Carta de una trabajadora de Siam a sus compañeros de la universidad pública

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Alejandra, una de las trabajadoras despedidas de la metalúrgica de Avellaneda, en una emotiva carta comparte la situación que están viviendo los despedidos, como también dentro de la fábrica militarizada. Pide apoyo a sus compañeros de la universidad pública y reafirma que seguirán la pelea.

Me llamo Alejandra, tengo 29 años, soy estudiante de la licenciatura en Economía en la Universidad Nacional de Avellaneda, y también soy una trabajadora recientemente despedida de Siam. Les escribo para contarles lo que estamos viviendo junto a mis compañeros despedidos, y les pido su apoyo, porque no queremos policías adentro de la fábrica, y porque estamos dispuestos a pelear por nuestra reincorporación, porque no queremos a nuestras familias en la calle.

Estamos haciendo un acampe en la puerta de la fábrica desde el martes, cuando la empresa se negó a cumplir la conciliación obligatoria que dice que tenemos que volver a nuestros puestos. No nos dejan entrar, nos rodearon de policía provincial. Los compañeros que quedaron adentro están angustiados. Tienen que trabajar con policías armados al lado, que usan los vestuarios, que comen la comida que ellos pagan con su salario.

A todos nos genera odio que en vez de usar la fuerza pública para que la empresa cumpla la conciliación obligatoria que dice que los 20 despedidos tenemos que reingresar a nuestros puestos, la estén usando para garantizar la ilegalidad y las ganancias de los bolsillos de Siam, que no es una pyme, no es una fábrica quebrada: forma parte del grupo multinacional Newsan. Su principal accionista Rubén Chernakosvsky, es una de las personas más ricas del país. Entonces nosotros encontramos que los despidos son injustificados, los mismos telegramas dicen que “prescinden de nuestros servicios”, no tienen ninguna causa contra nosotros. Nos parece una canallada. Nosotros estamos denunciando esto fuertemente al gobierno de la provincia y el municipio, pero no nos están dando ninguna respuesta. Quieren meternos miedo a nosotros, y a todos los que vienen acompañándonos. Pero les digo que en Siam estamos resistiendo y que acá no se rinde nadie!

En Siam, como en muchas otras fábricas, los ritmos de producción nos rompen. En mi sector, ensamblaba en un turno solamente las puertas para 150 heladeras. Hay compañeros con menos de 25 años que tienen túnel carpeano, tendinitis,hernia de disco porque los ritmos son extenuantes. Porque los empresarios en todos lados, quieren estrujarnos lo más que puedan para ganar más a costa de nuestra salud, y después echarnos, como si fuéramos descartables, y los gobiernos lo permiten.

También desfinancian nuestra educación, quieren sacarnos nuestro derecho a estudiar. Las escuelas se caen a pedazos, nuestros docentes cobran un salario miserable, cada vez tenemos menos becas para poder seguir estudiando, se paran las obras que necesitan nuestras universidades por falta de presupuesto y encima el año que viene sabemos que va a haber más ajuste. Hay un montón de jóvenes de universidades públicas que sabemos que el año que viene va a haber recortes. Creo que este es el momento de empezar a unirnos todos para ponerle un freno a este gobierno porque nos quieren matar de hambre. Yo, por ejemplo, tuve que abandonar el cuatrimestre porque no tengo plata para los apuntes. Eso que dijo Vidal de que ningún pobre accede a la educación pública es una idea de ella.

Nosotros tenemos que pelear porque la educación siga siendo pública y gratuita y que cada uno de nosotros y nuestros hijos pueda hacer una carrera universitaria. Y es por eso que no vamos a abandonar, porque estamos acá, no solamente para que nos reincorporen a nosotros sino también por el futuro de nuestra juventud y el futuro de nuestros barrios. No vamos a permitir quedarnos en la calle, pero tampoco vamos a permitir que seamos nosotros los que paguemos la crisis que ellos nos quieren hacer pagar.

Nosotros no queremos una indemnización que nos dure dos meses, queremos nuestros puestos de trabajo porque ya vivimos esto. Somos hijos de los 90, pasamos el 2001. Éramos chiquitos, no teníamos mucha consciencia y no nos acordamos de mucho, pero teníamos hambre y de eso no nos vamos a olvidar. Y no vamos a hacerle pasar a nuestros hijos y familias lo que ellos, los empresarios ya nos hicieron pasar. Si ellos ahora no están ganando como lo venían haciendo, que se la aguanten. No vamos a permitir que esta empresa que se llevó millones durante todos estos años, porque sus ganancias se ven disminuidas, dejen familias en la calle. Por eso nosotros estamos firmes y vamos a pelear hasta el final por nuestros puestos de trabajo, cueste a quien le cueste.

Les pido a todos ustedes que nos apoyen en esta pelea. Que le comenten a sus familias, compañeros de laburo, de cursada, a sus amigos, a sus centros de estudiantes, lo que está pasando en Siam en este momento. Los invito a acercarse al acampe, a escribirnos, a contactarnos. Les pido, por mí, por mis compañeros, por ustedes, que unamos nuestras fuerzas, que nos acompañen en esta pelea para que el conurbano no se vuelva a convertir en una tumba de fábricas, para que no haya nunca más familias en la calle! Y para que saquen a la policía de la fábrica porque no queremos que sea un campo de concentración! Vamos a seguir firmes, y como ya les dijimos, si no nos dejan soñar no los dejaremos dormir.



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