Cargill lanza pasantías en la UNR en el marco del paro nacional aceitero por despidos

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En un anuncio lanzado por la multinacional, se ofrecen pasantías universitarias en 4 facultades de la Universidad Nacional de Rosario, mientras 45 trabajadores aún continúan en lucha por su reincorporación y la Federación lanzó un paro por tiempo indeterminado desde el día jueves.

La convocatoria de pasantías en Cargill para estudiantes de distintas carreras de las facultades de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, Ciencia Política y RRII, Ciencias Económicas y Estadística y Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, evidencian dos grandes cuestiones: por un lado el “método de sustitución” que utilizan estas empresas donde despiden trabajadores de planta para precarizar a estudiantes en forma de pasantías, y en segundo lugar los convenios que establecen a espaldas de toda la comunidad educativa las autoridades de la UNR y los decanatos de las facultades con las empresas.

Cargill es una multinacional yanky que solo en el año 2017 obtuvo ganancias por $55 mil millones. Los despidos de 45 trabajadores a comienzo del año y los dos lock out patronales sin goce de sueldo en el último mes, ante la lucha que llevan adelante los aceiteros por su reincorporación, dan cuenta de cómo este tipo de empresas aprovechan el contexto de crisis económica para despedir, intentar disciplinar y flexibilizar las condiciones laborales de los trabajadores para mantener el nivel de ganancias.

Una universidad al servicio de…las empresas

Son las propias autoridades de la Franja Morada (UCR) con el Rector Hector Floriani y las gestiones “socialistas” de los decanatos quienes profundizan este modelo de universidad. Los convenios de la UNR con empresas como Cargil abundan y no son públicos. No se conoce cuál es la letra chica. Aunque causa sorpresa, la Universidad Nacional de Rosario establece acuerdos hasta con Monsanto como forma de generar recursos propios (el famoso “propio producido”) para compensar la desfinanciación estatal, a cambio de mano de obra calificada barata (a veces gratuita) y mayor injerencia en la formación profesional de los futuros egresados.

Esto les asegura a las patronales no solo la disponibilidad de un verdadero “ejercito”, como son los estudiantes, para emplearlos bajo formas de trabajo precarias, sino también la posibilidad de influir directamente en los contenidos y su dictado en las carreras. La UNR tiene de prontuario establecer convenio con multinacionales que despiden como lo hicieron años anteriores con General Motors, pero los estudiantes tenemos la experiencia de haber logrado anular esos convenios. En 2017 gracias a la denuncia que hicimos desde el Frente de Izquierda, logramos que caigan las pasantías con General Motors en la Facultad de Ingeniería mientras la empresa suspendía trabajadores.

La reforma laboral con más pasantías, un favor patronal

En esto se inscribe, el plan del gobierno nacional de Cambiemos, en complicidad con los gobernadores del PJ, el PS y la burocracia sindical peronista, de hacer pasar una reforma laboral que no solo apabulle los derechos conquistados por los trabajadores, sino también, que contemple pasantías y prácticas profesionales en la universidad gratuitas para estas empresas.

Como denunciamos aquí: “El gobierno envió también otro proyecto, que lleva como título Ley de Capacitación continua. Allí se presenta un esquema destinado a ampliar el sistema de pasantías para regalar mano de obra barata a los empresarios. (…) Sin embargo, establece claramente que ese tipo de prácticas “no constituirá relación laboral con la entidad que ejecute el proyecto, ni con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social; ni generará responsabilidad solidaria de estos últimos respecto de las obligaciones a cargo de las entidades responsables de los Proyectos”.

Trabajo precario, inestable y barato. Los empresarios felices

Este es el trasfondo por el cual permiten que multinacionales como Cargill, que apoyaron el golpe militar genocida, que contaminan los recursos naturales, que afectan la salud de las personas (los trabajadores aceiteros denuncian que poseen 50% más posibilidades de contraer cáncer que cualquier persona) con la polución que producen, saquen nuestros recursos y precaricen a los trabajadores y los estudiantes.

Organizarse para transformar la universidad y evitar un nuevo saqueo

Nunca más claro que se trata de una forma de gobierno: la universidad para los empresarios y la reforma laboral de las pasantías es una de las patas de un esquema para que ganen las multinacionales, los especuladores y los agentes del imperialismo yanky.

Ahora, un paso más al frente. Quieren hipotecar nuestro futuro con organismos nefastos como el FMI y pagando una deuda externa ilegitima y fraudulenta. Un fraude que el gobierno K inundó de billetes con el pago de 200 mil millones de deuda al Club de París y el CIADI. Nosotros no podemos permitirlo. Nuestra perspectiva es por una salida independiente a esta realidad que nos quieren imponer las autoridades y los gobiernos.

Hace 100 años la reforma universitaria que echó al oscurantismo clerical de las universidades, reclamó el lugar de los estudiantes en los órganos de cogobierno y busco democratizar la formación académica. Cien años después las universidades se transformaron en el reino de las empresas privadas, donde los estudiantes trabajan por salarios miserables y sin derechos laborales en fábricas y empresas que contaminan, echan trabajadores y encima ganan millones. Las y los estudiantes de la Juventud del PTS y En Calve Roja, peleamos por retomar lo mejor la experiencia de la Reforma Universitaria para revolucionar las universidades de hoy. Peleamos por poner las universidades y nuestro conocimiento al servicio de los trabajadores que hoy están resistiendo el ajuste de Macri, Lifschitz y las patronales como Cargill. Para eso hay que empezar por ponerle fin a los convenios con empresas que despiden y exigir plenos derechos laborales en las pasantías, donde nuestra formación profesional no se vuelva un medio para las ganancias de las empresas, sino que esté al servicio de las demandas sociales de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Esta pelea la consideramos como una parte de la gran batalla que tiene el pueblo trabajador: evitar un nuevo saqueo. Por eso llamamos a los estudiantes que comparten estas ideas a militar contra este modelo de universidad, enfrentar el pago de la deuda y el acuerdo con el FMI y pelear codo a codo con los trabajadores contra el ajuste y el nuevo robo que preparan.



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