Caso Johana Ramallo: habla la Colectiva de Intervención Ante las Violencias

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Combinan metodologías de investigación e intervención desde las ciencias sociales y forenses. Aportan al trabajo de investigación sobre las nuevas violencias, entre ellas, las redes de trata. Colaboraron con la querella del caso de Johana Ramallo.

Foto: Joaquín Díaz Reck

Se presentaron espontáneamente para participar de la investigación, pero el Juzgado Federal N°1 a cargo de Ernesto Kreplak se negó a responder su pedido, aún cuando la misma familia exigió su participación.

Las redes de complicidad estatal se entretejen y “nadie se investiga a sí mismo”, sentenciaron.

¿Cómo surge esta organización?

  • Nuestra colectiva surge de un proceso largo y cargado de aprendizaje que fuimos atravesando. En primera instancia, comenzamos con la construcción de la ONG llamada Acciones Coordinadas Contra la Trata (ACCT) en el año 2012.

    Dicha ONG se direccionaba a aplicar las metodologías de la antropología forense, las cuales se basan en investigación preliminar de los casos, tareas de campo y trabajos de laboratorio, a casos abordados bajo la hipótesis de trata de personas (sexual-laboral). Sin embargo, a lo largo de estos años y con una realidad en constante transformación nos fuimos dando cuenta de que la hipótesis de trata daba cuenta sólo de una parte del universo de motivos por los cuales las personas desaparecen en democracia.

    Limitarnos a esta única hipótesis inicial nos resultaba insuficiente para abordar un universo tan complejo y diverso. De esta forma, luego de charlas, reuniones, intercambio de posiciones políticas e intentado realizar una lectura de la realidad lo más abarcativa posible, mutamos en Colectiva de Intervención Ante las Violencia (CIAV).

    Así, la Colectiva busca no circunscribir la investigación frente a las desapariciones a una sola hipótesis, sino que intenta analizar profundamente las nuevas violencias que se desprenden tanto de la trata como de los femicidios, el narcotráfico, la precaria situación económica y social, etc.

    En ocasiones, tomando la hipótesis de trata, intentamos paralelamente repensar otras posibles líneas de investigación. Ejemplo de esto: nos han llamado para un caso que en primera instancia se creía trata, pero luego de abordar una lectura profunda de la causa sostenida por nuevos testimonios se llegó a la conclusión de que la mujer desaparecida era víctima de femicidio. Ante este nuevo cambio creímos nodal mantener la metodología previamente abordada, aplicando las herramientas de la antropología forense a estas situaciones y cambiamos el eje de análisis, procurando profundizar intervenciones interdisciplinarias sobre los casos.

    ¿Cómo trabajan y coordinan con otros espacios?

  • En los casos en que se produce una desaparición, la forma en que se registra la información es muy disímil y la mayoría de la veces la comunicación entre distintas instituciones y agentes es inexistente. Ante esto, es fundamental crear redes de acción y articulación tanto con entidades Estatales como no, para la recopilación de datos y la intervención en diferentes casos.

    Nuestra articulación como colectiva con otros espacios, apunta a brindar valiosas herramientas de análisis que contemplan diversas lecturas, desde lo social, lo económico y de la desigualdades de género. Lecturas a partir de los cuales intentamos analizar las múltiples violencias que anteceden a las ausencias.

    ¿Cómo se acercaron al caso de Johana y cuál es su intervención actual?

  • Nos acercamos al caso porque una de nuestras integrantes, que vive en la ciudad de La Plata, tomó contacto con él a través de los medios y el activismo de la militancia que estaba acompañando a la familia y amigues en su búsqueda. Lo presentó al resto del equipo buscando alguna forma de intervención en la búsqueda desde nuestra experiencia, y se nos ocurrió entonces la posibilidad de intentar algo de cierta forma nuevo en nuestra manera de trabajar: presentarnos “espontáneamente” en la causa.

    Esto quiere decir, ya no esperar a que algún órgano de la justicia nos convocara ni apelar a la figura de “peritos”, sino a través de un escrito pedir formalmente la intervención que nos permita tener vista del expediente, y asesorar o colaborar en el proceso de búsqueda desde nuestra experiencia y conocimientos.

    Tan sólo construir hipótesis de búsqueda representaba un desafío por la poca información que se pudo obtener. Durante el tiempo en el que trabajamos sobre el expediente junto a la querella, comprobamos lo cierta que resulta una máxima de la búsqueda de personas: el tiempo que se pierde al inicio de la investigación después es muy difícil de recuperar. Hay información muy valiosa que si no se recupera rápidamente puede alterarse, falsearse, esconderse.

    Y cuando estamos trabajando con delitos que se cometieron en marcos como este, donde está implicada la policía, las redes de trata y narcotráfico que se mueven libremente por lo que se conoce como “zona roja” platense, hay que esperar también distintas acciones tendientes a garantizar la impunidad.

    Nadie se investiga a sí mismo de manera objetiva y todo el tiempo que la justicia provincial trabajó con la “cooperación” de la DDI de la Policía de la provincia de Buenos Aires no hubo ningún avance en la investigación.

    ¿Que análisis hacen de la búsqueda de Johana?

  • Lamentablemente, y a pesar de nuestro esfuerzo e insistencia para poder participar en la investigación de una forma más activa, actualmente nuestro rol ha quedado limitado a seguir el caso desde la información que sale en los medios. El juzgado se negó en repetidas oportunidades siquiera a responder nuestro pedido de intervención y aún cuando la propia familia de Johana le pidió personalmente al juez Ernesto Kreplak una respuesta favorable a nuestra solicitud, la misma nunca llegó.

    Si bien detrás de estas negativas generalmente se esgrimen razones procesales el motivo por el cual nuestra intervención no fue posible creemos que es más profundo, y tiene que ver con el paradigma que sostiene al sistema de justicia, y que uno de los pilares que construye habla de cómo y con qué actores articula. Pero este paradigma, en el marco de la (in)acción jurídica frente a las nuevas violencias territoriales y la consecuente desconfianza popular sobre un sistema construido sobre privilegios clasistas, se tambalea. Creemos que esto irá forzando, en ciertos aspectos, una apertura y podemos saludar esto como un signo de que se están produciendo cambios en un sistema que se sostiene en estructuras anquilosadas que deben cuestionarse.

    A esto sumale desigualdades de clase y de género profundas e históricamente ancladas en el sistema y el resultado será lo que nos encontramos en esta causa y en tantas otras que se apilan en los despachos judiciales: investigaciones con poca profundidad, sin interdisciplinariedad y con fuertes sesgos de clase y de género.

    Esta caracterización de todos modos no nos lleva a una sensación de derrota, sino que insistimos con abrirnos camino dentro de estos espacios que plantean las resistencias.

    Tratamos por lo mismo seguir conectadas con el equipo de acompañamiento que planifica las acciones en las calles, porque no es la desaparición de Johana lo único que se denuncia, también se busca visibilizar todo esto, mostrar que mientras la justicia tenga esas limitaciones las investigaciones no van a avanzar y creo que estos 12 meses son una prueba más que clara de esto. En un expediente que a esta altura debe andar por la treintena de cuerpos no podemos decir que los juzgados no hayan hecho “nada”, lo que sí podemos cuestionar es qué se ha entendido de todo lo que se hizo, cómo se ha leído toda la información que se acumula en esas pilas de papel. Cómo se traduce, quién lo hace, y con qué intereses también.

    Johana es una piba en una espiral de violencias y sometida a la explotación de parte de dos sistemas, el capitalista y el patriarcal. Eso hace que su búsqueda sea aún más compleja, más allá de las críticas que podamos hacerle al sistema de justicia, porque ambos sistemas tejen redes de complicidades enormes que cuesta mucho desandar.

    Esto ocurre en infinidad de casos más allá del de Johana, por eso resaltamos y vemos como un avance enorme que las organizaciones sociales y políticas, familia y comunidad de pertenencia, de la persona desaparecida acompañen activamente la investigación y presionen a la justicia. Esto será, en nuestra opinión, el auténtico motor de cambios profundos en este sistema que ha administrado por décadas una justicia que les queda cómoda, y ha sido construida para sostener la estructura de un Estado basado y reproductor de grandes inequidades.

    ¿Qué mirada tienen de la Justicia?

  • Si llamamos Justicia a los organismos que la imparten podríamos decir que, en ocasiones, existen grandes falencias producto de su impronta de clase y de género. Hemos notado a lo largo de los años de trabajo que muchas instituciones y espacios dentro de los marcos legales intentan llevar adelante su tarea con mucha buena voluntad, pero no saben qué labor realiza el organismo que le antecede o precede en las instancias burocráticas.

    Esta falta de comunicación entre los organismos estatales resulta en grandes dificultades para producir a posteriori un resultado positivo en la resolución del caso. No podemos dejar de retomar algo que mencionamos arriba: la justicia actual posee una mirada fuertemente patriarcal y también, añeja para los tiempos que corren, y se refleja en muchos de los presupuestos sobre los que construyen sus investigaciones.

    Por otro lado es inevitable que se levanten resistencias a la aparición de nuevos actores, que son percibidos como una posible disputa de poder al desafiar la legitimidad de ciertos saberes sobre otros. El sistema de administración de justicia se enfrenta a una encrucijada ¿Vamos a permitir que quien no habla el idioma de la ley se mueva libremente por nuestros pasillos y examine con ojos legos nuestros expedientes? Actualmente el poder judicial debe ser una de las estructuras del Estado con menor interdisciplinariedad del país. Los pasillos de cualquier juzgado que elijas están transitados en su gran mayoría por abogades o estudiantes de derecho

    Por estos motivos es necesario que organismos no gubernamentales e instituciones de la justicia logren construir de forma conjunta herramientas que permitan superar estas dificultades y avanzar en los cientos de casos de desaparición que actualmente no pueden resolverse.

    JUEVES 26/7 // 16hs //Movilización desde 1 y 63 hasta Gobernación



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