Aunque no enamora a los "mercados", Dujovne es el empleado del mes para Lagarde

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Christine Lagarde, la jefa del FMI, elogió la “disciplina” del Gobierno en la cumbre del organismo que tiene lugar en Bali, de la que participa Nicolás Dujovne.

A dos semanas de anunciada la versión 2.0 del acuerdo del gobierno con el FMI, que amplió el préstamo del organismo a USD 57.100 millones, la jefa del organismo, Christine Lagarde, dio “me gusta” a la política del gobierno.

En una conferencia en el marco de la asamblea anual del organismo que se celebra en la turística isla indonesia de Bali, Lagarde elogió la “disciplina la disciplina demostrada por el Gobierno del presidente Macri” para profundizar el ajuste fiscal, adelantando para 2019 el objetivo de “déficit cero” que inicialmente se proponía para 2020.

La directora gerente del FMI subrayó que desde el organismo están “reconfortados por lo que hemos visto”, ya que “hemos modificado el acuerdo para que sea más legible y sólido”, haciendo referencia al paquete ampliado de respaldo financiero acordado a finales de septiembre, que alcanzará los 57.100 millones de dólares.

Los elogios de Lagarde por la “disciplina” del gobierno, llegan en la misma semana que el gobierno debió incrementar en al menos $ 10 mil millones el gasto proyectado en los próximosdos años para compensar a las empresas de gas por la devaluación. Esto se debe a que, por la legislación vigente desde 1992, que ningún gobierno derogó (incluyendo a los de Néstor Kirchner y Cristina Fernández) y que el ex ministro Aranguren tomo de base para la dolarización del precio del gas pagado en boca de pozo a las empresas, el salto del dólar generó una deuda que el gobierno buscó cargar retroactivamente sobre los usuarios. Pero el rechazo generado por la medida y los cuestionamientos en las propias filas de Cambiemos, obligaron al gobierno a recalcular. Pero esto no significa que las empresas de energía no vayan a ser compensadas: lo serán, pero con recursos públicos. En tiempos de ajuste, algunos son menos iguales que otros a la hora de pagar costos.

No obstante la nota positiva de Lagarde, esta semana el organismo empeoró las previsiones económicas para Argentina. Sus proyecciones estima que el país atravesará dos años consecutivos de recesión, con una contracción estimada del 2,6 % para este año y del 1,6 % para 2019. El gobierno en cambio estimó en el Presupuesto 2019 que la economía se contraerá 2,4 % este año y 0,5 % el próximo.

Cerrando la letra chica del acuerdo ampliado

Dujovne, que encabezará en Bali la cumbre ministerial del G20 ya que la Argentina ostenta este año la presidencia temporal del grupo, prevé también reunirse nuevamente con técnicos del organismo para afinar los detalles del acuerdo anunciado públicamente el pasado 26 de septiembre, pero que todavía debe ser refrendado formalmente por el Directorio Ejecutivo del Fondo. Se espera que lo haga antes de finales de mes.

Si bien en un principio el crédito del FMI ascendía a 50.000 millones de dólares para los próximos 3 años, a final de septiembre, y fruto de nuevas negociaciones con el organismo tras el agravamiento de la corrida contra del peso argentino, el Gobierno argentino logró acelerar los cobros y aumentar esa cifra en 7.100 millones más.

En el nuevo acuerdo, el FMI no sólo amplió los fondos (entre este año y el próximo recibirá USD 19 mil millones extra), sino que adelantó los desembolsos en 2018 y 2019 y permitió que los recursos prestados puedan ser utilizados para pagar vencimientos de deuda. De esta forma, el gobierno de Macri cerró el programa financiero hasta diciembre de 2019 sin recurrir a nuevos créditos del mercado (aunque sí necesita que le refinancien al menos un 60 % de las Letras del Tesoro que vencen este año y el próximo).

A cambio, el gobierno de Macri profundizó drásticamente los objetivos de recorte de gasto, de la mano de una estricta política monetaria que congelará hasta junio la cantidad de dinero (billetes y depósitos). Esto, con el objetivo de frenar la fuga de pesos al dólar y atacar la escalada inflacionaria, al precio de un drástico enfriamiento de la economía.

Un espaldarazo que no enamora a los mercados

Aunque Lagarde felicite a Dujovne por ser el empleado del mes, las metas del acuerdo emparchado han sido recibidas con acepticismo por aquellos a quienes buscaban seducir: los especuladores.

Con el BCRA absorbiendo dinero a través de Leliq que el jueves pagaron a los bancos una tasa promedio de 72,73 % (el monto adjudicado fue de $ 98.843), la perspectiva de sostener en el tiempo los objetivos de contracción monetaria se ve amenazada. A esta tasa, crece exponenciamente la cantidad de pasivos que la entidad presidida por Sandleris deberá renovar para mantener constante la cantidad de dinero.

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Si bien con las tasas que paga genera un formidable negocio de corto plazo para los bancos (que entre lo que cobran al BCRA y lo que pagan por depósitos tienen una brecha de más de 20 puntos porcentuales), el aumento de estos títulos en su poder deteriora su balance. Esto sin hablar de la destrucción del crédito y crecimiento de la morosidad que conllevan estas tasas.

Los objetivos fiscales tampoco convencen mucho más. Aunque el gobierno logre aprobar el presupuesto 2019 tal como fue enviado (buena parte de los diputados de la oposición peronista están mostrando su disposición para colaborar en que así sea, dejando pasar un proyecto que profundiza el ajuste), la magnitud de la recesión en la que ingresó la economía conspirará contra los ingresos fiscales. De esta forma, los recortes previstos podrían ser insuficientes.

No sorprende entonces que la respuesta de los mercados, con el bolsillo, haya sido esta semana tajante: tasas del 6 % para renovar Letes en dólares (a pesar de lo cual apenas logró refinanciar el 62,8 %), y del 59,34 % para la nueva emisión de Lecap.

Con la bomba de Leliq, Letes y Lecap funcionando a toda máquina, la estabilidad cambiaria de estos días es apenas temporaria. Un descanso para que una tormenta que volverá recargada.

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