Call centers: "dar vuelta" los sindicatos contra la precarización juvenil

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Esta semana operadores y operadoras de todo el país se enteraron que ya no estarán bajo el encuadre del Sindicato de Comercio, sino de la Asociación de Trabajadores Argentinos de Centros de Contactos.

Un día, así como así, les cambiaron el sindicato. Como si las condiciones en las que trabajan no fuese suficiente atropello, ahora se les suma un cambio de sindicato y de convenio colectivo que las empeora. Estamos hablando de las trabajadoras y los trabajadoras de call centers, sector ultraprecarizado y maltratado, en el mar de atropellos que todos los días pilotea la juventud.

Los distintos relatos remarcan lo mismo: la forma en que se enteraron (es decir, como a cada empresa se le ocurrió) y el desmejoramiento de las condiciones a causa del nuevo encuadramiento sindical. Ya no formarán parte del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC), dirigido por el histórico Armando Cavalieri. Ahora pasarán a engrosar la lista de afiliados y afiliadas de la Asociación de Trabajadores Argentinos de Centros de Contactos (ATACC).

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“Es algo muy raro porque no dan informaciones certeras sobre nada, obviamente nadie los elige (nadie elige Comercio igualmente) y esto no salió en ningún diario”, comenta Leila, una joven operadora telefónica de la Ciudad de Buenos Aires. “Nos dijeron que el cambio es por una directiva del Ministerio de Trabajo, que encima es raro, porque no existe el Ministerio de trabajo, es una secretaría…”, sostiene.

“Las informaciones acerca de los cambios económicos no son muy certeras tampoco, como que a mí me dijeron una cosa y después me dijeron otra. En otro call escuché que les había subido estrepitosamente el sueldo, tipo una persona que ganaba 14 mil o 15 mil ahora iba a ganar 21 mil pesos, o sea que no tiene el menor sentido” continúa Leila, bien conocedora del sentido con el que se calculan los sueldos de call.

“A mí lo que me dieron es un folleto del sindicato nuevo. Ni siquiera, no sé, una fotocopia del convenio colectivo… un papel de la escala salarial… Me dieron eso, un folleto que tenía el Instagram, la página de internet, el teléfono, como el folleto de una pizzería”, se despacha Leila al final del testimonio que envió a este diario.

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“Nos dijeron que seguimos con la misma obra social, OSECAC, que es la de Comercio… Lo cual es todo medio raro, porque nos cambian de sindicato pero mantenemos la obra social del anterior. A toda duda que surge te responden con un ‘es un sindicato nuevo, hay que ver qué pasa’. Por ahora solo sé eso”, aporta Alejandra desde otro call center porteño.

Si hay algo en lo que la ciudad de Córdoba no tiene mucho que envidiarle a Buenos Aires, es en la proporción de jóvenes que trabajan en este tipo de establecimientos, bajo condiciones de extrema precarización. Desde allí nos llega la información de Daniela, cordobesa, como el nuevo sindicato que acapara esta masa nada despreciable en su padrón. “ATACC empezó originalmente acá en Córdoba. Después también está en otras provincias como San Luis. En cuanto al sueldo es lo mismo que Comercio, o sea no cambió el tema del sueldo”, aclara.

Como dice el refrán

Es casi todo igual, pero dicen que siempre se puede estar peor. Y bueno, Daniela y Alejandra ya encontraron dos desventajas del nuevo sindicato, no obstante el pésimo concepto que tienen del SEC. “El moco que tiene, o sea el gran moco que tiene, es que en el convenio en vez del 8,33 % de presentismo que te lo van descontando según la cantidad de faltas injustificadas que tengas, tenés un 10 % de presentismo que se divide en dos. Tenés un 4 % que te lo dan si tenés asistencia perfecta. O sea, faltás por enfermedad, justificadamente, no te lo pagan. Faltás por licencia, porque se te murió un familiar, no te lo pagan. Actualmente deben ser 500 pesos o un poco más capaz. Y el otro 6 % sí es presentismo. Si tenés faltas injustificadas te van descontando. En todo el resto es prácticamente lo mismo que Comercio. A nivel salarial, es lo mismo”, reafirma Daniela por si quedara alguna ilusión.

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“Por ahora el cambio que hay es que perdemos el seguro adicional por despido, que es algo que teníamos por una aseguradora privada que tienen estas tercerizadoras. Yo por ejemplo, puedo cobrar hasta el mes que viene este seguro, porque al pasar de sindicato ya no me va a seguir acumulando esa guita. Sí tenemos el seguro de desempleo que corresponde por ley”, saca la cuenta Alejandra, pensando en que si la despiden, también serán peores las condiciones.

Orejas sangrantes

Otro joven trabajador, especialista en las mañas de lo que fue su sindicato, también comentó lo que sabe. Él trabajó mucho tiempo como empleado de comercio, pero ahora está desempleado. “Con el encuadre bajo un sindicato específico, es más inviable una de las reivindicaciones centrales de los trabajadores de los call centers, que es pelear por el encuadre bajo el convenio de la actividad de la empresa para la que realmente trabajan”, comentó. Claro, uno de los elementos de la precarización en call, es el trabajo tercerizado.

Ahora, en lugar de formar parte de un gremio que engloba a otro conjunto bastante heterogéneo de actividades, como es el SEC, engordarán otro que es específico de centros de contacto. Pero seguirán igual de tercerizados y no reconocidos como trabajadores propios por las grandes empresas que se sirven de sus gargantas, sus oídos, sus ojos, su estado anímico y psicológico. Cablevisión, Telecentro y todo ese tipo de empresas que se esconden detrás de un 0800, para que un ejército de orejas saturadas bajo las vinchas, se coman la furia de los clientes que estafaron.

¿Algo nuevo?

Leila aclaró al comienzo de este artículo, que “nadie elige Comercio”. Trabajadoras y trabajadoras de call, en su enorme mayoría jóvenes, saben que no hay nada que le deban a Cavalieri y a su tropa de delegados y delegadas burocrática, que nadie votó y que toma mates con los de recursos humanos en el piso del call.

Nadie tuvo la chance de opinar sobre la organización que negociará sus salarios, sus condiciones de trabajo, la cobertura de su obra social. Cosas importantes en la vida si las hay. La cuestión es que ahora, su nuevo sindicato, surgió en la provincia de Córdoba y los engloba bajo el convenio colectivo 688/14. El señor que dirige este sindicato se llama Walter Franzone.

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Lo que pudimos saber rápidamente sobre Franzone, es que figura en una lista de detenidos liberados por la justicia cordobesa. “Tras realizar numerosos allanamientos y detenciones, Gavier dispuso ordenar el recupero de la libertad de Walter Nelson Franzone, Guillermo Gabriel Malbrán, Héctor Jorge Gache, Raúl Néstor Funes, Fernando Pagliari y Lorena María Suárez, bajo una caución real de dos millones de pesos cada uno. En las últimas horas, algunos quedaron libres, mientras otros se encontraban reuniendo esa suma”, informaba un artículo del diario La Voz de septiembre de 2017.

El sindicalista estaría involucrado en una investigación por simular “una falsa representación sobre el club Las Rosas, propietario de una fracción de terreno de aproximadamente 2 hectáreas de superficie”. Un sindicalista acusado de usurpar algo que no le corresponde. ¿Algo nuevo bajo el sol?

En el mundo de los call centers parece no haber chances de que algunas cosas cambien. El panorama no estaría siendo alentador, a menos que la juventud decida que quiere tener el control sobre su vida, su calidad de vida y en definitiva, de su futuro y se organice para dar vuelta los sindicatos y ¿por qué no?, junto a las mujeres y la clase trabajadora, dé vuelta todo.

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