Astillero Río Santiago: “la lucha de las pibas que no le temen a la represión”

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El día que se votaba el Presupuesto Nacional más de mil trabajadores nos sumamos a la concentración que se realizaba frente al Congreso. Nos reprimieron, tuvimos detenidos. Solo fue un capítulo, seguimos luchando.

El miércoles 24 las trabajadoras y trabajadores del Astillero Río Santiago subimos a los micros y desde Ensenada fuimos rumbo al Congreso Nacional para exigir que no se apruebe el presupuesto que implica un ataque a la educación y la salud pública, entre otros ítems. La continuación de la producción en el Astillero depende mucho de este presupuesto, y sabemos que el Gobierno de Macri-Vidal no tiene la voluntad política de continuar con esta empresa.

Fuimos a la marcha sabiendo que podían reprimirnos. El día anterior les dije a las compañeras que fueran preparadas con pañuelos y limón, que estuviéramos cerca unas de otras, que nos tomáramos del brazo si había represión, que no nos quedáramos solas.

Quería transmitir eso a las compañeras que tienen poca experiencia y quizás van con miedo porque saben que el Gobierno ataca las movilizaciones obreras.

Cuando comenzaron a tirar gases en ningún momento pensé en irme. Era mirar al rededor y ver qué compañero tenía cerca y poder ayudar.

Muchos compañeros me decían: “retrocedé, ándate”, pero yo ni lo pensaba. Me negué, les dije que no me iba a ir mientras tuviera compañeros y compañeras ahí.

Fue muy intenso ese momento, porque tuve que ponerme firme hasta que se dieron cuenta que no iban a poder conmigo y me dejaron. “¡Yo me quiero quedar!” les dije.

Socorrí a dos compañeros muy heridos y ayudé a calmarlos y llevarlos fuera de la zona de represión. Después, ya sabiendo que teníamos detenidos, nos fuimos a la sede de la CTA y luego fuimos hasta la comisaría para hacer el aguante hasta que liberaran a todos y todas.

Pero en la puerta de la comisaría apenas abrí la bandera que siempre llevo nos volvieron a tirar gases. Yo creo que se ensañaron con el Astillero, y ahí me cayó más la ficha todavía. Estoy agotada pero con el orgullo de saber que, como dice nuestro diputado del PTS-FIT, que “estábamos donde teníamos que estar”.

El jueves en los grupos de whatsapp, en la charla con compañeras y compañeros de la fábrica las anécdotas se iban sumando. Sentí una vez más el orgullo y la alegría de trabajar en el Astillero. La valentía de mis compañeras me emocionó, “las pibas no le temen a la represión”. Acá va alguno de los tantos relatos de mis compañeros.

“Nos subimos a los micros, pero nos enteramos de que teníamos detenidos y detenidas y bajamos”

Yo quería ir más adelante pero vi que atrás había una compañera que estaba paralizada. Así que la agarré del brazo y la llevé hasta los micros. Me quedé en uno que estaba sobre la Avenida San Juan, cuando me entero que un grupo de delegados iban para la sede de la CTA.

Ahí unos trabajadores de la Agrupación Blanca me dicen que no puedo ir porque era solo para delegados. Me puse como loca, empecé a decirles a los gritos que yo no me iba a ningún lado si tenía compañeros y compañeras en cana y que me iba a quedar, que no necesito fueros para estar. Pero ése grupo de delegados inclusive, minutos después se fue porque dijo que ya había otros ocupándose del tema. Así que nos fuimos caminando con dos compañeros que se quedaron conmigo y como nos dejaron a pata, tuvimos que ir con mucho cuidado porque todavía los milicos estaban de cacería.

“Mi tía me mandó este mensaje. Que se enorgullezca de nuestra lucha me da más orgullo”

Las felicito a todas, a todo por la lucha, por resistir a todo. Me enorgullecen y merecen todo mi respeto. Soy mamá de una mujercita como ustedes, qué no se rinde. Por difícil que se ponga el día no aflojen, no se separen, manténganse juntas y unidas porque así son invencibles. Cuídense unas con otras.

Estoy lejos, es una lástima, porque de otra manera estaría con ustedes. Y nunca se olviden de que antes, siempre hubo mujeres luchadoras: mujeres que lucharon por el voto, por sus hijos desaparecidos y por un montón de cosas más. Y al no rendirse, tuvieron éxito.

Seguramente por ahí se desalientan porque los que no las acompañan precisamente son los que después discutan de sus logros, pero que eso no las detenga. Cómo les digo, sigan juntas, siempre juntas y cuídense unas a las otras. Les mando todo mi cariño, un beso enorme.

(Tía de una trabajadora del Astillero, madre de una despedida del diario HOY)



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