos una educación pública de calidad, exigimos que la plata no vaya ni para la deuda ni para la iglesia católica queremos que la plata vaya para educación! Frente a esto, y a la falta de gas, pos arreglos. Lxs docentes y estudiantxs, se levantaron en protestas en el edificio. Reclamando una educación pública de calidad! Donde los techos no se nos caigan, ni filtren agua, ni haya fuga de gas y mucho menos se lleven la vida de los trabajadores de la educación! Rubén y Sandra presentes!”



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