Bahía Blanca: ¿Quiénes están detrás del incendio en el Conicet?

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En horas de la madrugada se produjo un incendio en la sede del Conicet del área de Recursos Naturales Renovables y de Oceanografía, que destruyó entre otras cosas, equipos que investigan la contaminación en la ría. Lejos de ser un mero accidente, para entender que sucedió esta madrugada tenemos que remontarnos a 9 años atrás, al mes de diciembre de 2009.

Fue en ese momento cuando los pescadores artesanales de la ría de Bahia Blanca, comenzaron una serie de protestas alzando la voz contra la contaminación del agua y exigieron una ayuda inmediata para poder reconvertir sus flotas pesqueras y poder seguir pescando mar adentro, donde no llega la contaminación.

Ese reclamo tuvo un gran eco entre los vecinos de White, quienes son más afectados por la contaminación con mayores tasas de cáncer y enfermedades respiratorías. Así lo que comenzó como un reclamo de los pescadores, se convirtió en una gran causa popular. Este reclamo tuvo uno de sus picos en vísperas de navidad , cuando el gobierno que estaba dirigido por el Kirchnerismo a nivel local, provincial y nacional, llevó adelante una brutal represión para frenar el reclamo frente al consorcio del puerto, llevándose 62 detenidos. Un verdadero disciplinamiento contra quienes se atrevieron a cuestionar un modelo que se lleva las grandes riquezas al exterior, y nos deja solo algunas migajas y una enorme contaminación .

Nueve años después la disputa de los pescadores artesanales contra las empresas y el gobierno, sigue en los pasillos de los tribunales de justicia. Es en el marco de ese juicio que se hizo un pedido de pericia a la Universidad de Buenos Aires, que terminó en un informe que se hizo público en septiembre de este año y que les da la razón a los pescadores. Allí se demuestra que las especies que habitan la ría no son aptas para el consumo humano ya que poseen niveles de cadmio, cromo, cobre y plomo por encima de los permitidos, lo que puede trae serias consecuencias para la salud humana como el cáncer. También concluye en que hay un grado de probabilidad muy elevado en la relación entre esta contaminación y la acción de las empresas del polo petroquímico.

El fuego de la impunidad

Teniendo en cuenta todo este contexto y que en febrero se va a dar una nueva audiencia del juicio donde terminaría la etapa de presentación de pruebas, resulta más que sospechoso que se incendie el Instituto Argentino de Oceanografía que se encarga de monitorear los niveles de contaminación de la ría. Es ese mismo fuego con el que en 1985 incendiaron la Junta Nacional de Granos del puerto de White, causando 20 muertos y favoreciendo así la privatatización de la exportación de granos.

Como la navidad de hace 9 años atrás, lo que sucedió hoy es un nuevo ejemplo de la impunidad con la que se manejan estas empresas multinacionales para aumentar sus millonarias ganancias, ahorrándose los costos de cumplir normas de seguridad ambiental. Tal es así que en el año 2000 se produjo un escape de cloro, que de correr el viento para la ciudad y no para el mar, pudo haber sido una de las mayores tragedias de este tipo en el país pero no hay nadie preso ni hubieron sanciones serias. La complicidad del poder judicial es tan evidente que las mínimas multas que se imponen cada vez que hay un escape de gases tóxicos o una explosión, terminan prescribiendo por el paso del tiempo y ni las pagan.

Para asegurarse el silencio también usan parte de sus ganancias para poner dinero en publicidad a distintos medios de la ciudad como hicieron durante años con el actual intendente Hector Gay, o hacen intercambios espurios de dinero y pasantías con la Universidad y secundarias técnicas, además de financiar distintas actividades culturales y un largo etcétera.

Hasta el propio secretario general del sindicato de Petroquimicos Julio Leguizamón es parte del pacto de complicidad con las empresas del Polo, ya que ni una palabra dijo sobre la contaminación que emana el polo, ni hace nada frente a la contratación de trabajadores mediante empresas tercerizadoras donde no se respetan los derechos laborales e incluso han muerto trabajadores producto de la precarización laboral como Juan Cruz Manfredini y Nicolas Biernat.

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Basta de complicidad

Cada dos o cuatro años votamos supuestos representantes del pueblo, que ya sea de manera directa o indirecta terminan defendiendo los intereses de estas grandes multinacionales. Solo la izquierda con su independiencia política y económica de todos los empresarios, apoyó cada reclamo y visibilizó en cada momento las distintas problemáticas que fuimos mencionando en este y otros artículos.

Nos venden que estas empresas son sinónimo de progreso, pero la realidad es que saquean nuestras riquezas y el fruto de nuestro trabajo, y solo dejan una infima parte en la ciudad y el país. Ellos se benefician de las leyes antiobreras y las devaluaciones de nuestros salarios, mientras nuestras condiciones de vida empeoran día a día. La única forma de lograr un verdadero beneficio social de este complejo petroquímico, es que las empresas se hagan estatales y pasen a ser gestionadas por los trabajadores, realizándose todas las inversiones necesarias para que se respeten los más estrictos parámetros ambientales, eliminando todo tipo de tercerización y precarización laboral y logrando que la producción final de estas plantas sea parte de una plan económico más general que sea en beneficio colectivo y no de un grupo accionista que se lleva las ganancias a su país de origen.

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