Candidatas del Frente de Izquierda: jóvenes, trabajadoras y feministas socialistas

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En los próximos días se realizarán las elecciones de Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Jujuy. Jóvenes que quieren darlo vuelta todo junto al Frente de Izquierda de Nicolás del Caño y Myriam Bregman.

La marea verde sigue latente. Se vio el 8 de marzo, con movilizaciones en todo el país; en las luchas estudiantiles de 2018 en varias provincias; o en la bronca que genera el ajuste que está en curso, que impone para los más jóvenes la precarización del trabajo y de la vida, la obligación de abandonar los estudios, la imposibilidad de acceder a una obra social.

Ante el escenario que dibujan los planes del FMI, de Macri y los gobernadores, muchas de esas jóvenes, se organizan. Es el caso de Lamia y Keila en Jujuy, de Noel en Córdoba y de Verónica en Santa Fe, cuatro jóvenes que militan en el PTS, junto a Nicolás del Caño y Myriam Bregman, donde abrazan las ideas del feminismo socialista y buscan construir una gran fuerza social, para derrotar esos planes.

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En la capital de la precarización juvenil

Verónica Carrizo tiene 25 años, es parte de la marea verde y de la juventud que no se resignan ante la miseria que ofrecen los gobiernos de turno y sus capitalistas amigos. En las PASO de este domingo, es pre candidata a concejala por Rosario, en la fórmula que encabeza Octavio Crivaro.

“Ellos se enriquecen con la política y se preparan para garantizar el ajuste que vino a imponer el FMI. Son una casta que está para favorecer a los empresarios”, dice. “Nosotras, en cambio, queremos las bancas para fortalecer las peleas y la organización de los trabajadores, las mujeres y la juventud”, sostiene.

En la tierra de los Blaquier

En Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales y dominan familias feudales como los Blaquier, el Frente de Izquierda emergió de la mano del obrero de la recolección, hoy diputado provincial, Alejandro Vilca.

Keila Zequeiros, que con 19 años es la candidata más joven en estas elecciones, se planta sin tapujos como parte de esa fuerza, contra “jóvenes” de 40 años como el diputado Renan Dada de la UCR-Cambiemos, a quien recientemente dejó mudo en un debate televisivo. “Lo que dice este señor es mentira”, dice, y cuenta que en la provincia, 9 de cada 10 jóvenes trabajan “en negro”.

Estudiante de trabajo social y camarera, para poder estudiar, Keila empezó a militar a los 16 años en la agrupación de mujeres Pan y Rosas, que impulsa el PTS/FIT. En Jujuy “sólo cuatro de cada diez pibes logra terminar el secundario, y de los que llegamos a la universidad, sólo uno de cada veinte logra recibirse”, dice.

“Nos niegan el derecho a la educación sexual, meten a la Iglesia a nuestros colegios y obligan a niñas a parir contra su voluntad. Además, somos perseguidos por el régimen policíaco de Morales, que encarcela y enjuicia estudiantes que pelean contra el cierre de colegios. Contra ese plan nos plantamos”, explica.

Junto a Keila, otras mujeres, como Andrea Gutierrez, Natalia Morales y Lamia Debbo , integran las listas del Frente de Izquierda en Jujuy. Estudiante de Comunicación Social y candidata a diputada provincial, Lamia trabaja como niñera, fue parte de las jóvenes que impulsaron asambleas, tomas de facultades y movilizaciones masivas por el aborto legal y la universidad pública, y ese protagonismo hoy se expresa en su candidatura. “Somos parte de una juventud que no está dispuesta a que el FMI, Macri, los gobernadores y las Iglesias nos roben el futuro”, dice.

Desde la provincia del Cordobazo

Noel Argañaraz estudia Historia. Junto a la diputada Laura Vilches (PTS) y a Liliana Olivero (IS) encabeza la lista de diputados provinciales del FIT en Córdoba, que irá a los comicios el 12 de mayo. Trabaja desde los 14 años. “A los 16 empecé en Grido. Me quedaba hasta las 2 o 3 de la mañana y a las 6 ya me levantaba para ir a la escuela y terminar el secundario”, cuenta.

Cuando sus compañeros se alzaron contra las pasantías gratuitas en las fábricas y la injerencia de la Iglesia en la educación, ella estuvo a la cabeza. “Pudimos frenar la aplicación de la ley con movilizaciones de 10 mil secundarios, fue increíble”, relata.

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El año pasado, junto a la Juventud del PTS, Noel también fue parte activa de la lucha universitaria y de la exigencia de separación de las Iglesias del Estado. “Nos organizamos para que la Universidad esté al servicio de los trabajadores, para terminar con la precarización laboral, para que no sigamos muriendo por aborto clandestino, o víctimas del gatillo fácil”, dice. Y lo denunció hace pocos días en el Congreso, en las audiencias que debaten la reforma del Régimen Penal Juvenil.

Cuestionarlo todo: ellos o nosotres

Keila, Lamia, Verónica y Noel, son parte de una juventud que entró a la vida política cuestionando todo, que se puso de pie por los derechos de las mujeres, que despertó la simpatía de millones e inspiró a miles de otras mujeres.

“Lo vimos en las trabajadoras de Siam y en la Comisión de Mujeres de Coca Cola contra los despidos; con las trabajadoras domésticas de Nordelta ante la discriminación; con el paro en Kraft ante la violencia machista que sufrió una compañera; con las mujeres del Ingenio Ledezma y las jóvenes que se organizan contra la precarización laboral”, dicen, y destacan que “nosotras queremos desarrollar un feminismo que apueste a darlo vuelta todo, un feminismo socialista, aliado a la clase obrera, que aspire a terminar con todo tipo de explotación y de opresión”.

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Por eso ellas también son parte de una juventud que denuncia que en la Argentina gobernada por el FMI, los partidos tradicionales, tanto el oficialismo como las distintas variantes de oposición del PJ, se postulan para honrar una deuda que hipoteca el futuro de su generación y condena particularmente a las mujeres y a los trabajadores y pobres.

“Nada bueno puede venir de los que dicen que al FMI se lo puede echar a billetazos, pagando una deuda que no es nuestra, o aliándonos a los mismos que nos impiden acceder a nuestros derechos, como la jerarquía de la Iglesia o gobernadores como Manzur”, afirman, y advierten “que para aplicar esos planes, cuentan con la tregua que garantizan las conducciones sindicales, con la ayuda de los dinosaurios del Senado, de los partidos de los empresarios y de la jerarquía de las iglesias”.

“Nuestra organización no puede estar atada a estos sectores. Nosotras nos organizamos para abrir paso a la izquierda, a la fuerza de las mujeres, los trabajadores y la juventud, porque son ellos, o somos nosotros”, dicen, con mucha convicción.

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