Bayer, de la aspirina a Monsanto

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La multinacional Bayer es una de las farmacéuticas más poderosas del mundo. Recientemente anunció la compra de otra gran industria, Monsanto, ante cientos de críticas. Esta corporación alemana tiene en su haber una historia atroz.

El 9 de agosto de 1897, Felix Hoffman, un empleado de la recién creada farmacéutica alemana Friedrich Bayer & Co. sintetizó los componentes de la corteza de los sauces, formando el ácido salicílico. Este activo fue utilizado en la medicina popular desde la época de la antigua Grecia, donde se usaba para aliviar el dolor y la fiebre.

La empresa la patentó bajo el nombre de aspirina, y rápidamente se convirtió en el medicamento más popular del mundo. En 1915, la aspirina ya podía conseguirse en forma de comprimidos y sin receta médica. La patente de Bayer expiró durante la Primera Guerra Mundial, y el nombre de la empresa fue adquirido por 5,3 millones de dólares por la Sterling Products Company.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Bayer volvió a surgir como una empresa individual y, en 1994, recuperó los derechos del nombre y logo de su marca, y de la venta de su producto más famoso. Sin embargo, poco se sabe de una de las farmacéuticas más importantes del mundo, y es que su historia ha estado marcada por prácticas poco éticas en su práctica.

Comercialización de la heroína

La heroína es una droga derivada del opio al igual que la morfina. Creada en 1874 por un químico alemán, fue dejada de lado al descubrir sus efectos. Dos décadas después Bayer retomó la fórmula y desarrolló heroína como un supuesto medicamento para la tos, resfrío e irritabilidad en niños y adultos. Los pacientes comenzaron a mostrar síntomas de adicción e incluso sobredosis. Aún así la heroína fue prohibida recién en 1942.

En 1913, el gigante farmacéutico alemán detuvo la producción de heroína. Mientras, la aspirina, rechazada inicialmente, había demostrado en ensayos clínicos buenos resultados y menos toxicidad que el ácido salicílico. Comercializada en 1899, poco a poco empezó a ganar protagonismo por sus múltiples beneficios: alivio del dolor, antiinflamatorio, reducción de la fiebre… y otros muchos.

Mano de obra esclava

Durante la Segunda Guerra Mundial varias compañías alemanas, entre ellas Bayer, crearon IG Farben, una corporación que utilizó mano de obra de esclava proveniente de prisioneros de los campos de concentración.

Asimismo, IG Farben aprovechó para realizar experimentos con varias de sus drogas en prisioneros, infectándolos primero con enfermedades y la gran mayoría de las víctimas murió. Los directivos de la corporación fueron condenados durante los juicios de Nuremberg.

El entramado empresarial IG Farben proporcionó al III Reich prácticamente el 100% de los explosivos y combustibles sintéticos producidos en sus empresas que se ampliaban según Alemania invadía países europeos con la ocupación de las fábricas afines asentadas en cada uno de ellos. En total, se calcula que IG Farben utilizó a más de 83.000 prisioneros de diferentes campos de concentración y exterminio para ser utilizados como esclavos y en ensayos farmacéuticos.

Producción de armas químicas

En la Primera Guerra Mundial se utilizaron armas químicas siendo el gas mostaza una de las más comunes y letales. Alemania encargó la producción y desarrollo de gases tóxicos a Carl Duisberg, director de Bayer. Además, creó y entregó al ejército alemán diversos gases mortíferos que fueron utilizados como armas matando a decenas de miles de personas, un verdadero punto negro en la historia de esta compañía.

Uno de estos fue el Zyklon B que era la marca registrada de un pesticida a base de cianuro. Con esta mezcla se impregnaban diversos materiales de soporte, tales como pequeñas bolas absorbentes, discos de fibra, o tierra de diatomeas. Este fue el principal producto que se usaba en las cámaras de gas para asesinar en masa en los campos de concentración.

Bayer vs hemofílicos

El escándalo de los productos para hemofílicos fue un problema de salud muy grave a fines de 1970 hasta 1985. Estos productos provocaron un gran número de hemofílicos que fueron infectados con el virus del VIH y de la hepatitis C. Las compañías que estuvieron involucradas en el caso fueron: Alpha Therapeutic Corporation, Rhône-Poulenc Rorer Inc, Bayer y su división de laboratorios Cutter, Baxter International y su división Hyland Pharmaceutical.​ Se estima un rango de 6.000 a 10.000 hemofílicos infectados con VIH en los Estados Unidos.

Bayer se saltó los protocolos de seguridad utilizados para filtrar sangre de alto riesgo, lo que habría evitado que el 74 % de los pacientes que recibieron el medicamento se contagiaran con VIH.

Monsanto

Recientemente, en lo que se llamó “la operación más costosa de la historia”, la farmacéutica absorbió a la multinacional Monsanto, Bayer, que anunció que, tras la compra, desaparecerá el nombre de la marca de Monsanto, es ahora el mayor proveedor mundial de productos y semillas para la protección de cultivos. Bayer espera tener unas ganancias de 1.2 mil millones de dólares anuales a partir de 2022 con esta adquisición.

En México, esta compra significa que, de acuerdo con el análisis del expediente CNT-024-2017, se convertiría en el único oferente de semillas de algodón genéticamente modificadas en el país y obtendría importantes participaciones del mercado para múltiples cultivos como cebolla, pepino, tomate, sandía, melón y lechuga, así como en herbicidas no selectivos.

Sin duda, el camino de Bayer ha sido de escándalos sobre su manera de actuar, lejos de generar investigación para buscar la salud de la humanidad, esta empresa busca generar ganancias que continúen con la gran acumulación de capitales.



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