Brote de hantavirus en Epuyén, localidad de Chubut

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La sexta victima fatal despertó la alarma entre la población de la región. Si bien, los casos se circunscriben a esa localidad, los 16 contagios comprobados hablan de la posible mutación del virus hacia el contagio interpersonal. La actual situación desnuda la precariedad del sistema de salud

En las últimas semanas se ha producido una psicosis mediática en torno a los casos de hanta ocurridos en la pequeña localidad del noroeste chubutense.

Los motivos de alarma no son pocos, la mortandad del virus hasta ahora es de más de un 30 %, con la “novedad” del contagio interpersonal, pero el amarillismo mediático no puede hacernos perder de vista la gravedad del caso.

El hanta es un grupo de virus difundidos en todo el mundo que se transmite a través de las heces de distintos roedores. En contacto con humanos puede provocar fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) o, como en el caso endémico de la comarca andina, síndrome pulmonar por hantavirus (SPH). En este último caso se hace necesario el tratamiento del paciente con sistemas mecánicos de asistencia respiratoria.

La enfermedad es conocida como endémica en la zona andina, pero se encuentra difundida por buena parte del país. En los últimos 5 años se han detectado 192 casos en la provincia de Buenos Aires contra apenas 26 en Chubut y 19 en Rio Negro.

Aunque las autoridades del hospital zonal de Esquél, donde fueron derivados la mayoría de los casos, dicen que el nosocomio no se encuentra desbordado por la cantidad de casos reportados, solo posee un respirador mecánico por fuera del área de terapia intensiva a la que por cuestiones de seguridad no son derivados los casos sospechados de hanta, por lo que debieron traerse de emergencia desde otras localidades para atender a los afectados.

Los seis casos fatales enlutan hoy por hoy a la pequeña comunidad de Epuyén que, a pesar de todo, sigue recibiendo contingentes turísticos que visitan el lago homónimo, y las medidas tomadas por el gobierno de Chubut, que declaró la emergencia sanitaria en la localidad y suspendió el 29° Encuentro Provincial de Artesanos de Epuyén, son hasta ahora lentas y están enfocadas en la prevención del contagio dentro del grupo familiar de los casos comprobados recomendandoles el uso de barbijos y en lo posible no salir de las casas.

El inicio de la temporada de verano debiera ser un alerta comarcal que implicara a todos los pueblos de la comarca andina (El Hoyo, Maitén, El bolsón y Lago Puelo), para extremar las medidas sanitarias poniendo a punto los hospitales zonales.

Parece poco probable que estas medidas puedan realizarse cuando el gobierno de Mariano Arcioni acaba de aprobar un presupuesto que contempla un recorte de 65 millones de pesos en el área de salud, con un Ministerio de Salud de la Nación degradado a Secretaria y con un recorte presupuestario nacional brutal para destinar fondos al pago de la deuda externa. Sin ir muy lejos, el hospital zonal de El Maitén se hallaba sin ambulancias para traslados hasta hace pocas semanas.

Aunque la guía para el tratamiento del hantavirus elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación habla de que “la identificación temprana de los casos permite mejorar las posibilidades de sobrevida” y que “en zonas endémicas, el diagnóstico debe sospecharse ante todo paciente con un síndrome febril inespecífico”, las muestras son enviadas a Buenos Aires para ser analizadas en el hospital Malbrán con la consiguiente pérdida de tiempo en el tratamiento.

Si bien es cierto que el contagio ambiental es escaso, que no hay un incremento particular de la población de roedores colilargos portadores del virus, y que hasta ahora no se han detectado casos en otras localidades de la comarca, debiera considerarse si el negocio turístico puede imponerse al peligro de una posible epidemia. En este sentido, la posibilidad de un caso de hanta detectado en Cutral Có, es una alarma de cómo el turismo puede transformarse en un nuevo vector de esta enfermedad hacia otras localidades.



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