Andrés Malamud rebate al peronismo: “El modelo portugués consistió, primero, en sobrecumplir el ajuste”

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Las variantes peronistas prometen una renegociación con el FMI y utilizan de ejemplo de Portugal. El politólogo, entrevistado por La Nación e Infobae, analizó la catástrofe que vive aquel país.

Foto: Protesta de enfermeras contra el Gobierno

El peronismo, Massa o Lavagna sostienen que no romperán con el organismo y que habrá que renegociar con el FMI. También Axel Kicillof, el exministro de Economía y posible candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien promete que es posible lograr una renegociación del acuerdo “desde una posición de fuerza”.

La misma promesa hizo Alexis Tsipras, el líder de Syriza, la fuerza política “neorreformista”, también sostuvo que no se podía romper con las instituciones de la Unión Europea. Pero la historia fue trágica para el pueblo trabajador griego. Tras un referéndum que rechazó los planes de austeridad Syriza ejecutó el ajuste que exigió la “Troika” (compuesto por FMI, Comisión Europea y el Banco Central Europeo) que llevó a la economía griega a una debacle económica de casi una década con aumentos siderales de la desocupación y pobreza.

Como Grecia no es un buen ejemplo, el kirchnerismo y el peronismo presentan el “modelo portugués” como un caso que pudo tener una relación responsable con la Troika que controló la economía, pero evitando los planes de austeridad y así logró recuperarse. Pero esto no es del todo cierto.

Andrés Malamud, politólogo argentino y profesor de la Universidad de Lisboa, sostuvo que es “imposible para Argentina aplicar el modelo portugués” en una entrevista con el diario La Nación.

El politólogo escribió en Twitter “Para muchos, Portugal se convirtió en la Biblia del antiajuste. Pero la Biblia tiene dos partes. En el Antiguo Testamento (2011-15), intervención y masacre. En el Nuevo Testamento (2015-19), amor y resurrección. No hay paraísos gratis”.

Como analizó Esteban Mercatante en Ideas de Izquierda Portugal no evitó el ajuste, el país comenzó a crecer luego de 5 años de austeridad y recesión hasta que en 2015 el Partido Socialista formó un gobierno de coalición liderado por António Costa.

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Durante ese período hubo recorte del salario real, aumento de la desocupación, privatizaciones, se impuso una reforma laboral, donde se recortaron las indemnizaciones por despido, las vacaciones, feriados, más flexibilización laboral, que aún sufre la juventud.

La recuperación inició antes del Gobierno de Costa con el ajuste consumado y siendo el mejor alumno del Fondo por cumplir sus exigencias.

Andrés Malamud señaló que “el modelo portugués consistió, primero, en sobrecumplir el ajuste, y después en desajustar gradualmente, pero manteniendo la reducción del déficit”

El politólogo sostuvo que “el modelo griego, en cambio, consistió en prometer la ruptura con los organismos internacionales y después traicionar esa promesa. Por eso muchos creen que en un eventual gobierno, Cristina Kirchner podría hacer la “gran Alexis Tsipras”: ganar las elecciones y seguir con el ajuste. Si Cristina quiere aplicar el “camino portugués”, la lección de Portugal es que el ajuste es inevitable, y eso es malo para ella. Además, el que ajusta pierde. Y eso es malo para Macri”.

La masacre previa al paraíso

Malamud explica que Portugal al no poder devaluar realizaron una “devaluación interna”, y disminuyeron lo que para las patronales es un costo de producción, el salario. Así, en Portugal se recortaron todos los salarios del sector público entre el 20 y el 25 %.

El politólogo añadió que “mediante una ley especial el gobierno “suspendió” provisoriamente los aguinaldos, o sea que achicó en un 14 % los salarios. Además, redujeron los sueldos públicos entre el 5 y el 10 % según el rango”. Incluso Malamud afirmó que le redujeron sus ingresos “yo trabajo en una universidad pública y a mi rango le correspondía algo más del 8 % de descuento. Así que en un año yo vi reducir mis ingresos casi el 23 %”.

El infierno para Portugal no se detuvo ahí, aumentó la desocupación y les explicaban a niños y niñas el ajuste en los colegios. El analista explicó que “en el sector público hubo reducción de sueldos y hubo una nueva ley laboral de despidos para el sector privado que llevó el desempleo del 8 al 18 %. También se aprobó un aumento de impuestos. Hoy el IVA está en el 23 %.Y el ajuste que vino cuando rompieron con la Troika fue aún mayor, durísimo. Los chicos leían libros en las escuelas en los que les explicaban el ajuste. Venían de la escuela preguntando cuándo se iba a acabar la crisis”.

El saqueo sobre el salario duró varios años. Malamud sostuvo que después de siete años, recién el año pasado volvió a ganar lo mismo que previo a la crisis. Las políticas de recorte continúan, el analista reconoció que “el gobierno sigue reduciendo el déficit fiscal. No amplió el Estado y sigue realizando pequeños ajustes”.

Luego de la crisis el crecimiento de Portugal es débil, creció 2,7 % en 2017 y 2,8 % en 2018.

¿Plan de desarrollo?

Malamud sobre el “milagro portugués” indicó que “la recuperación económica portuguesa no es, como dice Sergio Massa, porque hubo un plan de desarrollo. Tuvo que ver con el ajuste impuesto por la Troika y la serie de carambolas que siguieron al ajuste”.

El politólogo hace referencia a que el turismo aumentó en Portugal, no por política del Gobierno de promover la actividad, sino porque la primavera árabe causó una disminución del turismo en el norte de África. En 2017, el 13,7 % del PBI portugués fue producto del turismo.

Según el profesor las exportaciones también impulsaron la recuperación, también aclara que no “hubo una política de desarrollo portugués, sino que fue la consecuencia de la división del trabajo en Europa”. Por ejemplo los alemanes abrieron empresas en la periferia para luego importar, ahora Portugal exporta 300.000 automóviles al año, sobre todo de marcas alemanas y francesas. Las empresas se instalaron en ese país aprovechando los salarios más baratos y la flexibilización laboral que impuso la reforma laboral.

Según Malamud la producción de Portugal es “casi diez veces más que la producción automovilística argentina. Es decir, las dos grandes patas de la economía portuguesa son el turismo y las exportaciones. No son las inversiones extranjeras, como quiere Macri, ni el consumo interno, como es el plan de Cristina Kirchner”.

Es interesante el análisis de Malamud porque describe lo que omite el peronismo y el kirchnerismo, el infierno que atravesó el pueblo portugués para que la economía crezca.

Portugal muestra todo el infierno que nos queda por atravesar y que no es para nada encantador. El FMI está como auditor para asegurarse que lo recorramos. La recuperación de la economía viene de la mano de un ataque al salario, a las condiciones de vida de los trabajadores y sectores populares, una derrota que permita avanzar en mejores condiciones de explotación para el capital, como ya ocurrió con el “trabajo sucio” que realizó Duhalde en la crisis del 2001, con devaluación y mazazo al salario.

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Ante la catástrofe que nos amenaza es urgente un programa de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores. Como plantea el PTS en el Frente de Izquierda hay que romper con el FMI y no pagar la deuda, terminar con las políticas de ajuste contra el pueblo trabajador, junto a otras medidas como el monopolio estatal del comercio exterior, la nacionalización de la banca y la expropiación de los grandes terratenientes.

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