Brasil y Argentina: "No ser internacionalista en política es no ser realista"

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De la charla participaron Christian Castillo dirigente nacional del PTS y docente universitario, junto a Daniel Matos, dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), organización hermana del PTS en el país vecino. La pelea por un Partido Unificado de la izquierda obrera y socialista como tarea inmediata en Argentina para enfrentar al macrismo y fortalecer la lucha de los trabajadores, los negros, la juventud y las mujeres en Brasil.

Daniel Matos, dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) y Christian Castillo, dirigente nacional de PTS y docente universitario.

La necesidad de fortalecer una alternativa política anticapitalista y revolucionaria de la clase trabajadora, la juventud y las mujeres en Argentina, Brasil y toda la región y el mundo, fue el motor de las agrupaciones En Clave Roja de la UBA (Juventud del PTS e independientes) para organizar el debate frente al avance de la derecha en el país vecino, tras el triunfo de Jair Bolsonaro.

¿Por qué ganó Bolsonaro la elección?

El primero en tomar la palabra fue Daniel Matos, quien planteó distintos aspectos para entender cómo avanzó la política del imperialismo y los sectores más reaccionarios en Brasil. Señaló como primer elemento que las elecciones en Estados Unidos mostraron que el avance del Partido Demócrata se da en el marco de una relativa recuperación económica a la vez de un endeudamiento inédito, por eso todos los analistas hablan de una nueva crisis, otra burbuja. “En este marco llega Bolsonaro, y se pueden identificar tres saltos y cambios cualitativos desde el impeachment a Dilma Rousseff hasta esta parte: uno en materia judicial, otro en manera militar y uno protofascista”.

Matos explicó que en primer lugar se fortaleció el “partido judicial” a través del Lava Jato, atacando derechos democráticos con la intención de favorecer a los capitales extranjeros, es decir como vía de fortalecer a un sector del empresariado más concentrado, contra la burguesía nacional brasilera. La campaña contra Lula Da Silvia buscaba y busca ser una vía de disciplinamiento contra el movimiento obrero y el movimiento de masas. En segundo lugar, el rol de las fuerzas armadas se mostró en una bancada de decenas de diputados ex militares y represores: “A cada salto le correspondió un bonapartismo judicial, que avaló y apoyó esas medidas”, afirmó el dirigente trotskista. Por último, el discurso protofascista no quiere decir que se trate de fascismo como lo hemos conocido a lo largo de la historia. Matos planteó que así como alienta ese discurso misógino, xenófobo, etc. el gobierno busca fortalecer a sectores reaccionarios -como las iglesias evangélicas- a la vez que debe retroceder en dichos -como respecto a la reforma previsional- ya que no puede descuidar a su propia base que lo votó frente al rechazo a los partidos tradicionales, incluso los partidos más conservadores como sucedió en esta elección con el PSDV.

Para cerrar su reflexión, fue duro contra el PT y la necesidad de apostar a una salida anticapitalista y revolucionaria en el gigante latinoamericano. Matos explicó que la clase obrera no está derrotada estratégicamente, es decir que aún las principales conquistas de las masas no han sido arrebatadas, por lo que no está dicho cuál será el curso de la lucha de clases. Durante el gobierno de Temer, hubo dos paros que hicieron retroceder al ex presidente con un 80 % de la población en contra. Ahora bien, ya en 2013 con las enormes movilizaciones, el ajuste lo había comenzado Dilma Rousseff. Entonces hoy, “la política del PT de ‘resistencia democrática’ como la llaman ellos, tiene dos planos donde hay una división de tareas entre el partido en el Parlamento y la CUT como dirigencia sindical en el movimiento obrero.

Habrá 100 diputados opositores en el Congreso que podrán cumplir un rol oponente a las leyes; a la vez que la central obrera solo llama y moviliza de manera fragmentada y parcial frente a algunos ataques centralmente por cuestiones económicas nada más”. No se entiende el avance de la derecha y el peso de la desmoralización en algunos sectores de masas sin considerar a la dirección política de la mayoría de la clase trabajadora. “Por eso, la propuesta de un gran partido unificado de la izquierda revolucionaria en Argentina, sería un gran punto de apoyo y fortalecería a una corriente anticapitalista en Brasil como el MRT, que desde el primer momento del golpe institucional venimos dando una gran pelea política contra la derecha”.

Por qué y cómo un partido unificado de la Izquierda como alternativa a la crisis

Christian Castillo, comenzó destacando lo significativo de la elección de distintas candidatas del Partido Demócrata en EEUU, las referentes con discursos más de izquierda obtuvieron más votos. “A pesar de ser ese partido parte del establishment, es importante leer las tendencias que se expresaron”.

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Castillo planteó que “durante toda su campaña Bolsonaro evitó hablar de su programa económico, por eso no fue a debates televisivos. Tanto Brasil, como Estados Unidos y en otros países, se expresa una crisis de los partidos tradicionales, incluidas las opciones de derecha. Como venimos planteando desde la crisis internacional de 2008, hay tendencias más o menos agudas dependiendo el país, de lo que Gramsci llamó ‘crisis orgánicas’, o sea una combinación entre crisis económica social política y desgaste de los partidos tradicionales, cuando los representantes de los trabajadores y las mayorías están cuestionados y son alternativa. En este marco están primando opciones por derecha en muchos lugares, pero sobre la base de que no hubieron ataques que hayan derrotado a la clase trabajadora”.

También se refirió a las contradicciones económicas internacionales. “La contradicción entre lo aperturista que se dice ser Bolsonaro y toda la política de la derecha europea que culpa a la globalización y defiende el nacionalismo y la libertad de endeudamiento nacional de cada país, es un problema para el nuevo presidente brasilero. Estamos en una época donde todos los nacionalistas son internacionalistas, Trump está organizando a los nacionalismos de derecha”. Respecto a la Argentina, afirmó que “en dos o tres años estaremos atravesando una gran crisis de deuda. Todos los analistas incluso los neoliberales lo dicen. El problema de las próximas elecciones también es que el mayor pago que haya que hacer lo tendrá que llevar adelante el próximo Ejecutivo”.

Hacia el final, Castillo se refirió a la debacle de todos los proyectos reformistas en el mundo y sus accionares en tiempos de crisis. El ejemplo de Syriza en Grecia que aplicó 13 reformas previsionales fue claro, así como su comparación -con las diferencias de realidades- entre el PT y el kirchnerismo en Argentina que viene dejando pasar los distintos ataques del macrismo en los sindicatos que conduce. “La marea verde, los estudiantes que vienen de la pelea en la defensa por la educación pública y los distintos conflictos que muestran la resistencia obrera, son la muestra del desafío que tenemos: que ese activismo que empieza a luchar y ver la necesidad de pelear y enfrentar al gobierno, se organice en un Partido revolucionario.

Si no, nos pasan por arriba. Por eso propusimos en primer lugar a los compañeros del FIT con los que compartimos un programa, la necesidad de discutir cómo fortalecer una organización política revolucionaria, donde discutamos las diferencias que tenemos desde ya. No podemos permitir que todos los compañeros y compañeras que vienen peleando se vayan con los que dicen hoy una cosa y mañana se van a otro bloque, con los que están con el Papa el año en que el movimiento de mujeres volvió a emerger. Todas las opciones del peronismo y kirchnerismo están con el Papa y el Vaticano.

No se puede ser feminista y estar con el principal enemigo del movimiento de mujeres, es una falta de respeto a las mujeres que se organizan. La clase trabajadora y la juventud necesitamos llegar organizada frente al panorama que se viene, para fortalecer la pelea en los sindicatos y los centros de estudiantes para que la Izquierda obrera y socialista ganemos más fuerza”.



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