Caputo, de “Messi” a la salida rápida: el FMI pone al nuevo presidente del Central

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“Toto” salió del Banco Central. Rivalidades con el ministro de Hacienda, diferencias en política monetaria y las exigencias del Fondo para cerrar un nuevo acuerdo provocaron la salida de uno de los favoritos de Macri.

La crisis causó una nueva renuncia en el Gabinete. Luis Caputo, ahora expresidente del BCRA presentó su renuncia ayer en una jornada de paro nacional y con Macri en Estados Unidos negociando con Christine Lagarde.

El acuerdo con el FMI se anunciaría hoy aunque el préstamo sería sólo por un 25 % de lo que esperaba el Gobierno.

El reemplazo de Caputo es Guido Sandleris, exsecretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda y en los hechos el segundo de Dujovne. Se trata de otro funcionario con sus fondos en el exterior, el 44 % de su patrimonio está depositado en bancos del exterior.

Tensiones entre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y Caputo, reclamos cruzados, diferencias en materia de política monetaria, las exigencias del FMI sobre la no intervención directa en el mercado de cambios para contener al dólar, fueron algunos de los chispazos que terminaron con la partida de “Toto”.

En el Gabinete decían que “Toto es Messi”, y Macri lo bancó a pesar de los escándalos con las sociedades offshore. Su paso por el Central sólo duró tres meses, pero en ese plazo el dólar escaló $ 10, las tasas de interés treparon al 60 % y se evaporó el primer desembolso del FMI.

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La renuncia de Caputo fue cuestionada por los especialistas por ser un nuevo elemento de inestabilidad en una economía en crisis que aún ruega por los fondos del FMI para asistirla. Luego de conocerse la noticia los “mercados” reaccionaron con la suba del dólar y el riesgo país y la baja de las acciones argentinas en Wall Street.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional emitió una declaración en la que aseguró que “tomamos nota de los anuncios de hoy sobre el cambio en el Banco Central de Argentina. Esperamos continuar nuestra estrecha y constructiva relación con el BCRA bajo el liderazgo de Guido Sandleris”.

Negociados del ex JP Morgan

Luis Caputo antes de llegar al sector público trabajó en JP Morgan y el Deutsche Bank y supo hacer negocios en el Estado.

El “ex Wall Street” como lo llamaba la agencia Bloomberg fue uno de los responsables de incrementar el endeudamiento serial, incluso con el famoso bono a cien años y negociar el pago con los fondos buitres.

Caputo administró Noctua Partners, fondo que suscribió papeles del bono a 100 años que emitió el país gracias a la autorización del mismo “Toto” por un total de U$S 5 millones.

También el expresidente del Central fue administrador de Axis Sociedad Gerente de Fondos Comunes de Inversión. Axis embolsó $ 540.000 en concepto de comisiones por parte del Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS) de la Anses.

En tanto, Alejandro Bercovich denunció que Caputo invirtió en Lebac y se benefició de los elevados intereses. “Toto” en enero de 2018 no renovó sus letras por casi $ 9 millones y con los pesos decidió comprar dólares baratos a $ 19, el tipo de cambio escaló. ¿Aprovechó información privilegiada como funcionario nacional?

Lo que “Toto” dejó

Con el acuerdo con el FMI cerrado Luis Caputo llegó al Banco Central el 14 de junio luego de dejar el Ministerio de Finanzas en reemplazo de Federico Sturzenegger, otro señor “frío” en materia de política monetaria por las elevadas tasas.

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La “bomba” de las Lebac, que heredó de Sturzenegger se desarmaron porque licuaron su valor en dólares, y además se cambió por otra “bomba” más peligrosa que fueron las Letes del Tesoro (se dolarizó la deuda) y ahora con las Lecap. Si bien estos últimos instrumentos fueron utilizados por el Tesoro, se trató de una estrategia conjunta entre Caputo y Dujovne.

A fines de agosto, el dólar volvió a escalar y la crisis se aceleró. Cuando Caputo asumió la presidencia del BCRA el dólar se ubicaba en $ 28,43 y en poco tiempo saltó a $ 38,17, una suba de 34 %. La divisa llegó a superar los $ 40 en una jornada frenética donde no se sabía si había un techo.

Otro legado de “Toto” fue el aumento de las tasas, la tasa de política monetaria, subió del 40 % al 60 %. Medida que enfrió aún más la economía por encarecer el crédito.

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Las reservas estaban en U$S 49.065 millones y pasaron a U$S 49.535 millones, sólo U$S 500 millones más cuando el 22 de junio ingresaron U$S 14.797 millones provenientes del primer desembolso con el FMI. Dólares que se evaporaron para saciar la sed de los especuladores mientras la devaluación se profundizó.

Interna caliente

Los malabares del Gobierno no se detuvieron en los últimos meses para capear la crisis, lo que generó rispideces en el Gabinete con rumores de renuncias, el anuncio de reducción de ministerios, la aplicación de leves retenciones y reducción de las metas fiscales por una nueva negociación con el FMI. Entre las tensiones generales, se agudizaron los conflictos entre Dujovne y Caputo.

La relación entre ambos empeoró cuando Macri anunció el acuerdo con el FMI a fines de agosto cuando aún no había confirmación del organismo. Según difundieron los medios, la sugerencia de ese discurso fue de Caputo. También se filtró que Dujovne había presentado en tres ocasiones la renuncia y hasta se publicó que el ministro de Hacienda sería reemplazado por Carlos Melconian.

Pero la disputa principal entre Caputo y Dujovne correspondía al esquema de política cambiaria y monetaria, es especial qué hacer con el dólar, que exige el FMI y el ministro de Hacienda apoya.

En el primer acuerdo con el FMI el Gobierno se comprometió a no intervenir en el mercado de cambios y dejar que el dólar tenga libre flotación. El organismo prefería una fuerte devaluación, y que no se regalen las reservas del BCRA, así se garantizaría que Argentina siga pagando la deuda y los intereses. Luego se permitió a través del mecanismo de subastas ofrecer billetes verdes para contener la divisa donde se regalaron millones a bajo precio. Pero este mecanismo junto a otros fueron insuficientes para evitar la nueva corrida cambiaria.

Finalmente, Dujovne viajó a Estados Unidos para negociar un nuevo acuerdo con el FMI y Caputo a último momento se bajó de la comitiva argumentando que se quedaba a monitorear el dólar. Se desmintieron nuevos choques, pero al parecer “Toto” no estaba de acuerdo con la propuesta del Fondo de dejar flotar la divisa.

La directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, en una entrevista con el diario Financial Times declaró que el organismo busca que la política monetaria argentina tenga “claridad, transparencia e información apropiada para los operadores de mercado y una comunicación mejorada”. ¿Era una crítica a la política del ex JP Morgan?

Aún no se conoce la letra chica del acuerdo con el Fondo y según trascendió, podría incluir “bandas de flotación”, con un “piso” para el precio del dólar y un “techo”. Esto implica una serie de devaluaciones progresivas que tratan de ubicarse por encima de la inflación.

Luis Caputo pretendía poder intervenir sin restricciones en el mercado de cambios. Así pasó de subastas a intervenciones “sorpresivas”. Medidas que no tendrían el visto bueno del organismo, ni de Dujovne. La poca incidencia del expresidente del BCRA en la negociación del nuevo pacto del Fondo sería uno de los motivos de su partida.

Según publicó el diario Financial Times aunque el gobierno dijo que Caputo partía por “razones personales”, una fuente cercana a las negociaciones del FMI aseguró que su relación con el Fondo había sido “muy mala durante mucho tiempo” y agregó que “estaba pidiendo permiso para intervenir en los mercados de divisas y eso causó un gran temor en el FMI“.

Devaluación: golpe indirecto para atacar los salarios

Las peleas en las alturas entre Dujovne y Caputo y la decisión del Fondo sobre qué va a pasar con el dólar tienen consecuencias directas sobre el pueblo trabajador. Ambas estrategias coinciden en seguir devaluando.

En lo que va del año el dólar ya subió más del 100 %, ajuste del tipo de cambio que aceleró la inflación. La suba de precios este año no será menor al 45 % mientras que las paritarias en algunos casos cerraron al 25 %, es decir que los salarios pierden por goleada gracias al “mejor equipo en los últimos 50 años”.

La devaluación implica un golpe al salario de manera indirecta, se abaratan los sueldos en dólares. Pero las patronales consuman su ganancia si los salarios suben en una proporción sensiblemente menor de lo que aumenta la inflación, es decir si caen en términos reales. Si se reclaman reapertura de paritarias es posible evitar el zarpazo al salario.

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El Gobierno y el FMI ya lanzaron su plan de guerra contra el pueblo trabajador. Pero el partido todavía sigue y hay fuerzas para enfrentarlo. Ayer los trabajadores lo demostraron paralizando el país con el paro general a pesar que la burocracia sindical sólo lo utilice para descomprimir la bronca. No hay que esperar al 2019 para derrotar el acuerdo del Fondo y el presupuesto de ajuste. El saqueo ya está en curso y el momento de luchar es ahora.



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