Bersa, la “pyme” que fabrica las 9 mm y aumentó sus ganancias gracias a Macri

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Es la única fabricante nacional de las armas reglamentarias de las policías nacionales y provinciales. Este año tendrá facturación récord gracias a las ventas directas al Estado.

Esta semana, con motivo del 60 aniversario de la creación de la firma, los dueños de la fábrica Bersa S.A. invitaron a varias empresas periodísticas a que sus cronistas hagan una especie de “visita guiada” por su planta de la localidad de Ramos Mejía.

La cita tuvo dos condimentos especiales. Por un lado, es la primera vez en la historia de la empresa que el periodismo puede ingresar a ver y fotografiar sus líneas de producción. Por otro lado, se trata de una fábrica de pistolas, lo que de por sí convirtió al convite en un atractivo en sí mismo.

Poco después, varios medios comenzaron a difundir sus respectivas crónicas, en algunos casos con tufillo a publinotas (se desconoce hasta el momento a cambio de qué, si dinero o “especies”).

El guía de la visita fue nada menos que uno de los empresarios creadores de la firma, Benso Bonadimani (cuya primera sílaba del nombre es la primera de la marca). Mientras acompañaba a periodistas y fotógrafos por la planta, el italiano de 78 años se dedicó a explicar lo bien que le va a la empresa gracias a la venta de miles y miles de armas por año.

Una “pyme” ganadora del modelo

Uno de los datos más importantes dados por Bonadimani es que sus dos clientes preferenciales son el “mercado civil” de Estados Unidos y el Estado argentino (tanto en sus niveles nacional como provinciales).

El otro dato, es que este año Bersa lo finalizará con una producción de 90.000 piezas (a razón de 300 por día) y con una facturación de $ 345 millones, un 26 % más que en 2017.



Foto Perfil

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Pero hay un tercer dato, que combina los dos anteriores, que es más que relevante aunque el viejo empresario no lo haya expresado tan contundentemente. Mientras las ventas a Estados Unidos han bajado en los últimos años (dicen que el “proteccionismo” de Trump hizo aporte en tal sentido) crecieron respecto al “mercado interno” nacional.

Pese a los anhelos de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, ese crecimiento no se dio por la compra masiva de pistolas por parte de la población civil argentina. Es el propio Estado el que permite, a través de ventas directas o de licitaciones que siempre ganan ellos, quien permitió este año ganancias récord para Bonadimani y sus socios Sabino Caselli y Ercole Montini.

Por ejemplo, en 2017 Bersa le vendió 500 pistolas 9 milímetros al Gobierno de Tucumán, por un total de $ 5,4 millones (contratación directa). Y este año se aseguró la provisión de tres mil piezas a la división Armamento y Munición de la Policía Federal, por casi $ 9 millones.

En el caso de la Policía Bonaerense, si bien la empresa no dio números precisos, vale decir que de un total de 120 mil armas en poder de la fuerza, 80 mil de ellas son marca Bersa.

Indudablemente la represión y el armado hasta los dientes de las fuerzas represivas del Estado es un enorme negocio, que se potencia con las reiteradas campañas contra la llamada “inseguridad” difundidas desde las grandes empresas periodísticas aliadas del Gobierno.

Ya se ve en estos días con los multimillonarios gastos a cargo de los ministerios de Seguridad y de Defensa en armas, móviles, barcos, aviones, helicópteros y cybertecnología con el pretexto ideal de blindar la Ciudad de Buenos Aires en el marco del G20.

Las publinotas de esta semana difundidas en sitios como Infobae (propiedad de Daniel Hadad, otro que ha sabida hacer buenos negocios con la industria securitaria made in USA) presentan a Bersa como casi un prototipo de pujanza emprendedora.

Pero lo que queda claro, para quien quiera verlo, es que el reforzamiento del aparato represivo del Estado tiene un correlato de excepcionales negocios para “pymes” como la de Bonadimani, Caselli y Montini.

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