Aborto: los antiderechos juegan sus últimas fichas para que caiga la ley

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Con el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, comienza hoy martes una de las últimas jornadas de audiencias informativas.

En mayo de este año, durante su exposición en Diputados, el actual ministro de salud Adolfo Rubinstein dijo finalmente que en el año 2014 hubo “47 mil hospitalizaciones” por interrupciones mal hechas, que fueron atendidas solamente en el sector público de la salud. Los datos oficiales admitían, así, lo que hace tiempo denunciaba el movimiento de mujeres, que durante doce años consecutivos exigió que se atienda a la legalización del aborto en el Congreso, por ser fundamentalmente un problema de salud pública y de derechos humanos. En esa ocasión, Rubinstein también dijo que en los países donde esta práctica es legal las muertes de mujeres por abortos clandestinos disminuyeron drásticamente. Su manifestación a favor de la legalización del aborto encendió críticas dentro de Cambiemos.

Hoy martes, junto a otros dos ex funcionarios de esta cartera, Ginés González García y Daniel Gollán, Rubinstein hablará en el Senado y despertará seguramente nuevos polémicas y rechazos. Así lo indica la impugnación que promovieron esta vez dos senadores peronistas que integran la cruzada contra este derecho. Con una carta que remitieron a Mario Fiad, el titular de la Comisión de Salud del Senado, María Fiore Viñuales (Pares-Salta) y su par Guillermo Snopek (Justicialista-Jujuy), pidieron que se “impida la intervención como orador” del ministro nacional, por el cargo que ocupa y por la posición que sostiene. Aunque el presidente de la Comisión, cabecera en el debate, desestimó este pedido, se espera que los senadores alineados con la jerarquía de la Iglesia vuelvan a insistir en su impugnación en la audiencia que comenzarán a las 14 horas.

Maniobras y maniobras

Las tramas conspirativas y los gestos polémicos dirigidos a las cámaras de televisión, como éstos, orientados más a los gobernadores, votantes y representantes del clero, que a alguna vocación profunda de “defensa de la vida”, son parte de las maniobras que ocurren y se intensificarán por estos días en el Senado, pero no son no serán las únicas. Detrás de las cámaras, como ocurrió en su momento en Diputados, también se intensifican las negociaciones para impedir el avance del proyecto que ya cuenta con la media sanción.

Con números muy parejos, a favor y en contra de la legalización del aborto, esas negociaciones que encabezan la vicepresidenta Gabriela Michetti, la gobernadora María Eugenia Vidal y los senadores Federico Pinedo, Esteban Bullrich y Silvia Elías Perez, serán seguramente las que definan qué estrategia adoptarán finalmente quienes buscan mantener al aborto dentro de la clandestinidad. “Tenemos el deber de mejorar la respuesta estatal a un drama que crecerá exponencialmente si legislamos en favor de la liberalización del aborto”, aseguró esta mañana -también en el diario La Nación- la senadora tucumana que, en la audiencia anterior, protagonizó una de las escenas más vergonzosas que hayan tenido lugar hasta ahora.

Con los referentes del oficialismo a la cabeza de esta alianza, que impulsa la cúpula de la Iglesia con el apoyo de gobernadores y senadores de los distintos partidos de la oposición, esa estrategia tendrá su primera manifestación pública el próximo 1º de agosto, cuando las tres comisiones a las que tiene giro el proyecto dictaminen para que éste llegue finalmente al recinto.

Aunque buscarán el rechazo total del proyecto de ley proveniente de la Cámara baja, donde el proyecto impulsado por la Campaña Nacional por el derecho al aborto ya había sufrido cambios, la opción de incorporar modificaciones a la media sanción, que comenzó a trascender con la noticia de un dictamen que impulsarían tres senadores cordobeses, también empieza a cobrar forma como parte de esa estrategia orientada a conquistar el voto de quienes se dicen “indecisos” o están en contra de la legalización, pero no de la despenalización.

Que no quede en estas manos

Un elemento se contempla en los despachos de estos senadores y senadoras en estos últimos días: en caso de recibir la iniciativa modificada en segunda revisión, los diputados podrían insistir con la versión que se aprobó el 14 de junio último, o bien aprobar la propuesta de cambios. Por eso, las negociaciones que se den en estos días también contemplarán seguramente a los diputados y, por ende, a los acuerdos entre los partidos mayoritarios.

En el debate que tendrá lugar el próximo miércoles 1º de agosto, junto al proyecto que cuenta con esa media sanción, entrará en debate también uno de los proyectos impulsados por el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, que propone modificar el artículo 88 del Código Penal, permitiendo la reducción al mínimo legal de un año de la pena para la mujer que aborte “en atención a su edad, su educación, la calidad de los motivos que la determinaron a actuar, especialmente la miseria o la dificultad de ganarse el sustento propio necesario y el de los suyos, y las consecuencias lesivas que hubiese sufrido como consecuencia del hecho”.

Otro de los proyectos que integra el temario de ese día, también impulsado por el senador de Cambiemos, es el que propone la creación de un programa estatal de atención y apoyo a las mujeres gestantes que no quieren ser madres, “para que puedan llevar a término un embarazo no deseado y ceder en adopción a su hijo”. En este mismo sentido se manifestó no casualmente hace unos días el padre “Pepe” Di Paola, uno de los principales referentes de los llamados “curas villeros”, cercano al papa Bergoglio así como a diferentes organizaciones sociales. Sus declaraciones, que trascendieron rápidamente, tuvieron lugar en el marco de la ofensiva desatada en estas semanas por la jerarquía de la Iglesia contra el derecho de las mujeres, a no morir por la clandestinidad de la práctica.

El dictámen que finalmente se apruebe el próximo 1º de agosto, en base a estos proyectos, así como a otras propuestas que podrían presentarse ese día, marcará una tendencia para la votación de los senadores y senadoras dentro del recinto, donde tan sólo 72 legisladores que se arrogan la representación de millones, podrían decidir sobre el destino de las mujeres.

La legalización del aborto no puede quedar en estas manos. El próximo 8 de agosto, para exigir que el proyecto se apruebe sin dilaciones, sin maniobras y sin cambios, es necesario que sean millones las y los que salgan a la calle, para reafirmar el reclamo de ni una sola muerta más por aborto clandestino e inmediata separación de la Iglesia del Estado. Al servicio de construir esa movilización masiva, por estos días se desarrolla una intensa actividad, que incluye acciones federales, concentraciones frente al Congreso y otras múltiples iniciativas impulsadas para defender el aborto legal. El paro, el cese de actividades, la exigencia de micros a las conducciones sindicales vuelve a ser una herramienta fundamental para colaborar en que esa día se convierta en una gran jornada nacional en apoyo a este reclamo, por el que hace décadas lucha este potente movimiento. Que la tierra tiemble de nuevo, porque se trata de la vida de las mujeres.



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